lunes, 13 de febrero de 2017

Análisis del presente y el futuro de las ondas en el Día Mundial de la Radio

El 19 de octubre de 2011 la Conferencia General de la Unesco proclamó el 13 de febrero como Día Mundial de la Radio. Hoy hace 71 años desde la creación de la Radio de las Naciones Unidas. Eran los años gloriosos de los transistores, que convivían en armonía con el papel antes de la popularización de la televisión como medio de masas.

Décadas más tarde, ningún medio ha desaparecido por completo, pero el panorama mediático ha cambiado de forma radical tras la irrupción de Internet. Desde luego, la radio también se ha visto afectada por el proceso de redefinición del sistema de medios de comunicación, aunque probablemente sea el que mejor ha sabido capear el temporal.

Un medio cercano y compatible

Las últimas ediciones del Estudio General de Medios (EGM) muestran cómo el imparable ascenso de la penetración de Internet se ha traducido en marcados descensos en el resto de medios. No ha ocurrido lo mismo con la radio, que no solo se mantiene, sino que puede presumir de contar con un porcentaje de penetración cinco puntos superior al que tenía hace veinte años.

Para explicar los motivos, la doctora Yolanda Berdasco, profesora de Periodismo Radiofónico en la Universidad a Distancia de Madrid, menciona tres particularidades en el consumo de radio: “la cercanía, la inmediatez y la posibilidad de utilizarlo como un medio de comunicación y de entretenimiento mientras realizas otras actividades”.

La cercanía de la radio es innegable, especialmente gracias a los espacios de participación. La sensación de reciprocidad y la capacidad de fidelización que produce la participación de la audiencia en un programa en directo son elementos clave a la hora de comprender por qué la relación entre el oyente y su transistor es tan fuerte.

Y a esa cercanía también contribuye la inmediatez de la radio, que permite que la comunicación se produzca sin intermediarios: el oyente siente que su locutor favorito le susurra al oído cada mañana las noticias de la jornada. Por eso, la radio genera un vínculo sentimental con el oyente que otros medios no han logrado.

Con todo, el argumento de mayor peso es la compatibilidad de la radio con nuestras actividades diarias. La radio es el medio que siempre estuvo ahí. En el coche, en la peluquería, mientras hacemos las tareas del hogar, cuando nos duchamos, cuando hacemos deporte... Su presencia en nuestro día a día es muy elevada y, aunque en ocasiones no es más que un sonido de fondo, solo hace falta que se produzca un suceso de última hora o que suene una canción que nos guste para que subamos el volumen y prestemos atención.

Los retos pendientes

Pero la adaptación es imprescindible. Berdasco defiende la necesidad de “nuevos formatos, nuevas voces y nuevos ritmos que se adapten a las nuevas realidades”. Carlos Herrera reunió hoy en su programa Herrera en Cope a Iñaki Gabilondo, José María García y Luis del Olmo que, junto al propio Herrera, son, probablemente, las voces que más han marcado el periodismo radiofónico en España. Sin duda se trata de un momento histórico para este medio, mas no por lo que comienza, sino por lo que termina. Estas personalidades y su forma de hacer radio cada vez tienen menos validez y aceptación entre el público, por lo que se precisa una importante renovación.


Y esta vendrá, en gran medida, de Internet, que ha permitido que muchas personas se lanzaran a hacer radio con menores costes y procesos más sencillos. También los podcast, tanto los que producen las grandes cadenas de radio como los que se generan por grupos ajenos al medio tradicional, están aportando más competencia, diversidad de temáticas y formatos e innovación.

Asimismo, el paso de la radio analógica a la digital parece inevitable. Noruega se convirtió en enero en el primer país del mundo en apagar su señal de Frecuencia Modulada (FM), pero dadas las aparentes ventajas, es probable que otros países se le acaben uniendo tarde o temprano.

Y mientras la radio se adapta para seguir sobreviviendo, aprovechemos el día de hoy para disfrutar, aprender o convivir con un medio que, como nos recuerda la profesora Berdasco, sigue siendo el de mayor penetración en el mundo, sobre todo en las zonas más desfavorecidas.

(Publicado en Neupic)

viernes, 10 de febrero de 2017

Piloto | 'Legion' - Chapter 1


Legion se presentaba como uno de los estrenos más comentados y esperados de 2017. En una etapa audiovisual en la que los superhéroes han inundado el cine y se han colado ya inexorablemente en la televisión, una serie que prometía la renovación en el género se esperaba como agua de mayo. Además, se trataba de una serie que encontraba a Noah Hawley (creador de la multipremiada Fargo) detrás de la cámara y a Dan Stevens (Mathew en Downton Abbey) delante de ella. Con esas premisas, y habiendo sido alabada por la crítica, las expectativas estaban por las nubes.

No voy a decir que el piloto de Legion sea una decepción. De hecho, es un piloto de libro: presentación de los personajes, exposición de los antecedentes y demostración de los poderes y cualidades de nuestros superhéroes. Y precisamente por eso el veredicto sobre Legion deberá esperar a que arranque la acción.

Hasta ahora sabemos que David, cuya infancia y adolescencia acabamos de ver pasar ante nuestros ojos, es un joven que desde hace algunos años padece los síntomas de la esquizofrenia, por lo que vive recluído en una institución mental en la que, aunque muy lentamente, parece progresar. Tras la llegada de Sydney, una joven que no soporta el contacto físico con otras personas, su vida en el psiquiátrico se vuelve patas arriba. A partir de entonces, un beso, un interrogatorio policial y una serie de flashbacks nos hacen ver que no estamos ante un enfermo mental más, sino ante uno de los mutantes más poderosos que hemos visto nunca. Aunque él no lo sepa. 

Mientras lo descubre, es inevitable comparar Legion con otros productos de X-Men. El sello de un blockbuster de superhéroes es palpable. Las explosiones a cámara lenta, los saltos temporales en la narración, el gusto por el elemento visual y los trucos de cámara así lo indican. 


Pero, si las semejanzas son palpables, aun más lo son las diferencias. Legion resulta más oscura y, sobre todo, presta una mayor atención al aspecto psicológico de la esquizofrenia que, supuestamente, David sufre. En esa vertiente psicológica e introspectiva del protagonista encontramos el principal contraste: no nos preocupa tanto el superhéroe como la persona y la posibilidad de que realmente sufra problemas mentales. La acción de las cintas de Marvel está siempre en el exterior; la novedad de Legion es trasladarla al interior del protagonista.

Y eso es mérito de la construcción de Hawley, pero no lo es menos de un portentoso Stevens que verdaderamente hace que los espectadores dudemos tanto como el propio David sobre el origen y la explicación de las voces en su cabeza. Esos momentos de crisis psicótica son lo mejor de la serie, tanto visual, como narrativa e interpretativamente hablando. Solo por eso, vamos a reconocerlo, merecería la pena ver Legion.

Ahora, ¿es suficiente para satisfacer las altísimas expectativas que ha despertado? Lo veremos. Por suerte o por desgracia, el piloto no nos ha respondido esta pregunta.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

jueves, 9 de febrero de 2017

Crítica: 'Calvary' (2014), de John Michael McDonagh


Calificar a Brendan Gleeson como el mejor actor irlandés es muy arriesgado, sobre todo sabiendo que comparte orígenes con gigantes como Peter O’Toole, Richard Harris o Pierce Brosnan. Pero considerarle como el actor más irlandés no es tan descabellado. Y menos tras su transformación en el padre James Lavelle en Calvary. Este orondo sacerdote de una pequeña aldea marítima en el noroeste irlandés encarna los vicios y virtudes de gran parte de los habitantes del país: es amable, con buen corazón, religioso, antiguo alcohólico y, por supuesto, pelirrojo.

Este paradigmático sacerdote es el párroco de un pueblo no menos prototípico. Pero no son los idílicos clichés de El hombre tranquilo (The Quiet Man, John Ford, 1952) los que nos muestra John Michael McDonagh, sino la agridulce realidad de un país en el que solo ahora que ya es demasiado tarde se comienzan a descubrir los extendidos e impunes casos de pederastia en el seno de la Iglesia católica.

Son precisamente la culpa y el dolor que uno de estos casos ha provocado los que desencadenan Calvary. Sin rodeos, en la primera escena escuchamos a un hombre invisible confesar al padre Lavelle que de niño fue violado repetida y salvajemente por un sacerdote. Por eso, dada la sinrazón del crimen y la imposibilidad de castigo del verdadero culpable, el feligrés informa a Lavelle de que en una semana piensa asesinarlo. No por sus errores, sino precisamente por tratarse de un cura bueno.

Comienza así una cuenta atrás de domingo a domingo, un thriller calmado, en el que vamos descubriendo los distintos personajes del pueblo, candidatos a convertirse en asesino. Todos, en mayor o menor medida, son pecadores, infelices y atormentados por su pasado. Es difícil descubrir qué se esconde tras sus silencios, tras sus comportamientos estridentes, pero tampoco nos preocupa, porque la introspectiva que de verdad nos interesa es la del padre Lavelle, al que vemos dudar y debatir internamente.

A él se acerca la cámara con frecuencia, con abundantes planos cortos, que nos permiten apreciar la magistral actuación de un Brendan Gleeson contenido, dubitativo y casi inescrutable, pero capaz de inundar la pantalla con su presencia. Esa presencia es a veces marejada, como la mar que se precisa para practicar surf, pero el resto de tiempo transmite comprensión y calma.


Porque solo en esa calma podemos reflexionar sobre los temas que plantea el filme: el pecado en cualquiera de sus formas -desde el suicidio a la acumulación de riqueza, pasando por la violencia o el adulterio- el arrepentimiento, la confesión... Todos ellos, parte del proceso de expiación que impone la Iglesia a sus fieles, pero que no se aplica a sí misma al no estar dispuesta a reconocer sus errores y pagar por ellos.

Esos errores -más que errores, crímenes- de la Iglesia son lo que Calvary denuncia. Pero el espectador solo puede pensar en ellos brevemente, porque la amenaza de muerte y el discurrir de personajes le quitan protagonismo. A lo que contribuye la constante presencia de la muerte, que se tematiza una y otra vez. Y junto a ella, ese humor negro tan irlandés, que aligera temas tan complejos y dramáticos.

En ese contraste también reside parte de la esencia de la película: el humor choca con el drama, igual que los primeros planos de Gleeson lo hacen con las panorámicas del paisaje irlandés; igual que el perdón se confunde con el pecado, y la vida, con la muerte.

Lo mejor: Brendan Gleeson y los prototipos irlandeses
Lo peor: que la denuncia no sea más intensa
Nota: 7,5


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

lunes, 6 de febrero de 2017

La Casa Blanca, en guerra contra la prensa




Las críticas de los medios de comunicación han contribuído a generar ruido y a encumbrar al fenómeno Trump


Hace más de una semana que Donald Trump tomó posesión como Presidente de Estados Unidos. Desde entonces los medios de comunicación de todo el mundo han realizado una cobertura nunca vista sobre sus medidas y declaraciones. Ya fuera por su discurso inaugural ultranacionalista, por su anuncio de que construiría el infame muro con México o por sus decretos para que Estados Unidos abandonara el tratado comercial con el Pacífico, el recién proclamado presidente ha tenido una gran visibilidad en los medios informativos estadounidenses y occidentales. Casi cada día, su foto, firmando las órdenes ejecutivas con las medidas que había prometido a sus votantes, se ha colado en las portadas de los diarios de ambos lados del Atlántico.

La mayor parte de estas aproximaciones han sido críticas, denunciando la xenofobia y el corte autoritarista de sus políticas. Encuestas, editoriales, manifestaciones, entrevistas a líderes políticos... Casi todos reflejaban rechazo hacia el presidente estadounidense.

Es difícil encontrar casos en los que la opinión pública se haya mostrado tan unánime en su crítica a un candidato. De la misma forma, es casi imposible encontrar precedentes en los que los votantes y la realidad hayan refutado tan tajantemente lo que indicaban los líderes de opinión y los medios de comunicación. Y quizás en ese interés por contradecir a la prensa resida una de las claves del triunfo de Trump.

Medios poco creíbles

Los ciudadanos perciben a los medios como elementos del establishment, alejados del ciudadano,  elitistas, sectarios y mentirosos. Según el instituto de opinión Gallup, solo un tercio de los estadounidenses dice confiar en los medios de comunicación de masas -en España ese dato alcanza el 43%, según el CIS-. En ese contexto, que Trump sea vilipendiado por los periodistas llega a resultar paradójicamente beneficioso. Y él sabe aprovecharlo, colocándose como el antagonista de los grandes medios, a los que acusa reiteradamente de mentir y de publicar “noticias falsas”.

Sus enfrentamientos directos con periodistas durante sus mítines y ruedas de prensa, en las que ha llegado a retirar la palabra o expulsar a determinados medios e incluso parece haberse burlado de la discapacidad de un reportero, no le han restado votos. Más bien al contrario, Donald Trump se siente cómodo en su enfrentamiento constante con los medios informativos. De hecho, ha llegado a afirmar que “está en guerra con la prensa” y que los periodistas están “entre los seres humanos más deshonestos de la tierra”, como hizo para acusar a la prensa de la publicación de cifras falsas sobre la asistencia a su toma de posesión, lo que ha molestado a los medios.

Trump gana la lucha en el barro

Un personaje televisivo como el magnate, que conoce el sistema mediático y que se ha curtido en mil peleas en el barro, está inmunizado contra la mala publicidad. Para él solo existe la publicidad, y esa la sabe canalizar hacia su figura, cada vez más mediatizada. En ella, la reiteración de las críticas acaba generando ruido. Por eso, acusarle de racista o totalitario, a pesar de su gravedad, ha llegado a resultar inocuo, pues entre el griterío, esos términos pierden su valor y se convierten en un insulto más.

Por eso, son los medios al hacer girar la actualidad en torno a Trump, a menudo cayendo en sus mismas trampas simplistas, los que, indirectamente, han creado al monstruo. Un monstruo que, no lo olvidemos, resulta muy beneficioso a los medios informativos. Un fenómeno tan sorpresivo y radical fascina a la audiencia, algo que los medios buscan aprovechar generando contenido sin cesar sobre sus medidas, sus polémicas y hasta sus pelos. Y esa batalla mediática, rentable para los medios, no hace sino reforzar la figura de Trump como defensor de la verdad en su lucha contra unos mass media de los que el ciudadano desconfía.

Ahora bien, la burbuja Trump pueden pincharla los propios medios que ayudaron (casi sin querer) a formarla. Pero para ello necesitan mayor seriedad en el análisis, cercanía en el estudio de las consecuencias y honestidad en la búsqueda de soluciones. Solo unos medios creíbles y responsables podrán ser los vigilantes del poder que toda democracia necesita.

(Publicado en bez.es)

jueves, 2 de febrero de 2017

La acogedora Canadá, sacudida por el ataque islamófobo a una mezquita


La actualidad del último fin de semana de enero vino marcada por la orden ejecutiva aprobada por el presidente estadounidense, Donald Trump, de no dejar entrar en el país a personas con pasaporte de siete países de mayoría musulmana. A raíz de esta medida, Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, escribía en su cuenta de Twitter: “A los que huyen de las persecuciones, el terror y la guerra, los canadienses os darán la bienvenida, sin importar vuestra fe. La diversidad es nuestra fuerza. Bienvenidos a Canadá”.

Solo unas horas después del mensaje, y con una repercusión mediática muy inferior a la que han recibido otros ataques terroristas en los últimos meses, un tiroteo contra una mezquita en Quebec acababa con la vida de seis personas que se encontraban en su interior rezando.

Inicialmente se detuvo a dos individuos, pero uno de ellos, de origen marroquí, fue puesto en libertad al ser considerado solo un testigo. El otro, un franco-canadiense de 27 años, Alexandre Bissonnette, que se entregó a la policía, está considerado como único autor de la matanza; se trataría de un “lobo solitario”, como lo describió el ministro canadiense de Seguridad Pública, Ralph Goodale, con ideas nacionalistas y antiinmigración.

La mezquita había sido objeto de algunos brotes islamófobos en los últimos meses, mas nunca se habían producido sucesos violentos. De hecho, este es el primer atentado al que se enfrenta el ejecutivo de Trudeau desde que llegara al poder a finales de 2015. Los incidentes de este tipo no son habituales en Canadá -la provincia de Quebec es, no obstante, una de las más complejas en este aspecto dado su mayor sentimiento identitario e independentista-, donde los últimos actos terroristas habían tenido lugar en octubre de 2014, cuando, en menos de una semana, dos ataques de islamistas radicalizados costaron la vida a dos soldados canadienses. En aquel momento, y con un primer ministro conservador como Stephen Harper, la respuesta fue moderada y sin populismos como los que hemos visto tras los atentados en Europa.

En esta ocasión ha sucedido lo mismo y las únicas voces que se han escuchado han sido de condena y unidad, tanto a nivel político -los líderes de los dos principales partidos de la oposición acompañaron a Trudeau en su visita al lugar del atentado- como en el conjunto de la sociedad, que se ha volcado en sus muestras de apoyo a la comunidad musulmana, que supera el millón de personas en un país de 36 millones de habitantes.

Estas reacciones se entienden por la falta de movimientos islamófobos o ultranacionalistas en un país con escasa tradición identitaria, más cercano siempre a la multiculturalidad y con una larga historia de acogida al inmigrante.

Política de brazos abiertos

Canadá acogió 25.000 refugiados sirios entre noviembre de 2015 y marzo de 2016, alcanzando los 39.000 asilados en el conjunto de 2016. En 2017 el plan del gobierno es el de dar refugio a 40.000 personas más. En total, la cifra de inmigrantes recibidos en Canadá el pasado año asciende a unos 300.000, algo que, según los planes gubernamentales, se repetirá en 2017.

Y si las cifras son elocuentes, también lo es el simbolismo. El propio primer ministro recibióen diciembre de 2015 en el aeropuerto de Toronto a los primeros 163 refugiados sirios que llegaron como parte del contingente que el gobierno de Trudeau se había comprometido a aceptar durante la campaña electoral.

También carga simbólica tuvo el nombramiento a finales de 2016 de Ahmed Hussen como Ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía. Hussen había llegado a Canadá procedente de Somalia como refugiado en 1993, por lo que su experiencia será no solo útil al hacer frente al desafío migratorio, sino que sirve como ejemplo para los miles de inmigrantes que llegan a un país en el que parece que sí tienen oportunidades.

Esas oportunidades, la sensación de seguridad y la tradición acogedora y multicultural de Canadá hacen que la convivencia haya sido tan positiva. El atentado islamófobo de esta semana supone un ataque a todos estos valores, pero la respuesta que ha generado demuestra que la integración y la unidad de la sociedad canadiense son más fuertes que en otros países occidentales.

(Publicado en Neupic)

lunes, 30 de enero de 2017

El coche eléctrico acelera en España

FOTO: Acciona
El pasado 14 de enero en Buenos Aires se cerraba una de las ediciones más exigentes del Dakar, en la que la meteorología había afectado a varias de las etapas del recorrido. Pero más allá de la dureza del rally, esta edición se recordará por haber sido la primera en la que un coche totalmente eléctrico terminó la mítica prueba. El Acciona 100% EcoPowered consiguió completar el recorrido sin emitir CO2 y sin utilizar combustible. La hazaña demuestra no solo una creciente concienciación con las energías limpias, sino las posibilidades de una tecnología con cada vez mayores prestaciones.

Esas conclusiones son las mismas que explican el importante crecimiento de las ventas de coches eléctricos en España. En 2016 el mercado de automóviles eléctricos aumentó en un 51,5%, según los datos de la ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles. Aquí se incluyen los vehículos eléctricos puros (BEV), de autonomía extendida (E-REV) y los híbridos enchufables (PHEV), mientras los vehículos híbridos, que se contabilizan de forma independiente, han visto sus ventas aumentar en un 68% con respecto al año 2015. En total, las ventas de vehículos de combustión alternativa en España alcanzaron una cuota de mercado del 2,6%.

Estas cifras continúan la tendencia creciente de los últimos años y alcanzan datos nunca vistos. Sin embargo, nuestro país todavía tiene un largo camino por recorrer para equipararse a otras naciones europeas como Francia o Alemania, donde el coche 100% eléctrico supera el 1% de cuota de mercado, mientras aquí no se alcanza el 0,25%. En países como Holanda o Noruega, estos niveles son aun mayores, destacando el 17% del país escandinavo, la referencia a nivel mundial.

Diferencias y desafíos futuros

Aunque la concienciación con el medio ambiente y el nivel de renta de los ciudadanos son argumentos de peso, estas diferencias tienen su origen habitualmente en los incentivos de los distintos gobiernos. En el caso noruego, los vehículos enchufables están exentos de impuestos, tienen acceso al carril bus y a zonas restringidas y disfrutan de gratuidad en los peajes y en los aparcamientos públicos. Alemania, por su parte, incentiva con importantes descuentos a los compradores de vehículos eléctricos. El Gobierno de Angela Merkel también ha anunciado su intención de prohibir la circulación de todos los coches de combustión térmica a partir de 2030.

España intenta recuperar terreno y, a pesar del recorte a muchas de las medidas destinadas a potenciar el coche eléctrico debido a la crisis, el Plan de Impulso a la Movilidad con Vehículos de Energías Alternativas 2017 (MOVEA) pretende fomentar la compra de automóviles “limpios” a través de ayudas. Ese mismo plan aspira también a aumentar el número de puntos de recarga para vehículos eléctricos, otro de los aspectos en los que estamos a la cola de Europa.

Mas, aunque estos esfuerzos estén dando más fruto que en España, la falta de una mayor red de estaciones de recarga sigue siendo uno de los mayores frenos al coche eléctrico a escala global. Por eso, tanto Tesla, que como líder del mercado actúa a menudo de forma independiente, como otros grandes fabricantes de automóviles intentan ahora dotar a Europa de una red de puntos de recarga que hagan más sencilla la circulación con vehículos dependientes de una batería enchufable. BMW, Daimler, Ford y Volkswagen anunciaron a finales de 2016 un plan conjunto con el que buscan construir una red de 400 estaciones de carga por toda Europa.

Pero también hace falta que los coches eléctricos continúen mejorando su tecnología, de modo que la autonomía de sus baterías pueda equipararse a la de un motor de combustión térmica. También será necesario un equilibrio en el precio: los fabricantes se están aplicando en el lanzamiento de modelos eléctricos cada vez más asequibles, pero aun faltan años -se estima 2025- para que se iguale el precio de vehículos eléctricos y tradicionales.

Estas mejoras, unidas a la recuperación económica, los planes gubernamentales y a la creciente preocupación medioambiental, harán que las ventas sigan aumentando en 2017. Y más en España, donde el desembarco de Tesla a lo largo de este año debería suponer el impulso definitivo para el vehículo eléctrico.

(Publicado en Neupic)

lunes, 23 de enero de 2017

Reflexión sobre la igualdad en Hollywood en plena campaña de premios


Natalie Portman, probable candidata al Oscar por su interpretación de Jackie Kennedy en la película Jackie de Pablo Larraín, ha confesado en una reciente entrevista a la revista Marie Claire UK que su compañero de rodaje en la película Sin compromiso, Ashton Kutcher, percibió un salario tres veces mayor que el suyo. Natalie Portman reconoce que en aquel momento no se enfadó lo suficiente ya que lo percibía como algo habitual y a lo que debía resignarse.

Pero estas declaraciones no son ninguna sopresa en Hollywood. En octubre de 2015 era Jennifer Lawrence la que reclamaba cobrar lo mismo que “sus colegas con pene”. A pesar de ser la actriz mejor pagada, Lawrence cobraba un 60% menos que Robert Downey Jr., su equivalente masculino.

El negocio manda

Este tipo de informaciones resultan curiosas: ¿cómo puede ser que Hollywood, que presume de progresismo, tenga diferencias salariales superiores a la media de Estados Unidos? En primer lugar porque Hollywood, posiblemente más que cualquier otra industria cinematográfica occidental, es muy conservadora en lo que a interés comercial se refiere. De ahí se desprende que las producciones vayan a lo tradicional y que no corran demasiados riesgos.

Hay que tener en cuenta también que, aunque directores, intérpretes o guionistas -es decir, los artistas que están detrás de las películas- sí puedan compartir esa tendencia progresista, son finalmente las productoras quienes deciden los salarios. Y para las productoras, que se mueven únicamente por intereses económicos, luchar por la igualdad no es prioritario.

Los hombres protagonizan y dirigen más

Hay que destacar también que el papel principal de un film sigue estando interpretado en la mayor parte de los casos por hombres. El cine de acción, el western, el policíaco, el bélico o el de superhéroes son géneros eminentemente masculinos. Además, dado que la Historia, hasta fechas muy recientes, ha estado protagonizada casi exclusivamente por hombres, la mayor parte de las películas basadas en episodios o personajes históricos tienen una mayor presencia masculina.

En este sentido, el Test de Bechdel, que mide la presencia femenina en las películas, demuestra que todavía en el siglo XXI un alto porcentaje de películas son casi exclusivamente masculinas. De hecho, un 45% de las 108 últimas cintas nominadas a Mejor Película en los Oscar no supera este test al no contar con al menos dos mujeres que dialoguen en algún punto de la película sobre un tema que no sea un hombre.

También detrás de las cámaras encontramos una abrumadora mayoría de hombres. Haca pocos días la Universidad de San Diego, en un informe titulado Techo de celuloide, denunciaba que solo un 7% de las 250 películas más taquilleras de 2016 habían sido dirigidas por mujeres. Son peores datos que los del año 2015 y el panorama no mejora si prestamos atención a otras profesiones detrás de la cámara, como productoras o directoras de fotografía.

Y otro dato: en la historia de los Oscar, solo cuatro mujeres han sido nominadas a la Mejor Dirección, y solo una de ellas, Kathryn Bigelow, ha ganado el premio.

El cine español también debe aplicarse

La situación es solo un poco mejor en España, donde tres directoras han ganado el Goya a la Mejor Dirección en las 30 ediciones de estos premios y cuatro más lo han hecho en la categoría de Mejor Dirección Novel. También en cuanto a protagonismo, el papel de las mujeres ha sido algo más relevante en nuestro cine: por un lado, gracias a las películas de Pedro Almodóvar, frecuentemente centradas en mujeres, y de las que han bebido otros cineastas; por otro, dada la idiosincrasia de la propia industria, que desde el fin del franquismo se ha mostrado más progresista y comprometida que Hollywood.

Aunque en la comparativa con Hollywood España salga bien parada, la realidad es que solo el 36% de las películas cuentan con una mujer como protagonista y sus roles siguen estando muy limitados o subordinados a los de los hombres. Aunque la tendencia es positiva, el avance, también en nuestro país, es todavía muy lento.

Pero ese avance existe. Este año Felicity Jones ha conseguido cobrar por su papel en Rogue One, el spin off de Star Wars, más que sus compañeros varones. Se rompe así no solo la barrera salarial, sino también la de protagonizar una película de una saga como Star Wars, algo que supera muchos de los estereotipos del cine de ciencia-ficción. Esto quizás pruebe que las denuncias de Natalie Portman o Jennifer Lawrence están calando y que dentro de un tiempo esta desigualdad en la gran pantalla -y ojalá también en la sociedad- será algo del pasado.

(Publicado en Neupic)

viernes, 20 de enero de 2017

Hay vida más allá de Madrid

FOTO: EP

El pasado martes en la Conferencia de Presidentes autonómicos hubo comunidades que contaron con un mayor protagonismo que otras. Por un lado, el País Vasco y Cataluña, las teóricas y originales destinatarias de este tipo de reuniones, cuya ausencia les ha otorgado una visibilidad que en ocasiones solo se logra a través del vacío. También la presidenta andaluza, Susana Díaz ha sido foco de atención, aunque debido sobre todo a las intrigas políticas del Partido Socialista, algo que también acentuó la participación de Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias.

Falta por añadir a esta lista, como no podía ser de otra manera, la omnipresente Comunidad de Madrid. Los motivos de la gran visibilidad de la región que preside Cristina Cifuentes fueron  varios, desde el mayor conocimiento de la presidenta por los periodistas, hasta las acusaciones de dumping fiscal a Madrid por parte de las autonomías gobernadas por el PSOE, pasando por un polémico tuit del PP de Madrid o por el interés de los medios en informar sobre la comunidad donde reside un mayor número de potenciales espectadores o lectores. Fuera por motivos verdaderamente informativos o por aspectos prácticos en el quehacer periodístico, lo cierto es que Madrid recibió una atención proporcionalmente mucho mayor que otras regiones -salvando, de nuevo, a las que citábamos al principio que, por sus particularidades, siempre acaban destacando-. Y en un evento como este, en el que las autonomías se presuponen en un plano de igualdad, que los medios de comunicación nacionales sigan priorizando la información de la capital resulta molesto para quienes no residen en ella.

Otros ejemplos

En los últimos días nos hemos enterado en toda España del cierre de las históricas cafeterías Nebraska madrileñas. Más allá de las 92 lamentables pérdidas de puestos de trabajo, esta información apenas reviste interés más allá de Madrid. Y más teniendo en cuenta que no habría trascendido de haberse producido la clausura en una cadena de cafeterías vallisoletana o alicantina. Más tarde esta semana, otros medios de ámbito nacional como El Español, Onda Cero, El Mundo o ABC se han hecho eco de la venganza de los trabajadores despedidos por la cadena: revelar la receta secreta de la famosa mostaza del Nebraska. Más allá de tratarse de una mera anécdota cuya inclusión en un medio de comunicación resulta cuestionable, lo que parece claro es que fuera de Madrid esa mostaza es bastante irrelevante.

Seguimos. Sobre el protocolo anticontaminación de Madrid nos hemos enterado y hemos discutido todos. ¿Quién no ha visto fotos sobre la boina de contaminación sobre la capital? Por el contrario, apenas se ha mencionado la situación en otras ciudades donde los niveles de contaminación también han alcanzado límites preocupantes. Igualmente, los festivos en Madrid marcan en gran medida la programación televisiva o los contenidos de los diarios. Y cuando hay rebajas o gran afluencia a los centros comerciales, las imágenes o entrevistas de gente comprando suelen realizarse en Madrid o, en su defecto, Barcelona.

Causas

Soy partidario de la ejemplificación y la sinécdoque, que permiten explicar un fenómeno a través de una de sus partes, por eso utilizar Madrid como paradigma de un fenómeno nacional no es necesariamente incorrecto. Mas en esta España tan plural, la capital no siempre sirve para ilustrar un acontecimiento nacional. Y tampoco los eventos regionales madrileños deben primarse con respecto a los de otras comunidades.

Es evidente que la cercanía de los periodistas a la noticia les permite llegar a ella, conseguir fotografías o vídeos e informar con mayor lujo de detalles. Y si la mayor parte de las redacciones de medios de comunicación están radicadas en Madrid, parece comprensible que sean los eventos capitalinos los que mayor repercusión tengan en los medios. Resulta más sencillo y, en términos de audiencia, más rentable.

Pero el periodismo no debería regirse por lo sencillo ni por lo rentable. Por eso convendría buscar un equilibrio entre regiones. No solo para repartir competencias y financiación, sino también para repartir minutos de telediario.

(Publicado en bez.es)

martes, 10 de enero de 2017

2017 trae malas noticias para los fumadores

Confiéselo, apenas llevamos dos semanas de 2017 y su propósito de dejar el tabaco ha vuelto a fracasar. Por el contrario, si usted es de los valientes que todavía no ha probado un cigarrillo en lo que va de año, enhorabuena y mucho ánimo, está tomando la decisión adecuada. Puede que resulte tópico, pero es uno de los propósitos de año nuevo más comunes: dejar de fumar. Y lo cierto es que es un momento particularmente bueno por las medidas que suelen entrar en vigor a principios de cada año.

FOTO: Pixabay
Estos días hace justo una década que la prohibición de fumar en los lugares de trabajo cerrados se hizo vigente. Y fue hace seis años cuando la medida se extendió a bares y restaurantes. Fueron dos de las leyes más polémicas de los últimos años y, en mayor medida si cabe, de las que más efectos y visibilidad han tenido entre la población.

La adaptación a la norma llevó tiempo y, especialmente la más reciente, no fue bien recibida entre los hosteleros, que poco tiempo antes habían tenido que realizar reformas en sus locales para adaptarse a la anterior legislación antitabaco que obligaba a separar las zonas de fumadores y no fumadores en los locales de más de cien metros cuadrados. Sin embargo, con la perspectiva que solo el tiempo otorga, y a pesar de las reticencias iniciales, hoy pocos dudan en afirmar que los efectos de estas medidas fueron positivos.

Sin ir más lejos, este mismo año 2017 ha traído consigo una subida en los impuestos aplicados al tabaco: 2,5% para los cigarrillos y 6,8% para el cada vez más popular tabaco picado para liar. Naturalmente, esto ha visto su reflejo en las cajetillas de muchas de las principales marcas, como Fortuna, Marlboro o Chesterfield, que han aumentado su precio en 10 céntimos. Esto se suma a la constante subida que ha experimentado el precio del tabaco desde hace ya décadas, principalmente a través de la fiscalidad. Para ilustrarlo, la subida de precios ha sido de más de un 600% entre 1990 y 2015, y desde entonces la tendencia ha seguido siendo alcista.

Además del precio, el envase ha sido otra de las armas para reducir el consumo de tabaco. Primero se obligó a incorporar un mensaje disuasorio, que más tarde se acompañó de desagradables fotografías sobre las consecuencias que el tabaquismo puede acarrear. Las compañías productoras se han visto obligadas a aumentar el tamaño de dichos mensajes y antes de mayo de 2017 estas adventencias deberán cubrir al menos un 65% de las cajetillas para adecuarse a la normativa europea.

También en otros países se toman medidas

En este sentido, el nuevo año también significó para las empresas tabacaleras la obligación de utilizar envases neutros en Francia, de forma que se limita por completo la capacidad de las empresas de fomentar el consumo a través del packaging o del marketing asociado al envase. El país galo se suma así a naciones como Reino Unido o Australia, donde ya se aplicaba esta normativa. Una normativa que ha sido encarecidamente recomendada por distintos organismos, incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que es probable que pronto también se haga realidad en España.

Precisamente la OMS ha defendido la necesidad de prohibir fumar en coches donde viajen menores, algo que ya sucede en el Reino Unido, o mujeres embarazadas, como ocurre en Italia. También se aconseja extender los espacios libres de humo a playas o paradas de autobús. Sin ir más lejos, el Parlamento del País Vasco ha dado pasos en esta dirección al prohibir fumar en los estadios de fútbol y no será de extrañar que en un corto plazo medidas de este tipo se vayan extendiendo por España y el resto de países occidentales.

La tendencia es clara. Sin embargo, hay países que resultan sorpresivamente permisivos con el tabaco. Uno de ellos es Austria, que hasta la semana pasada no prohibía el consumo de tabaco a menores de 18 años. Además, el país centroeuropeo todavía permite fumar en bares y restaurantes, aunque en mayo de 2018 entrará en vigor la ley que lo prohíba.

Será entonces cuando Austria abandone su condición de último reducto del tabaquismo libre, impulsando así que muchos austriacos dejen de fumar. Hasta entonces, seguirán llegando medidas que motiven a muchas personas para vencer al tabaco. Porque la voluntad de cada uno es esencial para lograrlo, pero es evidente que cada vez resulta más caro fumar y más difícil encontrar un lugar para hacerlo.

(Publicado en bez.es)

lunes, 9 de enero de 2017

`La La Land´ y Meryl Streep se imponen en los Globos de Oro

Como cada año por estas fechas, el mundo del cine celebra sus grandilocuentes entregas de premios. Son actos de autocomplacencia que, más que seleccionar quiénes han sido los mejores del año, lo que buscan es reivindicarse como industria. Naturalmente, dan pistas al espectador sobre qué productos son más recomendables y reconocen el saber hacer de quienes hacen posibles las películas, pero, al final, estas galas no son sino un producto más que les reporta beneficios y publicidad adicionales.

FOTO: REUTERS/Mario Anzuoni
Un Oscar o un Globo de Oro pueden premiar un gran trabajo de un actor, que se sentirá reconocido y agradecido, pero en último término, también aportan a una película un nuevo argumento para su estrategia de promoción.

No obstante, hoy es un día para hablar de los premiados en los Globos de Oro, entregados esta madrugada por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, y que encumbraron a La La Land, que consiguió los siete galardones a los que optaba, convirtiéndose así en la película más premiada de la historia de los Globos de Oro. Dentro de la categoría de drama fue Moonlight la que se llevó el premio a mejor película. La actriz Meryl Streep recibió el premio Cecil B. De Mille a su carrera y dejó un discurso plagado de mensajes a través del contexto político y social.


Ninguna de las dos se ha estrenado todavía en España: La La Land lo hará este viernes y Moonlight hará lo propio el 10 de febrero. De hecho, de las diez películas que, en uno o en otro grupo, estaban nominadas a mejor película, solo cuatro habían llegado ya a los cines españoles. Esto se debe al interés de las productoras que se ven con opciones de rascar algo de estrenar sus películas al final del año, de forma que estén frescas en la memoria de los jurados que deben votarlas. Así, dado que el doblaje precisa tiempo, estas películas suelen llegar a los mercados internacionales un tiempo más tarde. Además, estos reconocimientos pueden utilizarse como atractivo comercial, por lo que las productoras pueden posponer su estreno y aprovechar ese tirón comercial que aportan los premios. De hecho, es habitual ver reestrenos de películas que ya habían desaparecido de las carteleras si estas triunfan en las grandes entregas de premios.

La televisión también estuvo presente

Si en cine hubo una clara dominadora y pocas sorpresas, algo distinto sucedió entre las series de televisión. Fue The Crown, la producción de Netflix sobre los primeros años del reinado de Isabel II, la elegida como mejor serie de drama, imponiéndose a Game of Thones o Stranger Things, que a priori partían como favoritas. Mientras tanto, entre las series de comedia la galardonada fue Atlanta. De las mencionadas, ninguna se emite en abierto; es más, de las diez nominadas entre ambas categorías ocho son propiedad de plataformas de pago como Netflix, HBO o Amazon Prime.

No es coincidencia que estas tres, que llegaron a España en los últimos meses, acaparen la mayoría de nominaciones en las categorías de series. Estamos viviendo una época dorada para este formato, que cada vez atrae a un mayor número de actores y directores de cine y que está generando una auténtica revolución en la forma de consumir televisión. Los canales tradicionales están perdiendo cuota de mercado en favor de estas nuevas plataformas de vídeo bajo demanda. En Estados Unidos, la televisión por cable, de la que HBO es uno de los mayores exponentes, lleva mucho tiempo contando con una presencia importante, pero en los últimos años Netflix y Amazon, de vocación puramente digital, han aparecido para desatar la competencia. Y es precisamente esa lucha entre ellas la que impulsa productos de una calidad cada vez mayor.

Además, estas series, al ser las más exitosas y conocidas, también se acaban colando en entregas de premios como los Globos de Oro, pues es evidente que las series y películas presentes en ellas no son casi nunca productos marginales, sino que cuentan con un mínimo nivel de éxito. Así, la propia ceremonia se vuelve más atractiva, y cuanto más lo sea, más valor tendrá el premio. Porque estas galas nos dicen qué series o películas son buenas, pero por encima de eso, son un eslabón más en esta industria -mágica, pero industria al fin y al cabo- que es el cine.


(Publicado en bez.es)