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martes, 10 de septiembre de 2019

[Cine, Documentales] Crítica: 'Varados' (2019). Historias de refugiados

El 4 de octubre llega a los cines ‘Varados’, un reposado documental de Helena Taberna sobre los campos de refugiados en Grecia en el que el elemento central son las historias de los demandantes de asilo 


mujeres inmigrantes varados

Hace unos días se cumplieron cuatro años de una de las fotos más icónicas del siglo XXI. El cuerpo del niño Aylan Kurdi, muerto en una playa turca, supuso un punto de inflexión en la conocida como Crisis de los Refugiados del Mediterráneo. Durante el verano de 2015 y, sobre todo, en septiembre, tras la publicación de la foto y la historia de Aylan, los medios de comunicación prestaron una enorme atención a esas personas que huían de la Guerra de Siria, intentando llegar a Europa a través del Mediterráneo Oriental. En aquel momento, Grecia se convirtió en el principal país de entrada a la Unión Europea y, aunque la ruta de los Balcanes y, posteriormente, las rutas marítimas que llegaban a Italia y España le han restado protagonismo, el país helénico jugó y sigue jugando un rol clave en el camino de los demandantes de asilo que llegan a este lado del Mare Nostrum.

Las cosas han cambiado mucho en estos cuatro años; las llegadas a Europa han disminuido y, aunque los casos del Aquarius o el Open Arms han sido polémicos y mediáticos, la cuestión migratoria en Europa y el asilo han pasado a un plano secundario en la opinión pública. La situación, no obstante, continúa siendo muy compleja en aquellos campos de refugiados cuyo nombre conocimos –y ya olvidamos– hace cuatro años. Lesbos es el mejor ejemplo de ello. 

‘Varados’, el documental escrito y dirigido por Helena Taberna –que ya abordó otras temáticas sociales, como la inmigración en ‘Extranjeras’ o la violencia contra las mujeres en ‘Nagore’–, se hace eco de la situación en el campo de refugiados de Moria y en otros lugares de Grecia, principalmente en su capital, Atenas. Prestar atención a este país, el más castigado de la Unión Europea durante la crisis económica y el más relevante durante la Crisis de los Refugiados, es muy acertado, pues desde que este fenómeno se convirtiera en carne de telediario, su presencia mediática no se ha correspondido con el papel jugado por este país, ya que se ha puesto el foco en lugares más cercanos o con bocazas más grandes, como Alemania o Italia. 

portada varados

Junto a Grecia, también el mar juega un rol muy importante en el documental. El mar como frontera y como camino, como lo que nos separa y, en especial, como lo que nos une. El simbolismo del Mediterráneo es recurrente y, aunque hay varias reflexiones sobre el tema, hay una en concreto, realizada por uno de los refugiados en el campo de Eleonas ateniense, que resume con mucha sabiduría lo que significa ser mediterráneo: no es tener una buena o una mala vida, sino saber el significado de esta.

Tu nombre es Refugiado 


La persona que hace esta afirmación es un hombre en silla de ruedas que huyó de Siria con su sobrino, dejando a su mujer e hijos en su país de origen, en la guerra. Es interesante el retrato de esta historia, pues es poco habitual conocer el relato de migrantes con movilidad reducida, algo que añade dificultad a una travesía y un proceso de acogida de por sí muy complejos y tortuosos.

En un trabajo de poco más de una hora, sin estridencias ni grandes despliegues técnicos, también se incluyen niños, personas ancianas, parejas que han dejado sus hijos en su hogar… La diversidad de historias aporta gran riqueza, gracias también a la inclusión de una relación amorosa entre un española y un refugiado, algo que añade nuevas dimensiones y un punto de contraste y de acercamiento a la vida de estas personas cuyo nombre es Refugiado. 

varados mohammed

Así, sin grandes datos ni análisis sociales o geopolíticos, las protagonistas son precisamente las personas. Esas personas que se organizan para conseguir comida o para mantener el lugar en el que sobreviven –sea un campo de refugiados o una vivienda okupada– lo más limpio y habitable posible. Personas que, en medio de un contexto tan extraño y dramático, consiguen encontrar una cierta normalidad. Ese es el mayor logro de ‘Varados’, reflejar la historia de estas personas sin dramatismos ni heroísmos. Mostrando lo que hay, la dureza de la situación, pero sin buscar la lágrima fácil ni la arenga política apasionada.

El documental llegará a los cines el próximo 4 de octubre. El momento resulta muy adecuado, pues el recrudecimiento de la batalla sobre Idlib, uno de los últimos bastiones rebeldes en Siria, hace temer una nueva ola de refugiados huyendo del país hacia Turquía y, de nuevo, hacia Europa a través de Grecia. Más allá de cualquier cifra y llamada a la acción, es muy necesario una obra como esta, calmada y centrada en lo más importante del fenómeno: los refugiados. Las personas.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

miércoles, 11 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

‘Club Europa’, presente en el Atlàntida Film Fest, plantea un retrato interesante, aunque incompleto y pesimista, de una juventud europea individualista y multicultural 


La flexibilidad de las fronteras, las posibilidades económicas de las familias, la mejora de los medios de transporte y comunicación y el conocimiento de idiomas de las nuevas generaciones han facilitado que la movilidad de los jóvenes en los últimos años haya sido elevada, tanto en el contexto europeo, como en otros países considerados occidentales. Uno de los efectos de este fenómeno es el que se observa en ‘Club Europa’. En ella, tres jóvenes de diferente nacionalidad –Martha, una francesa; Jamie, un estadounidense; y Yasmin, una alemana– comparten piso en Berlín. Confrontados con la crisis de refugiados que Europa vive desde hace algunos años, deciden acoger en su piso, y este es el elemento central de la trama, a Samuel, un demandante de asilo procedente de Camerún. 

La integración parece fácil en un entorno multicultural y educado, en el que se utilizan casi de forma indistinta el francés, el alemán y el inglés. Sin embargo, las distintas necesidades de los cuatro jóvenes, que se encuentran en momentos decisivos para su futuro, y las complicaciones que el sistema impone para la acogida de Samuel complicarán la convivencia y tensarán la relación en el piso. 

Se trata de una historia cercana, no muy diferente de la que probablemente se haya vivido en algunas ocasiones en un barrio como el popular y multicultural Kreuzberg, en el que se sitúa la trama, o en otras grandes ciudades europeas. Así, la película es también pequeña e íntima, sin salir apenas del interior de la casa. Una casa, a su vez, sencilla, antigua y con escasa decoración. La iluminación es en general muy tenue y los colores, fríos; se transmite con esto tanto la frialdad del clima berlinés en diciembre como una cierta sensación de melancolía y tristeza. De hecho, incluso los momentos de alegría o diversión se viven con tensión contenida y culpabilidad. 

La fuerza y el potencial de ‘Club Europa’ se diluyen por su visión pesimista y parcial


La cinta tiene una indudable fuerza, pero la carga de negatividad es excesiva. Se incide en la desorientación de los jóvenes ante su futuro, se cuestiona el egoísmo de los tres afortunados y se critica el funcionamiento del sistema. Estos elementos, muy relevantes y necesarios, no se compensan lo suficiente con la otra cara de la realidad: jóvenes muy preparados, concienciados con su realidad social y un sistema que, aunque imperfecto e infinitamente mejorable, ha permitido, como dice la madre de Martha en un momento de la obra, que Samuel haya podido ser acogido, al menos de forma temporal. Más allá de qué versión de la realidad resulte más certera, la película opta por un pesimismo que resulta incompleto.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

Los personajes, que tienen un enorme potencial y que están interpretados con solvencia, resultan planos y sin evolución a lo largo del film, desaprovechando sus grandísimas posibilidades. Lo mismo ocurre con otros elementos, como la reflexión en torno a los acuerdos de Dublín III –por los que los demandantes de asilo deben solicitar su estancia en el primer país de la UE que los registró– o la decisión de Samuel de comprarse unas zapatillas en lugar de enviar ese dinero a su familia en Camerún. Se abren debates muy interesantes, pero sin un gran desarrollo que permita profundizar en ellos y en sus complejidades. 

Con todo, y a pesar de no explotar toda su riqueza, la cinta de Franziska Hoenisch resulta muy relevante en un momento en el que el debate migratorio en Europa, y con especial fuerza en Alemania, sigue abierto. Hacerlo desde la perspectiva de la generación no solo más afectada por esta situación, sino también la que tiene la posibilidad de solucionarla, resulta un acierto. Aunque incompleto, un magnífico intento de retratar una generación individualista, preparada y multicultural. 

Lo mejor: la temática y los debates que subyacen 
Lo peor: la casi nula evolución de los personajes 
Nota: 6.5


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

domingo, 8 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

'Daha', presente en el Atlàntida Film Fest, se aproxima magistralmente al drama de quienes huyen de la guerra desde la perspectiva del hijo de un traficante de personas en Turquía


En marzo de 2016 entró en vigor un polémico acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para frenar la llegada de demandantes de asilo, procedentes en su mayoría de Siria, a las costas griegas. Aunque cuestionable desde el punto de vista de los derechos humanos, el acuerdo sirvió para disminuir el número de muertes en el mar Egeo y para reducir el número de migrantes que optaban por la conocida como ruta del Mediterráneo oriental. Aunque la acción de las mafias y los traficantes de personas sigue activa, sobre todo en otros puntos del Mediterráneo, su presencia parece menor en las costas turcas. 

Sin embargo, sobre todo entre 2015 y 2016, la relevancia del tráfico de personas en Turquía fue muy notable, con historias dramáticas, por supuesto, para quienes huían de la guerra o del terrorismo y eran tratados como mercancía. Pero también con víctimas colaterales que se vieron afectadas por la brutalidad y el dolor del fenómeno. Una de esas víctimas es Gaza, un joven que vive con su padre, camionero y traficante de personas, al que ayuda mientras culmina sus estudios. 

El comportamiento despótico, violento y primario del padre, Ahad, no siempre consigue hacer mella en el joven Gaza, que encuentra en sus amigos, el hip-hop que escucha en otros jóvenes de su localidad o en el mar junto al que vive la libertad para huir del mundo que le rodea. Sin embargo, Gaza está condenado a acabar convirtiéndose en un monstruo, pues es complicado llegar a ser un ser humano cuando a tu alrededor nunca has observado ni un gesto de humanidad. 

Una obra magistral para un tema doloroso 


La película muestra así una cara más del horror. Y lo hace con fuerza, con una estructura compacta y bien construida y con elementos visuales atractivos. También son extraordinarias las actuaciones protagonistas: la del joven Hayat Van Evk pasa de la inexpresividad y la desorientación a la rabia, convirtiéndose en el personaje desatado, irracional y primitivo que interpreta el veterano Ahmet Mumtaz Taylan. La evolución del protagonista y el análisis de ese proceso son magistrales.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

También lo es la capacidad de incorporar, aunque sea fugazmente, la capacidad de incorporar en una obra pequeña tantos elementos relacionados con la migración de los demandantes de asilo procedentes de Oriente Medio: el viaje en barco de gente que no sabe nadar y que siente pavor ante el agua, el riesgo de naufragios de las barcas sobrecargadas, la inutilidad de chalecos salvavidas relleno de resina, los sobornos y la complicidad de las fuerzas de seguridad, los abusos sexuales que sufren las mujeres, la fragilidad de los menores, el agobio y la falta de aire en el interior de los camiones, la conversión de seres humanos en mercancía con la que negociar, la lejanía e ignorancia de los líderes sobre el conflicto… Así, una historia personal, un improbable Coming of Age, se convierte en una obra mucho más compleja y completa, reflexionando sin victimismos sobre las diversas aristas y víctimas de esta problemática. 

Con todos estos argumentos, ‘Daha’, que en turco significa “más”, consiguió el premio FIPRESCI en la Seminci de Valladolid y formó parte de la sección oficial del prestigioso festival de Karlovy Vary. Sin embargo, su mayor valor no es solo el de contar una historia tan dolorosa como la del tráfico de seres humanos, sino el de hacerlo desde una perspectiva menos habitual, en la que todos los implicados son vistos como víctimas y en el que la maldad no es innata, sino inevitablemente adquirida. Una historia horrible en el fondo y fascinante en la forma que invita a reflexionar e ir más allá en una materia tan dura y complicada. 

Lo mejor: la fuerza de la película gracias al tema y las interpretaciones 
Lo peor: que se pierdan algunos matices al no diferenciar el idioma de los migrantes del turco que hablan los protagonistas 
Nota: 8


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 1 de junio de 2018

[Festivales] La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

Las jornadas de miércoles y jueves, las últimas antes de la gala de clausura, combinaron cortometrajes de ficción y conmovedoras historias con sentido


La V edición del Festival de Cine y Televisión Reino de León se despide de sus proyecciones con abundancia de títulos. Las secciones de Historias con sentido y de Cortometrajes de ficción proyectaron sus últimos pases en unos días en los que se mostraron algunas de las obras más emocionantes del festival. La gala de clausura que tendrá lugar hoy viernes en el Auditorio Ciudad de León reconocerá los mejores trabajos de una edición marcada por la mayor cantidad de obras presentadas y por un crecimiento en la asistencia de público.

Pura emoción en un día de marcado corte social y humano 


Algunas de las obras más conmovedoras y esperanzadoras que se han proyectado en este festival se pudieron ver el miércoles en una jornada que comenzó con la presentación de sus obras por parte de la responsable de comunicación del Comité Español de ACNUR, organización que produce ‘La niña bonita’, y del director y la protagonista de ‘Senegal sonríe’. ‘La niña bonita’ narra la historia de una joven de 15 años y su familia, huidos de Siria y atrapados en un campo de refugiados en Grecia, mientras esperan la reagrupación familiar con su padre, que ha conseguido llegar a Alemania. Combinada con la historia de una mujer que, teniendo también 15 años, se convirtió en refugiada durante el golpe de estado contra Salvador Allende en Chile, ofrece una visión emotiva hasta el llanto y cargada de esperanza de uno de los mayores dramas del presente. 

‘Senegal sonríe’, con un espíritu igualmente optimista y más desenfadado, muestra la acción de un grupo de dentistas españoles que cada año viajan a aldeas senegalesas para cuidar la salud bucodental de la población local. Como la anterior, trata a sus protagonistas con dignidad, centrándose en el lado humano de las personas, algo que se destacó en el coloquio posterior, en el que también se alabó la tarea tanto de ACNUR como de los dentistas de Senegal Sonríe. 

La sesión había incluido también el cortometraje ‘Princesa de hielo’, un trabajo de Aldeas Infantiles, producido por El Deseo, de los hermanos Almodóvar, sobre un niño que para Reyes desea el disfraz de la princesa Elsa, de la película ‘Frozen’. Sirvió de alguna forma de antesala a los cortos que se proyectaron en la sesión nocturna, empezando por ‘Muñeca negra’, que fue presentada por Mateo Nicolau, su director y guionista. Cuenta la historia de una joven negra que quiere ser actriz pero que solo consigue papeles marginales por su color de piel.

La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

También estuvieron presentes para introducir su película el director Sergio Morcillo y el guionista Santiago Taboada, autores de ‘Gotas’, una obra de terror sobre una adolescente cuyos padres han muerto y que siente un fuerte dolor en su interior. Su juego con la tensión resulta por momentos aterrador, mucho más que ‘La dama de sal’, un thriller sobre un navío español que durante el siglo XVI navega por unas aguas malditas. 

Siguiendo en un barco, pero con una historia, lamentablemente, mucho más real, se proyectó ‘Uno’, protagonizada por Pedro Casablanc, que da vida al patrón de un barco pesquero cuya tripulación encuentra a la deriva un móvil en una bolsa de plástico. Una cinta aparentemente sencilla pero que oculta una historia muy dura. Algo similar ocurre con ‘Funky Lola’, centrada en una mujer jubilada que, para ayudar a su problemático hijo a saldar una deuda, comenzará a buscar desesperadamente una fuente de ingresos. Igualmente parece intrascendente, pero escondiendo una fuerte crítica social, ‘Lo cotidiano’, sobre una mujer en un bar a la que otras tres mujeres rodean y comienzan a acosar. Mucho más directa es ‘Madres de luna’, la historia de cuatro mujeres embarazadas en distintos lugares y condiciones que sufren distintos tipos de violencia. Por último, ‘Ayer o anteayer’ relata la historia de dos hermanas a bordo de un coche tras haber tenido una pelea. 

Las proyecciones se cierran siguiendo la línea del festival 


El festival ha contado con la presencia de obras diversas, con protagonismo para un cine concienciado, que busca emocionar y hacer reflexionar, algo que fue también aplicable a la última jornada de proyecciones del jueves. Dentro de la sección de Historias con sentido se presentaba ‘Anormal’, una obra muy humana sobre la pobreza que se vive en algunas zonas de Senegal. Tras ella se proyectó ‘Gigantes descalzos’, sobre un equipo de baloncesto de niños y niñas indígenas de México a los que el deporte de la canasta ha permitido acceder a la educación y a una perspectiva de futuro. Una cinta muy auténtica, que seguía la línea de ‘La niña bonita’ y ‘Senegal sonríe’, y que despertó un atractivo coloquio con su director y guionista, Iván Roiz, que acudió a presentar su trabajo.

La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

También estuvo presente, ya en la última sesión del festival, Javier Roldán, responsable de ‘Vida y muerte de Jennifer Rockwell’, basada en un personaje de una novela de Martin Amis, una exculturista que escribe una carta a su tía antes de tomar una decisión trascendental. ‘Scratch’, con una estrategia audiovisual abrumadora y agobiante, narra la historia de un joven con una discapacidad cognitiva que una noche presencia una paliza sin hacer nada. En tono de comedia encontramos ‘RIP’, una obra con un humor muy negro protagonizada por Itziar Castro, que da vida a una mujer que prepara el funeral de su marido, al que quedan 48 horas de vida. Una cinta cómica es también ‘Preliminares’, que relata las peripecias de una primera cita que no acaba demasiado bien. 

Rodada en francés, ‘La vivre ensemble’ es un film muy interesante sobre un director de escuela parisino que, tras los ataques terroristas de noviembre de 2015, deberá implementar medidas preventivas entre sus escolares, de entre 3 y 11 años. Otra obra que resultó atractiva fue ‘Madre’ de Rodrigo Sorogoyen, un tensísimo plano secuencia sobre una impotente y desesperada madre que recibe la llamada de su hijo de seis años, abandonado por su padre en una playa de Francia. La obra que cerró el festival fue ‘El mar amor’, sobre una mujer que, ante la falta de recursos, decide utilizar a su hija como moneda de cambio. 

Terminan así 13 días de proyecciones, con obras muy diferentes: arriesgadas, comprometidas, con una gran capacidad de emocionar o de enseñar… Cine de mucho nivel, que este viernes será reconocido en la gala de clausura que bajará el telón de un festival que camina en la buena dirección.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

lunes, 28 de mayo de 2018

[Festivales] El cine comprometido domina las jornadas del fin de semana del Festival Reino de León

El cine comprometido domina las jornadas del fin de semana del Festival Reino de León

La Casa Botines de Antonio Gaudí acogió las sesiones del sábado y el domingo en el que compartieron cartel obras de corte reivindicativo con títulos latinoamericanos y portugueses 


Rivalizando con el fútbol y con un cierto buen tiempo, el V Festival de Cine y Televisión Reino de León continuó su avance durante el fin de semana en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: la Casa Botines, diseñada por el arquitecto catalán Antonio Gaudí. La pequeña sala en la última planta del edificio, aunque imperfecta y no diseñada para la proyección de cine, ofrecía la oportunidad de colarse en un lugar tan céntrico y atractivo, lo que atrajo una cantidad considerable de asistentes. Las obras proyectadas, sin alcanzar el nivel de los días previos, sí que ofrecieron apuestas valientes y algunos trabajos de gran conciencia social. 

Latinoamérica protagoniza el sábado 


La sesión vespertina pertenecía en realidad a la sección de Historias con sentido, pero ‘Leo a la vida’, la historia de la maestra cubana creadora del programa Sí, se puede, que ha ayudado a combatir el analfabetismo en el mundo, es un título con una temática y ambientación claramente latinoamericanas. Una película con clara orientación anticapitalista y propagandística, pero relevante por la magnífica tarea de su protagonista, Leonela Relys.

El cine comprometido domina las jornadas del fin de semana del Festival Reino de León

La chilena ‘Desafío Solar Patagonia’ abrió la siguiente sesión. Este documental sobre el meritorio proyecto de unos universitarios de viajar con un coche que utiliza energía solar es muy ilustrativo y didáctico en aspectos sociales, medioambientales e innovadores y destaca además por las preciosas imágenes del sur de Chile y Argentina. ‘Fe’, procedente de Ecuador, ofrece un planteamiento interesante sobre un hombre devoto al que no han salido las cosas bien y que, además, es secuestrado. Con una narración paralela y con saltos temporales no del todo claros, llega a resultar confusa. Dos obras argentinas cerraron la jornada: la primera, ‘El departamento’, muestra las decisiones de una pareja separada que alquila el piso que habían comprado juntos con una estrategia visual bastante particular, tanto por el colorido como por el uso de múltiples pantallas partidas; la segunda, ‘Te animaste Kiko’, es una comedia sobre un hombre que debe cruzar la frontera con un paquete que le ha dado un amigo y cuyo contenido desconoce. 

Impresionantes documentales y llamativos cortometrajes portugueses para el domingo 


La calurosa sala de proyección contrastaba con el contenido de ‘Invierno en Europa’, un duro documental sobre las inhumanas condiciones en las que los demandantes de asilo procedentes de países en guerra vivieron el invierno de 2017 en Serbia a la espera de que abrieran las fronteras húngaras para acceder a la Unión Europea. No es una historia nueva, pero la fotografía y el ritmo de la obra le otorgan una gran emoción a una cinta que realiza una denuncia que sigue siendo de gran relevancia. Más impactante, si no por el tema, por la brutalidad de las imágenes, es ‘Tauromaquia’, documental que, utilizando extractos reales de corridas y comentarios extraídos de tratados taurinos, muestra la barbarie de un espectáculo al que, como se indica al principio, pueden acudir niños. Hubo varias personas que, por las desagradables imágenes y la abundancia de sangre, abandonaron la sala y más de un espectador mencionó la palabra “carnicería” al terminar esta obra, una de las más sutiles y efectivas en su crítica de la “fiesta nacional”.

El cine comprometido domina las jornadas del fin de semana del Festival Reino de León

Dentro de la sección de cine portugués, se presentaron seis cortometrajes, todos de corte más o menos experimental, alegórico y abstracto, pero de gran interés. Muy atractivo fue ‘Fugiu. Deitou-se. Caí’, presentado por Bruno Carnide, su director, y por Cátia Biscai, productora y actriz, rodada en blanco y negro con una Súper 8 y que narra la historia de una familia desde la perspectiva de la hija. ‘A Sonolenta’ es un corto animado basado en un relato de Anton Tchekhov sobre una criada a la que los llantos del bebé que cuida persiguen hasta en sueños. ‘Agua Mole’, también con una animación aparentemente sencilla, se centra en los habitantes de un pueblo que quieren evitar la marea de la despoblación. 

Interesante y oscuro es ‘Altas Cidades de Ossadas’, sobre el rapero Karlon Krioulo, que ha huido de la vivienda que le fue asignada en un barrio marginal de Lisboa para vivir aislado entre las cañas de azúcar. La obra más abstracta probablemente fuera ‘Das Gavetas Nascem Sons’, que gira alrededor de los juguetes y elementos que contienen unos viejos cajones. En el lado opuesto, ‘Thursday Night’, fue quizás el trabajo más comprensible y cercano, narrando la historia de Bimbo, un perro que recibe una fantasmagórica visita.

Con esto, el festival recupera su ritmo habitual y encara su última semana antes de la clausura y entrega de premios del viernes.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

Foto de portada: 'Invierno en Europa'

jueves, 2 de febrero de 2017

La acogedora Canadá, sacudida por el ataque islamófobo a una mezquita


La actualidad del último fin de semana de enero vino marcada por la orden ejecutiva aprobada por el presidente estadounidense, Donald Trump, de no dejar entrar en el país a personas con pasaporte de siete países de mayoría musulmana. A raíz de esta medida, Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, escribía en su cuenta de Twitter: “A los que huyen de las persecuciones, el terror y la guerra, los canadienses os darán la bienvenida, sin importar vuestra fe. La diversidad es nuestra fuerza. Bienvenidos a Canadá”.

Solo unas horas después del mensaje, y con una repercusión mediática muy inferior a la que han recibido otros ataques terroristas en los últimos meses, un tiroteo contra una mezquita en Quebec acababa con la vida de seis personas que se encontraban en su interior rezando.

Inicialmente se detuvo a dos individuos, pero uno de ellos, de origen marroquí, fue puesto en libertad al ser considerado solo un testigo. El otro, un franco-canadiense de 27 años, Alexandre Bissonnette, que se entregó a la policía, está considerado como único autor de la matanza; se trataría de un “lobo solitario”, como lo describió el ministro canadiense de Seguridad Pública, Ralph Goodale, con ideas nacionalistas y antiinmigración.

La mezquita había sido objeto de algunos brotes islamófobos en los últimos meses, mas nunca se habían producido sucesos violentos. De hecho, este es el primer atentado al que se enfrenta el ejecutivo de Trudeau desde que llegara al poder a finales de 2015. Los incidentes de este tipo no son habituales en Canadá -la provincia de Quebec es, no obstante, una de las más complejas en este aspecto dado su mayor sentimiento identitario e independentista-, donde los últimos actos terroristas habían tenido lugar en octubre de 2014, cuando, en menos de una semana, dos ataques de islamistas radicalizados costaron la vida a dos soldados canadienses. En aquel momento, y con un primer ministro conservador como Stephen Harper, la respuesta fue moderada y sin populismos como los que hemos visto tras los atentados en Europa.

En esta ocasión ha sucedido lo mismo y las únicas voces que se han escuchado han sido de condena y unidad, tanto a nivel político -los líderes de los dos principales partidos de la oposición acompañaron a Trudeau en su visita al lugar del atentado- como en el conjunto de la sociedad, que se ha volcado en sus muestras de apoyo a la comunidad musulmana, que supera el millón de personas en un país de 36 millones de habitantes.

Estas reacciones se entienden por la falta de movimientos islamófobos o ultranacionalistas en un país con escasa tradición identitaria, más cercano siempre a la multiculturalidad y con una larga historia de acogida al inmigrante.

Política de brazos abiertos

Canadá acogió 25.000 refugiados sirios entre noviembre de 2015 y marzo de 2016, alcanzando los 39.000 asilados en el conjunto de 2016. En 2017 el plan del gobierno es el de dar refugio a 40.000 personas más. En total, la cifra de inmigrantes recibidos en Canadá el pasado año asciende a unos 300.000, algo que, según los planes gubernamentales, se repetirá en 2017.

Y si las cifras son elocuentes, también lo es el simbolismo. El propio primer ministro recibióen diciembre de 2015 en el aeropuerto de Toronto a los primeros 163 refugiados sirios que llegaron como parte del contingente que el gobierno de Trudeau se había comprometido a aceptar durante la campaña electoral.

También carga simbólica tuvo el nombramiento a finales de 2016 de Ahmed Hussen como Ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía. Hussen había llegado a Canadá procedente de Somalia como refugiado en 1993, por lo que su experiencia será no solo útil al hacer frente al desafío migratorio, sino que sirve como ejemplo para los miles de inmigrantes que llegan a un país en el que parece que sí tienen oportunidades.

Esas oportunidades, la sensación de seguridad y la tradición acogedora y multicultural de Canadá hacen que la convivencia haya sido tan positiva. El atentado islamófobo de esta semana supone un ataque a todos estos valores, pero la respuesta que ha generado demuestra que la integración y la unidad de la sociedad canadiense son más fuertes que en otros países occidentales.

(Publicado en Neupic)

jueves, 22 de diciembre de 2016

La Policía alemana emprende una caza del hombre presionada por sus errores

La Policía alemana ha emprendido una acelerada caza del hombre tras los errores cometidos el pasado lunes, cuando detuvo a un sospechoso pakistaní -luego liberado- como presunto responsable del atentado que costó la vida a 12 personas en el centro de Berlín. La búsqueda se centra ahora en un joven tunecino de 23 años. Las fuerzas del orden actúan bajo presión, lo que ha supuesto quebrar los usos de cautela y discreción con que habitualmente trabajan. La caza del hombre urge.

El autor del atentado, sea quien sea, está armado –utilizó un arma de fuego contra el camionero polaco que conducía el camión del atentado- y los servicios alemanes dan por hecho que puede intentar actuar de nuevo. De momento, la Fiscalía alemana ha ofrecido una recompensa de 100.000 euros a quienes aporten información que pueda conducir a la captura del nuevo sospechoso.

FOTO: Reuters
En ese clima de urgencia y temor, la Policía intenta no perder el control. Así, la Policía de Berlín ha hecho un llamamiento a los ciudadanos alemanes para que mantengan la discreción, publicando un escueto mensaje en Twitter con la foto de un gato y un hashtag que anima a no hacer comentarios. La cuenta oficial de la Policía de Berlín ha publicado un mensaje en Twitter con el hashtag #AusGruenden, una expresión en alemán que equivale al habitual "sin comentarios", acompañado con la imagen de un gato y el emblema de la Policía de la capital alemana.

Las fuerzas de seguridad y la población alemanas eran conscientes de que algo así podía ocurrir. Los expertos en terrorismo en Alemania llevaban tiempo hablando de una “amenaza abstracta”, difícil de concretar pero que daba a entender que tarde o temprano Alemania sufriría ataques similares a los de Francia o Bélgica, como defiende el experto en terrorismo Rolf Tophoven.

Por eso se habían tomado ciertas precauciones: la presencia policial en grandes aglomeraciones había aumentado y los ciudadanos estaban prevenidos. Y aunque a raíz del ataque se haya abierto el debate sobre la seguridad en Alemania, parece que no se han producido grandes fallos y que un ataque de este tipo es casi inevitable. Existe cierta resignación, pues no se puede controlar que un loco conduzca un camión contra una multitud por mucho que las fuerzas de seguridad estén sobre aviso.

Ahora se discute la necesidad de instalar bolardos de cemento en los accesos a los mercadillos navideños o en otros grandes eventos al aire libre. Pero la mayoría de expertos coinciden con Tophoven en que “el modus operandi de los terroristas ha cambiado; ahora basta un vehículo o casi cualquier instrumento para que cualquiera pueda llevar a cabo una acción terrorista”. Por eso es tan difícil encontrar medidas verdaderamente efectivas para proteger a la población.

Errores y aciertos informativos

Pero si en la prevención podemos considerar que no se han cometido errores, lo contrario ha ocurrido en las horas posteriores a la tragedia. La policía germana ha estado sometida a una presión a la que no está acostumbrada. Así, la necesidad de capturar rápidamente al autor de los hechos, que sigue a la fuga, ha provocado precipitaciones, como la que llevó a la detención de un joven pakistaní de 23 años que más tarde sería puesto en libertad ante la falta de pruebas en su contra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación alemanes e internacionales, que buscaban culpables y explicaciones a toda costa, han forzado a las fuerzas de seguridad a proporcionar información que en otras condiciones no facilitarían para acallar así los rumores y especulaciones. En este aspecto, el perfil de Twitter de la policía berlinesa ha sido aprovechado para hacer llamamientos a la calma y para mantener a la población informada.

Por su parte, algunos medios de comunicación han fallado al informar sobre el atentado. Por un lado ha estado la prensa más sensacionalista, con el popular diario Bild a la cabeza, que acostumbra a utilizar informaciones de fuentes dudosas o sin confirmar, así como a recurrir a los prejuicios y temores de los ciudadanos alemanes a la hora de tratar sucesos de este calado. Esto llevó a parte de la prensa internacional a comportarse de una forma semejante, dando por ciertas informaciones que más tarde serían desmentidas, como la muerte del copiloto como consecuencia del ataque, que más tarde se sabría que había sido asesinado de un disparo.

Por otro lado encontramos a los medios de comunicación alemanes tradicionales, que han optado por una mayor moderación para evitar la difusión de informaciones erróneas que provocaran mayor desconcierto y pánico, como había ocurrido tras la matanza de Múnich en julio, y para evitar también el temido descalificativo de “Lügenpresse”, prensa mentirosa, que tan habitualmente se utiliza en los países germanoparlantes.

Consecuencias electorales

Donde no ha habido comedimiento ha sido en las redes sociales, que han sido utilizadas para criticar con dureza la política de puertas abiertas con los refugiados de Angela Merkel, a quien muchos alemanes ven como culpable directa de lo ocurrido. En este sentido, la condición de asilado del detenido, que había llegado en febrero a Alemania, fue un incentivo más para quienes desde el mismo momento del ataque habían aprovechado para sacar provecho electoral.

Este año se celebran elecciones en Alemania y pocos dudan en afirmar que los mayores beneficiados electoralmente de este atentado serán los ultraderechistas de Alternativa por Alemania (AfD), que llevan meses ascendiendo en las encuestas. Aunque improbable, una victoria de esta formación xenófoba generaría un mayor rechazo hacia la población musulmana. Un rechazo que, unido a la falta de oportunidades que sufren muchos jóvenes musulmanes, les acerca a las ideas radicales de los asesinos yihadistas. Así, los dos tipos de extremismo no hacen sino retroalimentarse y contribuir a una espiral de miedo que beneficia a ambos y que perjudica dramáticamente a todos los demás.


(Publicado en bez.es; con la participación de Santiago Carcar)

lunes, 19 de diciembre de 2016

Turquía: conflictos internos y externos en 2016

Tras el atentado con coche bomba que el pasado 4 de diciembre mató a más de 40 personas en Estambul, Turquía ha vuelto a estremecerse con otro acto terrorista. En esta ocasión ha sido contra un autobús militar en la ciudad de Kayseri, en el centro del país, y la cifra de muertos asciende a trece. Estos han sido los últimos, pero no los únicos ataques terroristas contra el país otomano este año.

FOTO: EP
Aunque menos mediáticos que los de Francia o Bélgica, los ataques terroristas en suelo turco han generado un fatídico flujo informativo, tanto por su reiteración como por la diversidad de los terroristas. Han sido hasta 16 los atentados de consideración que han sacudido Turquía este año (la mayoría contra policías y centros turísticos), perpetrados no solo por los yihadistas del ISIS y grupos afines, sino también por grupos kurdos, con los que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan mantiene una intensa confrontación.

Precisamente el conflicto kurdo es una de las causas detrás del intento de golpe de estado que en julio intentó derrocar al gobierno turco. Aunque ha habido voces que lo consideran un movimiento para justificar una importante represión política, con detenciones y suspensiones de empleo masivas, parece que el golpe fue auténtico, a pesar de la existencia todavía de vacíos informativos en un suceso que se saldó con más de 250 muertos.

El retroceso del Estado de derecho que siguió a la asonada militar, y que ya se había hecho patente en meses anteriores, ha sido uno de los puntos de mayor tensión entre Turquía y la Unión Europea. Sobre todo, porque en marzo, Bruselas y Ankara habían firmado un pacto que permitía devolver a Turquía a demandantes de asilo llegados a países europeos sin permiso. A cambio, se prometía a los otomanos un acercamiento a la Unión Europea y compensaciones económicas.

Migrantes

Las llegadas de migrantes a países miembros de la UE han caído, pero las muertes en el mar han aumentado, pues los refugiados se han visto obligados a optar por la ruta del Mediterráneo Central entre Libia e Italia, mucho más peligrosa. El que ha sido denominado por muchos como “Pacto de la Vergüenza” ha permitido a Europa lavarse las manos, externalizando el problema a otros países de dudoso respeto a los Derechos Humanos. Sin embargo, en los últimos meses han crecido los reparos a seguir negociando con Turquía. Así, la Eurocámara votó a finales de noviembre por congelar esas negociaciones, a lo que el gobierno turco respondió amenazando con dejar pasar a Europa a los refugiados que se encuentran en suelo otomano.

A la cabeza del veto a Turquía se encuentra Austria. La relación entre ambos países hace mucho que no es sencilla y la convivencia entre la población turca en Austria y los ciudadanos locales tampoco es un camino de rosas. El papel de los medios en el país alpino, sobre todo de aquellos de corte sensacionalista, tampoco ha facilitado las relaciones entre ambos países. La escalada diplomática, que se ha reavivado en los últimos días, ha tenido al ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, y a su homologo austriaco, Sebastian Kurz, como protagonistas, y en ningún modo parece estar cerca de solucionarse.

Desde países como España se contemplan estos eventos sin demasiado interés. Se observa la deriva autoritaria de Erdogan y su participación activa en la guerra de Siria, pero nadie parece querer implicarse demasiado con un país y unos conflictos que resultan más lejanos de lo que en realidad son.

Y es que el país otomano volverá a jugar en 2017 un papel clave en la compleja situación de Oriente Medio. No solo como ruta de paso de refugiados procedentes sobre todo de Siria, sino por la trascendencia de sus decisiones en la guerra civil de este país. Ahora que Estados Unidos parece querer mantenerse al margen, el protagonismo de Turquía y Rusia -o lo que es lo mismo, de Erdogan y de Putin- hace presagiar un año complejo. Un año en el que el mundo volverá a estar pendiente de Turquía, tras haber sido pieza clave en la geopolítica de este 2016.

(Publicado en bez.es)

domingo, 4 de diciembre de 2016

El discurso del miedo marca las elecciones en Austria

2016 ha sido el año que ha consolidado el ascenso de la extrema derecha y de los populismos en el mundo, el año de las sorpresas electorales y el año de la polarización de la política. Ahora que llega diciembre y toca hacer balance, Austria, que presume de eficiencia, parece querer hacer un resumen acelerado.

FOTO: REUTERS/Leonhard Foeger
Este domingo los austriacos están llamados a repetir la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebrada en mayo. Entonces, el candidato apoyado por Los Verdes, Alexander Van der Bellen, consiguió imponerse al ultraderechista Norbert Hofer por solo 30.863 papeletas. La impugnación de los resultados debido a irregularidades en el recuento del voto por correo, que fue el que decantó la balanza a favor del candidato europeísta, obligó a repetir los comicios a principios de octubre. Sin embargo, un problema con el pegamento de los sobres descubierto durante el verano obligó a retrasar la votación hasta este domingo. Las encuestas vuelven a mostrar a un país dividido entre dos candidatos totalmente opuestos.

Aunque parece que la votación volverá a decidirse por muy pocos votos, Hofer se sitúa como el ganador más probable pues, al impulso que supuso la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, se une un dato que en estos momentos resulta casi más fiable que las encuestas: las cotizaciones de ambos candidatos en las casas de apuestas, que otorgan una cierta ventaja al candidato nacionalista.

Una campaña tensa

La tensión, que ha quedado patente en todos los debates televisivos, lleva escalando desde que se conoció que el país centroeuropeo debería volver a las urnas. Hace pocas semanas, Heinz-Christian Strache, líder del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), al que pertenece Norbert Hofer, llegó a especular con la posibilidad de “una guerra civil a medio plazo” si seguían llegando extranjeros. Hofer, a pesar de mostrar un tono más moderado y una sonrisa más amable, también ha entonado el discurso del miedo contra los refugiados, apoyado en consignas populistas que le convierten en representante del pueblo frente a las élites.

Aunque con más sensatez, Van der Bellen también ha utilizado la carta del miedo, en su caso, al retorno del nazismo. Hace pocos días compartía en su página de Facebook el vídeo de una superviviente del campo de exterminio de Auschwitz, Frau Gertrude, que alertaba de cómo el fomento del odio que lleva a cabo el FPÖ le recuerda a lo que vivió Austria en los años 30.

Pero a pesar de la crispación en los debates y en los discursos políticos, la sociedad vive las elecciones con resignación tras ocho meses de incertidumbre. Si en España se criticaba la incapacidad de los políticos para lograr acuerdos, en Austria se critica la incapacidad de las autoridades electorales de contar los sobres o de hacer que el pegamento funcione.

El ascenso de los radicales

Ya en abril, en la primera vuelta de estas elecciones, los austriacos castigaron con dureza a socialdemócratas y democristianos, los dos grandes partidos tradicionales que gobiernan en coalición. Precisamente las decisiones erróneas de este Gobierno, que a la mala gestión de la crisis de refugiados tiene que sumar una tasa de desempleo creciente, son las que han aupado a fuerzas extremistas. Eso, en un país tan preocupado por su “identidad cultural” como este, se acaba traduciendo en el ascenso de partidos como el FPÖ.

Por eso estas elecciones son diferentes. No por el cargo en juego, pues la Presidencia de la República es más protocolaria que funcional, sino por lo que podría suponer que un país con la historia y la centralidad de Austria tuviera al frente un político de extrema derecha.

Esa es la posibilidad que preocupa a Europa, que este domingo tendrá un ojo en el referéndum que Renzi ha convocado en Italia sobre la reforma constitucional y otro en Austria, donde la extrema derecha podría apuntarse la primera victoria real en una Europa que sigue acercándose a un nacionalismo y populismo que parecían olvidados.


(Publicado en bez.es)

martes, 25 de octubre de 2016

"Working" refugees

Three days ago we talked about the entrepreneurship story of the founder of Inditex, the matrix of Zara. We mentioned the shadows that this company had, but we didn’t get into any detail. BBC has done it for us. They broadcasted on Sunday a program about how Turkish factories employ Syrian refugee kids to make clothes. Zara was, together with other big chains like Marks & Spencer, one of the retails that would afterwards distribute those clothes.

Marks & Spencer labels shwon in the program
What BBC’s Panorama showed was the conditions in which refugees, both adults and children, are “employed” in some Turkish factories; they had access to contracts stablishing a payment of one euro per hour. Also, the working conditions, the safety measures and the number of daily hours were far from meeting any decent standard. At least not ours, maybe those standards are not far from Turkish ones, but that’s what happens when you pay a country to get all the refugees you don’t want, because Turkey is already safe, no Human Rights are violated there. Right, Europe?

Let’s get back to the topic. The big Europeans brands that are using these companies are suppliers have already said that they are investigating or that they didn’t know because it was a supplier of a supplier. Of course, they condemn child labor and the exploitation of refugees, some of them already explained that they are collaborating with NGOs to stop that… But these companies are getting millions every day, and in order to do that, being completely fair and caring is not always their most profitable way.

But hey! We are all furious now… go and check your closest Zara or Marks & Spencer shop… I bet it’s not empty. So, who’s the last responsible?

We have always heard that the problem of migration is in the origin, that we have to act there. And it’s true, the drama of these people is not because they want to arrive to Europe; it’s because they don’t want to leave their countries. But there is not much to do for regular citizens about it. Also not many chances for us to leave our jobs and studies to go to the Mediterranean and help. But we do have a power where we are. And it’s bigger than we think.


This case that BBC unveiled has had a big media effect, mainly because the firms involved are the ones we use every day and because we feel it close enough. But it’s just a tiny extra problem in the life of Syrian refugees. And for them it might not be even a problem, because in their conditions, finding a job like that, even if it’s completely unfair and unsafe, it’s the only option to keep surviving.

But this problem goes much further than Syrian refugees. They are usually the most dramatic and present cases, but there is much more out there about the migration topic, also if we don’t know about it. Therefore, our “Migration: From challenge to opportunity” will try to bring some light into one of the most complex of today’s challenges.

(Published in the Blog of Aspire. Manufactury of Change to promote the  Aspire Conference 2016)

lunes, 3 de octubre de 2016

Navigating under the storm


The economic crisis was disappearing, employment figures were slowly growing, recession was already in the past and the rescues, little by little, seemed to work. The Euro and the EU looked saved. But just when we thought the storm was over, the hurricane struck.

The European Union, although built initially upon shared economic interests, has Equality, Freedom, Democracy and Human Rights as main values. Those basic principles are at stake now, pushing the EU towards the biggest challenge in its history.

Let’s start with the refugee crisis. Many people are turning their hopes to Europe, looking for that land of Freedom and Human Rights that we are supposed to be. But the lack of solidarity, both between European countries and with the asylum seekers, has shown exactly the opposite. And with some countries welcoming refugees while other were building new walls, the EU showed how unprepared she was to give an answer to this humanitarian problem. So far, the only solution offered was a deal with Turkey so the problem stays far from our borders, but without really caring about the Human Rights of those refugees.

This whole refugee crisis increased a process that had already started during the economic crisis: the appearing and growing of populist, nationalist and extremist parties all across Europe. Some ideas that we thought buried in the past returned, offering the same easy solutions to the complex problems that we are facing. Politics seem to be in the middle of a renewing process, with traditional parties losing their support to some new and interesting ideas, but also to some scaring ones.

Among the last one some might include those supporting the Brexit. The fact that a country wants to leave the Union meant that something was not being done properly. But the possibility that this country might not be the only one shows the dimension of the problem. So far the EU had only added countries, it had never lost one, but that changed now. How to face that new challenge remains still a mystery, but the consequences are still to come.

One of the main reasons for those who voted “Leave” was the threat of terrorism in Europe. France has been so far the most punished country by these despicable actions, but the whole Europe feels the risk. Terrorism is not only scary; it has also meant a cut in our freedom in order to maintain security. And with it, also racism and islamophobia have increased, showing precisely what shouldn’t be done.

Let’s add to this cocktail the hottest year since there are records due to the effects of climate change, some failed elections in countries like Austria or Spain, the loose  of rights in countries like Hungary or Poland, and the still very damaged economy (that might be facing now the menace of a new financial crisis).

We are in the middle of the perfect storm. And keeping the boat afloat won’t be easy. And if you expect now solutions to these problems, I’m afraid I have none. It’s not that easy. Answers will only be found through dialogue.


That’s exactly what we offer in our Aspire Conference 2016: dialogue about some of the most challenging topics of our days, such as gender equality, migration, new business models and environment. To learn more about the Conference, stay with us, because we pretend to discover how to navigate the crossroads of our days under this perfect storm.

(Published in the Blog of Aspire. Manufactury of Change to promote the Aspire Conference 2016)