Mostrando entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de enero de 2018

Crítica: 'La última bandera' (2017), de Richard Linklater


La última película de Richard Linklater, que se estrena el 16 de febrero, narra la historia de tres veteranos de la Guerra de Vietnam que se reúnen para enterrar al hijo de uno de ellos, fallecido en la Guerra de Irak.

Censurar el comportamiento de los dirigentes políticos que envían a soldados, a críos, a morir en tierras lejanas en nombre de un país es algo bastante frecuente en el cine. Comparar la Guerra de Irak con la Guerra de Vietnam tampoco es particularmente novedoso. No obstante, es una temática lo suficientemente compleja y relevante como para seguir tratándolo si se hace con la intensidad y profundidad adecuadas. La última bandera se queda en la falta de novedad, cayendo en algunos tópicos, y sin ahondar tanto como para resultar atractiva. Porque potencial hay, pero ya no vale con lograr una obra correcta, sino que hace falta escarbar y buscar argumentos y explicaciones que vayan más allá de lo que ya conocemos.

La crítica a la guerra, a los dirigentes o a las instituciones militares está presente, con algunos argumentos inteligentes, aunque cayendo en la obviedad en ocasiones y con cierta ambigüedad en otras, lo cual tampoco es malo, pues no todo es blanco o negro y plantear un debate más que una crítica feroz es una postura muy válida. Pero sí que supone quedarse sin orientación en determinados aspectos, sin llegar a encontrar una voz o un mensaje claro. Y también quedándose sin personalidad.

Porque ese es el mayor problema de La última bandera, su falta de personalidad, algo no muy propio de Linklater. El estilo de la película no tiene nada de particular, al contrario, resulta convencional y correcto. No corre riesgos, ni entrando en críticas excesivamente lacerantes ni con un dramatismo y un dolor exagerado. De hecho, incluye toques de comedia que la aligeran y, aunque le restan intensidad, sí que funcionan como metáfora de la necesidad de conciliar el dolor con, en este caso, el humor. Algo que se tematiza en la película con las decisiones que los protagonistas, tres veteranos de Vietnam, han tomado para purgar sus remordimientos.


Esos protagonistas, de hecho, son lo más destacado de la cinta, con unos Steve Carell, Bryan Cranston y Laurence Fishbourne más que correctos. Es gracias a su presencia en pantalla que la película se hace llevadera, mas no consiguen evitar que sus dos horas de metraje se hagan un poquito largas por momentos. Y es que, con una narración lineal y sencilla y con una trama que no explota por completo su contenido, es cierto que la película se alarga sin necesidad. No es pesada, en realidad tiene tramos que podríamos considerar muy entretenidos y con bastante emoción, pero sí que podría haberse aprovechado mejor. La historia, el director y los actores lo permitían. Quizás sean los detalles los que lo impidan.

Lo mejor: las interpretaciones protagonistas y algunas licencias cómicas, sobre todo a cargo del personaje de Cranston
Lo peor: que no tenga una personalidad ni estilo propios
Nota: 7

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

martes, 7 de noviembre de 2017

Crítica: 'Barakah meets Barakah' (2016), de Mahmoud Sabbagh


Arabia Saudí ha estado presente en los últimos días en los medios de comunicación tras la detención de varios príncipes, ministros y empresarios por supuestos casos de corrupción. Lo que se esconde tras este suceso es, en realidad, un golpe de mano de Mohammed bin Salman, hijo del rey Salman bin Abdulaziz y heredero al trono desde que el pasado junio sustituyera a su tío y hermano del actual monarca, Mohammed bin Nayef, al frente de la línea sucesoria. Mohammed bin Salman se caracteriza por su juventud, un treintañero con inmensos poderes en una tradicional gerontocracia y por su ambición y aspiración de modernizar la economía saudí, hasta ahora totalmente dependiente del petróleo. 

También se intuye un cierto progresismo en el país más grande del Golfo Pérsico, un país marcado por el wahabismo y por el integrismo de las doctrinas islámicas que promueve, pero que recientemente ha autorizado –era el único país del mundo que todavía no lo hacía– que las mujeres conduzcan o que acudan a eventos deportivos. Sin embargo, la Policía Religiosa sigue siendo un elemento clave en el país y el respeto por los Derechos Humanos y la libertad sigue brillando por su ausencia.

En ese contexto se produjo el año pasado Barakah meets Barakah, una de las pocas películas que nos llegan de un país en el que el cine está prohibido. Se trata de una divertida comedia sobre un funcionario municipal que vela por el cumplimiento de la normativa local en su ciudad y que se enamora de una famosa video-blogger e instagramer. A pesar de los frenos que la estricta sociedad saudí impone, los jóvenes intentarán concertar una cita. 

La cinta, disponible en Netflix, ha sido censurada en varias ocasiones y vemos como una cintura femenina, un gesto con el dedo corazón o un vaso de alcohol son pixelados; aun así, la crítica es incuestionable. Sobre todo, teniendo en cuenta las cortapisas que las instituciones sauditas pusieron a una película que, por cierto, representó al país en la carrera por los Oscar. También estuvo presente, con bastante buena acogida, en la Berlinale o en el Toronto International Film Festival.

Es cierto que, en un nivel formal y técnico, la obra no es ninguna maravilla, pero no olvidemos los condicionantes y las complicaciones de producir un largometraje como este en un país donde el séptimo arte apenas existe. Mas la pobreza de los encuadres y la narración –tal vez aquí la tijera del censor tenga cierta responsabilidad– se compensan con unas actuaciones bastante notables y carismáticas.

Más allá del valor artístico de la obra, lo más interesante es la posibilidad que ofrece de observar un país del que apenas conocemos un par de generalizaciones. Así, Barakah meets Barakah nos muestra una sociedad, efectivamente, sin libertad, pero en la que una nueva generación comienza a cuestionarse el estado de las cosas. De la misma forma, descubrimos que la situación que se vive en la actualidad no era lo habitual hace unas décadas, en la que el integrismo religioso era más relajado. También alcanzamos a comprender que no todo en Arabia Saudí son megaciudades con enormes rascacielos, aunque tampoco se trata únicamente de un desierto; tampoco todos los habitantes del país petrolero son jeques adinerados y, aunque minoritaria en un país de grandes desigualdades, también existe una, más o menos modesta, clase media. Por último, ni todos los hombres visten siempre túnicas blancas y ghutras, ni todas las mujeres llevan burka en todo momento.


Todo esto permite eliminar algunos estereotipos, pero lo más relevante es la crítica a una sociedad en la que las normas de la sharia siguen rigiendo todos los aspectos de la vida, en la que alcohol, relaciones sexuales y todo tipo de conductas pecaminosas están prohibidas, y en la que los hombres siguen teniendo que representar los papeles femeninos en las obras de teatro.

Solo por eso, la cinta ya merece ser vista. No resulta tan transgresora, valiente, ni cinematográficamente atractiva como su compatriota La bicicleta verde, una de las sensaciones del año 2012, aunque sin duda es necesario asomarse a la ventana que Barakah nos abre en la retrógrada pero optimista Arabia Saudita.

Lo mejor: que la película exista
Lo peor: su debilidad narrativa
Nota: 6,5

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

miércoles, 7 de junio de 2017

Lo que debes saber sobre la eliminación del `roaming´ en la Unión Europea

FOTO: Pixabay

La eliminación de los controles de frontera y de la necesidad de pasaporte al viajar a otros países de la UE revolucionó los viajes internacionales, tanto por ocio como por trabajo. Este 15 de junio se da un importante paso en la misma dirección con la eliminación de las tarifas de roaming en la Unión. ¿Qué implica esto? ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de viajar o de contratar una tarifa?

Se entiende por roaming el sobrecoste que el cliente debe pagar por utilizar su servicio de telefonía móvil (llamadas, mensajes de texto o navegación) desde el extranjero. Aunque esos costes adicionales se han ido reduciendo progresivamente en los últimos años, todavía suponían una importante molestia para quienes se desplazaban a otro país.

Salvo que las operadoras tengan acuerdos adicionales -Vodafone, por ejemplo, tampoco cobra por la itinerancia móvil en Estados Unidos o Turquía-, los países en los que se podrá utilizar el dispositivo móvil al mismo precio que en España serán los miembros de la Unión Europea, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega. El Reino Unido, a la espera de lo que deparen las negociaciones del brexit, se considera por el momento como un país miembro y también en su territorio desaparecerán estos gastos.

Las compañías de telefonía tienen hasta el 15 de junio como fecha límite para eliminar estos sobrecostes, algo que Vodafone, por ejemplo, hizo ya a finales de 2015 en sus tarifas de contrato. El resto, Movistar, Orange, Yoigo, Pepephone o Simyo, apurarán el plazo y será el mismo día 15 a las 00.00 hora española cuando comiencen a aplicar la medida. Para poder disfrutar de la misma no hará falta ningún tipo de alta ni de acción por parte del usuario, pues la entrada en vigor será de manera automática.

Se evitará el uso abusivo

No hay nada que impida a un usuario español comprar una tarjeta SIM en otro país de la Unión mientras está de visita. Sin embargo, para evitar que un viajero pueda contratar una tarifa en un país con precios más baratos y utilizarla de forma constante en su país, lo que se denomina “roaming permanente” se han establecido políticas de uso razonable.

En el caso de que se demuestre el abuso por parte del cliente, la compañía pasaría a aplicar un recargo equivalente al precio mayorista, que será de 7,7 euros el gigabyte; 3,2 céntimos por minuto de llamada; y 1 céntimo por mensaje de texto. Estos precios, que han disminuido hasta un 90%, seguirán reduciéndose hasta lograr que en 2022 por cada gigabyte de información se paguen 2,5 euros.Si durante cuatro meses la compañía detecta que la tarifa contratada se utiliza principalmente en un país distinto al de compra se pondrá en contacto con el cliente para exigirle que demuestre que no está haciendo un uso indebido. Una estancia Erasmus, un viaje para aprender idiomas o el trabajo en un país y la residencia en otro, por ejemplo, se considerarían aceptables y podrían justificarse, pero no así la compra, por ejemplo, de una tarjeta en Portugal con un precio menor para utilizar el teléfono de forma continua en España.

Diez años de negociaciones

La fijación de estos precios mayoristas, el que las operadoras se cobran entre sí por la prestación de los servicios en itinerancia, supuso uno de los mayores escollos de la negociación y fue, de hecho, el último elemento sobre el que se logró un acuerdo. Pero ese acuerdo, alcanzado entre el Parlamento y el Consejo Europeo y ratificado por los Estados miembros, no ha dejado satisfechos a todos.

Las compañías de telefonía españolas, igual que las de otros países con importante afluencia de turistas, no eran partidarias de esta rebaja en los precios mayoristas, pues deberán prestar una gran cantidad de servicios a cambio de unas compensaciones relativamente bajas y que podrían no ser suficientes para cubrir costes.

(Publicado en bez.es)

miércoles, 15 de marzo de 2017

El populismo y la incertidumbre amenazan las elecciones holandesas

FOTO: REUTERS/Yves Herman

Las elecciones de este miércoles en Holanda están señaladas en muchos calendarios como la primera prueba de fuego real para Europa tras el `brexit´. Después de un 2016 convulso y cargado de sobresaltos, en el que el euroescepticismo y la extrema derecha ganaron cada vez más apoyos, los comicios de este país, con el populista Geert Wilders liderando muchas encuestas, se ven como un peligroso examen.

La escalada diplomática entre Holanda y Turquía este fin de semana no ha hecho sino avivar la incertidumbre. El Gobierno de Países Bajos, presidido por Mark Rutte, impidió que dos ministros turcos dieran sendos mítines a favor de Erdogan en territorio holandés, algo que llevó al presidente otomano a tildar de “fascista” al ejecutivo neerlandés y a amenzar con represalias.

Esta política de antagonismos favorece tanto al propio Erdogan como a Wilders y muestra cómo los partidos tradicionales han optado por medidas de corte populista para evitar -sin demasiado éxito- el ascenso de grupos como el Partido por la Libertad (PVV) de Wilders.

Wilders podría ganar en un Parlamento muy fragmentado

Precisamente es el extravagante y xenófobo dirigente el que hasta ahora lideraba las encuestas con cerca del 20% de la estimación de voto. El discurso de Wilders, condenado en diciembre por incitar a la discriminación, tiene un corte eurófobo, identitario y antimusulmán, llegando incluso a referirse a los marroquíes residentes en Holanda como “chusma”. Sin embargo, la inmigración ha perdido cierto peso en la agenda política holandesa durante los últimos meses, por lo que la victoria de Wilders parece más lejana.

Y en el caso de que ganara sería muy complicado ver un Gobierno del PVV, pues los demás grupos han anunciado que no pactarán con ellos, algo que el propio Wilders ha tildado de “antidemocrático”. Holanda lleva más de un siglo con Gobiernos de coalición entre dos o más partidos, por lo que cabría esperar una unión entre varias -seguramente más de tres- fuerzas moderadas.

El triunfo de esta opción dependerá en gran medida de los resultados de Mark Rutte, actual Primer Ministro y líder del liberal Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), a quien la mayoría de encuestas dan como segunda fuerza. Tras ellos aparecerían los democristianos del CDA y los liberales progresistas del D66. Aunque improbable, este martes algunos investigadores no descartaban la victoria de cualquiera de estos cuatro grupos gracias al voto útil para desbancar a los partidos de Wilders y Rutte.

En total, hasta 14 o 15 de los 28 partidos en liza podrían obtener representación en el Parlamento. Esto hace que el habitualmente complejo reparto de apoyos lo sea aun más y que la consecución de los 76 diputados suficientes para lograr la mayoría absoluta resulte más lejana y quede condicionada a acuerdos en un congreso muy fragmentado.

Los alrededor de 13 millones de holandeses llamados a las urnas este miércoles elegirán sus 150 representantes de la Cámara Baja a través de un sistema de representación proporcional con un distrito único a nivel nacional. Esto implica que un 0,67% de los votos garantizaría un asiento en el Parlamento, lo que también facilita la entrada de partidos pequeños.

Recuento manual para un escenario incierto

Tras varias convocatorias electorales haciendo uso de un sistema de voto electrónico, este año se anunció un regreso al recuento manual para evitar posibles intromisiones extranjeras. La decisión se tomó a raíz de las sospechas de hackeos rusos en las elecciones de Estados Unidos y tras los intentos de grupos de hackers de ese país de acceder a los equipos de varios organismos oficiales neerlandeses.

De producirse, esos ataques podrían beneficiar a los grupos radicales, sobre todo al PVV. Pero ha sido precisamente la tensión con Turquía la que quizás haya dado un último empujón a Wilders. No debería ser suficiente para gobernar y, a pesar de su posible victoria, el Gobierno de los Países Bajos volvería a estar formado por varias fuerzas tradicionales.

Pero lograr los acuerdos necesarios será complejo y llevará tiempo. Eso, en el clima actual de tensión y con un partido ultraderechista tan poderoso, daría lugar a decisiones bastante imprevisibles. Y eso no favorecerá la moderación en los comicios franceses o alemanes que se avecinan.

(Publicado en bez.es)

miércoles, 15 de febrero de 2017

Día decisivo para el CETA en el Parlamento Europeo

FOTO: Europa Press
En medio de la ola proteccionista que se extiende progresivamente por los países occidentales, la Unión Europea y Canadá aspiran a dar este miércoles un paso clave para la firma del acuerdo CETA. El Acuerdo Integral sobre Economía y Comercio (CETA, por sus siglas en inglés) busca derribar hasta un 98% de las barreras al comercio y la inversión entre Canadá y la Unión Europea. Se estima que el PIB de las naciones involucradas cercerá en torno al 0,03%.

Las primeras negociaciones comenzaron en 2009 y el texto se concluyó cinco años más tarde, en agosto de 2014. Pero la firma del acuerdo solo pudo lograrse el pasado 30 de octubre, tras intensas negociaciones con la región belga de Valonia, que inicialmente se había mostrado contraria al acuerdo. Hoy tendrá lugar en el Parlamento Europeo la votación para ratificarlo.

Democristianos y liberales votarán a favor, como también hará buena parte de los europarlamentarios socialistas, entre los que existe una notable división. Los verdes, los populistas y los partidos más a la izquierda y a la derecha votarán en contra. Sería una sorpresa mayúscula que el tratado no se ratificase. De hecho, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se dirigirá mañana a la cámara para agradecer y celebrar dicha ratificación.

El acuerdo entrará entonces en vigor y en los próximos meses comanzará a aplicarse, al menos de forma parcial. Sin embargo, el proceso amenaza con alargarse varios años.

El proceso aún será largo

Para una aplicación total del tratado, se precisa el visto bueno formal de los parlamentos nacionales de todos los estados miembros. El proceso puede durar años, pues los ministerios responsables de economía, medio ambiente o asuntos exteriores en cada país deberán revisarlo minuciosamente.

Además, en algunas naciones esa aceptación depende de más de una cámara parlamentaria, lo que no solo retrasaría la votación nacional, sino que podría llegar a impedirla. Es el caso de Bélgica, que para poder ratificar el acuerdo a nivel estatal, deberá contar con el consentimiento del parlamento valón, que ya ha amenazado con no ratificar el tratado si no se respetan sus reivindicaciones. En total, se estima que a los parlamentos nacionales de los Veintiocho, se sumen diez cámaras regionales más.

Eso no es todo. Varios grupos políticos han anunciado su intención de someter la decisión de los parlamentos a un referéndum popular. Es el caso de los partidos nacionalistas, que cuentan con bastantes opciones de hacerse fuertes en muchos de los países europeos llamados a las urnas este año o el que viene. Si los partidos contrarios al CETA llegaran al poder o lograran mayorías suficientes en sus respectivos parlamentos nacionales, algo que es probable que se produzca en países como Francia, Holanda, Alemania o Austria, la ratificación del tratado no se produciría. El CETA podría pasar años deambulando por los parlamentos europeos hasta conseguir, si lo hiciera, una entrada en vigor completa.

Protestas ciudadanas

Pero la oposición al acuerdo no está solo en las esferas políticas, sino también en la calle. En prácticamente todos los países europeos, incluída España, se han sucedido manifestaciones, algunas de considerable magnitud.

Las críticas se centran en un sistema de arbitraje entre Estados y multinacionales que inicialmente se había concebido como una institución privada. También se había cuestionado el poder que acumulaban las grandes empresas, la pérdida de puestos de trabajo locales -sobre todo en sectores como la agricultura- y la posible bajada de los estándares en materia de seguridad alimentaria y medio ambiente.

Aunque algunos de estos puntos se han intentado limar, muchos ciudadanos siguen mostrándose escépticos, sobre todo debido al secretismo en el que se llevaron a cabo las negociaciones durante la redacción del tratado. 

Estos recelos son muy similares a los que había despertado el TTIP, el tratado que la UE y Estados Unidos habían negociado. Con una oposición popular aun mayor, y tras haber sido rechazado tanto por Trump como por Hillary Clinton durante sus campañas, el acuerdo está congelado. 

De momento el CETA parece que seguirá adelante. Si finalmente consigue implantarse por completo o si acaba también fracasando tardaremos todavía años en saberlo.

(Publicado en bez.es)

lunes, 13 de febrero de 2017

Análisis del presente y el futuro de las ondas en el Día Mundial de la Radio

El 19 de octubre de 2011 la Conferencia General de la Unesco proclamó el 13 de febrero como Día Mundial de la Radio. Hoy hace 71 años desde la creación de la Radio de las Naciones Unidas. Eran los años gloriosos de los transistores, que convivían en armonía con el papel antes de la popularización de la televisión como medio de masas.

Décadas más tarde, ningún medio ha desaparecido por completo, pero el panorama mediático ha cambiado de forma radical tras la irrupción de Internet. Desde luego, la radio también se ha visto afectada por el proceso de redefinición del sistema de medios de comunicación, aunque probablemente sea el que mejor ha sabido capear el temporal.

Un medio cercano y compatible

Las últimas ediciones del Estudio General de Medios (EGM) muestran cómo el imparable ascenso de la penetración de Internet se ha traducido en marcados descensos en el resto de medios. No ha ocurrido lo mismo con la radio, que no solo se mantiene, sino que puede presumir de contar con un porcentaje de penetración cinco puntos superior al que tenía hace veinte años.

Para explicar los motivos, la doctora Yolanda Berdasco, profesora de Periodismo Radiofónico en la Universidad a Distancia de Madrid, menciona tres particularidades en el consumo de radio: “la cercanía, la inmediatez y la posibilidad de utilizarlo como un medio de comunicación y de entretenimiento mientras realizas otras actividades”.

La cercanía de la radio es innegable, especialmente gracias a los espacios de participación. La sensación de reciprocidad y la capacidad de fidelización que produce la participación de la audiencia en un programa en directo son elementos clave a la hora de comprender por qué la relación entre el oyente y su transistor es tan fuerte.

Y a esa cercanía también contribuye la inmediatez de la radio, que permite que la comunicación se produzca sin intermediarios: el oyente siente que su locutor favorito le susurra al oído cada mañana las noticias de la jornada. Por eso, la radio genera un vínculo sentimental con el oyente que otros medios no han logrado.

Con todo, el argumento de mayor peso es la compatibilidad de la radio con nuestras actividades diarias. La radio es el medio que siempre estuvo ahí. En el coche, en la peluquería, mientras hacemos las tareas del hogar, cuando nos duchamos, cuando hacemos deporte... Su presencia en nuestro día a día es muy elevada y, aunque en ocasiones no es más que un sonido de fondo, solo hace falta que se produzca un suceso de última hora o que suene una canción que nos guste para que subamos el volumen y prestemos atención.

Los retos pendientes

Pero la adaptación es imprescindible. Berdasco defiende la necesidad de “nuevos formatos, nuevas voces y nuevos ritmos que se adapten a las nuevas realidades”. Carlos Herrera reunió hoy en su programa Herrera en Cope a Iñaki Gabilondo, José María García y Luis del Olmo que, junto al propio Herrera, son, probablemente, las voces que más han marcado el periodismo radiofónico en España. Sin duda se trata de un momento histórico para este medio, mas no por lo que comienza, sino por lo que termina. Estas personalidades y su forma de hacer radio cada vez tienen menos validez y aceptación entre el público, por lo que se precisa una importante renovación.


Y esta vendrá, en gran medida, de Internet, que ha permitido que muchas personas se lanzaran a hacer radio con menores costes y procesos más sencillos. También los podcast, tanto los que producen las grandes cadenas de radio como los que se generan por grupos ajenos al medio tradicional, están aportando más competencia, diversidad de temáticas y formatos e innovación.

Asimismo, el paso de la radio analógica a la digital parece inevitable. Noruega se convirtió en enero en el primer país del mundo en apagar su señal de Frecuencia Modulada (FM), pero dadas las aparentes ventajas, es probable que otros países se le acaben uniendo tarde o temprano.

Y mientras la radio se adapta para seguir sobreviviendo, aprovechemos el día de hoy para disfrutar, aprender o convivir con un medio que, como nos recuerda la profesora Berdasco, sigue siendo el de mayor penetración en el mundo, sobre todo en las zonas más desfavorecidas.

(Publicado en Neupic)

lunes, 6 de febrero de 2017

La Casa Blanca, en guerra contra la prensa




Las críticas de los medios de comunicación han contribuído a generar ruido y a encumbrar al fenómeno Trump


Hace más de una semana que Donald Trump tomó posesión como Presidente de Estados Unidos. Desde entonces los medios de comunicación de todo el mundo han realizado una cobertura nunca vista sobre sus medidas y declaraciones. Ya fuera por su discurso inaugural ultranacionalista, por su anuncio de que construiría el infame muro con México o por sus decretos para que Estados Unidos abandonara el tratado comercial con el Pacífico, el recién proclamado presidente ha tenido una gran visibilidad en los medios informativos estadounidenses y occidentales. Casi cada día, su foto, firmando las órdenes ejecutivas con las medidas que había prometido a sus votantes, se ha colado en las portadas de los diarios de ambos lados del Atlántico.

La mayor parte de estas aproximaciones han sido críticas, denunciando la xenofobia y el corte autoritarista de sus políticas. Encuestas, editoriales, manifestaciones, entrevistas a líderes políticos... Casi todos reflejaban rechazo hacia el presidente estadounidense.

Es difícil encontrar casos en los que la opinión pública se haya mostrado tan unánime en su crítica a un candidato. De la misma forma, es casi imposible encontrar precedentes en los que los votantes y la realidad hayan refutado tan tajantemente lo que indicaban los líderes de opinión y los medios de comunicación. Y quizás en ese interés por contradecir a la prensa resida una de las claves del triunfo de Trump.

Medios poco creíbles

Los ciudadanos perciben a los medios como elementos del establishment, alejados del ciudadano,  elitistas, sectarios y mentirosos. Según el instituto de opinión Gallup, solo un tercio de los estadounidenses dice confiar en los medios de comunicación de masas -en España ese dato alcanza el 43%, según el CIS-. En ese contexto, que Trump sea vilipendiado por los periodistas llega a resultar paradójicamente beneficioso. Y él sabe aprovecharlo, colocándose como el antagonista de los grandes medios, a los que acusa reiteradamente de mentir y de publicar “noticias falsas”.

Sus enfrentamientos directos con periodistas durante sus mítines y ruedas de prensa, en las que ha llegado a retirar la palabra o expulsar a determinados medios e incluso parece haberse burlado de la discapacidad de un reportero, no le han restado votos. Más bien al contrario, Donald Trump se siente cómodo en su enfrentamiento constante con los medios informativos. De hecho, ha llegado a afirmar que “está en guerra con la prensa” y que los periodistas están “entre los seres humanos más deshonestos de la tierra”, como hizo para acusar a la prensa de la publicación de cifras falsas sobre la asistencia a su toma de posesión, lo que ha molestado a los medios.

Trump gana la lucha en el barro

Un personaje televisivo como el magnate, que conoce el sistema mediático y que se ha curtido en mil peleas en el barro, está inmunizado contra la mala publicidad. Para él solo existe la publicidad, y esa la sabe canalizar hacia su figura, cada vez más mediatizada. En ella, la reiteración de las críticas acaba generando ruido. Por eso, acusarle de racista o totalitario, a pesar de su gravedad, ha llegado a resultar inocuo, pues entre el griterío, esos términos pierden su valor y se convierten en un insulto más.

Por eso, son los medios al hacer girar la actualidad en torno a Trump, a menudo cayendo en sus mismas trampas simplistas, los que, indirectamente, han creado al monstruo. Un monstruo que, no lo olvidemos, resulta muy beneficioso a los medios informativos. Un fenómeno tan sorpresivo y radical fascina a la audiencia, algo que los medios buscan aprovechar generando contenido sin cesar sobre sus medidas, sus polémicas y hasta sus pelos. Y esa batalla mediática, rentable para los medios, no hace sino reforzar la figura de Trump como defensor de la verdad en su lucha contra unos mass media de los que el ciudadano desconfía.

Ahora bien, la burbuja Trump pueden pincharla los propios medios que ayudaron (casi sin querer) a formarla. Pero para ello necesitan mayor seriedad en el análisis, cercanía en el estudio de las consecuencias y honestidad en la búsqueda de soluciones. Solo unos medios creíbles y responsables podrán ser los vigilantes del poder que toda democracia necesita.

(Publicado en bez.es)

jueves, 2 de febrero de 2017

La acogedora Canadá, sacudida por el ataque islamófobo a una mezquita


La actualidad del último fin de semana de enero vino marcada por la orden ejecutiva aprobada por el presidente estadounidense, Donald Trump, de no dejar entrar en el país a personas con pasaporte de siete países de mayoría musulmana. A raíz de esta medida, Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, escribía en su cuenta de Twitter: “A los que huyen de las persecuciones, el terror y la guerra, los canadienses os darán la bienvenida, sin importar vuestra fe. La diversidad es nuestra fuerza. Bienvenidos a Canadá”.

Solo unas horas después del mensaje, y con una repercusión mediática muy inferior a la que han recibido otros ataques terroristas en los últimos meses, un tiroteo contra una mezquita en Quebec acababa con la vida de seis personas que se encontraban en su interior rezando.

Inicialmente se detuvo a dos individuos, pero uno de ellos, de origen marroquí, fue puesto en libertad al ser considerado solo un testigo. El otro, un franco-canadiense de 27 años, Alexandre Bissonnette, que se entregó a la policía, está considerado como único autor de la matanza; se trataría de un “lobo solitario”, como lo describió el ministro canadiense de Seguridad Pública, Ralph Goodale, con ideas nacionalistas y antiinmigración.

La mezquita había sido objeto de algunos brotes islamófobos en los últimos meses, mas nunca se habían producido sucesos violentos. De hecho, este es el primer atentado al que se enfrenta el ejecutivo de Trudeau desde que llegara al poder a finales de 2015. Los incidentes de este tipo no son habituales en Canadá -la provincia de Quebec es, no obstante, una de las más complejas en este aspecto dado su mayor sentimiento identitario e independentista-, donde los últimos actos terroristas habían tenido lugar en octubre de 2014, cuando, en menos de una semana, dos ataques de islamistas radicalizados costaron la vida a dos soldados canadienses. En aquel momento, y con un primer ministro conservador como Stephen Harper, la respuesta fue moderada y sin populismos como los que hemos visto tras los atentados en Europa.

En esta ocasión ha sucedido lo mismo y las únicas voces que se han escuchado han sido de condena y unidad, tanto a nivel político -los líderes de los dos principales partidos de la oposición acompañaron a Trudeau en su visita al lugar del atentado- como en el conjunto de la sociedad, que se ha volcado en sus muestras de apoyo a la comunidad musulmana, que supera el millón de personas en un país de 36 millones de habitantes.

Estas reacciones se entienden por la falta de movimientos islamófobos o ultranacionalistas en un país con escasa tradición identitaria, más cercano siempre a la multiculturalidad y con una larga historia de acogida al inmigrante.

Política de brazos abiertos

Canadá acogió 25.000 refugiados sirios entre noviembre de 2015 y marzo de 2016, alcanzando los 39.000 asilados en el conjunto de 2016. En 2017 el plan del gobierno es el de dar refugio a 40.000 personas más. En total, la cifra de inmigrantes recibidos en Canadá el pasado año asciende a unos 300.000, algo que, según los planes gubernamentales, se repetirá en 2017.

Y si las cifras son elocuentes, también lo es el simbolismo. El propio primer ministro recibióen diciembre de 2015 en el aeropuerto de Toronto a los primeros 163 refugiados sirios que llegaron como parte del contingente que el gobierno de Trudeau se había comprometido a aceptar durante la campaña electoral.

También carga simbólica tuvo el nombramiento a finales de 2016 de Ahmed Hussen como Ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía. Hussen había llegado a Canadá procedente de Somalia como refugiado en 1993, por lo que su experiencia será no solo útil al hacer frente al desafío migratorio, sino que sirve como ejemplo para los miles de inmigrantes que llegan a un país en el que parece que sí tienen oportunidades.

Esas oportunidades, la sensación de seguridad y la tradición acogedora y multicultural de Canadá hacen que la convivencia haya sido tan positiva. El atentado islamófobo de esta semana supone un ataque a todos estos valores, pero la respuesta que ha generado demuestra que la integración y la unidad de la sociedad canadiense son más fuertes que en otros países occidentales.

(Publicado en Neupic)

martes, 10 de enero de 2017

2017 trae malas noticias para los fumadores

Confiéselo, apenas llevamos dos semanas de 2017 y su propósito de dejar el tabaco ha vuelto a fracasar. Por el contrario, si usted es de los valientes que todavía no ha probado un cigarrillo en lo que va de año, enhorabuena y mucho ánimo, está tomando la decisión adecuada. Puede que resulte tópico, pero es uno de los propósitos de año nuevo más comunes: dejar de fumar. Y lo cierto es que es un momento particularmente bueno por las medidas que suelen entrar en vigor a principios de cada año.

FOTO: Pixabay
Estos días hace justo una década que la prohibición de fumar en los lugares de trabajo cerrados se hizo vigente. Y fue hace seis años cuando la medida se extendió a bares y restaurantes. Fueron dos de las leyes más polémicas de los últimos años y, en mayor medida si cabe, de las que más efectos y visibilidad han tenido entre la población.

La adaptación a la norma llevó tiempo y, especialmente la más reciente, no fue bien recibida entre los hosteleros, que poco tiempo antes habían tenido que realizar reformas en sus locales para adaptarse a la anterior legislación antitabaco que obligaba a separar las zonas de fumadores y no fumadores en los locales de más de cien metros cuadrados. Sin embargo, con la perspectiva que solo el tiempo otorga, y a pesar de las reticencias iniciales, hoy pocos dudan en afirmar que los efectos de estas medidas fueron positivos.

Sin ir más lejos, este mismo año 2017 ha traído consigo una subida en los impuestos aplicados al tabaco: 2,5% para los cigarrillos y 6,8% para el cada vez más popular tabaco picado para liar. Naturalmente, esto ha visto su reflejo en las cajetillas de muchas de las principales marcas, como Fortuna, Marlboro o Chesterfield, que han aumentado su precio en 10 céntimos. Esto se suma a la constante subida que ha experimentado el precio del tabaco desde hace ya décadas, principalmente a través de la fiscalidad. Para ilustrarlo, la subida de precios ha sido de más de un 600% entre 1990 y 2015, y desde entonces la tendencia ha seguido siendo alcista.

Además del precio, el envase ha sido otra de las armas para reducir el consumo de tabaco. Primero se obligó a incorporar un mensaje disuasorio, que más tarde se acompañó de desagradables fotografías sobre las consecuencias que el tabaquismo puede acarrear. Las compañías productoras se han visto obligadas a aumentar el tamaño de dichos mensajes y antes de mayo de 2017 estas adventencias deberán cubrir al menos un 65% de las cajetillas para adecuarse a la normativa europea.

También en otros países se toman medidas

En este sentido, el nuevo año también significó para las empresas tabacaleras la obligación de utilizar envases neutros en Francia, de forma que se limita por completo la capacidad de las empresas de fomentar el consumo a través del packaging o del marketing asociado al envase. El país galo se suma así a naciones como Reino Unido o Australia, donde ya se aplicaba esta normativa. Una normativa que ha sido encarecidamente recomendada por distintos organismos, incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que es probable que pronto también se haga realidad en España.

Precisamente la OMS ha defendido la necesidad de prohibir fumar en coches donde viajen menores, algo que ya sucede en el Reino Unido, o mujeres embarazadas, como ocurre en Italia. También se aconseja extender los espacios libres de humo a playas o paradas de autobús. Sin ir más lejos, el Parlamento del País Vasco ha dado pasos en esta dirección al prohibir fumar en los estadios de fútbol y no será de extrañar que en un corto plazo medidas de este tipo se vayan extendiendo por España y el resto de países occidentales.

La tendencia es clara. Sin embargo, hay países que resultan sorpresivamente permisivos con el tabaco. Uno de ellos es Austria, que hasta la semana pasada no prohibía el consumo de tabaco a menores de 18 años. Además, el país centroeuropeo todavía permite fumar en bares y restaurantes, aunque en mayo de 2018 entrará en vigor la ley que lo prohíba.

Será entonces cuando Austria abandone su condición de último reducto del tabaquismo libre, impulsando así que muchos austriacos dejen de fumar. Hasta entonces, seguirán llegando medidas que motiven a muchas personas para vencer al tabaco. Porque la voluntad de cada uno es esencial para lograrlo, pero es evidente que cada vez resulta más caro fumar y más difícil encontrar un lugar para hacerlo.

(Publicado en bez.es)

jueves, 22 de diciembre de 2016

La Policía alemana emprende una caza del hombre presionada por sus errores

La Policía alemana ha emprendido una acelerada caza del hombre tras los errores cometidos el pasado lunes, cuando detuvo a un sospechoso pakistaní -luego liberado- como presunto responsable del atentado que costó la vida a 12 personas en el centro de Berlín. La búsqueda se centra ahora en un joven tunecino de 23 años. Las fuerzas del orden actúan bajo presión, lo que ha supuesto quebrar los usos de cautela y discreción con que habitualmente trabajan. La caza del hombre urge.

El autor del atentado, sea quien sea, está armado –utilizó un arma de fuego contra el camionero polaco que conducía el camión del atentado- y los servicios alemanes dan por hecho que puede intentar actuar de nuevo. De momento, la Fiscalía alemana ha ofrecido una recompensa de 100.000 euros a quienes aporten información que pueda conducir a la captura del nuevo sospechoso.

FOTO: Reuters
En ese clima de urgencia y temor, la Policía intenta no perder el control. Así, la Policía de Berlín ha hecho un llamamiento a los ciudadanos alemanes para que mantengan la discreción, publicando un escueto mensaje en Twitter con la foto de un gato y un hashtag que anima a no hacer comentarios. La cuenta oficial de la Policía de Berlín ha publicado un mensaje en Twitter con el hashtag #AusGruenden, una expresión en alemán que equivale al habitual "sin comentarios", acompañado con la imagen de un gato y el emblema de la Policía de la capital alemana.

Las fuerzas de seguridad y la población alemanas eran conscientes de que algo así podía ocurrir. Los expertos en terrorismo en Alemania llevaban tiempo hablando de una “amenaza abstracta”, difícil de concretar pero que daba a entender que tarde o temprano Alemania sufriría ataques similares a los de Francia o Bélgica, como defiende el experto en terrorismo Rolf Tophoven.

Por eso se habían tomado ciertas precauciones: la presencia policial en grandes aglomeraciones había aumentado y los ciudadanos estaban prevenidos. Y aunque a raíz del ataque se haya abierto el debate sobre la seguridad en Alemania, parece que no se han producido grandes fallos y que un ataque de este tipo es casi inevitable. Existe cierta resignación, pues no se puede controlar que un loco conduzca un camión contra una multitud por mucho que las fuerzas de seguridad estén sobre aviso.

Ahora se discute la necesidad de instalar bolardos de cemento en los accesos a los mercadillos navideños o en otros grandes eventos al aire libre. Pero la mayoría de expertos coinciden con Tophoven en que “el modus operandi de los terroristas ha cambiado; ahora basta un vehículo o casi cualquier instrumento para que cualquiera pueda llevar a cabo una acción terrorista”. Por eso es tan difícil encontrar medidas verdaderamente efectivas para proteger a la población.

Errores y aciertos informativos

Pero si en la prevención podemos considerar que no se han cometido errores, lo contrario ha ocurrido en las horas posteriores a la tragedia. La policía germana ha estado sometida a una presión a la que no está acostumbrada. Así, la necesidad de capturar rápidamente al autor de los hechos, que sigue a la fuga, ha provocado precipitaciones, como la que llevó a la detención de un joven pakistaní de 23 años que más tarde sería puesto en libertad ante la falta de pruebas en su contra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación alemanes e internacionales, que buscaban culpables y explicaciones a toda costa, han forzado a las fuerzas de seguridad a proporcionar información que en otras condiciones no facilitarían para acallar así los rumores y especulaciones. En este aspecto, el perfil de Twitter de la policía berlinesa ha sido aprovechado para hacer llamamientos a la calma y para mantener a la población informada.

Por su parte, algunos medios de comunicación han fallado al informar sobre el atentado. Por un lado ha estado la prensa más sensacionalista, con el popular diario Bild a la cabeza, que acostumbra a utilizar informaciones de fuentes dudosas o sin confirmar, así como a recurrir a los prejuicios y temores de los ciudadanos alemanes a la hora de tratar sucesos de este calado. Esto llevó a parte de la prensa internacional a comportarse de una forma semejante, dando por ciertas informaciones que más tarde serían desmentidas, como la muerte del copiloto como consecuencia del ataque, que más tarde se sabría que había sido asesinado de un disparo.

Por otro lado encontramos a los medios de comunicación alemanes tradicionales, que han optado por una mayor moderación para evitar la difusión de informaciones erróneas que provocaran mayor desconcierto y pánico, como había ocurrido tras la matanza de Múnich en julio, y para evitar también el temido descalificativo de “Lügenpresse”, prensa mentirosa, que tan habitualmente se utiliza en los países germanoparlantes.

Consecuencias electorales

Donde no ha habido comedimiento ha sido en las redes sociales, que han sido utilizadas para criticar con dureza la política de puertas abiertas con los refugiados de Angela Merkel, a quien muchos alemanes ven como culpable directa de lo ocurrido. En este sentido, la condición de asilado del detenido, que había llegado en febrero a Alemania, fue un incentivo más para quienes desde el mismo momento del ataque habían aprovechado para sacar provecho electoral.

Este año se celebran elecciones en Alemania y pocos dudan en afirmar que los mayores beneficiados electoralmente de este atentado serán los ultraderechistas de Alternativa por Alemania (AfD), que llevan meses ascendiendo en las encuestas. Aunque improbable, una victoria de esta formación xenófoba generaría un mayor rechazo hacia la población musulmana. Un rechazo que, unido a la falta de oportunidades que sufren muchos jóvenes musulmanes, les acerca a las ideas radicales de los asesinos yihadistas. Así, los dos tipos de extremismo no hacen sino retroalimentarse y contribuir a una espiral de miedo que beneficia a ambos y que perjudica dramáticamente a todos los demás.


(Publicado en bez.es; con la participación de Santiago Carcar)

lunes, 19 de diciembre de 2016

Turquía: conflictos internos y externos en 2016

Tras el atentado con coche bomba que el pasado 4 de diciembre mató a más de 40 personas en Estambul, Turquía ha vuelto a estremecerse con otro acto terrorista. En esta ocasión ha sido contra un autobús militar en la ciudad de Kayseri, en el centro del país, y la cifra de muertos asciende a trece. Estos han sido los últimos, pero no los únicos ataques terroristas contra el país otomano este año.

FOTO: EP
Aunque menos mediáticos que los de Francia o Bélgica, los ataques terroristas en suelo turco han generado un fatídico flujo informativo, tanto por su reiteración como por la diversidad de los terroristas. Han sido hasta 16 los atentados de consideración que han sacudido Turquía este año (la mayoría contra policías y centros turísticos), perpetrados no solo por los yihadistas del ISIS y grupos afines, sino también por grupos kurdos, con los que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan mantiene una intensa confrontación.

Precisamente el conflicto kurdo es una de las causas detrás del intento de golpe de estado que en julio intentó derrocar al gobierno turco. Aunque ha habido voces que lo consideran un movimiento para justificar una importante represión política, con detenciones y suspensiones de empleo masivas, parece que el golpe fue auténtico, a pesar de la existencia todavía de vacíos informativos en un suceso que se saldó con más de 250 muertos.

El retroceso del Estado de derecho que siguió a la asonada militar, y que ya se había hecho patente en meses anteriores, ha sido uno de los puntos de mayor tensión entre Turquía y la Unión Europea. Sobre todo, porque en marzo, Bruselas y Ankara habían firmado un pacto que permitía devolver a Turquía a demandantes de asilo llegados a países europeos sin permiso. A cambio, se prometía a los otomanos un acercamiento a la Unión Europea y compensaciones económicas.

Migrantes

Las llegadas de migrantes a países miembros de la UE han caído, pero las muertes en el mar han aumentado, pues los refugiados se han visto obligados a optar por la ruta del Mediterráneo Central entre Libia e Italia, mucho más peligrosa. El que ha sido denominado por muchos como “Pacto de la Vergüenza” ha permitido a Europa lavarse las manos, externalizando el problema a otros países de dudoso respeto a los Derechos Humanos. Sin embargo, en los últimos meses han crecido los reparos a seguir negociando con Turquía. Así, la Eurocámara votó a finales de noviembre por congelar esas negociaciones, a lo que el gobierno turco respondió amenazando con dejar pasar a Europa a los refugiados que se encuentran en suelo otomano.

A la cabeza del veto a Turquía se encuentra Austria. La relación entre ambos países hace mucho que no es sencilla y la convivencia entre la población turca en Austria y los ciudadanos locales tampoco es un camino de rosas. El papel de los medios en el país alpino, sobre todo de aquellos de corte sensacionalista, tampoco ha facilitado las relaciones entre ambos países. La escalada diplomática, que se ha reavivado en los últimos días, ha tenido al ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, y a su homologo austriaco, Sebastian Kurz, como protagonistas, y en ningún modo parece estar cerca de solucionarse.

Desde países como España se contemplan estos eventos sin demasiado interés. Se observa la deriva autoritaria de Erdogan y su participación activa en la guerra de Siria, pero nadie parece querer implicarse demasiado con un país y unos conflictos que resultan más lejanos de lo que en realidad son.

Y es que el país otomano volverá a jugar en 2017 un papel clave en la compleja situación de Oriente Medio. No solo como ruta de paso de refugiados procedentes sobre todo de Siria, sino por la trascendencia de sus decisiones en la guerra civil de este país. Ahora que Estados Unidos parece querer mantenerse al margen, el protagonismo de Turquía y Rusia -o lo que es lo mismo, de Erdogan y de Putin- hace presagiar un año complejo. Un año en el que el mundo volverá a estar pendiente de Turquía, tras haber sido pieza clave en la geopolítica de este 2016.

(Publicado en bez.es)

martes, 6 de diciembre de 2016

Las mujeres y la diplomacia exterior, claves del triunfo de Van der Bellen

La victoria, más abultada de lo esperado, del progresista Alexander van der Bellen sobre el ultranacionalista Norbert Hofer en las elecciones presidenciales de Austria ha despertado numerosos análisis que sitúan a Austria como el ejemplo a seguir si se quiere frenar el ascenso de partidos populistas de extrema derecha.

FOTO: REUTERS/Leonhard Foeger
Sí es cierto que es la primera derrota de un partido ultranacionalista en los últimos dos años. Pero no es menos cierto que el hecho de haber llegado hasta donde ha llegado es una muestra de la buena salud de la que goza el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), que se erige en referente para otras formaciones como el Frente Nacional francés o el UKIP británico. La consecución de casi la mitad de los votos en la segunda vuelta y el apoyo de más del 30% del electorado en la primera no son datos para la calma. Eso, sumado a las halagüeñas perspectivas que auguran las encuestas, en las que el FPÖ cada vez se distancia más de sus perseguidores, indica que Austria permanece como un improtante bastión de la extrema derecha.

Las claves de la derrota nacionalista

Aun así la derrota de este domingo demuestra que los nacionalistas no son infalibles y que también cometen errores. El principal ha sido seguramente el enfoque de la campaña. Presentarse como el candidato de la gente contra el establishment había funcionado para diferenciarse de los dos grandes partidos tradicionales, pero no es el discurso más adecuado contra un político proveniente de Los Verdes, claramente progresistas y no menos alejados de la élite. El antagonismo entre alguien de 42 años como Hofer y un veterano como Van der Bellen, que tiene 72, tampoco ha funcionado, pues la mayoría de la juventud se ha volcado con el ecologista. Por el contrario, como defiende el instituto demoscópico Sora, su experiencia y su mejor imagen internacional han sido argumentos de peso para que los austriacos se decantaran por el candidato europeísta.

Precisamente la imagen externa ha pesado mucho a la hora de votar. Austria es un país en el que las formas y las apariencias tienen una gran importancia, por lo que la posibilidad de que en otros países les critiquen o les culpen de dar vía libre a la extrema derecha también ha influído. Precisamente el riesgo de que el ultranacionalismo regresara al poder por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial ha pesado mucho; no solo por lo que digan en el exterior, sino porque, aunque no todos y no siempre, en Austria han aprendido algo de su historia.

Ese argumento movilizó a muchos votantes, que hicieron que la participación, a pesar del hartazgo por la repetición electoral, creciera con respecto a los anteriores comicios y alcanzara el 74%. De estos votantes, han sido las mujeres las que decantaron la balanza, pues un 62% del voto femenino fue a parar al ya elegido presidente.

Y si Van der Bellen consiguió activar a su electorado ha sido en parte gracias a una campaña muy intensa, en la que el papel de las redes sociales ha sido fundamental. En su primera entrevista en ORF, la televisión pública austriaca, Van der Bellen reconocía el trascendental papel de los voluntarios que le han ayudado.

Quienes también le han apoyado han sido la mayoría de políticos y cargos públicos en Austria, como el anterior presidente, Heinz Fischer, el canciller, Christian Kern, o el alcalde de Viena, Michael Häupl, todos ellos socialistas. Ha sido en las filas de los conservadores del ÖVP donde la división ha sido mayor, pero no únicamente por su cercanía a la extrema derecha, sino por su rechazo a un candidato tan a la izquierda como Van der Bellen.

Por último, algunos fallos propios del populismo pasaron factura a Hofer: el cambio de discurso para aparentar moderación le restó credibilidad, haciendo que una parte importante de sus votantes de mayo se quedaran ahora en casa; al mismo tiempo, la ausencia de noticias sobre refugiados en los medios de comunicación durante las últimas semanas le ha impedido explotar del todo el discurso del miedo al extranjero que tan bien le estaba funcionando.

Este cúmulo de circunstancias no implican que Austria -y mucho menos Europa- se haya vacunado contra el ascenso de la extrema derecha. Se ha evitado una ola, pero la marea sigue subiendo. Aun así, si se aprovechan, quizá Austria sí nos haya dado algunas pistas sobre cómo evitar que el discurso ultranacionalista se imponga en Europa.

(Publicado en bez.es)