jueves, 2 de febrero de 2017

La acogedora Canadá, sacudida por el ataque islamófobo a una mezquita


La actualidad del último fin de semana de enero vino marcada por la orden ejecutiva aprobada por el presidente estadounidense, Donald Trump, de no dejar entrar en el país a personas con pasaporte de siete países de mayoría musulmana. A raíz de esta medida, Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, escribía en su cuenta de Twitter: “A los que huyen de las persecuciones, el terror y la guerra, los canadienses os darán la bienvenida, sin importar vuestra fe. La diversidad es nuestra fuerza. Bienvenidos a Canadá”.

Solo unas horas después del mensaje, y con una repercusión mediática muy inferior a la que han recibido otros ataques terroristas en los últimos meses, un tiroteo contra una mezquita en Quebec acababa con la vida de seis personas que se encontraban en su interior rezando.

Inicialmente se detuvo a dos individuos, pero uno de ellos, de origen marroquí, fue puesto en libertad al ser considerado solo un testigo. El otro, un franco-canadiense de 27 años, Alexandre Bissonnette, que se entregó a la policía, está considerado como único autor de la matanza; se trataría de un “lobo solitario”, como lo describió el ministro canadiense de Seguridad Pública, Ralph Goodale, con ideas nacionalistas y antiinmigración.

La mezquita había sido objeto de algunos brotes islamófobos en los últimos meses, mas nunca se habían producido sucesos violentos. De hecho, este es el primer atentado al que se enfrenta el ejecutivo de Trudeau desde que llegara al poder a finales de 2015. Los incidentes de este tipo no son habituales en Canadá -la provincia de Quebec es, no obstante, una de las más complejas en este aspecto dado su mayor sentimiento identitario e independentista-, donde los últimos actos terroristas habían tenido lugar en octubre de 2014, cuando, en menos de una semana, dos ataques de islamistas radicalizados costaron la vida a dos soldados canadienses. En aquel momento, y con un primer ministro conservador como Stephen Harper, la respuesta fue moderada y sin populismos como los que hemos visto tras los atentados en Europa.

En esta ocasión ha sucedido lo mismo y las únicas voces que se han escuchado han sido de condena y unidad, tanto a nivel político -los líderes de los dos principales partidos de la oposición acompañaron a Trudeau en su visita al lugar del atentado- como en el conjunto de la sociedad, que se ha volcado en sus muestras de apoyo a la comunidad musulmana, que supera el millón de personas en un país de 36 millones de habitantes.

Estas reacciones se entienden por la falta de movimientos islamófobos o ultranacionalistas en un país con escasa tradición identitaria, más cercano siempre a la multiculturalidad y con una larga historia de acogida al inmigrante.

Política de brazos abiertos

Canadá acogió 25.000 refugiados sirios entre noviembre de 2015 y marzo de 2016, alcanzando los 39.000 asilados en el conjunto de 2016. En 2017 el plan del gobierno es el de dar refugio a 40.000 personas más. En total, la cifra de inmigrantes recibidos en Canadá el pasado año asciende a unos 300.000, algo que, según los planes gubernamentales, se repetirá en 2017.

Y si las cifras son elocuentes, también lo es el simbolismo. El propio primer ministro recibióen diciembre de 2015 en el aeropuerto de Toronto a los primeros 163 refugiados sirios que llegaron como parte del contingente que el gobierno de Trudeau se había comprometido a aceptar durante la campaña electoral.

También carga simbólica tuvo el nombramiento a finales de 2016 de Ahmed Hussen como Ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía. Hussen había llegado a Canadá procedente de Somalia como refugiado en 1993, por lo que su experiencia será no solo útil al hacer frente al desafío migratorio, sino que sirve como ejemplo para los miles de inmigrantes que llegan a un país en el que parece que sí tienen oportunidades.

Esas oportunidades, la sensación de seguridad y la tradición acogedora y multicultural de Canadá hacen que la convivencia haya sido tan positiva. El atentado islamófobo de esta semana supone un ataque a todos estos valores, pero la respuesta que ha generado demuestra que la integración y la unidad de la sociedad canadiense son más fuertes que en otros países occidentales.

(Publicado en Neupic)

lunes, 30 de enero de 2017

El coche eléctrico acelera en España

FOTO: Acciona
El pasado 14 de enero en Buenos Aires se cerraba una de las ediciones más exigentes del Dakar, en la que la meteorología había afectado a varias de las etapas del recorrido. Pero más allá de la dureza del rally, esta edición se recordará por haber sido la primera en la que un coche totalmente eléctrico terminó la mítica prueba. El Acciona 100% EcoPowered consiguió completar el recorrido sin emitir CO2 y sin utilizar combustible. La hazaña demuestra no solo una creciente concienciación con las energías limpias, sino las posibilidades de una tecnología con cada vez mayores prestaciones.

Esas conclusiones son las mismas que explican el importante crecimiento de las ventas de coches eléctricos en España. En 2016 el mercado de automóviles eléctricos aumentó en un 51,5%, según los datos de la ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles. Aquí se incluyen los vehículos eléctricos puros (BEV), de autonomía extendida (E-REV) y los híbridos enchufables (PHEV), mientras los vehículos híbridos, que se contabilizan de forma independiente, han visto sus ventas aumentar en un 68% con respecto al año 2015. En total, las ventas de vehículos de combustión alternativa en España alcanzaron una cuota de mercado del 2,6%.

Estas cifras continúan la tendencia creciente de los últimos años y alcanzan datos nunca vistos. Sin embargo, nuestro país todavía tiene un largo camino por recorrer para equipararse a otras naciones europeas como Francia o Alemania, donde el coche 100% eléctrico supera el 1% de cuota de mercado, mientras aquí no se alcanza el 0,25%. En países como Holanda o Noruega, estos niveles son aun mayores, destacando el 17% del país escandinavo, la referencia a nivel mundial.

Diferencias y desafíos futuros

Aunque la concienciación con el medio ambiente y el nivel de renta de los ciudadanos son argumentos de peso, estas diferencias tienen su origen habitualmente en los incentivos de los distintos gobiernos. En el caso noruego, los vehículos enchufables están exentos de impuestos, tienen acceso al carril bus y a zonas restringidas y disfrutan de gratuidad en los peajes y en los aparcamientos públicos. Alemania, por su parte, incentiva con importantes descuentos a los compradores de vehículos eléctricos. El Gobierno de Angela Merkel también ha anunciado su intención de prohibir la circulación de todos los coches de combustión térmica a partir de 2030.

España intenta recuperar terreno y, a pesar del recorte a muchas de las medidas destinadas a potenciar el coche eléctrico debido a la crisis, el Plan de Impulso a la Movilidad con Vehículos de Energías Alternativas 2017 (MOVEA) pretende fomentar la compra de automóviles “limpios” a través de ayudas. Ese mismo plan aspira también a aumentar el número de puntos de recarga para vehículos eléctricos, otro de los aspectos en los que estamos a la cola de Europa.

Mas, aunque estos esfuerzos estén dando más fruto que en España, la falta de una mayor red de estaciones de recarga sigue siendo uno de los mayores frenos al coche eléctrico a escala global. Por eso, tanto Tesla, que como líder del mercado actúa a menudo de forma independiente, como otros grandes fabricantes de automóviles intentan ahora dotar a Europa de una red de puntos de recarga que hagan más sencilla la circulación con vehículos dependientes de una batería enchufable. BMW, Daimler, Ford y Volkswagen anunciaron a finales de 2016 un plan conjunto con el que buscan construir una red de 400 estaciones de carga por toda Europa.

Pero también hace falta que los coches eléctricos continúen mejorando su tecnología, de modo que la autonomía de sus baterías pueda equipararse a la de un motor de combustión térmica. También será necesario un equilibrio en el precio: los fabricantes se están aplicando en el lanzamiento de modelos eléctricos cada vez más asequibles, pero aun faltan años -se estima 2025- para que se iguale el precio de vehículos eléctricos y tradicionales.

Estas mejoras, unidas a la recuperación económica, los planes gubernamentales y a la creciente preocupación medioambiental, harán que las ventas sigan aumentando en 2017. Y más en España, donde el desembarco de Tesla a lo largo de este año debería suponer el impulso definitivo para el vehículo eléctrico.

(Publicado en Neupic)

lunes, 23 de enero de 2017

Reflexión sobre la igualdad en Hollywood en plena campaña de premios


Natalie Portman, probable candidata al Oscar por su interpretación de Jackie Kennedy en la película Jackie de Pablo Larraín, ha confesado en una reciente entrevista a la revista Marie Claire UK que su compañero de rodaje en la película Sin compromiso, Ashton Kutcher, percibió un salario tres veces mayor que el suyo. Natalie Portman reconoce que en aquel momento no se enfadó lo suficiente ya que lo percibía como algo habitual y a lo que debía resignarse.

Pero estas declaraciones no son ninguna sopresa en Hollywood. En octubre de 2015 era Jennifer Lawrence la que reclamaba cobrar lo mismo que “sus colegas con pene”. A pesar de ser la actriz mejor pagada, Lawrence cobraba un 60% menos que Robert Downey Jr., su equivalente masculino.

El negocio manda

Este tipo de informaciones resultan curiosas: ¿cómo puede ser que Hollywood, que presume de progresismo, tenga diferencias salariales superiores a la media de Estados Unidos? En primer lugar porque Hollywood, posiblemente más que cualquier otra industria cinematográfica occidental, es muy conservadora en lo que a interés comercial se refiere. De ahí se desprende que las producciones vayan a lo tradicional y que no corran demasiados riesgos.

Hay que tener en cuenta también que, aunque directores, intérpretes o guionistas -es decir, los artistas que están detrás de las películas- sí puedan compartir esa tendencia progresista, son finalmente las productoras quienes deciden los salarios. Y para las productoras, que se mueven únicamente por intereses económicos, luchar por la igualdad no es prioritario.

Los hombres protagonizan y dirigen más

Hay que destacar también que el papel principal de un film sigue estando interpretado en la mayor parte de los casos por hombres. El cine de acción, el western, el policíaco, el bélico o el de superhéroes son géneros eminentemente masculinos. Además, dado que la Historia, hasta fechas muy recientes, ha estado protagonizada casi exclusivamente por hombres, la mayor parte de las películas basadas en episodios o personajes históricos tienen una mayor presencia masculina.

En este sentido, el Test de Bechdel, que mide la presencia femenina en las películas, demuestra que todavía en el siglo XXI un alto porcentaje de películas son casi exclusivamente masculinas. De hecho, un 45% de las 108 últimas cintas nominadas a Mejor Película en los Oscar no supera este test al no contar con al menos dos mujeres que dialoguen en algún punto de la película sobre un tema que no sea un hombre.

También detrás de las cámaras encontramos una abrumadora mayoría de hombres. Haca pocos días la Universidad de San Diego, en un informe titulado Techo de celuloide, denunciaba que solo un 7% de las 250 películas más taquilleras de 2016 habían sido dirigidas por mujeres. Son peores datos que los del año 2015 y el panorama no mejora si prestamos atención a otras profesiones detrás de la cámara, como productoras o directoras de fotografía.

Y otro dato: en la historia de los Oscar, solo cuatro mujeres han sido nominadas a la Mejor Dirección, y solo una de ellas, Kathryn Bigelow, ha ganado el premio.

El cine español también debe aplicarse

La situación es solo un poco mejor en España, donde tres directoras han ganado el Goya a la Mejor Dirección en las 30 ediciones de estos premios y cuatro más lo han hecho en la categoría de Mejor Dirección Novel. También en cuanto a protagonismo, el papel de las mujeres ha sido algo más relevante en nuestro cine: por un lado, gracias a las películas de Pedro Almodóvar, frecuentemente centradas en mujeres, y de las que han bebido otros cineastas; por otro, dada la idiosincrasia de la propia industria, que desde el fin del franquismo se ha mostrado más progresista y comprometida que Hollywood.

Aunque en la comparativa con Hollywood España salga bien parada, la realidad es que solo el 36% de las películas cuentan con una mujer como protagonista y sus roles siguen estando muy limitados o subordinados a los de los hombres. Aunque la tendencia es positiva, el avance, también en nuestro país, es todavía muy lento.

Pero ese avance existe. Este año Felicity Jones ha conseguido cobrar por su papel en Rogue One, el spin off de Star Wars, más que sus compañeros varones. Se rompe así no solo la barrera salarial, sino también la de protagonizar una película de una saga como Star Wars, algo que supera muchos de los estereotipos del cine de ciencia-ficción. Esto quizás pruebe que las denuncias de Natalie Portman o Jennifer Lawrence están calando y que dentro de un tiempo esta desigualdad en la gran pantalla -y ojalá también en la sociedad- será algo del pasado.

(Publicado en Neupic)

viernes, 20 de enero de 2017

Hay vida más allá de Madrid

FOTO: EP

El pasado martes en la Conferencia de Presidentes autonómicos hubo comunidades que contaron con un mayor protagonismo que otras. Por un lado, el País Vasco y Cataluña, las teóricas y originales destinatarias de este tipo de reuniones, cuya ausencia les ha otorgado una visibilidad que en ocasiones solo se logra a través del vacío. También la presidenta andaluza, Susana Díaz ha sido foco de atención, aunque debido sobre todo a las intrigas políticas del Partido Socialista, algo que también acentuó la participación de Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias.

Falta por añadir a esta lista, como no podía ser de otra manera, la omnipresente Comunidad de Madrid. Los motivos de la gran visibilidad de la región que preside Cristina Cifuentes fueron  varios, desde el mayor conocimiento de la presidenta por los periodistas, hasta las acusaciones de dumping fiscal a Madrid por parte de las autonomías gobernadas por el PSOE, pasando por un polémico tuit del PP de Madrid o por el interés de los medios en informar sobre la comunidad donde reside un mayor número de potenciales espectadores o lectores. Fuera por motivos verdaderamente informativos o por aspectos prácticos en el quehacer periodístico, lo cierto es que Madrid recibió una atención proporcionalmente mucho mayor que otras regiones -salvando, de nuevo, a las que citábamos al principio que, por sus particularidades, siempre acaban destacando-. Y en un evento como este, en el que las autonomías se presuponen en un plano de igualdad, que los medios de comunicación nacionales sigan priorizando la información de la capital resulta molesto para quienes no residen en ella.

Otros ejemplos

En los últimos días nos hemos enterado en toda España del cierre de las históricas cafeterías Nebraska madrileñas. Más allá de las 92 lamentables pérdidas de puestos de trabajo, esta información apenas reviste interés más allá de Madrid. Y más teniendo en cuenta que no habría trascendido de haberse producido la clausura en una cadena de cafeterías vallisoletana o alicantina. Más tarde esta semana, otros medios de ámbito nacional como El Español, Onda Cero, El Mundo o ABC se han hecho eco de la venganza de los trabajadores despedidos por la cadena: revelar la receta secreta de la famosa mostaza del Nebraska. Más allá de tratarse de una mera anécdota cuya inclusión en un medio de comunicación resulta cuestionable, lo que parece claro es que fuera de Madrid esa mostaza es bastante irrelevante.

Seguimos. Sobre el protocolo anticontaminación de Madrid nos hemos enterado y hemos discutido todos. ¿Quién no ha visto fotos sobre la boina de contaminación sobre la capital? Por el contrario, apenas se ha mencionado la situación en otras ciudades donde los niveles de contaminación también han alcanzado límites preocupantes. Igualmente, los festivos en Madrid marcan en gran medida la programación televisiva o los contenidos de los diarios. Y cuando hay rebajas o gran afluencia a los centros comerciales, las imágenes o entrevistas de gente comprando suelen realizarse en Madrid o, en su defecto, Barcelona.

Causas

Soy partidario de la ejemplificación y la sinécdoque, que permiten explicar un fenómeno a través de una de sus partes, por eso utilizar Madrid como paradigma de un fenómeno nacional no es necesariamente incorrecto. Mas en esta España tan plural, la capital no siempre sirve para ilustrar un acontecimiento nacional. Y tampoco los eventos regionales madrileños deben primarse con respecto a los de otras comunidades.

Es evidente que la cercanía de los periodistas a la noticia les permite llegar a ella, conseguir fotografías o vídeos e informar con mayor lujo de detalles. Y si la mayor parte de las redacciones de medios de comunicación están radicadas en Madrid, parece comprensible que sean los eventos capitalinos los que mayor repercusión tengan en los medios. Resulta más sencillo y, en términos de audiencia, más rentable.

Pero el periodismo no debería regirse por lo sencillo ni por lo rentable. Por eso convendría buscar un equilibrio entre regiones. No solo para repartir competencias y financiación, sino también para repartir minutos de telediario.

(Publicado en bez.es)

martes, 10 de enero de 2017

2017 trae malas noticias para los fumadores

Confiéselo, apenas llevamos dos semanas de 2017 y su propósito de dejar el tabaco ha vuelto a fracasar. Por el contrario, si usted es de los valientes que todavía no ha probado un cigarrillo en lo que va de año, enhorabuena y mucho ánimo, está tomando la decisión adecuada. Puede que resulte tópico, pero es uno de los propósitos de año nuevo más comunes: dejar de fumar. Y lo cierto es que es un momento particularmente bueno por las medidas que suelen entrar en vigor a principios de cada año.

FOTO: Pixabay
Estos días hace justo una década que la prohibición de fumar en los lugares de trabajo cerrados se hizo vigente. Y fue hace seis años cuando la medida se extendió a bares y restaurantes. Fueron dos de las leyes más polémicas de los últimos años y, en mayor medida si cabe, de las que más efectos y visibilidad han tenido entre la población.

La adaptación a la norma llevó tiempo y, especialmente la más reciente, no fue bien recibida entre los hosteleros, que poco tiempo antes habían tenido que realizar reformas en sus locales para adaptarse a la anterior legislación antitabaco que obligaba a separar las zonas de fumadores y no fumadores en los locales de más de cien metros cuadrados. Sin embargo, con la perspectiva que solo el tiempo otorga, y a pesar de las reticencias iniciales, hoy pocos dudan en afirmar que los efectos de estas medidas fueron positivos.

Sin ir más lejos, este mismo año 2017 ha traído consigo una subida en los impuestos aplicados al tabaco: 2,5% para los cigarrillos y 6,8% para el cada vez más popular tabaco picado para liar. Naturalmente, esto ha visto su reflejo en las cajetillas de muchas de las principales marcas, como Fortuna, Marlboro o Chesterfield, que han aumentado su precio en 10 céntimos. Esto se suma a la constante subida que ha experimentado el precio del tabaco desde hace ya décadas, principalmente a través de la fiscalidad. Para ilustrarlo, la subida de precios ha sido de más de un 600% entre 1990 y 2015, y desde entonces la tendencia ha seguido siendo alcista.

Además del precio, el envase ha sido otra de las armas para reducir el consumo de tabaco. Primero se obligó a incorporar un mensaje disuasorio, que más tarde se acompañó de desagradables fotografías sobre las consecuencias que el tabaquismo puede acarrear. Las compañías productoras se han visto obligadas a aumentar el tamaño de dichos mensajes y antes de mayo de 2017 estas adventencias deberán cubrir al menos un 65% de las cajetillas para adecuarse a la normativa europea.

También en otros países se toman medidas

En este sentido, el nuevo año también significó para las empresas tabacaleras la obligación de utilizar envases neutros en Francia, de forma que se limita por completo la capacidad de las empresas de fomentar el consumo a través del packaging o del marketing asociado al envase. El país galo se suma así a naciones como Reino Unido o Australia, donde ya se aplicaba esta normativa. Una normativa que ha sido encarecidamente recomendada por distintos organismos, incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que es probable que pronto también se haga realidad en España.

Precisamente la OMS ha defendido la necesidad de prohibir fumar en coches donde viajen menores, algo que ya sucede en el Reino Unido, o mujeres embarazadas, como ocurre en Italia. También se aconseja extender los espacios libres de humo a playas o paradas de autobús. Sin ir más lejos, el Parlamento del País Vasco ha dado pasos en esta dirección al prohibir fumar en los estadios de fútbol y no será de extrañar que en un corto plazo medidas de este tipo se vayan extendiendo por España y el resto de países occidentales.

La tendencia es clara. Sin embargo, hay países que resultan sorpresivamente permisivos con el tabaco. Uno de ellos es Austria, que hasta la semana pasada no prohibía el consumo de tabaco a menores de 18 años. Además, el país centroeuropeo todavía permite fumar en bares y restaurantes, aunque en mayo de 2018 entrará en vigor la ley que lo prohíba.

Será entonces cuando Austria abandone su condición de último reducto del tabaquismo libre, impulsando así que muchos austriacos dejen de fumar. Hasta entonces, seguirán llegando medidas que motiven a muchas personas para vencer al tabaco. Porque la voluntad de cada uno es esencial para lograrlo, pero es evidente que cada vez resulta más caro fumar y más difícil encontrar un lugar para hacerlo.

(Publicado en bez.es)

lunes, 9 de enero de 2017

`La La Land´ y Meryl Streep se imponen en los Globos de Oro

Como cada año por estas fechas, el mundo del cine celebra sus grandilocuentes entregas de premios. Son actos de autocomplacencia que, más que seleccionar quiénes han sido los mejores del año, lo que buscan es reivindicarse como industria. Naturalmente, dan pistas al espectador sobre qué productos son más recomendables y reconocen el saber hacer de quienes hacen posibles las películas, pero, al final, estas galas no son sino un producto más que les reporta beneficios y publicidad adicionales.

FOTO: REUTERS/Mario Anzuoni
Un Oscar o un Globo de Oro pueden premiar un gran trabajo de un actor, que se sentirá reconocido y agradecido, pero en último término, también aportan a una película un nuevo argumento para su estrategia de promoción.

No obstante, hoy es un día para hablar de los premiados en los Globos de Oro, entregados esta madrugada por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, y que encumbraron a La La Land, que consiguió los siete galardones a los que optaba, convirtiéndose así en la película más premiada de la historia de los Globos de Oro. Dentro de la categoría de drama fue Moonlight la que se llevó el premio a mejor película. La actriz Meryl Streep recibió el premio Cecil B. De Mille a su carrera y dejó un discurso plagado de mensajes a través del contexto político y social.


Ninguna de las dos se ha estrenado todavía en España: La La Land lo hará este viernes y Moonlight hará lo propio el 10 de febrero. De hecho, de las diez películas que, en uno o en otro grupo, estaban nominadas a mejor película, solo cuatro habían llegado ya a los cines españoles. Esto se debe al interés de las productoras que se ven con opciones de rascar algo de estrenar sus películas al final del año, de forma que estén frescas en la memoria de los jurados que deben votarlas. Así, dado que el doblaje precisa tiempo, estas películas suelen llegar a los mercados internacionales un tiempo más tarde. Además, estos reconocimientos pueden utilizarse como atractivo comercial, por lo que las productoras pueden posponer su estreno y aprovechar ese tirón comercial que aportan los premios. De hecho, es habitual ver reestrenos de películas que ya habían desaparecido de las carteleras si estas triunfan en las grandes entregas de premios.

La televisión también estuvo presente

Si en cine hubo una clara dominadora y pocas sorpresas, algo distinto sucedió entre las series de televisión. Fue The Crown, la producción de Netflix sobre los primeros años del reinado de Isabel II, la elegida como mejor serie de drama, imponiéndose a Game of Thones o Stranger Things, que a priori partían como favoritas. Mientras tanto, entre las series de comedia la galardonada fue Atlanta. De las mencionadas, ninguna se emite en abierto; es más, de las diez nominadas entre ambas categorías ocho son propiedad de plataformas de pago como Netflix, HBO o Amazon Prime.

No es coincidencia que estas tres, que llegaron a España en los últimos meses, acaparen la mayoría de nominaciones en las categorías de series. Estamos viviendo una época dorada para este formato, que cada vez atrae a un mayor número de actores y directores de cine y que está generando una auténtica revolución en la forma de consumir televisión. Los canales tradicionales están perdiendo cuota de mercado en favor de estas nuevas plataformas de vídeo bajo demanda. En Estados Unidos, la televisión por cable, de la que HBO es uno de los mayores exponentes, lleva mucho tiempo contando con una presencia importante, pero en los últimos años Netflix y Amazon, de vocación puramente digital, han aparecido para desatar la competencia. Y es precisamente esa lucha entre ellas la que impulsa productos de una calidad cada vez mayor.

Además, estas series, al ser las más exitosas y conocidas, también se acaban colando en entregas de premios como los Globos de Oro, pues es evidente que las series y películas presentes en ellas no son casi nunca productos marginales, sino que cuentan con un mínimo nivel de éxito. Así, la propia ceremonia se vuelve más atractiva, y cuanto más lo sea, más valor tendrá el premio. Porque estas galas nos dicen qué series o películas son buenas, pero por encima de eso, son un eslabón más en esta industria -mágica, pero industria al fin y al cabo- que es el cine.


(Publicado en bez.es)

jueves, 29 de diciembre de 2016

La deriva del periodismo

Hay pocas cosas más típicas en esta época del año que los resúmenes sobre lo que ha ocurrido en el año que va terminando. La mayoría de estas recopilaciones son sencillas, nostálgicas y visuales, centrándose en los eventos más destacados y que más seguimiento han tenido en los medios (no necesariamente los más importantes). Son simplificaciones de lo ocurrido en los últimos doce meses que gozan de un éxito notable y que permiten al espectador, oyente, lector o usuario sentirse informado.

FOTO: Pixabay
Soy el primero que disfruta con ellos, tanto como consumidor como periodista, porque nos permiten hacer balance, obtener perspectivas y relaciones a vista de pájaro y descubrir tendencias. Pero lo cierto es que estos productos mediáticos premian la simplificación y la búsqueda de consumidores, sin aportar la profundidad, el rigor y la novedad que siempre deberían guiar al periodismo.

Recuerdo ver estas recopilaciones en los informativos del 31 de diciembre cuando era más joven, pero en los últimos años se han extendido y adelantado, haciéndose presentes casi desde mediados de diciembre. Su éxito en las redes sociales y los medios digitales, donde predominan las listas, las imágenes y en general, lo fácil, hacen que sean cada vez más habituales. Así encontramos listas sobre lo ocurrido en cada área informativa, en cada mes, en cada país...

La proliferación de resúmenes demuestra que si algo triunfa en la red, el resto de medios de comunicación intentarán explotarlo. Y es que el digital ha marcado el comportamiento de los medios tradicionales, que se han dejado llevar, creyendo que la renovación era estar presentes en los soportes digitales y adaptarse a lo que en ellos podría triunfar. Así, Internet marca tanto el contenido como la forma de comunicarlo de los demás medios y soportes.

Lo digital ha protagonizado 2016

Y para probar esto podemos recurrir a ejemplos de este 2016, logrando así nuestro propio resumen del año. El primero son los bulos que tanto influyeron en la elección de Donald Trump como presidente estadounidense. A pesar de que nunca había habido tanta información accesible, las informaciones falsas en la red y la falta de comprobación hacen que el déficit de análisis y rigor haya aumentado.

También hemos comprobado cómo el mundo digital ha cobrado un protagonismo cada vez mayor. La realidad electrónica se ha hecho un hueco tan importante en los medios de comunicación, que un debate en Twitter o una noticia sobre Pokémon GO se reflejan en un periódico con mayor profusión que la mayoría de sucesos reales. También los personajes y profesionales de Internet, como los youtubers, se han convertido en conocidos referentes, presentes con frecuencia en los medios. Y con ellos, sus polémicas, que no solo generan un intenso debate en la red, sino que se trasladan a otros soportes.

En este sentido, que algo se haga viral es motivo suficiente para que sea tratado en los medios. Da igual el qué, sea un mannequin challenge o un tuit sobre la cabalgata de Reyes, lo importante parece ser el hecho de haber generado actividad en las redes. Y para lograr presencia en la Red, dadas las condiciones de la misma, lo habitual suele ser la excesiva simplificación, la generalización y la polémica (que, no por casualidad son algunos de los elementos que mejor aprovechan los partidos populistas y radicales, tan protagonistas este año).

Resulta curioso que el contrapeso a este tipo de prácticas hayan sido sobre todo algunos medios nativos digitales, que han aparecido para aportar ese análisis y punto de vista original y calmado que los medios tradicionales parecían estar perdiendo en ese intento de “modernización”. Si los medios digitales pueden explicar la pérdida de calidad del periodismo, también ellos parecen tener la solución para ello. Son estos medios concienzudos y responsables, entre los que podemos incluir con cierto orgullo a bez.es, los que reflejan las posibilidades para hacer un periodismo más plural y mejor existen. Ojalá sepamos aprovecharlas en 2017.

(Publicado en bez.es)

jueves, 22 de diciembre de 2016

La Policía alemana emprende una caza del hombre presionada por sus errores

La Policía alemana ha emprendido una acelerada caza del hombre tras los errores cometidos el pasado lunes, cuando detuvo a un sospechoso pakistaní -luego liberado- como presunto responsable del atentado que costó la vida a 12 personas en el centro de Berlín. La búsqueda se centra ahora en un joven tunecino de 23 años. Las fuerzas del orden actúan bajo presión, lo que ha supuesto quebrar los usos de cautela y discreción con que habitualmente trabajan. La caza del hombre urge.

El autor del atentado, sea quien sea, está armado –utilizó un arma de fuego contra el camionero polaco que conducía el camión del atentado- y los servicios alemanes dan por hecho que puede intentar actuar de nuevo. De momento, la Fiscalía alemana ha ofrecido una recompensa de 100.000 euros a quienes aporten información que pueda conducir a la captura del nuevo sospechoso.

FOTO: Reuters
En ese clima de urgencia y temor, la Policía intenta no perder el control. Así, la Policía de Berlín ha hecho un llamamiento a los ciudadanos alemanes para que mantengan la discreción, publicando un escueto mensaje en Twitter con la foto de un gato y un hashtag que anima a no hacer comentarios. La cuenta oficial de la Policía de Berlín ha publicado un mensaje en Twitter con el hashtag #AusGruenden, una expresión en alemán que equivale al habitual "sin comentarios", acompañado con la imagen de un gato y el emblema de la Policía de la capital alemana.

Las fuerzas de seguridad y la población alemanas eran conscientes de que algo así podía ocurrir. Los expertos en terrorismo en Alemania llevaban tiempo hablando de una “amenaza abstracta”, difícil de concretar pero que daba a entender que tarde o temprano Alemania sufriría ataques similares a los de Francia o Bélgica, como defiende el experto en terrorismo Rolf Tophoven.

Por eso se habían tomado ciertas precauciones: la presencia policial en grandes aglomeraciones había aumentado y los ciudadanos estaban prevenidos. Y aunque a raíz del ataque se haya abierto el debate sobre la seguridad en Alemania, parece que no se han producido grandes fallos y que un ataque de este tipo es casi inevitable. Existe cierta resignación, pues no se puede controlar que un loco conduzca un camión contra una multitud por mucho que las fuerzas de seguridad estén sobre aviso.

Ahora se discute la necesidad de instalar bolardos de cemento en los accesos a los mercadillos navideños o en otros grandes eventos al aire libre. Pero la mayoría de expertos coinciden con Tophoven en que “el modus operandi de los terroristas ha cambiado; ahora basta un vehículo o casi cualquier instrumento para que cualquiera pueda llevar a cabo una acción terrorista”. Por eso es tan difícil encontrar medidas verdaderamente efectivas para proteger a la población.

Errores y aciertos informativos

Pero si en la prevención podemos considerar que no se han cometido errores, lo contrario ha ocurrido en las horas posteriores a la tragedia. La policía germana ha estado sometida a una presión a la que no está acostumbrada. Así, la necesidad de capturar rápidamente al autor de los hechos, que sigue a la fuga, ha provocado precipitaciones, como la que llevó a la detención de un joven pakistaní de 23 años que más tarde sería puesto en libertad ante la falta de pruebas en su contra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación alemanes e internacionales, que buscaban culpables y explicaciones a toda costa, han forzado a las fuerzas de seguridad a proporcionar información que en otras condiciones no facilitarían para acallar así los rumores y especulaciones. En este aspecto, el perfil de Twitter de la policía berlinesa ha sido aprovechado para hacer llamamientos a la calma y para mantener a la población informada.

Por su parte, algunos medios de comunicación han fallado al informar sobre el atentado. Por un lado ha estado la prensa más sensacionalista, con el popular diario Bild a la cabeza, que acostumbra a utilizar informaciones de fuentes dudosas o sin confirmar, así como a recurrir a los prejuicios y temores de los ciudadanos alemanes a la hora de tratar sucesos de este calado. Esto llevó a parte de la prensa internacional a comportarse de una forma semejante, dando por ciertas informaciones que más tarde serían desmentidas, como la muerte del copiloto como consecuencia del ataque, que más tarde se sabría que había sido asesinado de un disparo.

Por otro lado encontramos a los medios de comunicación alemanes tradicionales, que han optado por una mayor moderación para evitar la difusión de informaciones erróneas que provocaran mayor desconcierto y pánico, como había ocurrido tras la matanza de Múnich en julio, y para evitar también el temido descalificativo de “Lügenpresse”, prensa mentirosa, que tan habitualmente se utiliza en los países germanoparlantes.

Consecuencias electorales

Donde no ha habido comedimiento ha sido en las redes sociales, que han sido utilizadas para criticar con dureza la política de puertas abiertas con los refugiados de Angela Merkel, a quien muchos alemanes ven como culpable directa de lo ocurrido. En este sentido, la condición de asilado del detenido, que había llegado en febrero a Alemania, fue un incentivo más para quienes desde el mismo momento del ataque habían aprovechado para sacar provecho electoral.

Este año se celebran elecciones en Alemania y pocos dudan en afirmar que los mayores beneficiados electoralmente de este atentado serán los ultraderechistas de Alternativa por Alemania (AfD), que llevan meses ascendiendo en las encuestas. Aunque improbable, una victoria de esta formación xenófoba generaría un mayor rechazo hacia la población musulmana. Un rechazo que, unido a la falta de oportunidades que sufren muchos jóvenes musulmanes, les acerca a las ideas radicales de los asesinos yihadistas. Así, los dos tipos de extremismo no hacen sino retroalimentarse y contribuir a una espiral de miedo que beneficia a ambos y que perjudica dramáticamente a todos los demás.


(Publicado en bez.es; con la participación de Santiago Carcar)

lunes, 19 de diciembre de 2016

Turquía: conflictos internos y externos en 2016

Tras el atentado con coche bomba que el pasado 4 de diciembre mató a más de 40 personas en Estambul, Turquía ha vuelto a estremecerse con otro acto terrorista. En esta ocasión ha sido contra un autobús militar en la ciudad de Kayseri, en el centro del país, y la cifra de muertos asciende a trece. Estos han sido los últimos, pero no los únicos ataques terroristas contra el país otomano este año.

FOTO: EP
Aunque menos mediáticos que los de Francia o Bélgica, los ataques terroristas en suelo turco han generado un fatídico flujo informativo, tanto por su reiteración como por la diversidad de los terroristas. Han sido hasta 16 los atentados de consideración que han sacudido Turquía este año (la mayoría contra policías y centros turísticos), perpetrados no solo por los yihadistas del ISIS y grupos afines, sino también por grupos kurdos, con los que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan mantiene una intensa confrontación.

Precisamente el conflicto kurdo es una de las causas detrás del intento de golpe de estado que en julio intentó derrocar al gobierno turco. Aunque ha habido voces que lo consideran un movimiento para justificar una importante represión política, con detenciones y suspensiones de empleo masivas, parece que el golpe fue auténtico, a pesar de la existencia todavía de vacíos informativos en un suceso que se saldó con más de 250 muertos.

El retroceso del Estado de derecho que siguió a la asonada militar, y que ya se había hecho patente en meses anteriores, ha sido uno de los puntos de mayor tensión entre Turquía y la Unión Europea. Sobre todo, porque en marzo, Bruselas y Ankara habían firmado un pacto que permitía devolver a Turquía a demandantes de asilo llegados a países europeos sin permiso. A cambio, se prometía a los otomanos un acercamiento a la Unión Europea y compensaciones económicas.

Migrantes

Las llegadas de migrantes a países miembros de la UE han caído, pero las muertes en el mar han aumentado, pues los refugiados se han visto obligados a optar por la ruta del Mediterráneo Central entre Libia e Italia, mucho más peligrosa. El que ha sido denominado por muchos como “Pacto de la Vergüenza” ha permitido a Europa lavarse las manos, externalizando el problema a otros países de dudoso respeto a los Derechos Humanos. Sin embargo, en los últimos meses han crecido los reparos a seguir negociando con Turquía. Así, la Eurocámara votó a finales de noviembre por congelar esas negociaciones, a lo que el gobierno turco respondió amenazando con dejar pasar a Europa a los refugiados que se encuentran en suelo otomano.

A la cabeza del veto a Turquía se encuentra Austria. La relación entre ambos países hace mucho que no es sencilla y la convivencia entre la población turca en Austria y los ciudadanos locales tampoco es un camino de rosas. El papel de los medios en el país alpino, sobre todo de aquellos de corte sensacionalista, tampoco ha facilitado las relaciones entre ambos países. La escalada diplomática, que se ha reavivado en los últimos días, ha tenido al ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, y a su homologo austriaco, Sebastian Kurz, como protagonistas, y en ningún modo parece estar cerca de solucionarse.

Desde países como España se contemplan estos eventos sin demasiado interés. Se observa la deriva autoritaria de Erdogan y su participación activa en la guerra de Siria, pero nadie parece querer implicarse demasiado con un país y unos conflictos que resultan más lejanos de lo que en realidad son.

Y es que el país otomano volverá a jugar en 2017 un papel clave en la compleja situación de Oriente Medio. No solo como ruta de paso de refugiados procedentes sobre todo de Siria, sino por la trascendencia de sus decisiones en la guerra civil de este país. Ahora que Estados Unidos parece querer mantenerse al margen, el protagonismo de Turquía y Rusia -o lo que es lo mismo, de Erdogan y de Putin- hace presagiar un año complejo. Un año en el que el mundo volverá a estar pendiente de Turquía, tras haber sido pieza clave en la geopolítica de este 2016.

(Publicado en bez.es)

martes, 6 de diciembre de 2016

Las mujeres y la diplomacia exterior, claves del triunfo de Van der Bellen

La victoria, más abultada de lo esperado, del progresista Alexander van der Bellen sobre el ultranacionalista Norbert Hofer en las elecciones presidenciales de Austria ha despertado numerosos análisis que sitúan a Austria como el ejemplo a seguir si se quiere frenar el ascenso de partidos populistas de extrema derecha.

FOTO: REUTERS/Leonhard Foeger
Sí es cierto que es la primera derrota de un partido ultranacionalista en los últimos dos años. Pero no es menos cierto que el hecho de haber llegado hasta donde ha llegado es una muestra de la buena salud de la que goza el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), que se erige en referente para otras formaciones como el Frente Nacional francés o el UKIP británico. La consecución de casi la mitad de los votos en la segunda vuelta y el apoyo de más del 30% del electorado en la primera no son datos para la calma. Eso, sumado a las halagüeñas perspectivas que auguran las encuestas, en las que el FPÖ cada vez se distancia más de sus perseguidores, indica que Austria permanece como un improtante bastión de la extrema derecha.

Las claves de la derrota nacionalista

Aun así la derrota de este domingo demuestra que los nacionalistas no son infalibles y que también cometen errores. El principal ha sido seguramente el enfoque de la campaña. Presentarse como el candidato de la gente contra el establishment había funcionado para diferenciarse de los dos grandes partidos tradicionales, pero no es el discurso más adecuado contra un político proveniente de Los Verdes, claramente progresistas y no menos alejados de la élite. El antagonismo entre alguien de 42 años como Hofer y un veterano como Van der Bellen, que tiene 72, tampoco ha funcionado, pues la mayoría de la juventud se ha volcado con el ecologista. Por el contrario, como defiende el instituto demoscópico Sora, su experiencia y su mejor imagen internacional han sido argumentos de peso para que los austriacos se decantaran por el candidato europeísta.

Precisamente la imagen externa ha pesado mucho a la hora de votar. Austria es un país en el que las formas y las apariencias tienen una gran importancia, por lo que la posibilidad de que en otros países les critiquen o les culpen de dar vía libre a la extrema derecha también ha influído. Precisamente el riesgo de que el ultranacionalismo regresara al poder por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial ha pesado mucho; no solo por lo que digan en el exterior, sino porque, aunque no todos y no siempre, en Austria han aprendido algo de su historia.

Ese argumento movilizó a muchos votantes, que hicieron que la participación, a pesar del hartazgo por la repetición electoral, creciera con respecto a los anteriores comicios y alcanzara el 74%. De estos votantes, han sido las mujeres las que decantaron la balanza, pues un 62% del voto femenino fue a parar al ya elegido presidente.

Y si Van der Bellen consiguió activar a su electorado ha sido en parte gracias a una campaña muy intensa, en la que el papel de las redes sociales ha sido fundamental. En su primera entrevista en ORF, la televisión pública austriaca, Van der Bellen reconocía el trascendental papel de los voluntarios que le han ayudado.

Quienes también le han apoyado han sido la mayoría de políticos y cargos públicos en Austria, como el anterior presidente, Heinz Fischer, el canciller, Christian Kern, o el alcalde de Viena, Michael Häupl, todos ellos socialistas. Ha sido en las filas de los conservadores del ÖVP donde la división ha sido mayor, pero no únicamente por su cercanía a la extrema derecha, sino por su rechazo a un candidato tan a la izquierda como Van der Bellen.

Por último, algunos fallos propios del populismo pasaron factura a Hofer: el cambio de discurso para aparentar moderación le restó credibilidad, haciendo que una parte importante de sus votantes de mayo se quedaran ahora en casa; al mismo tiempo, la ausencia de noticias sobre refugiados en los medios de comunicación durante las últimas semanas le ha impedido explotar del todo el discurso del miedo al extranjero que tan bien le estaba funcionando.

Este cúmulo de circunstancias no implican que Austria -y mucho menos Europa- se haya vacunado contra el ascenso de la extrema derecha. Se ha evitado una ola, pero la marea sigue subiendo. Aun así, si se aprovechan, quizá Austria sí nos haya dado algunas pistas sobre cómo evitar que el discurso ultranacionalista se imponga en Europa.

(Publicado en bez.es)