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viernes, 16 de junio de 2017

Crítica: 'Colossal' (2016), de Nacho Vigalondo


Estamos, hasta cierto punto, saturados de monstruos que vienen a invadir la Tierra. Desde Godzilla a Transformers, la lista crece sin cesar y cada pocos meses encontramos alguna cinta sobre criaturas gigantes que amenazan con destruir o conquistar nuestro planeta. Ante el aluvión de películas de este estilo, las posibilidades de innovación se van agotando y realizar algo novedoso cuando hay un monstruo colosal en pantalla se va volviendo más difícil. Sin embargo, de vez en cuando hay agradables sorpresas en este tipo de cine y las dos últimas, probablemente, sean dos obras con reparto internacional y dirección española. Hablo de ‘Un monstruo viene a verme’, de J.A. Bayona, uno de las trabajos más destacadas del año pasado, y de ‘Colossal’, escrita y dirigida por Nacho Vigalondo, que se estrena el próximo día 30 en España.

‘Colossal’ narra la historia de Gloria, una mujer con problemas de alcoholismo que, tras perder su trabajo y su novio, ha tocado fondo y decide regresar a la casa donde creció en una pequeña y aburrida ciudad. Durante su estancia allí descubre que una monstruosa criatura está asolando Seúl y que, por alguna extraña razón, podría tener algún tipo de conexión con ella. Una premisa, sin duda, ingeniosa, pero con una sencillez suficiente para permitir a la película ir mucho más allá de ella.

Porque 'Colossal' es, en primer lugar, un relato de ciencia-ficción, aunque también es una divertida comedia, que sabe adquirir en ocasiones un tono más solemne para incluir algunos (por suerte, no demasiados) toques de romance y una interesante lectura dramática sobre lo que implica crecer –algo que, por cierto, también encontrábamos en Un monstruo viene a verme–. Y en esa mezcla reside el atractivo del filme, capaz de ofrecer lecturas mucho más allá del simple entretenimiento.

Y es que esa es la mayor virtud de 'Colossal', que resulta muy entrenida. Y en especial la primera mitad, más ágil y divertida que la segunda, algo más oscura y desconcertante. No es necesariamente peor, aunque sí menos disfrutable. Sobre todo porque la conexión entre Gloria y el monstruo, inspirado en los kaiju japoneses, se agota bastante rápido. Es una pena que una idea tan original se desarrolle con tanta rapidez y no se explote más. Que tengamos que aguantar secuelas de Tranformers cada poco y que esta cinta en 110 minutos tenga que repartirse entre la historia de monstruos y las relaciones entre humanos es una injusticia para los aficionados a lo monstruoso.

Y ahí reside también el fallo de la película. Su combinación de géneros y tramas es una apuesta muy bienvenida e interesante, pero a la vez impide una mayor recreación en cada una de las historias. Y eso que los protagonistas, sobre todo Anne Hathaway, brillante de nuevo, podrían haber sido mucho mejor aprovechados.


Con esto y con todo, a pesar de algunos fallos, la sensación general que deja ‘Colossal’ es de agradable sorpresa. Vigalondo se confirma así en el panorama internacional como un director con un toque particular y con buenas ideas, pero suficientemente conservador en las formas para poder triunfar en Hollywood. 

Mas con independencia del éxito que Vigalondo obtenga en el futuro, es innegable lo valioso de esta cinta en el presente. No solo por el soplo de aire fresco que insufla al cine de catástrofes y monstruos, sino porque además tiene la valentía necesaria para abordar temas complejos y la capacidad de resultar divertida haciéndolo. Y todo ello, gozando de algo de lo que anda bastante escaso el cine actual: ideas brillantes y sorprendentes, mezcladas con una narración cuidada y sin artificios innecesarios.

Lo mejor: su novedosa idea de partida
Lo peor: que podría haber sido mejor aprovechada
Nota: 7,5

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

martes, 25 de abril de 2017

Review: 'Legion' - 1° Temporada


Voy a confesar que me he alegrado de que Legion terminase –FX ya ha anunciado una segunda temporada con diez episodios para 2018–. No porque fuese una mala serie o porque los capítulos no resultaran suficientemente atractivos, sino porque terminaba cada uno de ellos exhausto y perdido. Esto tiene por qué ser algo negativo, y en un contexto de falta de ideas en el cine, las ficciones televisivas demuestran ser el nido de la innovación y de la experimentación.

Como experimentales, precisamente, podemos clasificar algunos de los pasajes de Legion. Parece como si los creadores quisieran aplicar estilos y técnicas distintas, como si lo importante pudiera ser probar un poco de todo. Esas licencias creativas aportan riqueza a la serie, pero dados los niveles narrativos y la complejidad de la trama, quizás también contribuyan a generar confusión.

A esa confusión contribuye la continua falta de referencias sobre qué es real, qué sucede dentro de la mente de David, el protagonista, y qué pertenece a otros planos mentales. También en ocasiones es difícil diferenciar los flashbacks que visionamos los espectadores de los recuerdos en los que se adentran los personajes como parte del universo diegético.

En realidad todo esto es algo que anticipábamos en la crítica del piloto, en la que hablábamos de una producción claramente de Marvel, mas con diferencias basadas en la vertiente psicológica y en el traslado de parte de la trama al interior de la mente. Efectivamente, encontramos la tendencia a la megalomanía y el exceso de los productos de superhéroes, que buscan innovar a través de nuevos y más espectaculares poderes, narraciones y estéticas. Todo eso lo aporta Legion, novedad y espectacularidad, con una libertad y una capacidad de recreación de la que no suelen gozar las películas, limitadas por intereses comerciales y por la limitación de minutos. Puede que a los creadores de Legion se les vaya un poco de las manos, pero es de agradecer el intento.


Y también de agradecer, y mucho, las interpretaciones, sobre todo la de Dan Stevens, que combina un semblante impenetrable con muecas de locura, de sufrimiento y de conflicto interno y que se multiplica para dialogar consigo mismo y con los monstruos en su cabeza. Una actuación muy meritoria, sin duda, que viene acompañada de los también meritorios e imponentes efectos visuales.

Decíamos al hablar del piloto que necesitaríamos más capítulos para poder pronunciarnos sobre Legion. De hecho, el piloto es el episodio más convencional de los ocho que componen esta primera temporada. Tras visionarla entera podemos definir Legion como atrevida y compleja.

Y es que creo haber comprendido el final –que resulta quizás un tanto abrupto y demasiado sencillo y explicado en los dos capítulos finales–, aunque dudo haber seguido todo el proceso durante los capítulos anteriores. No es necesariamente algo malo ni algo bueno, lo que sí refleja es una actitud valiente a la hora de crear un universo muy particular dentro de Marvel y del género. Veremos si la segunda temporada continúa esta línea o si nos da un poco de descanso.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 10 de febrero de 2017

Piloto | 'Legion' - Chapter 1


Legion se presentaba como uno de los estrenos más comentados y esperados de 2017. En una etapa audiovisual en la que los superhéroes han inundado el cine y se han colado ya inexorablemente en la televisión, una serie que prometía la renovación en el género se esperaba como agua de mayo. Además, se trataba de una serie que encontraba a Noah Hawley (creador de la multipremiada Fargo) detrás de la cámara y a Dan Stevens (Mathew en Downton Abbey) delante de ella. Con esas premisas, y habiendo sido alabada por la crítica, las expectativas estaban por las nubes.

No voy a decir que el piloto de Legion sea una decepción. De hecho, es un piloto de libro: presentación de los personajes, exposición de los antecedentes y demostración de los poderes y cualidades de nuestros superhéroes. Y precisamente por eso el veredicto sobre Legion deberá esperar a que arranque la acción.

Hasta ahora sabemos que David, cuya infancia y adolescencia acabamos de ver pasar ante nuestros ojos, es un joven que desde hace algunos años padece los síntomas de la esquizofrenia, por lo que vive recluído en una institución mental en la que, aunque muy lentamente, parece progresar. Tras la llegada de Sydney, una joven que no soporta el contacto físico con otras personas, su vida en el psiquiátrico se vuelve patas arriba. A partir de entonces, un beso, un interrogatorio policial y una serie de flashbacks nos hacen ver que no estamos ante un enfermo mental más, sino ante uno de los mutantes más poderosos que hemos visto nunca. Aunque él no lo sepa. 

Mientras lo descubre, es inevitable comparar Legion con otros productos de X-Men. El sello de un blockbuster de superhéroes es palpable. Las explosiones a cámara lenta, los saltos temporales en la narración, el gusto por el elemento visual y los trucos de cámara así lo indican. 


Pero, si las semejanzas son palpables, aun más lo son las diferencias. Legion resulta más oscura y, sobre todo, presta una mayor atención al aspecto psicológico de la esquizofrenia que, supuestamente, David sufre. En esa vertiente psicológica e introspectiva del protagonista encontramos el principal contraste: no nos preocupa tanto el superhéroe como la persona y la posibilidad de que realmente sufra problemas mentales. La acción de las cintas de Marvel está siempre en el exterior; la novedad de Legion es trasladarla al interior del protagonista.

Y eso es mérito de la construcción de Hawley, pero no lo es menos de un portentoso Stevens que verdaderamente hace que los espectadores dudemos tanto como el propio David sobre el origen y la explicación de las voces en su cabeza. Esos momentos de crisis psicótica son lo mejor de la serie, tanto visual, como narrativa e interpretativamente hablando. Solo por eso, vamos a reconocerlo, merecería la pena ver Legion.

Ahora, ¿es suficiente para satisfacer las altísimas expectativas que ha despertado? Lo veremos. Por suerte o por desgracia, el piloto no nos ha respondido esta pregunta.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)