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lunes, 17 de diciembre de 2018

[Series] 'El milagro': tensa, terrorífica, espiritual, profunda y, sí, milagrosa

La serie ‘El milagro’ llega a Sky España el 22 de enero con su combinación de política, ciencia y fe en una obra misteriosa, intensa y absolutamente adictiva tras convertirse en un fenómeno en Italia


El Milagro, Il Miracolo, Sky,

Hay una serie de elementos que definen a la sociedad italiana y que, como tales, acostumbran a estar presentes en la notable producción audiovisual del país. Esos temas son la mafia, la religión católica y la caótica política. Los tres se encuentran presentes en ‘El milagro’, conformando una santísima trinidad de la grandeza y la miseria italianas, y aprovechando elementos más o menos habituales para combinarlos de manera novedosa y actual. Porque la actualidad de la serie, que se estrena el 22 de enero en España a través de Sky, es incuestionable.

El Primer Ministro italiano, en medio de la campaña del referéndum que sacaría a Italia de la Unión Europea, debe decir qué hacer con la figura de una Virgen que llora sangre que había sido incautada a un capo de la mafia calabresa. Sin aparente explicación científica posible y en un contexto político que obliga a gestionar el hallazgo con discreción, tanto en su vida como en la de las personas que han tenido contacto con la figura comenzarán a sucederse eventos de difícil explicación.

El Milagro, Il Miracolo, Sky,

En cierta medida, podría asemejarse a algunas de las obras de Dan Brown. Sin embargo, la eliminación de un personaje sabelotodo y absolutamente racional y científico como Robert Langdom permite mantener la espiritualidad y el misterio religioso. Además, y contraponiéndose también a ‘El joven papa’ –con el que, entre otras asociaciones, comparte la presencia del actor español Javier Cámara–, ‘El milagro’ no se centra las instituciones religiosas, corrompidas por los hombres, sino que pone el foco sobre el aspecto transcendental y divino y sobre su efecto en las personas. Así, entra en juego un elemento fantástico para unos, religioso para otros, que se sitúa por encima de las normas que establecen las acciones humanas y las leyes de la naturaleza y que incorpora, por su misterio e imposibilidad de comprensión, ciertas dosis de terror. 

Un terror que se deriva de una tensión constante y que apela a la base del miedo, que es el desconocimiento. Si nos da miedo la muerte es, sobre todo, porque no sabemos qué hay tras ella. Tampoco nos atemoriza la falta de luz, sino lo que se pueda esconder en la oscuridad. Y una obra de terror perdería tal condición si conociéramos cuándo se va a producir el siguiente susto o qué explica la presencia sobrenatural que acecha al protagonista. La religión, misteriosa e incomprensible por definición, es de esta forma una fuente inagotable para las obras de terror. Y en esta producción el miedo se manifiesta porque el milagro y lo que le rodea es imposible de racionalizar y comprender

Misterio e intensidad 


Es en ese misterio sobre las causas y las consecuencias de las lágrimas de la figura religiosa donde reside el principal atractivo. La dosificación de la información que se entrega al espectador es magistral, lo que da lugar a una de las series más absorbentes que he visto en mucho tiempo. Saber de dónde procede la madonna y qué ha provocado sus lágrimas resulta tan misterioso como adivinar cuál será el comportamiento de los personajes y los efectos que el misterio tendrá sobre ellos.

El Milagro, Il Miracolo, Sky,

Los protagonistas son atractivos y enigmáticos y, aunque no ha habido capacidad de evolución –los tres capítulos que Sky pone a disposición por adelantado reflejan cada uno de los tres días posteriores al hallazgo–, sí se advierte una profundidad y complejidad notables. Además, aunque interconectadas, las distintas tramas aportan riqueza y variedad, con diferentes aproximaciones al milagro, a la religión, a la vida y a la familia. La familia que, como institución central de la religión, cobra una particular relevancia a lo largo de la narración. 

La fuerza de la serie de Niccolò Ammaniti no se deriva solo de la trama y el misterioso desarrollo de los acontecimientos, sino de su poder visual. Particularmente impresionantes son los planos de la cara de la virgen con las lágrimas de sangre, aunque también la composición de algunas secuencias, superponiendo imágenes de un momento con sonido de otro posterior o anterior, transmite la tensión y la mística de la serie. Asimismo, la banda sonora, que a veces juega con la discordancia y la contraposición a la imagen, incrementa la intensidad.

El Milagro, Il Miracolo, Sky,

De esta forma, ‘El milagro’ es magnífica como ficción audiovisual, pero también lo es su conexión con la política italiana y europea o con los debates entre la fe y la ciencia. Y es que es posible que en pleno siglo XXI para volver a tener fe –y no me refiero solo a la creencia en un ente divino– lo que necesitemos sea un milagro. Y no descartemos que para lograr una serie tan extraordinaria haya hecho falta algún tipo de intercesión divina.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

miércoles, 11 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

‘Club Europa’, presente en el Atlàntida Film Fest, plantea un retrato interesante, aunque incompleto y pesimista, de una juventud europea individualista y multicultural 


La flexibilidad de las fronteras, las posibilidades económicas de las familias, la mejora de los medios de transporte y comunicación y el conocimiento de idiomas de las nuevas generaciones han facilitado que la movilidad de los jóvenes en los últimos años haya sido elevada, tanto en el contexto europeo, como en otros países considerados occidentales. Uno de los efectos de este fenómeno es el que se observa en ‘Club Europa’. En ella, tres jóvenes de diferente nacionalidad –Martha, una francesa; Jamie, un estadounidense; y Yasmin, una alemana– comparten piso en Berlín. Confrontados con la crisis de refugiados que Europa vive desde hace algunos años, deciden acoger en su piso, y este es el elemento central de la trama, a Samuel, un demandante de asilo procedente de Camerún. 

La integración parece fácil en un entorno multicultural y educado, en el que se utilizan casi de forma indistinta el francés, el alemán y el inglés. Sin embargo, las distintas necesidades de los cuatro jóvenes, que se encuentran en momentos decisivos para su futuro, y las complicaciones que el sistema impone para la acogida de Samuel complicarán la convivencia y tensarán la relación en el piso. 

Se trata de una historia cercana, no muy diferente de la que probablemente se haya vivido en algunas ocasiones en un barrio como el popular y multicultural Kreuzberg, en el que se sitúa la trama, o en otras grandes ciudades europeas. Así, la película es también pequeña e íntima, sin salir apenas del interior de la casa. Una casa, a su vez, sencilla, antigua y con escasa decoración. La iluminación es en general muy tenue y los colores, fríos; se transmite con esto tanto la frialdad del clima berlinés en diciembre como una cierta sensación de melancolía y tristeza. De hecho, incluso los momentos de alegría o diversión se viven con tensión contenida y culpabilidad. 

La fuerza y el potencial de ‘Club Europa’ se diluyen por su visión pesimista y parcial


La cinta tiene una indudable fuerza, pero la carga de negatividad es excesiva. Se incide en la desorientación de los jóvenes ante su futuro, se cuestiona el egoísmo de los tres afortunados y se critica el funcionamiento del sistema. Estos elementos, muy relevantes y necesarios, no se compensan lo suficiente con la otra cara de la realidad: jóvenes muy preparados, concienciados con su realidad social y un sistema que, aunque imperfecto e infinitamente mejorable, ha permitido, como dice la madre de Martha en un momento de la obra, que Samuel haya podido ser acogido, al menos de forma temporal. Más allá de qué versión de la realidad resulte más certera, la película opta por un pesimismo que resulta incompleto.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

Los personajes, que tienen un enorme potencial y que están interpretados con solvencia, resultan planos y sin evolución a lo largo del film, desaprovechando sus grandísimas posibilidades. Lo mismo ocurre con otros elementos, como la reflexión en torno a los acuerdos de Dublín III –por los que los demandantes de asilo deben solicitar su estancia en el primer país de la UE que los registró– o la decisión de Samuel de comprarse unas zapatillas en lugar de enviar ese dinero a su familia en Camerún. Se abren debates muy interesantes, pero sin un gran desarrollo que permita profundizar en ellos y en sus complejidades. 

Con todo, y a pesar de no explotar toda su riqueza, la cinta de Franziska Hoenisch resulta muy relevante en un momento en el que el debate migratorio en Europa, y con especial fuerza en Alemania, sigue abierto. Hacerlo desde la perspectiva de la generación no solo más afectada por esta situación, sino también la que tiene la posibilidad de solucionarla, resulta un acierto. Aunque incompleto, un magnífico intento de retratar una generación individualista, preparada y multicultural. 

Lo mejor: la temática y los debates que subyacen 
Lo peor: la casi nula evolución de los personajes 
Nota: 6.5


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

domingo, 8 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

'Daha', presente en el Atlàntida Film Fest, se aproxima magistralmente al drama de quienes huyen de la guerra desde la perspectiva del hijo de un traficante de personas en Turquía


En marzo de 2016 entró en vigor un polémico acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para frenar la llegada de demandantes de asilo, procedentes en su mayoría de Siria, a las costas griegas. Aunque cuestionable desde el punto de vista de los derechos humanos, el acuerdo sirvió para disminuir el número de muertes en el mar Egeo y para reducir el número de migrantes que optaban por la conocida como ruta del Mediterráneo oriental. Aunque la acción de las mafias y los traficantes de personas sigue activa, sobre todo en otros puntos del Mediterráneo, su presencia parece menor en las costas turcas. 

Sin embargo, sobre todo entre 2015 y 2016, la relevancia del tráfico de personas en Turquía fue muy notable, con historias dramáticas, por supuesto, para quienes huían de la guerra o del terrorismo y eran tratados como mercancía. Pero también con víctimas colaterales que se vieron afectadas por la brutalidad y el dolor del fenómeno. Una de esas víctimas es Gaza, un joven que vive con su padre, camionero y traficante de personas, al que ayuda mientras culmina sus estudios. 

El comportamiento despótico, violento y primario del padre, Ahad, no siempre consigue hacer mella en el joven Gaza, que encuentra en sus amigos, el hip-hop que escucha en otros jóvenes de su localidad o en el mar junto al que vive la libertad para huir del mundo que le rodea. Sin embargo, Gaza está condenado a acabar convirtiéndose en un monstruo, pues es complicado llegar a ser un ser humano cuando a tu alrededor nunca has observado ni un gesto de humanidad. 

Una obra magistral para un tema doloroso 


La película muestra así una cara más del horror. Y lo hace con fuerza, con una estructura compacta y bien construida y con elementos visuales atractivos. También son extraordinarias las actuaciones protagonistas: la del joven Hayat Van Evk pasa de la inexpresividad y la desorientación a la rabia, convirtiéndose en el personaje desatado, irracional y primitivo que interpreta el veterano Ahmet Mumtaz Taylan. La evolución del protagonista y el análisis de ese proceso son magistrales.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

También lo es la capacidad de incorporar, aunque sea fugazmente, la capacidad de incorporar en una obra pequeña tantos elementos relacionados con la migración de los demandantes de asilo procedentes de Oriente Medio: el viaje en barco de gente que no sabe nadar y que siente pavor ante el agua, el riesgo de naufragios de las barcas sobrecargadas, la inutilidad de chalecos salvavidas relleno de resina, los sobornos y la complicidad de las fuerzas de seguridad, los abusos sexuales que sufren las mujeres, la fragilidad de los menores, el agobio y la falta de aire en el interior de los camiones, la conversión de seres humanos en mercancía con la que negociar, la lejanía e ignorancia de los líderes sobre el conflicto… Así, una historia personal, un improbable Coming of Age, se convierte en una obra mucho más compleja y completa, reflexionando sin victimismos sobre las diversas aristas y víctimas de esta problemática. 

Con todos estos argumentos, ‘Daha’, que en turco significa “más”, consiguió el premio FIPRESCI en la Seminci de Valladolid y formó parte de la sección oficial del prestigioso festival de Karlovy Vary. Sin embargo, su mayor valor no es solo el de contar una historia tan dolorosa como la del tráfico de seres humanos, sino el de hacerlo desde una perspectiva menos habitual, en la que todos los implicados son vistos como víctimas y en el que la maldad no es innata, sino inevitablemente adquirida. Una historia horrible en el fondo y fascinante en la forma que invita a reflexionar e ir más allá en una materia tan dura y complicada. 

Lo mejor: la fuerza de la película gracias al tema y las interpretaciones 
Lo peor: que se pierdan algunos matices al no diferenciar el idioma de los migrantes del turco que hablan los protagonistas 
Nota: 8


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

miércoles, 4 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'The Great European Cigarette Mystery’ (2017), de Jeppe Rønde

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'The Great European Cigarette Mystery’ (2017), de Jeppe Rønde

La danesa ‘The Great European Cigarette Mystery’ reabre un polémico caso de lobby en la Comisión Europea con una narración más propia de una entretenida obra de ficción que del documental clásico


En 2012 el Comisario Europeo de Sanidad, el maltés John Dalli, dimitía, presumiblemente presionado por el Presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, por un supuesto caso de corrupción relacionado con un grupo de lobby de la industria tabacalera. ‘The Great European Cigarette Mystery’, una obra danesa que llega ahora a España gracias al Atlàntida Film Fest de Filmin, aspira a indagar en ese tema, pues podría deberse a una oscura maniobra de otros altos cargos, incluyendo al propio Durão Barroso y a Giovanni Kessler, Director general de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude, que buscaban ellos mismos beneficiarse de acuerdos con los lobbies del tabaco. 

Quizás el cine y la televisión, predominantemente provenientes de Hollywood, nos hayan llevado a circunscribir este tipo de historias a décadas pasadas en Washington, mas este fenómeno es mucho más cercano de lo que podríamos pensar. Lo cierto es que Bruselas es, tras la capital estadounidense, el lugar del mundo con una mayor presencia y actividad de lobistas y grupos de presión, y es obvio que el tabaco es uno de los más fuertes y polémicos. Esa es la principal lección que se extrae del documental pues, aunque no arroje ninguna prueba de interés sobre el polémico caso, pone de relieve la importancia de este tipo de actividades, casi siempre ocultas al gran público. 

Y es que, aunque parezcan actividades procedentes de una película de ciencia-ficción o algo casi exclusivo de los gobiernos más corruptos del mundo, el poder de los grupos de presión sigue siendo muy elevado y es interesante sacar a la luz su existencia. ‘The Great European Cigarette Mystery’, no consigue ofrecer sacar conclusiones sobre el tema concreto que proponía, pero sí permite acercarnos a un mundo secreto y oscuro del que probablemente se habla menos de lo que se debería. Y para lograr esto es tan válido un documental como una obra de ficción. 

Más cerca del thriller que del documental


Ese es realmente el debate de la película, que, aunque se distribuye como documental, se aproxima a un thriller político. Observamos a dos periodistas daneses, Mikael Bertelsen y Mads Brügger, que investigan el caso y entrevistan a los protagonistas, principalmente a John Dalli, pero sin que parezcan prestar atención a la cámara. Nunca se dirigen a ella, sino que parecen interpretarse a sí mismos, ajenos al espectador. La acción, a pesar de escenificada y hasta sobreactuada en ocasiones, resulta bastante creíble y comprensible. Y aunque artificial, es una estrategia atractiva, pues además de salirse de algunos patrones más clásicos del documental, se coloca al periodista en el centro, mostrando su proceso de investigación y otorgando dinamismo al relato. No obstante, esta técnica puede llegar a resultar forzada, ya que a través de los diálogos y de la acción se intenta explicar al espectador todo lo que sucede y por qué es relevante, por lo que dichos diálogos resultan artificiales en su intención didáctica.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'The Great European Cigarette Mystery’ (2017), de Jeppe Rønde

A esto se añade que no se narran los hechos de forma lineal, sino que se reserva información para incorporar más adelante un giro en la trama. Este elemento de sorpresa aproxima la narración, una vez más, al thriller más que al documental, primando el atractivo sobre la veracidad y la verosimilitud. De hecho, incluso suponiendo que todo lo que se narra sea verdadero, lo artificial y artístico de la narración le resta cierta credibilidad. Y, aunque es una herramienta atractiva para comprender el proceso de investigación de los periodistas, es probable que los hechos demandasen otra aproximación. 

Lo que sucede con la película puede resumirse a través de su propio título: ‘The Great European Cigarette Mystery’. Por un lado, resulta decepcionante que el tema del tabaco y de los lobbies de la industria se abandone tan pronto; por otro lado, utilizar la expresión “The Great Mystery”, “El gran misterio” nos da pistas sobre la vocación artística y enigmática de la obra. Así, puede resultar chocante o decepcionante no encontrar exactamente lo que la obra prometía, mas no es una estrategia desacertada y, ante la falta de respuestas, bienvenidas sean las preguntas que plantea. 

Lo mejor: una narración atractiva 
Lo peor: que se aleje tan pronto de los lobbies del tabaco, el tema que inicialmente ofrecía 
Nota: 6,5

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

jueves, 20 de julio de 2017

Merkel se prepara para su cuarto mandato

FOTO: REUTERS/Axel Schmidt


Las críticas de izquierda y derecha hacia Angela Merkel por su gestión de la crisis de refugiados, el ascenso de los ultraderechistas de Alternativa por Alemania y el nombramiento a principios de año del hasta entonces presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, como candidato del Partido Socialdemócrata parecían augurar unas elecciones difíciles para la canciller. Pero en los últimos meses sus opciones de lograr un cuarto mandato han vuelto a aumentar.

El pasado mes de junio, en el debate y votación para aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, el socialista Thomas Opperman se refería a esta decisión como “quizás mala para la coalición, pero buena para las personas”. En efecto, la alianza entre los socialistas del SPD y los democristianos de la CDU de Merkel, no pasa por su mejor momento. Sin embargo, parece el resultado más probable de los comicios que se celebrarán el próximo 24 de septiembre en Alemania.

Unas elecciones tradicionales

Pese a la irrupción de partidos populistas y extremistas en diversos países europeos y la ruptura de gran parte de los bipartidismos, los comicios alemanes podrían considerarse en gran medida continuístas. Según las encuestas, tanto la CDU como el SPD perderán votos, mas no se esperan grandes cambios en la composición del Parlamento, pues ambas fuerzas seguirán como primera y segunda. Lo más probable es que se repita una gran coalición entre ambos, liderada por los conservadores.

Como es habitual en el Parlamento germano, las mayorías absolutas están casi descartadas y la única alternativa viable sería un acuerdo de los conservadores con el Partido Democrático Libre (FDP), como ya ocurrió entre 2009 y 2013. Tras el descalabro sufrido por los liberales en los últimos comicios, en septiembre se espera que alcancen la tercera posición. Pero el margen de esta coalición es muy escaso (según la mayoría de encuestas, menos de diez escaños en un Parlamento formado por 598 diputados), por lo que la suma de ambas fuerzas podría no ser suficiente.

Junto al FDP, el otro partido que aumentará su representación en el Bundestag es Alternativa por Alemania (AfD). La crisis de los refugiados, el ascenso de partidos similares (el Frente Nacional francés, el partido de Geert Wilders en Holanda o el FPÖ en Austria) y sus buenos resultados en elecciones locales y regionales en los dos años pasados hacían pensar que AfD podría ser uno de los protagonistas de estas elecciones; pero las derrotas de los partidos de ultraderecha en los últimos meses y la menor importancia del tema de los refugiados en la opinión pública europea han frustrado sus perspectivas. Aunque crecerán con respecto a 2013, las listas que encabezan la economista Alice Weidel y el veterano jurista y antiguo miembro de la CDU Alexander Gauland no alcanzarán una presencia suficiente para ser relevantes.

Dúos al frente de sus listas

De hecho, se espera que no superen ni a Die Linke (La Izquierda) ni a Die Grünen (Los Verdes). Ambos partidos concurren a las elecciones de septiembre con dúos al frente de sus listas: la radical Sahra Wagenknecht y el moderado Dietmar Bartsch lideran Die Linke, mientras Katrin Dagmar Göring-Eckardt y Cem Özdemir hacen lo propio al frente de los ecologistas. Las dos fuerzas de izquierda, más suavizada en el caso de Los Verdes, rondarían el 8% de los votos, con cifras muy similares a las obtenidas hace cuatro años, aunque menores de lo que predecían en 2016.

Y es que a lo largo del 2017 la política alemana ha vuelto a lo que podríamos considerar normal: las llegadas de refugiados han caído; el CSU de Baviera y el partido de Merkel, tradicionales aliados que se habían distanciado por la política aperturista de la canciller con los inmigrantes, volvieron a acercar posturas; la economía alemana sigue creciendo por encima de la media de la UE; y todas las crisis que han surgido en Europa, desde el brexit, al conflicto ucraniano o el rescate a Grecia, parecen haberse calmado.

En este contexto, es de esperar que prime el continuísmo y que Merkel consigua su cuarto mandato al frente del Gobierno teutón. Y, aunque con un margen más estrecho, lo lograría de nuevo gracias a una gran coalición. Podría haber sorpresas de aquí a septiembre, pero a los alemanes tiende a gustarles lo previsible.

(Publicado en bez.es)

miércoles, 7 de junio de 2017

Lo que debes saber sobre la eliminación del `roaming´ en la Unión Europea

FOTO: Pixabay

La eliminación de los controles de frontera y de la necesidad de pasaporte al viajar a otros países de la UE revolucionó los viajes internacionales, tanto por ocio como por trabajo. Este 15 de junio se da un importante paso en la misma dirección con la eliminación de las tarifas de roaming en la Unión. ¿Qué implica esto? ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de viajar o de contratar una tarifa?

Se entiende por roaming el sobrecoste que el cliente debe pagar por utilizar su servicio de telefonía móvil (llamadas, mensajes de texto o navegación) desde el extranjero. Aunque esos costes adicionales se han ido reduciendo progresivamente en los últimos años, todavía suponían una importante molestia para quienes se desplazaban a otro país.

Salvo que las operadoras tengan acuerdos adicionales -Vodafone, por ejemplo, tampoco cobra por la itinerancia móvil en Estados Unidos o Turquía-, los países en los que se podrá utilizar el dispositivo móvil al mismo precio que en España serán los miembros de la Unión Europea, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega. El Reino Unido, a la espera de lo que deparen las negociaciones del brexit, se considera por el momento como un país miembro y también en su territorio desaparecerán estos gastos.

Las compañías de telefonía tienen hasta el 15 de junio como fecha límite para eliminar estos sobrecostes, algo que Vodafone, por ejemplo, hizo ya a finales de 2015 en sus tarifas de contrato. El resto, Movistar, Orange, Yoigo, Pepephone o Simyo, apurarán el plazo y será el mismo día 15 a las 00.00 hora española cuando comiencen a aplicar la medida. Para poder disfrutar de la misma no hará falta ningún tipo de alta ni de acción por parte del usuario, pues la entrada en vigor será de manera automática.

Se evitará el uso abusivo

No hay nada que impida a un usuario español comprar una tarjeta SIM en otro país de la Unión mientras está de visita. Sin embargo, para evitar que un viajero pueda contratar una tarifa en un país con precios más baratos y utilizarla de forma constante en su país, lo que se denomina “roaming permanente” se han establecido políticas de uso razonable.

En el caso de que se demuestre el abuso por parte del cliente, la compañía pasaría a aplicar un recargo equivalente al precio mayorista, que será de 7,7 euros el gigabyte; 3,2 céntimos por minuto de llamada; y 1 céntimo por mensaje de texto. Estos precios, que han disminuido hasta un 90%, seguirán reduciéndose hasta lograr que en 2022 por cada gigabyte de información se paguen 2,5 euros.Si durante cuatro meses la compañía detecta que la tarifa contratada se utiliza principalmente en un país distinto al de compra se pondrá en contacto con el cliente para exigirle que demuestre que no está haciendo un uso indebido. Una estancia Erasmus, un viaje para aprender idiomas o el trabajo en un país y la residencia en otro, por ejemplo, se considerarían aceptables y podrían justificarse, pero no así la compra, por ejemplo, de una tarjeta en Portugal con un precio menor para utilizar el teléfono de forma continua en España.

Diez años de negociaciones

La fijación de estos precios mayoristas, el que las operadoras se cobran entre sí por la prestación de los servicios en itinerancia, supuso uno de los mayores escollos de la negociación y fue, de hecho, el último elemento sobre el que se logró un acuerdo. Pero ese acuerdo, alcanzado entre el Parlamento y el Consejo Europeo y ratificado por los Estados miembros, no ha dejado satisfechos a todos.

Las compañías de telefonía españolas, igual que las de otros países con importante afluencia de turistas, no eran partidarias de esta rebaja en los precios mayoristas, pues deberán prestar una gran cantidad de servicios a cambio de unas compensaciones relativamente bajas y que podrían no ser suficientes para cubrir costes.

(Publicado en bez.es)

miércoles, 15 de marzo de 2017

El populismo y la incertidumbre amenazan las elecciones holandesas

FOTO: REUTERS/Yves Herman

Las elecciones de este miércoles en Holanda están señaladas en muchos calendarios como la primera prueba de fuego real para Europa tras el `brexit´. Después de un 2016 convulso y cargado de sobresaltos, en el que el euroescepticismo y la extrema derecha ganaron cada vez más apoyos, los comicios de este país, con el populista Geert Wilders liderando muchas encuestas, se ven como un peligroso examen.

La escalada diplomática entre Holanda y Turquía este fin de semana no ha hecho sino avivar la incertidumbre. El Gobierno de Países Bajos, presidido por Mark Rutte, impidió que dos ministros turcos dieran sendos mítines a favor de Erdogan en territorio holandés, algo que llevó al presidente otomano a tildar de “fascista” al ejecutivo neerlandés y a amenzar con represalias.

Esta política de antagonismos favorece tanto al propio Erdogan como a Wilders y muestra cómo los partidos tradicionales han optado por medidas de corte populista para evitar -sin demasiado éxito- el ascenso de grupos como el Partido por la Libertad (PVV) de Wilders.

Wilders podría ganar en un Parlamento muy fragmentado

Precisamente es el extravagante y xenófobo dirigente el que hasta ahora lideraba las encuestas con cerca del 20% de la estimación de voto. El discurso de Wilders, condenado en diciembre por incitar a la discriminación, tiene un corte eurófobo, identitario y antimusulmán, llegando incluso a referirse a los marroquíes residentes en Holanda como “chusma”. Sin embargo, la inmigración ha perdido cierto peso en la agenda política holandesa durante los últimos meses, por lo que la victoria de Wilders parece más lejana.

Y en el caso de que ganara sería muy complicado ver un Gobierno del PVV, pues los demás grupos han anunciado que no pactarán con ellos, algo que el propio Wilders ha tildado de “antidemocrático”. Holanda lleva más de un siglo con Gobiernos de coalición entre dos o más partidos, por lo que cabría esperar una unión entre varias -seguramente más de tres- fuerzas moderadas.

El triunfo de esta opción dependerá en gran medida de los resultados de Mark Rutte, actual Primer Ministro y líder del liberal Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), a quien la mayoría de encuestas dan como segunda fuerza. Tras ellos aparecerían los democristianos del CDA y los liberales progresistas del D66. Aunque improbable, este martes algunos investigadores no descartaban la victoria de cualquiera de estos cuatro grupos gracias al voto útil para desbancar a los partidos de Wilders y Rutte.

En total, hasta 14 o 15 de los 28 partidos en liza podrían obtener representación en el Parlamento. Esto hace que el habitualmente complejo reparto de apoyos lo sea aun más y que la consecución de los 76 diputados suficientes para lograr la mayoría absoluta resulte más lejana y quede condicionada a acuerdos en un congreso muy fragmentado.

Los alrededor de 13 millones de holandeses llamados a las urnas este miércoles elegirán sus 150 representantes de la Cámara Baja a través de un sistema de representación proporcional con un distrito único a nivel nacional. Esto implica que un 0,67% de los votos garantizaría un asiento en el Parlamento, lo que también facilita la entrada de partidos pequeños.

Recuento manual para un escenario incierto

Tras varias convocatorias electorales haciendo uso de un sistema de voto electrónico, este año se anunció un regreso al recuento manual para evitar posibles intromisiones extranjeras. La decisión se tomó a raíz de las sospechas de hackeos rusos en las elecciones de Estados Unidos y tras los intentos de grupos de hackers de ese país de acceder a los equipos de varios organismos oficiales neerlandeses.

De producirse, esos ataques podrían beneficiar a los grupos radicales, sobre todo al PVV. Pero ha sido precisamente la tensión con Turquía la que quizás haya dado un último empujón a Wilders. No debería ser suficiente para gobernar y, a pesar de su posible victoria, el Gobierno de los Países Bajos volvería a estar formado por varias fuerzas tradicionales.

Pero lograr los acuerdos necesarios será complejo y llevará tiempo. Eso, en el clima actual de tensión y con un partido ultraderechista tan poderoso, daría lugar a decisiones bastante imprevisibles. Y eso no favorecerá la moderación en los comicios franceses o alemanes que se avecinan.

(Publicado en bez.es)

miércoles, 15 de febrero de 2017

Día decisivo para el CETA en el Parlamento Europeo

FOTO: Europa Press
En medio de la ola proteccionista que se extiende progresivamente por los países occidentales, la Unión Europea y Canadá aspiran a dar este miércoles un paso clave para la firma del acuerdo CETA. El Acuerdo Integral sobre Economía y Comercio (CETA, por sus siglas en inglés) busca derribar hasta un 98% de las barreras al comercio y la inversión entre Canadá y la Unión Europea. Se estima que el PIB de las naciones involucradas cercerá en torno al 0,03%.

Las primeras negociaciones comenzaron en 2009 y el texto se concluyó cinco años más tarde, en agosto de 2014. Pero la firma del acuerdo solo pudo lograrse el pasado 30 de octubre, tras intensas negociaciones con la región belga de Valonia, que inicialmente se había mostrado contraria al acuerdo. Hoy tendrá lugar en el Parlamento Europeo la votación para ratificarlo.

Democristianos y liberales votarán a favor, como también hará buena parte de los europarlamentarios socialistas, entre los que existe una notable división. Los verdes, los populistas y los partidos más a la izquierda y a la derecha votarán en contra. Sería una sorpresa mayúscula que el tratado no se ratificase. De hecho, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se dirigirá mañana a la cámara para agradecer y celebrar dicha ratificación.

El acuerdo entrará entonces en vigor y en los próximos meses comanzará a aplicarse, al menos de forma parcial. Sin embargo, el proceso amenaza con alargarse varios años.

El proceso aún será largo

Para una aplicación total del tratado, se precisa el visto bueno formal de los parlamentos nacionales de todos los estados miembros. El proceso puede durar años, pues los ministerios responsables de economía, medio ambiente o asuntos exteriores en cada país deberán revisarlo minuciosamente.

Además, en algunas naciones esa aceptación depende de más de una cámara parlamentaria, lo que no solo retrasaría la votación nacional, sino que podría llegar a impedirla. Es el caso de Bélgica, que para poder ratificar el acuerdo a nivel estatal, deberá contar con el consentimiento del parlamento valón, que ya ha amenazado con no ratificar el tratado si no se respetan sus reivindicaciones. En total, se estima que a los parlamentos nacionales de los Veintiocho, se sumen diez cámaras regionales más.

Eso no es todo. Varios grupos políticos han anunciado su intención de someter la decisión de los parlamentos a un referéndum popular. Es el caso de los partidos nacionalistas, que cuentan con bastantes opciones de hacerse fuertes en muchos de los países europeos llamados a las urnas este año o el que viene. Si los partidos contrarios al CETA llegaran al poder o lograran mayorías suficientes en sus respectivos parlamentos nacionales, algo que es probable que se produzca en países como Francia, Holanda, Alemania o Austria, la ratificación del tratado no se produciría. El CETA podría pasar años deambulando por los parlamentos europeos hasta conseguir, si lo hiciera, una entrada en vigor completa.

Protestas ciudadanas

Pero la oposición al acuerdo no está solo en las esferas políticas, sino también en la calle. En prácticamente todos los países europeos, incluída España, se han sucedido manifestaciones, algunas de considerable magnitud.

Las críticas se centran en un sistema de arbitraje entre Estados y multinacionales que inicialmente se había concebido como una institución privada. También se había cuestionado el poder que acumulaban las grandes empresas, la pérdida de puestos de trabajo locales -sobre todo en sectores como la agricultura- y la posible bajada de los estándares en materia de seguridad alimentaria y medio ambiente.

Aunque algunos de estos puntos se han intentado limar, muchos ciudadanos siguen mostrándose escépticos, sobre todo debido al secretismo en el que se llevaron a cabo las negociaciones durante la redacción del tratado. 

Estos recelos son muy similares a los que había despertado el TTIP, el tratado que la UE y Estados Unidos habían negociado. Con una oposición popular aun mayor, y tras haber sido rechazado tanto por Trump como por Hillary Clinton durante sus campañas, el acuerdo está congelado. 

De momento el CETA parece que seguirá adelante. Si finalmente consigue implantarse por completo o si acaba también fracasando tardaremos todavía años en saberlo.

(Publicado en bez.es)

lunes, 19 de diciembre de 2016

Turquía: conflictos internos y externos en 2016

Tras el atentado con coche bomba que el pasado 4 de diciembre mató a más de 40 personas en Estambul, Turquía ha vuelto a estremecerse con otro acto terrorista. En esta ocasión ha sido contra un autobús militar en la ciudad de Kayseri, en el centro del país, y la cifra de muertos asciende a trece. Estos han sido los últimos, pero no los únicos ataques terroristas contra el país otomano este año.

FOTO: EP
Aunque menos mediáticos que los de Francia o Bélgica, los ataques terroristas en suelo turco han generado un fatídico flujo informativo, tanto por su reiteración como por la diversidad de los terroristas. Han sido hasta 16 los atentados de consideración que han sacudido Turquía este año (la mayoría contra policías y centros turísticos), perpetrados no solo por los yihadistas del ISIS y grupos afines, sino también por grupos kurdos, con los que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan mantiene una intensa confrontación.

Precisamente el conflicto kurdo es una de las causas detrás del intento de golpe de estado que en julio intentó derrocar al gobierno turco. Aunque ha habido voces que lo consideran un movimiento para justificar una importante represión política, con detenciones y suspensiones de empleo masivas, parece que el golpe fue auténtico, a pesar de la existencia todavía de vacíos informativos en un suceso que se saldó con más de 250 muertos.

El retroceso del Estado de derecho que siguió a la asonada militar, y que ya se había hecho patente en meses anteriores, ha sido uno de los puntos de mayor tensión entre Turquía y la Unión Europea. Sobre todo, porque en marzo, Bruselas y Ankara habían firmado un pacto que permitía devolver a Turquía a demandantes de asilo llegados a países europeos sin permiso. A cambio, se prometía a los otomanos un acercamiento a la Unión Europea y compensaciones económicas.

Migrantes

Las llegadas de migrantes a países miembros de la UE han caído, pero las muertes en el mar han aumentado, pues los refugiados se han visto obligados a optar por la ruta del Mediterráneo Central entre Libia e Italia, mucho más peligrosa. El que ha sido denominado por muchos como “Pacto de la Vergüenza” ha permitido a Europa lavarse las manos, externalizando el problema a otros países de dudoso respeto a los Derechos Humanos. Sin embargo, en los últimos meses han crecido los reparos a seguir negociando con Turquía. Así, la Eurocámara votó a finales de noviembre por congelar esas negociaciones, a lo que el gobierno turco respondió amenazando con dejar pasar a Europa a los refugiados que se encuentran en suelo otomano.

A la cabeza del veto a Turquía se encuentra Austria. La relación entre ambos países hace mucho que no es sencilla y la convivencia entre la población turca en Austria y los ciudadanos locales tampoco es un camino de rosas. El papel de los medios en el país alpino, sobre todo de aquellos de corte sensacionalista, tampoco ha facilitado las relaciones entre ambos países. La escalada diplomática, que se ha reavivado en los últimos días, ha tenido al ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, y a su homologo austriaco, Sebastian Kurz, como protagonistas, y en ningún modo parece estar cerca de solucionarse.

Desde países como España se contemplan estos eventos sin demasiado interés. Se observa la deriva autoritaria de Erdogan y su participación activa en la guerra de Siria, pero nadie parece querer implicarse demasiado con un país y unos conflictos que resultan más lejanos de lo que en realidad son.

Y es que el país otomano volverá a jugar en 2017 un papel clave en la compleja situación de Oriente Medio. No solo como ruta de paso de refugiados procedentes sobre todo de Siria, sino por la trascendencia de sus decisiones en la guerra civil de este país. Ahora que Estados Unidos parece querer mantenerse al margen, el protagonismo de Turquía y Rusia -o lo que es lo mismo, de Erdogan y de Putin- hace presagiar un año complejo. Un año en el que el mundo volverá a estar pendiente de Turquía, tras haber sido pieza clave en la geopolítica de este 2016.

(Publicado en bez.es)

lunes, 3 de octubre de 2016

Navigating under the storm


The economic crisis was disappearing, employment figures were slowly growing, recession was already in the past and the rescues, little by little, seemed to work. The Euro and the EU looked saved. But just when we thought the storm was over, the hurricane struck.

The European Union, although built initially upon shared economic interests, has Equality, Freedom, Democracy and Human Rights as main values. Those basic principles are at stake now, pushing the EU towards the biggest challenge in its history.

Let’s start with the refugee crisis. Many people are turning their hopes to Europe, looking for that land of Freedom and Human Rights that we are supposed to be. But the lack of solidarity, both between European countries and with the asylum seekers, has shown exactly the opposite. And with some countries welcoming refugees while other were building new walls, the EU showed how unprepared she was to give an answer to this humanitarian problem. So far, the only solution offered was a deal with Turkey so the problem stays far from our borders, but without really caring about the Human Rights of those refugees.

This whole refugee crisis increased a process that had already started during the economic crisis: the appearing and growing of populist, nationalist and extremist parties all across Europe. Some ideas that we thought buried in the past returned, offering the same easy solutions to the complex problems that we are facing. Politics seem to be in the middle of a renewing process, with traditional parties losing their support to some new and interesting ideas, but also to some scaring ones.

Among the last one some might include those supporting the Brexit. The fact that a country wants to leave the Union meant that something was not being done properly. But the possibility that this country might not be the only one shows the dimension of the problem. So far the EU had only added countries, it had never lost one, but that changed now. How to face that new challenge remains still a mystery, but the consequences are still to come.

One of the main reasons for those who voted “Leave” was the threat of terrorism in Europe. France has been so far the most punished country by these despicable actions, but the whole Europe feels the risk. Terrorism is not only scary; it has also meant a cut in our freedom in order to maintain security. And with it, also racism and islamophobia have increased, showing precisely what shouldn’t be done.

Let’s add to this cocktail the hottest year since there are records due to the effects of climate change, some failed elections in countries like Austria or Spain, the loose  of rights in countries like Hungary or Poland, and the still very damaged economy (that might be facing now the menace of a new financial crisis).

We are in the middle of the perfect storm. And keeping the boat afloat won’t be easy. And if you expect now solutions to these problems, I’m afraid I have none. It’s not that easy. Answers will only be found through dialogue.


That’s exactly what we offer in our Aspire Conference 2016: dialogue about some of the most challenging topics of our days, such as gender equality, migration, new business models and environment. To learn more about the Conference, stay with us, because we pretend to discover how to navigate the crossroads of our days under this perfect storm.

(Published in the Blog of Aspire. Manufactury of Change to promote the Aspire Conference 2016)