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domingo, 22 de marzo de 2020

[Documental] Crítica: ‘Ciberguerra en las Elecciones Estadounidenses’. La puerta trasera para la manipulación electoral

HBO estrena el documental ‘Kill Chain: The Cyber War on America’s Elections’, que destapa las vulnerabilidades del sistema de voto electrónico en las elecciones estadounidenses, aunque con una argumentación floja e insuficiente


Ciberguerra Portada

Al analizar ‘Posverdad: La desinformación y el coste de las fake news’ hablábamos del fenómeno de las noticias falsas como una amenaza para las Elecciones Presidenciales de Estados Unidos que deben celebrarse este año. Esas campañas de desinformación son, en realidad, una forma de guerra asimétrica y de terror cibernético cuyo objetivo no es necesariamente convencer de una mentira, sino que suele ser suficiente con introducir duda y caos en un sistema. La guerra cibernética es muy amplia, desde el robo de información hasta el hackeo de recursos e instalaciones críticas, y constituye una amenaza de la que ningún país está libre. Y menos el país más poderoso e intervencionista en el exterior del mundo: Estados Unidos.

‘Kill Chain’, que llega a HBO España el próximo 27 de marzo, es un documental bastante preocupante sobre la falibilidad y vulnerabilidad del sistema de votación existente en Estados Unidos, en el que cada estado tiene capacidad de decidir el sistema y en el que en gran parte de los centros de votación utilizan máquinas electrónicas, sin papeletas que puedas ser verificadas antes un hackeo o fallo de unas máquinas obsoletas y más expuestas a ello de lo que las autoridades estadounidenses quieren admitir. Cuenta con la participación de hackers y expertos en ciberseguridad, con Harri Hursti a la cabeza, que demuestran en repetidas ocasiones algo que ya habían demostrado en 2006, en el documental ‘Hacking Democracy’: que el sistema de voto electrónico estadounidense es menos seguro de lo que sus responsables defienden. 

Si lo que se cuenta en el documental es cierto, la amenaza es inmensa y la situación es inquietante. Por supuesto, no hay motivos para dudarlo; ahora bien, salvo para los mayores expertos, el documental no permite comprobarlo, pues realiza una aproximación muy poco didáctica y de difícil acceso para el ciudadano medio, que puede creerse estos argumentos como puede creerse los contrarios, ya que resultan, en su mayoría, inalcanzables.

Un abordaje insuficiente


Al mismo tiempo, y a pesar de la gravedad de lo que se muestra, no parece suficiente, pues es repetir lo mismo una y otra vez: esta máquina se puede hackear; esta máquina da errores; esta máquina ya la hackeé en 2006. El cúmulo de errores y problemas a los que se alude es inmenso, pero no deja de ser un mismo problema en diferentes estados y con diferentes máquinas. Se echa en falta una aproximación más completa del problema, abordando quién, cuándo, cómo y por qué. Que las máquinas son hackeables e inseguras puede demostrarse en diez minutos, dejando los ochenta restantes para abordar otras derivadas de la situación, sobre todo si el título ambiciona “la guerra cibernética contra las elecciones americanas”.


Harri Hursti

La otra limitación de la obra es la de no dar voz a la otra vertiente, la de quienes defienden la seguridad del sistema. Es cierto que el documental busca la denuncia, pero la matización de las acusaciones a través de la inclusión de opiniones enfrentadas le hubiera añadido riqueza y, probablemente, mayor capacidad persuasiva. Lo mismo hubiera ocurrido con un repaso más global de la situación, observando errores y aciertos de otros sistemas. Así, la apresurada conclusión de que la solución es utilizar papeletas que garanticen la revisión en caso de duda, error o ataque informático, aunque a priori acertada, no tiene la suficiente justificación.  

Un documental que pretende destapar una amenaza tan importante, con acusaciones de tal gravedad y con unas ambiciones tan elevadas no puede abordar el problema desde una sola perspectiva, con un número tan reducido de voces y con un foco tan limitado del problema. Es encomiable y muy necesario el objetivo, lo que falla es el proceso para lograrlo; es una lástima, pues, con mejores argumentos, esta obra tendría que sacudir el proceso electoral en el que se encuentra la todavía nación más poderosa del planeta. 

Lo mejor: la urgencia e importancia del tema
Lo peor: la insuficiencia de los argumentos
Nota: 5,5/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

sábado, 26 de mayo de 2018

[Festivales] Montaña rusa de emociones para alcanzar el ecuador del Festival Reino de León

Montaña rusa de emociones para alcanzar el ecuador del Festival Reino de León

Documentales muy diversos y ficciones muy emocionantes protagonizan las jornadas de jueves y viernes en un festival que vive sus días más intensos 


Han sido dos jornadas muy intensas en el festival: numerosos directores, actores y miembros de equipos técnicos han acudido a presentar sus obras; el público ha crecido notablemente; la interacción entre ambos ha dado lugar a algunos debates y coloquios muy interesante y extensos; el viernes tuvo lugar una sesión triple, incluyendo la polémica obra ‘Silenciados. Cuando los maltratados son ellos’, que vino rodeada por una cierta tensión. Y, aun así, la verdadera intensidad de estos días se ha debido a las obras presentadas: emotivas, motivadoras, reivindicativas, tensas, complejas… El festival ha sido una auténtica delicia estos días.

Puro sentimiento y empatía el jueves


Dentro de la sección Historias con sentido se proyectaron tres documentales en torno a la discapacidad que demostraban que esta, en ocasiones, no es tal. ‘Los hombres de verdad no lloran’ narra la historia de Basilio, un antiguo jugador de hockey sobre hielo que actúa como utilero en su equipo. Su hijo, que también vive enamorado de ese deporte, no puede practicarlo por una rara enfermedad de cadera. Se trata de una obra más realista que épica, que resulta muy emocionante. También lo es ‘Sergio’, sobre un corredor de encierros de Pamplona con una particularidad que, por cómo se introduce en la película, no voy a revelar. La magnífica construcción de la narrativa y su cercanía permiten transmitir el sentimiento tanto para los que comparten esa afición como para los que no. 

Finalmente ‘Cisco 2020’ relata la historia de superación de un joven que, tras quedar parapléjico en un accidente practicando snowboard, centra sus esfuerzos en superarse a sí mismo y en entrar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 practicando tenis sobre silla de ruedas. Aunque también es una historia real, la vitalidad arrolladora de su protagonista casi resta autenticidad a la cinta, como comentaba su director, Miguel Garrido, presente en la proyección. 

Y si la sesión vespertina había sido una fuente de emotividad que lograba despertar la empatía de los espectadores, algo similar, pero con una mayor intensidad, lograba ‘Nosotros’, la historia de cinco jóvenes durante los días que rodearon a las Elecciones Generales de diciembre de 2015. A través de una serie de historias cruzadas se logra transmitir el torrente de sensaciones que vivía la juventud española en un momento en el que un cambio político parecía estar más cerca que nunca. 

Un extraordinario retrato de una generación y de un momento histórico que, al menos en quien escribe, despertó fortísimas emociones. Como decían Seda, actor, y Rober, director de fotografía, en su presentación, es una película rodada “con pocos medios, pero con esfuerzo y cariño” y, efectivamente, la abundancia de los segundos compensa la falta de los primeros para ofrecer un trabajo que, como ellos mismos afirmaban, es, ante todo, sincero.

La jornada más larga tuvo de todo


‘Dos hombres del mesolítico’, un documental sobre un importantísimo hallazgo arqueológico en la montaña leonesa abría la sesión del viernes. Con la presencia de sus directores y de gran parte de sus protagonistas, narraba un descubrimiento de gran trascendencia en el ámbito científico, que, no obstante, resulta olvidado en la provincia, sobre todo debido al nulo interés de las instituciones públicas que deberían difundir trabajos como este, en el que se combinan cultura y ciencia –dos de las grandes enemigas de los gobernantes actuales–. Enmarcado en la sección de Cine leonés, es un trabajo muy humilde en el aspecto técnico, pero que realiza una gran labor de divulgación. 

La segunda sesión comenzó con la proyección de ‘El fantástico hidalgo de la Estepa Póntica’, que ya había sido vista en la gala inaugural. Se trata de un divertido falso documental sobre la posibilidad de que Miguel de Cervantes plagiase el Quijote de una historia que habría conocido estando preso en Argel. Tras ella se proyectó ‘Silenciados. Cuando ellos son los maltratados’, un documental que muestra la realidad de los hombres maltratados, de las denuncias falsas por violencia de género o de la escasez de custodias compartidas. 

La obra es una sucesión de falacias, incoherencias y teorías de la conspiración que busca explotar la propia polémica que despierta y que intenta descaradamente convencer al espectador de algo que es, por lo menos, muy sesgado e incompleto. La proyección despertó algunas discusiones en los pasillos y la entrada y hubo personas que abandonaron la sala, no sé si ante lo burdo de las explicaciones, la desfachatez del mensaje o lo descuidado y repetitivo de la narración. No obstante, se trata de una apuesta valiente del festival, ofreciendo altavoz a versiones alternativas, algo que siempre es necesario. En el mensaje grabado por el director que se mostró antes de la película mencionaba que es el primer festival en España que proyecta su película y, aunque no puedo estar más en contra de su mensaje, me parece un acierto que este festival sí se haya atrevido, pues estas narrativas deben enfrentarse –si así lo considera cada uno– con argumentos y no con censura.

Montaña rusa de emociones para alcanzar el ecuador del Festival Reino de León

La noche concluyó, en un tono más amable, con ‘Una vida sublime’, una tensa, sorprendente e inteligente obra perteneciente a la sección de cine portugués. Un doctor que vive una vida feliz quiere hacer que otras personas aprendan a apreciar la vida, para lo que tiene dos estrategias, a cual más controvertida y radical. Con una apuesta que recuerda parcialmente a ‘El club de la lucha’, deja que el espectador saque sus propias conclusiones sobre la felicidad y el sentido de la vida, algo que generó un atractivo debate con el director y el director de fotografía tras el pase de la obra. Una obra que es tensa y emocionante, con continuos subes y bajas y sorpresas. Una montaña rusa de sentimientos. Como han sido estas dos jornadas del festival.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

Foto de portada: 'Nosotros'

jueves, 20 de julio de 2017

Merkel se prepara para su cuarto mandato

FOTO: REUTERS/Axel Schmidt


Las críticas de izquierda y derecha hacia Angela Merkel por su gestión de la crisis de refugiados, el ascenso de los ultraderechistas de Alternativa por Alemania y el nombramiento a principios de año del hasta entonces presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, como candidato del Partido Socialdemócrata parecían augurar unas elecciones difíciles para la canciller. Pero en los últimos meses sus opciones de lograr un cuarto mandato han vuelto a aumentar.

El pasado mes de junio, en el debate y votación para aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, el socialista Thomas Opperman se refería a esta decisión como “quizás mala para la coalición, pero buena para las personas”. En efecto, la alianza entre los socialistas del SPD y los democristianos de la CDU de Merkel, no pasa por su mejor momento. Sin embargo, parece el resultado más probable de los comicios que se celebrarán el próximo 24 de septiembre en Alemania.

Unas elecciones tradicionales

Pese a la irrupción de partidos populistas y extremistas en diversos países europeos y la ruptura de gran parte de los bipartidismos, los comicios alemanes podrían considerarse en gran medida continuístas. Según las encuestas, tanto la CDU como el SPD perderán votos, mas no se esperan grandes cambios en la composición del Parlamento, pues ambas fuerzas seguirán como primera y segunda. Lo más probable es que se repita una gran coalición entre ambos, liderada por los conservadores.

Como es habitual en el Parlamento germano, las mayorías absolutas están casi descartadas y la única alternativa viable sería un acuerdo de los conservadores con el Partido Democrático Libre (FDP), como ya ocurrió entre 2009 y 2013. Tras el descalabro sufrido por los liberales en los últimos comicios, en septiembre se espera que alcancen la tercera posición. Pero el margen de esta coalición es muy escaso (según la mayoría de encuestas, menos de diez escaños en un Parlamento formado por 598 diputados), por lo que la suma de ambas fuerzas podría no ser suficiente.

Junto al FDP, el otro partido que aumentará su representación en el Bundestag es Alternativa por Alemania (AfD). La crisis de los refugiados, el ascenso de partidos similares (el Frente Nacional francés, el partido de Geert Wilders en Holanda o el FPÖ en Austria) y sus buenos resultados en elecciones locales y regionales en los dos años pasados hacían pensar que AfD podría ser uno de los protagonistas de estas elecciones; pero las derrotas de los partidos de ultraderecha en los últimos meses y la menor importancia del tema de los refugiados en la opinión pública europea han frustrado sus perspectivas. Aunque crecerán con respecto a 2013, las listas que encabezan la economista Alice Weidel y el veterano jurista y antiguo miembro de la CDU Alexander Gauland no alcanzarán una presencia suficiente para ser relevantes.

Dúos al frente de sus listas

De hecho, se espera que no superen ni a Die Linke (La Izquierda) ni a Die Grünen (Los Verdes). Ambos partidos concurren a las elecciones de septiembre con dúos al frente de sus listas: la radical Sahra Wagenknecht y el moderado Dietmar Bartsch lideran Die Linke, mientras Katrin Dagmar Göring-Eckardt y Cem Özdemir hacen lo propio al frente de los ecologistas. Las dos fuerzas de izquierda, más suavizada en el caso de Los Verdes, rondarían el 8% de los votos, con cifras muy similares a las obtenidas hace cuatro años, aunque menores de lo que predecían en 2016.

Y es que a lo largo del 2017 la política alemana ha vuelto a lo que podríamos considerar normal: las llegadas de refugiados han caído; el CSU de Baviera y el partido de Merkel, tradicionales aliados que se habían distanciado por la política aperturista de la canciller con los inmigrantes, volvieron a acercar posturas; la economía alemana sigue creciendo por encima de la media de la UE; y todas las crisis que han surgido en Europa, desde el brexit, al conflicto ucraniano o el rescate a Grecia, parecen haberse calmado.

En este contexto, es de esperar que prime el continuísmo y que Merkel consigua su cuarto mandato al frente del Gobierno teutón. Y, aunque con un margen más estrecho, lo lograría de nuevo gracias a una gran coalición. Podría haber sorpresas de aquí a septiembre, pero a los alemanes tiende a gustarles lo previsible.

(Publicado en bez.es)

miércoles, 15 de marzo de 2017

El populismo y la incertidumbre amenazan las elecciones holandesas

FOTO: REUTERS/Yves Herman

Las elecciones de este miércoles en Holanda están señaladas en muchos calendarios como la primera prueba de fuego real para Europa tras el `brexit´. Después de un 2016 convulso y cargado de sobresaltos, en el que el euroescepticismo y la extrema derecha ganaron cada vez más apoyos, los comicios de este país, con el populista Geert Wilders liderando muchas encuestas, se ven como un peligroso examen.

La escalada diplomática entre Holanda y Turquía este fin de semana no ha hecho sino avivar la incertidumbre. El Gobierno de Países Bajos, presidido por Mark Rutte, impidió que dos ministros turcos dieran sendos mítines a favor de Erdogan en territorio holandés, algo que llevó al presidente otomano a tildar de “fascista” al ejecutivo neerlandés y a amenzar con represalias.

Esta política de antagonismos favorece tanto al propio Erdogan como a Wilders y muestra cómo los partidos tradicionales han optado por medidas de corte populista para evitar -sin demasiado éxito- el ascenso de grupos como el Partido por la Libertad (PVV) de Wilders.

Wilders podría ganar en un Parlamento muy fragmentado

Precisamente es el extravagante y xenófobo dirigente el que hasta ahora lideraba las encuestas con cerca del 20% de la estimación de voto. El discurso de Wilders, condenado en diciembre por incitar a la discriminación, tiene un corte eurófobo, identitario y antimusulmán, llegando incluso a referirse a los marroquíes residentes en Holanda como “chusma”. Sin embargo, la inmigración ha perdido cierto peso en la agenda política holandesa durante los últimos meses, por lo que la victoria de Wilders parece más lejana.

Y en el caso de que ganara sería muy complicado ver un Gobierno del PVV, pues los demás grupos han anunciado que no pactarán con ellos, algo que el propio Wilders ha tildado de “antidemocrático”. Holanda lleva más de un siglo con Gobiernos de coalición entre dos o más partidos, por lo que cabría esperar una unión entre varias -seguramente más de tres- fuerzas moderadas.

El triunfo de esta opción dependerá en gran medida de los resultados de Mark Rutte, actual Primer Ministro y líder del liberal Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), a quien la mayoría de encuestas dan como segunda fuerza. Tras ellos aparecerían los democristianos del CDA y los liberales progresistas del D66. Aunque improbable, este martes algunos investigadores no descartaban la victoria de cualquiera de estos cuatro grupos gracias al voto útil para desbancar a los partidos de Wilders y Rutte.

En total, hasta 14 o 15 de los 28 partidos en liza podrían obtener representación en el Parlamento. Esto hace que el habitualmente complejo reparto de apoyos lo sea aun más y que la consecución de los 76 diputados suficientes para lograr la mayoría absoluta resulte más lejana y quede condicionada a acuerdos en un congreso muy fragmentado.

Los alrededor de 13 millones de holandeses llamados a las urnas este miércoles elegirán sus 150 representantes de la Cámara Baja a través de un sistema de representación proporcional con un distrito único a nivel nacional. Esto implica que un 0,67% de los votos garantizaría un asiento en el Parlamento, lo que también facilita la entrada de partidos pequeños.

Recuento manual para un escenario incierto

Tras varias convocatorias electorales haciendo uso de un sistema de voto electrónico, este año se anunció un regreso al recuento manual para evitar posibles intromisiones extranjeras. La decisión se tomó a raíz de las sospechas de hackeos rusos en las elecciones de Estados Unidos y tras los intentos de grupos de hackers de ese país de acceder a los equipos de varios organismos oficiales neerlandeses.

De producirse, esos ataques podrían beneficiar a los grupos radicales, sobre todo al PVV. Pero ha sido precisamente la tensión con Turquía la que quizás haya dado un último empujón a Wilders. No debería ser suficiente para gobernar y, a pesar de su posible victoria, el Gobierno de los Países Bajos volvería a estar formado por varias fuerzas tradicionales.

Pero lograr los acuerdos necesarios será complejo y llevará tiempo. Eso, en el clima actual de tensión y con un partido ultraderechista tan poderoso, daría lugar a decisiones bastante imprevisibles. Y eso no favorecerá la moderación en los comicios franceses o alemanes que se avecinan.

(Publicado en bez.es)

lunes, 6 de febrero de 2017

La Casa Blanca, en guerra contra la prensa




Las críticas de los medios de comunicación han contribuído a generar ruido y a encumbrar al fenómeno Trump


Hace más de una semana que Donald Trump tomó posesión como Presidente de Estados Unidos. Desde entonces los medios de comunicación de todo el mundo han realizado una cobertura nunca vista sobre sus medidas y declaraciones. Ya fuera por su discurso inaugural ultranacionalista, por su anuncio de que construiría el infame muro con México o por sus decretos para que Estados Unidos abandonara el tratado comercial con el Pacífico, el recién proclamado presidente ha tenido una gran visibilidad en los medios informativos estadounidenses y occidentales. Casi cada día, su foto, firmando las órdenes ejecutivas con las medidas que había prometido a sus votantes, se ha colado en las portadas de los diarios de ambos lados del Atlántico.

La mayor parte de estas aproximaciones han sido críticas, denunciando la xenofobia y el corte autoritarista de sus políticas. Encuestas, editoriales, manifestaciones, entrevistas a líderes políticos... Casi todos reflejaban rechazo hacia el presidente estadounidense.

Es difícil encontrar casos en los que la opinión pública se haya mostrado tan unánime en su crítica a un candidato. De la misma forma, es casi imposible encontrar precedentes en los que los votantes y la realidad hayan refutado tan tajantemente lo que indicaban los líderes de opinión y los medios de comunicación. Y quizás en ese interés por contradecir a la prensa resida una de las claves del triunfo de Trump.

Medios poco creíbles

Los ciudadanos perciben a los medios como elementos del establishment, alejados del ciudadano,  elitistas, sectarios y mentirosos. Según el instituto de opinión Gallup, solo un tercio de los estadounidenses dice confiar en los medios de comunicación de masas -en España ese dato alcanza el 43%, según el CIS-. En ese contexto, que Trump sea vilipendiado por los periodistas llega a resultar paradójicamente beneficioso. Y él sabe aprovecharlo, colocándose como el antagonista de los grandes medios, a los que acusa reiteradamente de mentir y de publicar “noticias falsas”.

Sus enfrentamientos directos con periodistas durante sus mítines y ruedas de prensa, en las que ha llegado a retirar la palabra o expulsar a determinados medios e incluso parece haberse burlado de la discapacidad de un reportero, no le han restado votos. Más bien al contrario, Donald Trump se siente cómodo en su enfrentamiento constante con los medios informativos. De hecho, ha llegado a afirmar que “está en guerra con la prensa” y que los periodistas están “entre los seres humanos más deshonestos de la tierra”, como hizo para acusar a la prensa de la publicación de cifras falsas sobre la asistencia a su toma de posesión, lo que ha molestado a los medios.

Trump gana la lucha en el barro

Un personaje televisivo como el magnate, que conoce el sistema mediático y que se ha curtido en mil peleas en el barro, está inmunizado contra la mala publicidad. Para él solo existe la publicidad, y esa la sabe canalizar hacia su figura, cada vez más mediatizada. En ella, la reiteración de las críticas acaba generando ruido. Por eso, acusarle de racista o totalitario, a pesar de su gravedad, ha llegado a resultar inocuo, pues entre el griterío, esos términos pierden su valor y se convierten en un insulto más.

Por eso, son los medios al hacer girar la actualidad en torno a Trump, a menudo cayendo en sus mismas trampas simplistas, los que, indirectamente, han creado al monstruo. Un monstruo que, no lo olvidemos, resulta muy beneficioso a los medios informativos. Un fenómeno tan sorpresivo y radical fascina a la audiencia, algo que los medios buscan aprovechar generando contenido sin cesar sobre sus medidas, sus polémicas y hasta sus pelos. Y esa batalla mediática, rentable para los medios, no hace sino reforzar la figura de Trump como defensor de la verdad en su lucha contra unos mass media de los que el ciudadano desconfía.

Ahora bien, la burbuja Trump pueden pincharla los propios medios que ayudaron (casi sin querer) a formarla. Pero para ello necesitan mayor seriedad en el análisis, cercanía en el estudio de las consecuencias y honestidad en la búsqueda de soluciones. Solo unos medios creíbles y responsables podrán ser los vigilantes del poder que toda democracia necesita.

(Publicado en bez.es)

jueves, 22 de diciembre de 2016

La Policía alemana emprende una caza del hombre presionada por sus errores

La Policía alemana ha emprendido una acelerada caza del hombre tras los errores cometidos el pasado lunes, cuando detuvo a un sospechoso pakistaní -luego liberado- como presunto responsable del atentado que costó la vida a 12 personas en el centro de Berlín. La búsqueda se centra ahora en un joven tunecino de 23 años. Las fuerzas del orden actúan bajo presión, lo que ha supuesto quebrar los usos de cautela y discreción con que habitualmente trabajan. La caza del hombre urge.

El autor del atentado, sea quien sea, está armado –utilizó un arma de fuego contra el camionero polaco que conducía el camión del atentado- y los servicios alemanes dan por hecho que puede intentar actuar de nuevo. De momento, la Fiscalía alemana ha ofrecido una recompensa de 100.000 euros a quienes aporten información que pueda conducir a la captura del nuevo sospechoso.

FOTO: Reuters
En ese clima de urgencia y temor, la Policía intenta no perder el control. Así, la Policía de Berlín ha hecho un llamamiento a los ciudadanos alemanes para que mantengan la discreción, publicando un escueto mensaje en Twitter con la foto de un gato y un hashtag que anima a no hacer comentarios. La cuenta oficial de la Policía de Berlín ha publicado un mensaje en Twitter con el hashtag #AusGruenden, una expresión en alemán que equivale al habitual "sin comentarios", acompañado con la imagen de un gato y el emblema de la Policía de la capital alemana.

Las fuerzas de seguridad y la población alemanas eran conscientes de que algo así podía ocurrir. Los expertos en terrorismo en Alemania llevaban tiempo hablando de una “amenaza abstracta”, difícil de concretar pero que daba a entender que tarde o temprano Alemania sufriría ataques similares a los de Francia o Bélgica, como defiende el experto en terrorismo Rolf Tophoven.

Por eso se habían tomado ciertas precauciones: la presencia policial en grandes aglomeraciones había aumentado y los ciudadanos estaban prevenidos. Y aunque a raíz del ataque se haya abierto el debate sobre la seguridad en Alemania, parece que no se han producido grandes fallos y que un ataque de este tipo es casi inevitable. Existe cierta resignación, pues no se puede controlar que un loco conduzca un camión contra una multitud por mucho que las fuerzas de seguridad estén sobre aviso.

Ahora se discute la necesidad de instalar bolardos de cemento en los accesos a los mercadillos navideños o en otros grandes eventos al aire libre. Pero la mayoría de expertos coinciden con Tophoven en que “el modus operandi de los terroristas ha cambiado; ahora basta un vehículo o casi cualquier instrumento para que cualquiera pueda llevar a cabo una acción terrorista”. Por eso es tan difícil encontrar medidas verdaderamente efectivas para proteger a la población.

Errores y aciertos informativos

Pero si en la prevención podemos considerar que no se han cometido errores, lo contrario ha ocurrido en las horas posteriores a la tragedia. La policía germana ha estado sometida a una presión a la que no está acostumbrada. Así, la necesidad de capturar rápidamente al autor de los hechos, que sigue a la fuga, ha provocado precipitaciones, como la que llevó a la detención de un joven pakistaní de 23 años que más tarde sería puesto en libertad ante la falta de pruebas en su contra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación alemanes e internacionales, que buscaban culpables y explicaciones a toda costa, han forzado a las fuerzas de seguridad a proporcionar información que en otras condiciones no facilitarían para acallar así los rumores y especulaciones. En este aspecto, el perfil de Twitter de la policía berlinesa ha sido aprovechado para hacer llamamientos a la calma y para mantener a la población informada.

Por su parte, algunos medios de comunicación han fallado al informar sobre el atentado. Por un lado ha estado la prensa más sensacionalista, con el popular diario Bild a la cabeza, que acostumbra a utilizar informaciones de fuentes dudosas o sin confirmar, así como a recurrir a los prejuicios y temores de los ciudadanos alemanes a la hora de tratar sucesos de este calado. Esto llevó a parte de la prensa internacional a comportarse de una forma semejante, dando por ciertas informaciones que más tarde serían desmentidas, como la muerte del copiloto como consecuencia del ataque, que más tarde se sabría que había sido asesinado de un disparo.

Por otro lado encontramos a los medios de comunicación alemanes tradicionales, que han optado por una mayor moderación para evitar la difusión de informaciones erróneas que provocaran mayor desconcierto y pánico, como había ocurrido tras la matanza de Múnich en julio, y para evitar también el temido descalificativo de “Lügenpresse”, prensa mentirosa, que tan habitualmente se utiliza en los países germanoparlantes.

Consecuencias electorales

Donde no ha habido comedimiento ha sido en las redes sociales, que han sido utilizadas para criticar con dureza la política de puertas abiertas con los refugiados de Angela Merkel, a quien muchos alemanes ven como culpable directa de lo ocurrido. En este sentido, la condición de asilado del detenido, que había llegado en febrero a Alemania, fue un incentivo más para quienes desde el mismo momento del ataque habían aprovechado para sacar provecho electoral.

Este año se celebran elecciones en Alemania y pocos dudan en afirmar que los mayores beneficiados electoralmente de este atentado serán los ultraderechistas de Alternativa por Alemania (AfD), que llevan meses ascendiendo en las encuestas. Aunque improbable, una victoria de esta formación xenófoba generaría un mayor rechazo hacia la población musulmana. Un rechazo que, unido a la falta de oportunidades que sufren muchos jóvenes musulmanes, les acerca a las ideas radicales de los asesinos yihadistas. Así, los dos tipos de extremismo no hacen sino retroalimentarse y contribuir a una espiral de miedo que beneficia a ambos y que perjudica dramáticamente a todos los demás.


(Publicado en bez.es; con la participación de Santiago Carcar)

martes, 6 de diciembre de 2016

Las mujeres y la diplomacia exterior, claves del triunfo de Van der Bellen

La victoria, más abultada de lo esperado, del progresista Alexander van der Bellen sobre el ultranacionalista Norbert Hofer en las elecciones presidenciales de Austria ha despertado numerosos análisis que sitúan a Austria como el ejemplo a seguir si se quiere frenar el ascenso de partidos populistas de extrema derecha.

FOTO: REUTERS/Leonhard Foeger
Sí es cierto que es la primera derrota de un partido ultranacionalista en los últimos dos años. Pero no es menos cierto que el hecho de haber llegado hasta donde ha llegado es una muestra de la buena salud de la que goza el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), que se erige en referente para otras formaciones como el Frente Nacional francés o el UKIP británico. La consecución de casi la mitad de los votos en la segunda vuelta y el apoyo de más del 30% del electorado en la primera no son datos para la calma. Eso, sumado a las halagüeñas perspectivas que auguran las encuestas, en las que el FPÖ cada vez se distancia más de sus perseguidores, indica que Austria permanece como un improtante bastión de la extrema derecha.

Las claves de la derrota nacionalista

Aun así la derrota de este domingo demuestra que los nacionalistas no son infalibles y que también cometen errores. El principal ha sido seguramente el enfoque de la campaña. Presentarse como el candidato de la gente contra el establishment había funcionado para diferenciarse de los dos grandes partidos tradicionales, pero no es el discurso más adecuado contra un político proveniente de Los Verdes, claramente progresistas y no menos alejados de la élite. El antagonismo entre alguien de 42 años como Hofer y un veterano como Van der Bellen, que tiene 72, tampoco ha funcionado, pues la mayoría de la juventud se ha volcado con el ecologista. Por el contrario, como defiende el instituto demoscópico Sora, su experiencia y su mejor imagen internacional han sido argumentos de peso para que los austriacos se decantaran por el candidato europeísta.

Precisamente la imagen externa ha pesado mucho a la hora de votar. Austria es un país en el que las formas y las apariencias tienen una gran importancia, por lo que la posibilidad de que en otros países les critiquen o les culpen de dar vía libre a la extrema derecha también ha influído. Precisamente el riesgo de que el ultranacionalismo regresara al poder por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial ha pesado mucho; no solo por lo que digan en el exterior, sino porque, aunque no todos y no siempre, en Austria han aprendido algo de su historia.

Ese argumento movilizó a muchos votantes, que hicieron que la participación, a pesar del hartazgo por la repetición electoral, creciera con respecto a los anteriores comicios y alcanzara el 74%. De estos votantes, han sido las mujeres las que decantaron la balanza, pues un 62% del voto femenino fue a parar al ya elegido presidente.

Y si Van der Bellen consiguió activar a su electorado ha sido en parte gracias a una campaña muy intensa, en la que el papel de las redes sociales ha sido fundamental. En su primera entrevista en ORF, la televisión pública austriaca, Van der Bellen reconocía el trascendental papel de los voluntarios que le han ayudado.

Quienes también le han apoyado han sido la mayoría de políticos y cargos públicos en Austria, como el anterior presidente, Heinz Fischer, el canciller, Christian Kern, o el alcalde de Viena, Michael Häupl, todos ellos socialistas. Ha sido en las filas de los conservadores del ÖVP donde la división ha sido mayor, pero no únicamente por su cercanía a la extrema derecha, sino por su rechazo a un candidato tan a la izquierda como Van der Bellen.

Por último, algunos fallos propios del populismo pasaron factura a Hofer: el cambio de discurso para aparentar moderación le restó credibilidad, haciendo que una parte importante de sus votantes de mayo se quedaran ahora en casa; al mismo tiempo, la ausencia de noticias sobre refugiados en los medios de comunicación durante las últimas semanas le ha impedido explotar del todo el discurso del miedo al extranjero que tan bien le estaba funcionando.

Este cúmulo de circunstancias no implican que Austria -y mucho menos Europa- se haya vacunado contra el ascenso de la extrema derecha. Se ha evitado una ola, pero la marea sigue subiendo. Aun así, si se aprovechan, quizá Austria sí nos haya dado algunas pistas sobre cómo evitar que el discurso ultranacionalista se imponga en Europa.

(Publicado en bez.es)

lunes, 5 de diciembre de 2016

Austria contiene el avance de la ultraderecha en Europa

Tras un año cargado de sorpresas en las votaciones más trascendentes a nivel mundial, las Elecciones Presidenciales en Austria han deparado una nueva sorpresa. La diferencia, no obstante, reside en que en esta ocasión se ha impuesto la continuidad frente a las apuestas arriesgadas y populistas. El candidato ecologista Alexander van der Bellen, que ya había sido el ganador en mayo, se ha vuelto a imponer en la repetición electoral celebrada este domingo.

Van der Bellen ha sorprendido a las encuestas preélectorales, una vez más. El antiguo líder de Los Verdes se ha impuesto al ultraderechista Norbert Hofer con un 53,3% de los votos, tras haber contabilizado un 98% de las papeletas y teniendo en cuenta las estimaciones del voto por correo. A pesar de que Hofer se ha impuesto en la mayoría de zonas rurales, la ventaja de Van der Bellen en Viena -se impuso en los 23 distritos- ha sido muy notable.

¿Por qué tanta diferencia?

Esta sería la primera derrota que el populista Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) recibe en casi dos años, en los que el ascenso ha sido muy notable. La explicación no reside en un giro a la izquierda de los austriacos, sino en el hartazgo que este largo periodo electoral de casi un año ha generado en el electorado. La impugnación de los resultados por el FPÖ les coloca como responsables de la repetición de las elecciones, algo que no ha gustado a muchos votantes, que hoy lamentaban el gasto de esta nueva convocatoria electoral y la inutilidad de la misma.

FOTO: REUTERS/Leonhard Foeger
Asimismo, la moderación del discurso de Norbert Hofer le hizo perder credibilidad, pues no consiguió desprenderse de la etiqueta de „neonazi“ o „germanófilo“, pero sí que generó dudas entre algunos votantes que demandan aun más dureza con extranjeros y políticos tradicionales. También hay que tener en cuenta que la elección de Trump en Estados Unidos o el brexit en Reino Unido suponían un arma de doble filo para el ultranacionalista: por un lado mostraban la fuerza de ideas extremistas y populistas como las suyas, pero para el votante moderado también demostraban que las consecuencias de querer castigar a los grandes partidos tradicionales y al establishment podían ser mayores y más dramáticas de lo deseado. Finalmente, la campaña de Van der Bellen, centrada en la movilización contra el riesgo del extremismo, parece haber funcionado mejor que el discurso nacionalista, que ha perdido fuerza tras algunos meses en los que el tema de los refugiados ha pasado a un segundo plano en los medios de comunicación.

¿Qué va a pasar ahora?

La elección de Alexander van der Bellen garantiza una cierta continuidad en un país en el que el Gobierno en coalición entre socialdemócratas del SPÖ y democristianos del ÖVP se desmorona. Cada día parece más próxima una convocatoria electoral para la primavera de 2017 y, aunque la elección de Hofer podría haberlo precipitado, no parece que Van der Bellen vaya a ser capaz de evitarlo.

Además la elección del candidato ecologista puede tener una consecuencia más grave. Los electores austriacos no suelen mostrarse partidarios de que un partido o una tendencia ideológica acapare el poder en la jefatura del Estado y en el Gobierno. Por ese motivo la elección de Hofer habría servido como freno a un posible Gobierno de extrema derecha, sin embargo, la victoria de un candidato de izquierda puede ser un incentivo para que el FPÖ consiga una mayoría más holgada de la que ahora mismo le otorgan las encuestas. Encuestas que ahora mismo lidera con más de un 30% de los votos, distanciándose cada vez más de socialistas y conservadores.

Esa es la preocupación que surge ahora, pues el cargo de Canciller lleva asociadas unas competencias mucho mayores que las del Presidente. Y esa posición, en manos de alguien como Heinz-Christian Strache, líder del FPÖ y mucho más radical que el propio Hofer, conllevaría un auténtico riesgo. Pero de momento, algo más de la mitad de los austriacos y gran parte de Europa celebran que durante los próximos seis años no habrá un radical ocupando el despacho del Presidente de la República en el Palacio del Hofburg.

(Publicado en bez.es)

domingo, 4 de diciembre de 2016

El discurso del miedo marca las elecciones en Austria

2016 ha sido el año que ha consolidado el ascenso de la extrema derecha y de los populismos en el mundo, el año de las sorpresas electorales y el año de la polarización de la política. Ahora que llega diciembre y toca hacer balance, Austria, que presume de eficiencia, parece querer hacer un resumen acelerado.

FOTO: REUTERS/Leonhard Foeger
Este domingo los austriacos están llamados a repetir la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebrada en mayo. Entonces, el candidato apoyado por Los Verdes, Alexander Van der Bellen, consiguió imponerse al ultraderechista Norbert Hofer por solo 30.863 papeletas. La impugnación de los resultados debido a irregularidades en el recuento del voto por correo, que fue el que decantó la balanza a favor del candidato europeísta, obligó a repetir los comicios a principios de octubre. Sin embargo, un problema con el pegamento de los sobres descubierto durante el verano obligó a retrasar la votación hasta este domingo. Las encuestas vuelven a mostrar a un país dividido entre dos candidatos totalmente opuestos.

Aunque parece que la votación volverá a decidirse por muy pocos votos, Hofer se sitúa como el ganador más probable pues, al impulso que supuso la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, se une un dato que en estos momentos resulta casi más fiable que las encuestas: las cotizaciones de ambos candidatos en las casas de apuestas, que otorgan una cierta ventaja al candidato nacionalista.

Una campaña tensa

La tensión, que ha quedado patente en todos los debates televisivos, lleva escalando desde que se conoció que el país centroeuropeo debería volver a las urnas. Hace pocas semanas, Heinz-Christian Strache, líder del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), al que pertenece Norbert Hofer, llegó a especular con la posibilidad de “una guerra civil a medio plazo” si seguían llegando extranjeros. Hofer, a pesar de mostrar un tono más moderado y una sonrisa más amable, también ha entonado el discurso del miedo contra los refugiados, apoyado en consignas populistas que le convierten en representante del pueblo frente a las élites.

Aunque con más sensatez, Van der Bellen también ha utilizado la carta del miedo, en su caso, al retorno del nazismo. Hace pocos días compartía en su página de Facebook el vídeo de una superviviente del campo de exterminio de Auschwitz, Frau Gertrude, que alertaba de cómo el fomento del odio que lleva a cabo el FPÖ le recuerda a lo que vivió Austria en los años 30.

Pero a pesar de la crispación en los debates y en los discursos políticos, la sociedad vive las elecciones con resignación tras ocho meses de incertidumbre. Si en España se criticaba la incapacidad de los políticos para lograr acuerdos, en Austria se critica la incapacidad de las autoridades electorales de contar los sobres o de hacer que el pegamento funcione.

El ascenso de los radicales

Ya en abril, en la primera vuelta de estas elecciones, los austriacos castigaron con dureza a socialdemócratas y democristianos, los dos grandes partidos tradicionales que gobiernan en coalición. Precisamente las decisiones erróneas de este Gobierno, que a la mala gestión de la crisis de refugiados tiene que sumar una tasa de desempleo creciente, son las que han aupado a fuerzas extremistas. Eso, en un país tan preocupado por su “identidad cultural” como este, se acaba traduciendo en el ascenso de partidos como el FPÖ.

Por eso estas elecciones son diferentes. No por el cargo en juego, pues la Presidencia de la República es más protocolaria que funcional, sino por lo que podría suponer que un país con la historia y la centralidad de Austria tuviera al frente un político de extrema derecha.

Esa es la posibilidad que preocupa a Europa, que este domingo tendrá un ojo en el referéndum que Renzi ha convocado en Italia sobre la reforma constitucional y otro en Austria, donde la extrema derecha podría apuntarse la primera victoria real en una Europa que sigue acercándose a un nacionalismo y populismo que parecían olvidados.


(Publicado en bez.es)

viernes, 30 de septiembre de 2016

Pedro no está solo

El descalabro del PSOE parece tener un culpable claro, pero, independientemente de la crítica que se le pueda realizar tanto a Pedro Sánchez como al conjunto del partido y sus federaciones en España, podemos hacer una lectura más amplia del problema para ver que Pedro y el PSOE no están solos.

FOTO: EFE
El primer caso, el más claro, tiene como protagonista al PASOK en Grecia. El partido que había dominado la política helena en los ochenta, noventa y parte de la primera década del siglo XXI pasó a convertirse en una fuerza casi marginal, muy lejos de los conservadores de Nueva Democracia y de Syriza, la Coalición de la Izquierda Radical. Naturalmente, la dramática situación griega ha tenido mucho que ver en este vuelco; el hecho de que el PASOK de Papandreu fuera el partido que gobernaba al estallar la crisis les ha lastrado notablemente. Salvando las distancias, vemos algunas semejanzas con el caso español, motivo por el que la amenaza de que el PSOE pueda acabar como el PASOK se ha escuchado en alguna ocasión.

Otro ejemplo: Francia. Aunque el Partido Socialista esté al mando del Gobierno, tanto los resultados regionales y locales como las encuestas les auguran un futuro bastante pobre. El ultraderechista Frente Nacional de Le Pen y Los Republicanos de Sarkozy parecen estar muy por delante de un partido que no ha sabido hacer frente al terrorismo, ha sufrido numerosas y duras huelgas y se ha visto salpicado por las polémicas de su Presidente, François Hollande, que van desde sus infidelidades hasta el salario de su peluquero particular.

FOTO: Getty
En el Reino Unido, a pesar de que (o precisamente porque) los protagonistas del Brexit han sido los Tories de David Cameron y el euroescéptico UKIP de Nigel Farage, el Partido Laborista parece haber pasado a un segundo plano. Su única alegría en los últimos meses ha sido la consecución de la alcaldía de Londres por Sadiq Khan. En esas Elecciones Locales el Partido Laborista no supo aprovechar el desgaste de los conservadores y solo logró salvar los muebles y ganar algo de tiempo para su líder, un Jeremy Corbyn que, como le ocurre a Pedro Sánchez, tiene más enemigos en el seno de su partido que fuera.

En Austria el caso es más complejo: el pasado mayo hubo elecciones para elegir al Presidente de la República y a la segunda vuelta llegaron el candidato de extrema derecha Norbert Hofer y la candidatura apoyada por Los Verdes, Alexander van der Bellen. Tanto el candidato socialista como el conservador se quedaron en porcentajes de voto cercanos al 11%, una cifra ínfima si consideramos el tradicional dominio de ambos, sobre todo de los socialistas, en los comicios austriacos desde el regreso de la democracia. Dejando a un lado el hecho de que, por distintos y curiosos motivos, el país sigue sin Jefe de Estado, los socialdemócratas austriacos tampoco viven su mejor momento. Al revés en estas Elecciones Presidenciales hay que sumar la dimisión del Canciller Werner Faymann (que gobernaba en coalición con los democristianos) a raíz de las mismas, pero también hay que tener en cuenta el retroceso que el partido está sufriendo en los sondeos tras su mala gestión de la crisis de refugiados y de un panorama económico que muestra signos de debilidad.

Sin negar el papel de los responsables nacionales, quizás convenga reflexionar también sobre la falta de identidad de estos partidos. El adjetivo socialista no les pega, pues todos han renegado del Socialismo, motivo por el que son adelantados por su izquierda. Además, en sociedades avanzadas como las europeas, la lucha por los derechos sociales, aunque siga siendo esencial, no se percibe como tal, de ahí que el papel de estos partidos pierda valor. Al mismo tiempo, la crisis y la inmigración han hecho ascender a partidos populistas que han robado votos a los partidos tradicionales. Y frente a estos partidos, han sido los conservadores moderados quienes parecen haberse convertido en la única alternativa capaz de hacerles frente.

La crisis del socialismo en Europa va más allá de los nombres de sus distintos líderes. Y quizás parte de su resurrección pase por cambiar de responsables, pero también resulta necesario un replanteamiento a nivel internacional de lo que estos partidos quieren y representan. Y no sé si este mal de muchos consuela a Pedro Sánchez, pero al menos le demuestra que no está solo.

(Publicado en El Blog del Suscriptor de El Español)

viernes, 5 de agosto de 2016

Cuando se nos cae el mito

Una de las mayores decepciones que me he llevado tuvo lugar, hace ya algunos años, cuando descubrí que Clint Eastwood era republicano. Tendemos a idealizar a nuestros ídolos, creyendo que todo lo hacen bien y que son similares a nosotros también en su ideología y en su comportamiento. Por eso te llevas un chasco cuando esa idealización se rompe y descubres que tu venerado actor, director, guionista y compositor tiene una ideología opuesta a la tuya. 

Quienes no sabían que Eastwood era miembro del Partido Republicano se habrán despertado este viernes con un gran sobresalto, al leer que el viejo Clint se mostraba favorable a Donald Trump y criticaba la “actual sociedad de nenazas”. Alguno quizás haya celebrado sus palabras, pero un gran volumen de aficionados del veterano cineasta habrán sentido decepción, enfado o tristeza. Algunos quizás hayan jurado no volver a ver sus películas. Todas estas opciones son perfectamente válidas, pero hay que tener en cuenta una serie de puntualizaciones. 

Primero, y quizás sea la base de todo, debemos ir más allá del titular. Dada la necesidad de generar tráfico en las redes sociales y en los portales de Internet, los medios de comunicación (sobre todo digitales) tienden a primar el titular gancho, que solo busca captar la atención del lector. Así, muchos medios españoles han titulado de formas que distan de lo que verdaderamente se extraía de las declaraciones: Eastwood no pide el voto para Trump, más bien critica a Hillary Clinton, pero sin defender al magnate de una forma tan directa o indudable como muchos titulares daban a entender. Por eso, y esto es extendible a todo tipo de informaciones y polémicas, antes de opinar y criticar conviene analizar las palabras originales y su contexto, sin quedarse únicamente con el titular. 

Eastwood opina que lo que dice Trump son tonterías e incorrecciones políticas, pero que eso no implica racismo, añadiendo que cuando él era joven las declaraciones de Trump no se hubieran considerado racistas en absoluto. No podemos olvidar la edad y el origen de Eastwood. Para un español de 24 años como yo, Trump no es solo racista, sino también machista, retrógado y un grandísimo ignorante. Pero creo poder comprender que un estadounidense de 86 años pueda diferir, pues su escala de valores es muy distinta. 

Aquí entra en juego su opinión acerca de la sociedad en la que vivimos, de “maricas” o “nenazas”, según las traducciones. Haya combatido o no, como estadounidense ha vivido abundantes (demasiadas) guerras, además de haber tratado el tema en sus numerosas películas bélicas. Como antes, es comprensible que para este “tipo duro” la sociedad actual parezca de blandos. Comprensible, pero para nada compartido, pues esas afirmaciones son machistas y anticuadas. 

Con todo esto, ¿qué debemos pensar y hacer sus fans? Podemos entristecernos o sentirnos defraudados por nuestro héroe si su ideología es antagónica a la nuestra, pero sin olvidar que su cine no es de menor calidad por el voto que deposita en la urna. En este sentido, su filiación política no parece un motivo suficiente para dejar de ver sus películas, pues son arte, y el arte debería ser valorado solo por sí mismo. 

Decidir qué película vemos en función de la ideología del director es una decisión política perfectamente respetable y admirable, pues muestra una elevada convicción sobre nuestros principios. De la misma forma, dejar de comprar camisetas de Leo Messi o discos de Isabel Pantoja, probados delincuentes, muestra un importante compromiso con la sociedad. El boicot en este caso está mucho más justificado, pero es indudable también que el fútbol del primero y la música de la segunda no van a ser mejores o peores. En cualquiera de estos casos las decisiones no se basan en su trabajo, sino en la personalidad del autor. 

Gran Torino (2008) o Million Dollar Baby (2004) van a seguir siendo tan buenas hoy como cuando se rodaron. Es nuestra opinión sobre su director y protagonista, sobre el hombre detrás de las cámaras, la que puede variar. Y tampoco es que el viejo Clint sea mejor o peor persona que Meryl Streep por apoyar al partido contrario, habrá que valorar una serie de acciones que van mucho más allá de unas declaraciones de contenido político. De hecho, para los simpatizantes del Partido Republicano, la propia Meryl Streep podría estar en entredicho por apoyar sin tapujos a los Demócratas, pero eso no le quita ni un ápice de mérito a sus magníficas interpretaciones. 

Puede que se nos rompa el mito, pero lo cierto es que nuestros referentes cinematográficos no necesitan pensar como nosotros. Basta, y no es poco, con que hagan buenas películas. Y para eso no importa el carnet de militante. ¿Verdad, McCarthy?


(Publicado en Neupic)