domingo, 15 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Entre la roca y la ola' (2017), de Manuel Lógar

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Entre la roca y la ola' (2017), de Manuel Lógar

‘Entre la ola y la roca’ muestra, con una fotografía impresionante, cómo los percebeiros de la Costa da Morta gallega arriesgan su vida cada vez que bajan a las rocas 


Galicia es, qué duda cabe, una de las regiones más auténticas de España. Su cultura, su modo de afrontar la vida y la muerte, su relación con el mar, sus tradiciones… Gran parte de los elementos que definen este pueblo se recogen en ‘Entre la ola y la roca’, uno de los documentales que forman parte del Atlàntida Film Fest de Filmin dentro de la sección Política y controversia. 

Su presencia en esta sección se debe a la inclusión en la cinta de la catástrofe del Prestige hace trece años, que puso a esta zona en el mapa, y, en mayor medida, del incierto futuro al que se enfrenta el sector del marisueo: condiciones climatológicas siempre complejas, salarios muy dependientes de la demanda y de la situación del mar, el efecto del furtivismo… Tanto en el pasado como en el presente y, previsiblemente, el futuro, la profesión de los percebeiros y el bienestar de toda la comarca se enfrentan a numerosos desafíos. El chapapote y la pesca furtiva parecen justificar el film; sin embargo, la forma de vida de estas personas, siempre pendientes del mar, que les ofrece el sustento, pero que también puede arrancarles la vida en la embestida de una ola o en la resaca de un océano embravecido, es digna de ser contada sin la necesidad de lecturas políticas o sociales. 

En realidad, esa lucha interna de los percebeiros y las percebeiras, en el riesgo que corren cada vez que bajan a las rocas a arrancar el preciado crustáceo, en su relación con el resto de la cofradía, con los furtivos o con las autoridades, resulta fascinante en sí mismos. Sus casas, sus historias, su pasado, su faena o su perspectiva ante la muerte merecen ser contadas.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Entre la roca y la ola' (2017), de Manuel Lógar

La fotografía realza una belleza salvaje 


Es incuestionable el atractivo de la historia de cada uno de los protagonistas del documental. Pero la belleza de sus imágenes es la que de verdad le otorga toda su fuerza. La violencia del mar y la hermosa irregularidad de las rocas ofrecen un material inmejorable, que los encuadres arriesgados, las tomas largas, los planos abiertos y el juego con las sombras potencian hasta el extremo, consiguiendo reflejar el atractivo y el peligro del entorno en el que se desarrolla la faena de los percebeiros. 

Ayuda también una dramática música de cuerda, que profundiza el miedo y la fascinación por lo que se muestra, sea la lucha de los trabajadores frente al mar o sean imágenes de corte más alegórico. Esto se combina con secuencias más didácticas de la actividad de los percebeiros en tierra firme o con explicaciones de los protagonistas sobre los entresijos de su profesión. Aunque también sobre sus miedos o sobre los aspectos más íntimos de su vida.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Entre la roca y la ola' (2017), de Manuel Lógar

Con todo ellos, ‘Entre la roca y la ola’ muestra la magia, la libertad y la belleza de este trabajo, pero también su dureza y el riesgo que implica. Una película intensa, arriesgada, profunda y de gran belleza. Probablemente, como la propia profesión de los percebeiros gallegos. 

Lo mejor: la belleza de su fotografía 
Lo peor: una ligera falta de consistencia en la estructura 
Nota: 8.5


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

miércoles, 11 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

‘Club Europa’, presente en el Atlàntida Film Fest, plantea un retrato interesante, aunque incompleto y pesimista, de una juventud europea individualista y multicultural 


La flexibilidad de las fronteras, las posibilidades económicas de las familias, la mejora de los medios de transporte y comunicación y el conocimiento de idiomas de las nuevas generaciones han facilitado que la movilidad de los jóvenes en los últimos años haya sido elevada, tanto en el contexto europeo, como en otros países considerados occidentales. Uno de los efectos de este fenómeno es el que se observa en ‘Club Europa’. En ella, tres jóvenes de diferente nacionalidad –Martha, una francesa; Jamie, un estadounidense; y Yasmin, una alemana– comparten piso en Berlín. Confrontados con la crisis de refugiados que Europa vive desde hace algunos años, deciden acoger en su piso, y este es el elemento central de la trama, a Samuel, un demandante de asilo procedente de Camerún. 

La integración parece fácil en un entorno multicultural y educado, en el que se utilizan casi de forma indistinta el francés, el alemán y el inglés. Sin embargo, las distintas necesidades de los cuatro jóvenes, que se encuentran en momentos decisivos para su futuro, y las complicaciones que el sistema impone para la acogida de Samuel complicarán la convivencia y tensarán la relación en el piso. 

Se trata de una historia cercana, no muy diferente de la que probablemente se haya vivido en algunas ocasiones en un barrio como el popular y multicultural Kreuzberg, en el que se sitúa la trama, o en otras grandes ciudades europeas. Así, la película es también pequeña e íntima, sin salir apenas del interior de la casa. Una casa, a su vez, sencilla, antigua y con escasa decoración. La iluminación es en general muy tenue y los colores, fríos; se transmite con esto tanto la frialdad del clima berlinés en diciembre como una cierta sensación de melancolía y tristeza. De hecho, incluso los momentos de alegría o diversión se viven con tensión contenida y culpabilidad. 

La fuerza y el potencial de ‘Club Europa’ se diluyen por su visión pesimista y parcial


La cinta tiene una indudable fuerza, pero la carga de negatividad es excesiva. Se incide en la desorientación de los jóvenes ante su futuro, se cuestiona el egoísmo de los tres afortunados y se critica el funcionamiento del sistema. Estos elementos, muy relevantes y necesarios, no se compensan lo suficiente con la otra cara de la realidad: jóvenes muy preparados, concienciados con su realidad social y un sistema que, aunque imperfecto e infinitamente mejorable, ha permitido, como dice la madre de Martha en un momento de la obra, que Samuel haya podido ser acogido, al menos de forma temporal. Más allá de qué versión de la realidad resulte más certera, la película opta por un pesimismo que resulta incompleto.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Club Europa' (2017), de Franziska Hoenisch

Los personajes, que tienen un enorme potencial y que están interpretados con solvencia, resultan planos y sin evolución a lo largo del film, desaprovechando sus grandísimas posibilidades. Lo mismo ocurre con otros elementos, como la reflexión en torno a los acuerdos de Dublín III –por los que los demandantes de asilo deben solicitar su estancia en el primer país de la UE que los registró– o la decisión de Samuel de comprarse unas zapatillas en lugar de enviar ese dinero a su familia en Camerún. Se abren debates muy interesantes, pero sin un gran desarrollo que permita profundizar en ellos y en sus complejidades. 

Con todo, y a pesar de no explotar toda su riqueza, la cinta de Franziska Hoenisch resulta muy relevante en un momento en el que el debate migratorio en Europa, y con especial fuerza en Alemania, sigue abierto. Hacerlo desde la perspectiva de la generación no solo más afectada por esta situación, sino también la que tiene la posibilidad de solucionarla, resulta un acierto. Aunque incompleto, un magnífico intento de retratar una generación individualista, preparada y multicultural. 

Lo mejor: la temática y los debates que subyacen 
Lo peor: la casi nula evolución de los personajes 
Nota: 6.5


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

domingo, 8 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

'Daha', presente en el Atlàntida Film Fest, se aproxima magistralmente al drama de quienes huyen de la guerra desde la perspectiva del hijo de un traficante de personas en Turquía


En marzo de 2016 entró en vigor un polémico acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para frenar la llegada de demandantes de asilo, procedentes en su mayoría de Siria, a las costas griegas. Aunque cuestionable desde el punto de vista de los derechos humanos, el acuerdo sirvió para disminuir el número de muertes en el mar Egeo y para reducir el número de migrantes que optaban por la conocida como ruta del Mediterráneo oriental. Aunque la acción de las mafias y los traficantes de personas sigue activa, sobre todo en otros puntos del Mediterráneo, su presencia parece menor en las costas turcas. 

Sin embargo, sobre todo entre 2015 y 2016, la relevancia del tráfico de personas en Turquía fue muy notable, con historias dramáticas, por supuesto, para quienes huían de la guerra o del terrorismo y eran tratados como mercancía. Pero también con víctimas colaterales que se vieron afectadas por la brutalidad y el dolor del fenómeno. Una de esas víctimas es Gaza, un joven que vive con su padre, camionero y traficante de personas, al que ayuda mientras culmina sus estudios. 

El comportamiento despótico, violento y primario del padre, Ahad, no siempre consigue hacer mella en el joven Gaza, que encuentra en sus amigos, el hip-hop que escucha en otros jóvenes de su localidad o en el mar junto al que vive la libertad para huir del mundo que le rodea. Sin embargo, Gaza está condenado a acabar convirtiéndose en un monstruo, pues es complicado llegar a ser un ser humano cuando a tu alrededor nunca has observado ni un gesto de humanidad. 

Una obra magistral para un tema doloroso 


La película muestra así una cara más del horror. Y lo hace con fuerza, con una estructura compacta y bien construida y con elementos visuales atractivos. También son extraordinarias las actuaciones protagonistas: la del joven Hayat Van Evk pasa de la inexpresividad y la desorientación a la rabia, convirtiéndose en el personaje desatado, irracional y primitivo que interpreta el veterano Ahmet Mumtaz Taylan. La evolución del protagonista y el análisis de ese proceso son magistrales.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Daha' (2017), de Onur Saylak

También lo es la capacidad de incorporar, aunque sea fugazmente, la capacidad de incorporar en una obra pequeña tantos elementos relacionados con la migración de los demandantes de asilo procedentes de Oriente Medio: el viaje en barco de gente que no sabe nadar y que siente pavor ante el agua, el riesgo de naufragios de las barcas sobrecargadas, la inutilidad de chalecos salvavidas relleno de resina, los sobornos y la complicidad de las fuerzas de seguridad, los abusos sexuales que sufren las mujeres, la fragilidad de los menores, el agobio y la falta de aire en el interior de los camiones, la conversión de seres humanos en mercancía con la que negociar, la lejanía e ignorancia de los líderes sobre el conflicto… Así, una historia personal, un improbable Coming of Age, se convierte en una obra mucho más compleja y completa, reflexionando sin victimismos sobre las diversas aristas y víctimas de esta problemática. 

Con todos estos argumentos, ‘Daha’, que en turco significa “más”, consiguió el premio FIPRESCI en la Seminci de Valladolid y formó parte de la sección oficial del prestigioso festival de Karlovy Vary. Sin embargo, su mayor valor no es solo el de contar una historia tan dolorosa como la del tráfico de seres humanos, sino el de hacerlo desde una perspectiva menos habitual, en la que todos los implicados son vistos como víctimas y en el que la maldad no es innata, sino inevitablemente adquirida. Una historia horrible en el fondo y fascinante en la forma que invita a reflexionar e ir más allá en una materia tan dura y complicada. 

Lo mejor: la fuerza de la película gracias al tema y las interpretaciones 
Lo peor: que se pierdan algunos matices al no diferenciar el idioma de los migrantes del turco que hablan los protagonistas 
Nota: 8


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 6 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Waiting for Barcelona' (2018), de Juho-Pekka Tanskanen

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Waiting for Barcelona' (2018), de Juho-Pekka Tanskanen

El documental finlandés 'Waiting for Barcelona' aborda el drama de la inmigración desde la perspectiva de un hombre que espera a que se regularice su situación mientras intenta sobrevivir en la ciudad condal


Esta semana, con la recepción del barco Open Arms con 60 migrantes a bordo, Barcelona volvía a mostrarse como una ciudad abierta y acogedora. Se trata de una decisión, ante todo, humanitaria. No obstante, tras este tipo de actuaciones existe una gran cantidad de desafíos que van más allá de la llegada de los migrantes y que también deben afrontarse: el alojamiento, la regularización de la situación de esas personas, la atención sanitaria de las mismas, etc. 

Otro de los riesgos que se derivan de los fenómenos de inmigración irregular es el top manta: una problemática que no debe simplificarse, pues criminalizar a los vendedores no es justo, sobre todo por las condiciones en las que deben aceptar esas prácticas, pero no es menos cierto que se trata de una actividad ilegal que supone un perjuicio para los creadores y para la economía en general. 

Sobre todo esto reflexiona el documental ‘Waiting for Barcelona’ y, aunque adopta una clara postura, lo más relevante es su ubicación del individuo en el centro del relato. Más allá de cifras macro, no se pueden perder de vista las historias de las personas afectadas por esta situación; individuos únicos, con una sola vida, que buscan sobrevivir de la mejor manera posible. 

Esas historias suelen resultar dramáticas y tristes, algo que se refuerza con el uso del blanco y negro. Sin embargo ‘Waiting for Barcelona’ no se centra únicamente en el drama y el sufrimiento, sino que muestra la complejidad de la situación, con momentos mejores y peores, con historias más o menos felices. De esas historias, la que sirve de hilo conductor es la de Mou, un gambiano llegado a Barcelona hace 17 años y que está a la espera de conseguir los papeles.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Waiting for Barcelona' (2018), de Juho-Pekka Tanskanen

Una espera que parece eternizarse, con continuos retrasos. La narración hace partícipe al espectador de esa sensación de espera, en la que se pierde la noción del tiempo ante un avance tan lento y frustrante. Mientras tanto, una cámara al hombro acompaña a Mou, intercalando imágenes alegóricas y encuadres arriesgados, dotando a toda la obra de una clara vocación artística. 

Ahí, y en su apuesta por centrarse en las historias de los individuos, es donde el documental destaca, mas pierde fuerza cuando se introduce en luchas políticas, pues cae en una cierta simplificación del problema, que aborda de forma sesgada. Las soluciones son mucho más complejas de lo que la obra parece dar a entender, por más que sea esencial incluir esta perspectiva en cualquier análisis que se realice sobre el tema.

Una obra actual y pertinente 


La muerte de un mantero senegalés en abril en el barrio de Lavapiés, el repunte en la llegada de migrantes a las costas españolas, los debates europeos sobre la inmigración, el comienzo de la temporada turística, el desafío independentista catalán… La película entronca perfectamente con la actualidad. De hecho, la utilización de una Barcelona independentista y masificada por el turismo resulta paradójica por los debates sobre el racismo y el nacionalismo que eso plantea.

Y en el debate actual sobre la refundación de la Unión Europea es también curioso que una película finlandesa, con participación danesa y francesa, relate una historia ambientada en España. En ‘The Great European Cigarette Mystery’ encontrábamos una película de Dinamarca que se ubicaba principalmente en Malta. El Atlàntida Film Fest demuestra su enriquecedora vocación europea y, con películas como ‘Waiting for Barcelona’, su orientación hacia temas sociales. 

Así, aunque se pueda cuestionar alguno de los postulados de la cinta, no se puede negar la importancia del tema que aborda ni la necesidad de visiones centradas en cada persona. Porque, en realidad, ninguna persona es ilegal. 

Lo mejor: que coloque a un ser humano en el centro del relato 
Lo peor: que su análisis del problema sea simplista 
Nota: 7

miércoles, 4 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'The Great European Cigarette Mystery’ (2017), de Jeppe Rønde

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'The Great European Cigarette Mystery’ (2017), de Jeppe Rønde

La danesa ‘The Great European Cigarette Mystery’ reabre un polémico caso de lobby en la Comisión Europea con una narración más propia de una entretenida obra de ficción que del documental clásico


En 2012 el Comisario Europeo de Sanidad, el maltés John Dalli, dimitía, presumiblemente presionado por el Presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, por un supuesto caso de corrupción relacionado con un grupo de lobby de la industria tabacalera. ‘The Great European Cigarette Mystery’, una obra danesa que llega ahora a España gracias al Atlàntida Film Fest de Filmin, aspira a indagar en ese tema, pues podría deberse a una oscura maniobra de otros altos cargos, incluyendo al propio Durão Barroso y a Giovanni Kessler, Director general de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude, que buscaban ellos mismos beneficiarse de acuerdos con los lobbies del tabaco. 

Quizás el cine y la televisión, predominantemente provenientes de Hollywood, nos hayan llevado a circunscribir este tipo de historias a décadas pasadas en Washington, mas este fenómeno es mucho más cercano de lo que podríamos pensar. Lo cierto es que Bruselas es, tras la capital estadounidense, el lugar del mundo con una mayor presencia y actividad de lobistas y grupos de presión, y es obvio que el tabaco es uno de los más fuertes y polémicos. Esa es la principal lección que se extrae del documental pues, aunque no arroje ninguna prueba de interés sobre el polémico caso, pone de relieve la importancia de este tipo de actividades, casi siempre ocultas al gran público. 

Y es que, aunque parezcan actividades procedentes de una película de ciencia-ficción o algo casi exclusivo de los gobiernos más corruptos del mundo, el poder de los grupos de presión sigue siendo muy elevado y es interesante sacar a la luz su existencia. ‘The Great European Cigarette Mystery’, no consigue ofrecer sacar conclusiones sobre el tema concreto que proponía, pero sí permite acercarnos a un mundo secreto y oscuro del que probablemente se habla menos de lo que se debería. Y para lograr esto es tan válido un documental como una obra de ficción. 

Más cerca del thriller que del documental


Ese es realmente el debate de la película, que, aunque se distribuye como documental, se aproxima a un thriller político. Observamos a dos periodistas daneses, Mikael Bertelsen y Mads Brügger, que investigan el caso y entrevistan a los protagonistas, principalmente a John Dalli, pero sin que parezcan prestar atención a la cámara. Nunca se dirigen a ella, sino que parecen interpretarse a sí mismos, ajenos al espectador. La acción, a pesar de escenificada y hasta sobreactuada en ocasiones, resulta bastante creíble y comprensible. Y aunque artificial, es una estrategia atractiva, pues además de salirse de algunos patrones más clásicos del documental, se coloca al periodista en el centro, mostrando su proceso de investigación y otorgando dinamismo al relato. No obstante, esta técnica puede llegar a resultar forzada, ya que a través de los diálogos y de la acción se intenta explicar al espectador todo lo que sucede y por qué es relevante, por lo que dichos diálogos resultan artificiales en su intención didáctica.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'The Great European Cigarette Mystery’ (2017), de Jeppe Rønde

A esto se añade que no se narran los hechos de forma lineal, sino que se reserva información para incorporar más adelante un giro en la trama. Este elemento de sorpresa aproxima la narración, una vez más, al thriller más que al documental, primando el atractivo sobre la veracidad y la verosimilitud. De hecho, incluso suponiendo que todo lo que se narra sea verdadero, lo artificial y artístico de la narración le resta cierta credibilidad. Y, aunque es una herramienta atractiva para comprender el proceso de investigación de los periodistas, es probable que los hechos demandasen otra aproximación. 

Lo que sucede con la película puede resumirse a través de su propio título: ‘The Great European Cigarette Mystery’. Por un lado, resulta decepcionante que el tema del tabaco y de los lobbies de la industria se abandone tan pronto; por otro lado, utilizar la expresión “The Great Mystery”, “El gran misterio” nos da pistas sobre la vocación artística y enigmática de la obra. Así, puede resultar chocante o decepcionante no encontrar exactamente lo que la obra prometía, mas no es una estrategia desacertada y, ante la falta de respuestas, bienvenidas sean las preguntas que plantea. 

Lo mejor: una narración atractiva 
Lo peor: que se aleje tan pronto de los lobbies del tabaco, el tema que inicialmente ofrecía 
Nota: 6,5

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

martes, 3 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Holiday' (2018), de Isabella Eklöf

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Holiday' (2018), de Isabella Eklöf

Isabella Eklöf debuta en la dirección con la impactante y angustiosa 'Holiday'. Presentada en Sundance, es una de las obras más notables del Atlàntida Film Fest de Filmin


Bodrum, en el Mar Egeo, es uno de los principales destinos turísticos de Turquía. Aunque no es una zona ajena al lujo, no es un lugar prototípico en el que ambientar una película de mafiosos. Tampoco son los daneses a quienes asociaríamos en primer lugar con el narcotráfico. Ya desde su sinopsis ‘Holiday’ rompe moldes, pues narra una historia de gánsteres daneses que pasan sus vacaciones en esta localidad costera turca. Y lo hace desde la perspectiva de Sascha, una joven atractiva y superficial, novia-trofeo de un poderoso narcotraficante. 

Desde su llegada, es tratada con desprecio y violencia por el hombre que la recoge, anticipando el comportamiento que su novio tendrá durante toda la obra. Esa capacidad de anticipar lo que puede ocurrir, de dar pistas, se prolonga durante todo el film, resultando muy adecuada para crear un ambiente de tensión, de miedo y de incomodidad, que nos lleva a plantearnos por qué la protagonista continúa en su prisión de lujo, vicios y violencia[1]

Aunque ella parece ignorarlo, es imposible no sentir que Sascha está en constante peligro y que su comportamiento puede acarrear dramáticas consecuencias. En un momento vemos cómo conduce una Vespa con un pañuelo al cuello. Un obrero al que pide indicaciones le aconseja tener cuidado para que no se enganche en la rueda y tenga un accidente. En el siguiente plano vemos a la protagonista en el suelo, con las rodillas ensangrentadas, y entonces descubrimos la marca que el foulard produjo en su cuello al enrollarse en la rueda trasera de la moto. Esta secuencia se hace extensible a todo su entorno, en el que se mueve con excesiva despreocupación, sin parecer ser consciente –aunque el espectador sí lo es– de lo arriesgado de su situación y su comportamiento. Sin embargo, Michael, su novio o, como él se define en una ocasión, “su jefe”, no utiliza la violencia ni parece actuar de una forma tan controladora como en otras obras del género. Volvemos a ver una obra que rompe con los patrones tradicionales de este cine. Pero con ello lo que genera es un incremento en esa tensión e incomodidad, dando a entender que algo horrible puede estar a punto de suceder, pero sin que parezca llegar nunca.

Pero llega. Y la violencia y angustia acumuladas se desatan, con una escena durísima pero magistral, que cambia por completo la película, dando paso a una obra mucho más explícita. El hecho que tiene lugar[2] se muestra sin tapujos, en un plano fijo incómodo y desafiante. Tanto lo que se muestra como la forma de hacerlo son brutales, con una fuerza descomunal.

El apartado visual refuerza y otorga profundidad a una narración extraordinaria


En realidad, ese es otro de los puntos fuertes de ‘Holiday’. La fotografía, el juego con el segundo plano, las tomas largas, el encuadre con una acción principal rodeada por mucho espacio o con más de un foco de atención en planos habitualmente abiertos, el juego con los reflejos… Todo ello añade profundidad y dobles interpretaciones a las imágenes, trasladando además esa duplicidad y todos esos elementos audiovisuales a la narración y otorgándole nuevos significados. A lo que también contribuyen la fotografía y las  notables interpretaciones, sobre todo la protagónica de Victoria Carmen Sonne.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Holiday' (2018), de Isabella Eklöf

Todos estos elementos convierten al debut de la sueca Isabella Eklöf en una clase magistral de cine. ‘Holiday’ es una obra en la que el poder de lo que se muestra explícitamente y el poder de lo que se intuye indirectamente se equilibran. Una cinta diferente desde el punto de vista de la trama, pero única en su construcción de la narración, de los personajes y de los enfoques. Un trabajo construido de forma magnífica en la forma y en el fondo. Tan angustiosa como impactante y fascinante.

Lo mejor: la construcción de la tensión en la primera parte del film
Lo peor: que la incomodidad que genera pueda impedir apreciar otros elementos más "superficiales"
Nota: 9

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)


[1] Sigue leyendo únicamente si quieres conocer el final de la película. En la última imagen vemos cómo Sascha continúa su vida de lujo sonriente, como si esa violencia que ha sufrido –y que a punto estuvo de denunciar ante la policía– no le importase y solamente quisiera seguir su lujosa y despreocupada vida.
[2] A continuación, se describe, con spoilers, la escena en cuestión. Continúa leyendo solo si no te importa conocer qué es lo que sucede. Tras haber dado una paliza a uno de sus gregarios, Michael se siente tenso y, cuando Sascha intenta consolarlo, él comienza a estrangularla. Ante su rechazo, él la golpea, la tira en el suelo y la viola vaginal y oralmente. En un momento se observa cómo alguien baja las escaleras y, ante lo que ve, se da media vuelta y vuelve a subir. Al terminar, ella queda en el suelo mientras él se vuelve a colocar el reloj y se tumba en el sofá. Todo esto se muestra con un plano general fijo en el que se ve todo el salón y la acción transcurre en el centro de la pantalla. Más adelante en el film Michael vuelve a humillar y golpear a Sascha delante de un amigo de esta, de nuevo con la cámara alejada.

sábado, 30 de junio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'La posverdad rusa' (2018), de Paul Moreira

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'La posverdad rusa' (2018), de Paul Moreira

Uno de los títulos que se presentan dentro del Atlàntida Film Fest de Filmin es el documental francés 'La posverdad rusa', de Paul Moreira, que no trata con acierto un tema de gran relevancia


Las noticias falsas o falseadas, las conocidas como fake news, plantean uno de los principales desafíos para el sector del periodismo y, en general, para la democracia. Enmarcadas en la ola de la posverdad, en la que la emocionalización del discurso ha hecho que las opiniones pasen a tratarse como hechos, son el elemento central de la desinformación. Los investigadores Bennet y Livingston definen este fenómeno como “la irrupción sistemática de flujos de información autoritarios”. Esto es exactamente lo que Rusia lleva años haciendo. 

‘Inside the Russian Info War Machine’ analiza este fenómeno, centrándose en la influencia que el gigante euroasiático tuvo en procesos electorales tan destacados como los de Estados Unidos y Francia, así como las conexiones de las redes rusas con partidos extremistas europeos, campañas de desinformación a través de la red con otro tipo de contactos geopolíticos. El documental, traducido en castellano por 'La posverdad rusa', parece orientarse a esa guerra de la información, pero se introduce sin demasiado acierto en formas tradicionales de influencia geopolítica que, aunque muy cuestionables, posiblemente sean llevadas a cabo por gran cantidad de gobiernos y naciones. 

En realidad, ahí reside otro problema de la obra de Paul Moreira, y es que de lo que aquí se culpa a Rusia –intentar ganar aliados en otros países, desestabilizar a sus rivales, explotar internet con fines dudosos, etc.– no es algo exclusivo de este país. Ni la posverdad ni las noticias falsas pueden reducirse exclusivamente a Rusia, de la misma forma que tampoco parece adecuado generalizar –como en ocasiones parece ocurrir– al conjunto de la población rusa, sino a una élite, con Vladimir Putin a la cabeza, que forma parte de una red de partidos nacionalistas y autoritarios que se apoyan y retroalimentan entre sí. Lo extraño sería que no lo hicieran y, que utilicen la propaganda en la red, que se financien entre ellos o que establezcan alianzas es casi lo esperable de ellos.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'La posverdad rusa' (2018), de Paul Moreira

Es cierto que lo que hace el gobierno ruso es más complejo por su dimensión y por sobrepasar líneas que otros colegas no alcanzan, y por eso es tan peligroso y censurable, mas es necesario atacarlo con los argumentos adecuados. Primero, para evitar que sean contraargumentados. En segundo lugar, para no generar un ruido excesivo que impida distinguir acusaciones banales y más o menos irrelevantes de los comportamientos verdaderamente graves, que lo que sucede con Trump, a quien se critica de la misma forma cuando se le vuela el peluquín que cuando denigra a las mujeres o cuando viola los derechos humanos de las minorías. Y tercero, para no caer en los propios males que se critican.

Este fin hubiera demandado otros medios


De hecho, el documental comete el error de mostrar una visión excesivamente sesgada, dando a entender que Emmanuel Macron o la BBC lo hacen todo bien y que Marine LePen o Russia Today lo hacen todo mal, cuando no es así. Para poder atacar a la dirigente ultraderechista francesa o al medio propagandista ruso es necesario utilizar argumentos muy cuidados, reconocer que sus antítesis no son perfectos y no caer en falacias, pues de lo contrario se cometería el mismo error que ellos, ofreciendo visiones parciales de la realidad y alimentando el peligrosísimo discurso de buenos contra malos.

El trabajo de Paul Morerira, muy meritorio y en algunos aspectos muy completo, cuenta cosas que en su mayoría son totalmente ciertas, pero sin una justificación suficiente. Es probable que este tipo de información plantee ciertas complicaciones, pero una mayor tarea de contextualización y de explicación hubiera ayudado a comprender mejor la dimensión de esta problemática. El documental comienza mucho más moderado en el análisis y con una construcción más completa, pero la narración va dando paso a una gran cantidad de elementos y temas que no puede abarcar sin utilizar argumentos más vacíos e incompletos en ocasiones casi falaces, que restan credibilidad. 

Es evidente que el mensaje final del documental es muy válido, pero la forma de hacerlo llegar al espectador es más cuestionable. Precisamente porque no se aleja tanto de la retórica y de las fórmulas de los contenidos falsos o ‘alternativos’ que busca criticar. Así, aunque la conclusión sea importante, no es esta la mejor forma de llegar a ella. Aquí el fin, por admirable y necesario que sea, no justifica estos medios. 

Lo mejor: la tarea de investigación que hay detrás del film.
Lo peor: que los argumentos no estén suficientemente justificados y lleguen a resultar falaces; algo inadmisible en un tema tan delicado y criticable.
Nota: 4


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

sábado, 23 de junio de 2018

[Cine] Crítica: 'A la deriva' (2018), de Baltasar Kormákur

Crítica: 'A la deriva' (2018), de Baltasar Kormákur

En un mar de clichés, 'A la deriva' se mantiene a flote con solvencia, combinando romance y supervivencia


El próximo viernes, 29 de junio, se estrena en España ‘A la deriva’, una película dirigida por Baltasar Kormákur y protagonizada por Shailene Woodley y Sam Claflin. Aunque no rompe con los moldes del cine de supervivencia en un entorno natural hostil, sí que resulta entretenida, explotando con habilidad sus puntos fuertes. 

Inspirada en una historia real, se sitúa en 1983 en el océano Pacífico, cuando el brutal huracán Raymond pilló por sorpresa a una joven pareja que navegaba desde Tahití hacia San Diego en una embarcación de recreo. La tormenta destrozó la nave, alejándola de su rumbo y evitando casi cualquier posibilidad de rescate. La cinta muestra lo que sucedió antes y después de la tormenta, entrelazando las secuencias de supervivencia tras ella con los momentos de amor que transcurrieron entre que la joven pareja se conoció y comenzó su odisea.

Un acertado montaje paralelo


Son las escenas que cuentan qué ocurrió tras el naufragio las más atractivas, pues parece que Kormákur se desenvuelve mejor en el cine de catástrofes y situaciones límite, como ya demostró en ‘Everest’, que en una trama más romántica y cursi –algo que la propia película parece reconocer en un diálogo entre los protagonistas al comienzo del film–. En este sentido la decisión de montar de forma paralela ambas narraciones permite que nunca decaiga en exceso el ritmo y que, a su vez, tampoco se produzca una saturación derivada del agobio o la intensidad de las escenas en el mar.

Crítica: 'A la deriva' (2018), de Baltasar Kormákur

Esta estrategia sirve además para mantener la tensión y resulta inteligente y en cierta medida novedosa. Sin embargo, el océano está repleto de lugares comunes. En gran parte de esos tópicos sobre la libertad del mar, la inmensidad del océano o las catástrofes naturales cae ‘A la deriva’ (Adrift) –que en su título tampoco es especialmente original–, y durante buena parte del metraje a la película le cuesta escapar del lastre que suponen. Aun con ellos, sigue siendo una obra entretenida, impulsada por la buena actuación de Shailene Woodley y por una historia de partida muy atractiva. La narración sabe mantener la tensión sobre qué ocurrirá con la pareja formada por Tami y Richard y, a pesar de algunos elementos más o menos predecibles o recurrentes en este tipo de obras, incorpora un elemento de sorpresa que le otorga profundidad y dramatismo. 

En conjunto, a pesar de los altibajos y de la caída en algunos clichés, navega con firmeza y con algún inesperado golpe de timón, tan efectista como efectivo, que finalmente es lo que resulta más destacable de toda la obra. 

Lo mejor: un inesperado giro de guion que no conviene desvelar 
Lo peor: los tópicos y las cursilerías sobre la libertad del mar, el cruce del horizonte o la soledad en alta mar 
Nota: 7

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

sábado, 2 de junio de 2018

[Festivales] Una despedida de gala a un festival de película

El Festival de Cine y Televisión Reino de León cierra su V edición premiando los mejores trabajos de estos 14 días de proyecciones

El Festival de Cine y Televisión Reino de León cierra su V edición premiando los mejores trabajos de estos 14 días de proyecciones 


Llevamos varios días alabando la calidad de las obras que se han proyectado en el Festival de Cine y Televisión Reino de León y hoy era el día de celebrar no solo esos trabajos, sino el buen hacer del propio festival. A lo largo de estos días han sido muchos los actores, directores, productores o guionistas que, al presentar sus trabajos, destacaban lo bien que habían sido tratados por el festival. Y hoy, en la gala de clausura en el Auditorio Ciudad de León, se ha puesto el broche de oro con un evento elegante, ameno y divertido. 

El actor Lander Otaola fue el encargado de conducir la velada, junto al acompañamiento cómico del guionista, Chema Trujillo, y dar paso a los distintos galardones y actuaciones. Guiños a la ciudad y la provincia de León y a la actualidad política del día se mezclaron con agradecimientos y reconocimientos a la calidad de los trabajos, tanto de los presentados como de los premiados. Es algo que destacaron, por ejemplo, los responsables de ‘Le vivre ensemble’ al recoger su premio al Mejor cortometraje de ficción, señalando la gran calidad de las obras con las que competían. 

Del resto de discursos, resultaron especialmente atractivos los del Luisa Martín, premiada como Mejor actriz protagonista de televisión por su papel en ‘Servir y proteger’, que defendió la interpretación diciendo que “los actores somos carne de sensibilidad, carne de amor y carne de palabra”, y el de Mariano Venancio, que al recoger el reconocimiento por su trayectoria se refirió al festival, en una tierra minera, como una “mina de creatividad, imaginación o imagen”. 

El Festival de Cine y Televisión Reino de León cierra su V edición premiando los mejores trabajos de estos 14 días de proyecciones
Mariano Venancio, a su llegada a la gala

Cerró la gala, y el festival, el discurso de Tomás Martínez Antolín, que reconoció el trabajo de todo el equipo e invitó a empezar a trabajar desde el día siguiente en la siguiente edición. Sin duda, si se continúa por la línea de este año, esa sexta edición será una realidad y el festival seguirá consagrándose y asentándose.

Noche de premios 


Pero no debemos olvidar que la gala era, al fin y al cabo, una ceremonia de entrega de premios. Junto a los reconocimientos a los mejores trabajos proyectados durante el festival se entregaron galardones a intérpretes y series de televisión. Se entregaron un total de quince hombres pájaro, la atractiva escultura realizada por Amancio González que sirve como premio. Antena 3 arrasó entre los premios de televisión ya que, aunque algunas de las producciones no pertenecen ya a la cadena, sí son ideas originales suyas, como ‘Velvet’ o ‘La casa de papel’. Entre los galardonados de la categoría de cine, se hizo justicia, y obras tan sentidas y bien realizadas como ‘Nosotros’ o ‘La niña bonita’, magníficos trabajos capaces de transmitir un torrente de emociones, se impusieron en sus respectivas secciones. 

A continuación, la lista de premiados del V Festival de Cine y Televisión Reino de León: 

Cine 

Mejor largometraje – ‘Nosotros’

El Festival de Cine y Televisión Reino de León cierra su V edición premiando los mejores trabajos de estos 14 días de proyecciones
Protagonistas de 'Nosotros'

Mejor documental – ‘La batalla desconocida’ 

Premio especial del jurado al mejor guion – ‘Uno’ 

Mejor cortometraje de ficción – ‘Le vivre ensemble’ 

Mejor cortometraje de animación – ‘Woody & Woody’ 

Premio Cine Latinoamericano – ‘Blanca’ 

Premio Portugal de Cine – ‘Uma vida sublime’ 

Premio Cine de Escuelas – ‘Colores’ 

Premio Historias con sentido – ‘La niña bonita’ 

Televisión 

Mejor serie de ficción – ‘La casa de papel’ 

Mejor actriz protagonista – Luisa Martín, por ‘Servir y proteger’ 

Mejor actriz de reparto – Miriam Giovanelli, por ‘Velvet’ 

Mejor actor protagonista – Jaime Lorente, por ‘La casa de papel’ 

El Festival de Cine y Televisión Reino de León cierra su V edición premiando los mejores trabajos de estos 14 días de proyecciones
Jaime Lorente es recibido por Tomás Martínez Antolín, director del festival

Mejor actor de reparto – Óscar Terol, por ‘Allí abajo’

Premio por su trayectoria – Mariano Venancio

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)


Foto de portada: Imagen de todos los premiados en la gala

viernes, 1 de junio de 2018

[Festivales] La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

Las jornadas de miércoles y jueves, las últimas antes de la gala de clausura, combinaron cortometrajes de ficción y conmovedoras historias con sentido


La V edición del Festival de Cine y Televisión Reino de León se despide de sus proyecciones con abundancia de títulos. Las secciones de Historias con sentido y de Cortometrajes de ficción proyectaron sus últimos pases en unos días en los que se mostraron algunas de las obras más emocionantes del festival. La gala de clausura que tendrá lugar hoy viernes en el Auditorio Ciudad de León reconocerá los mejores trabajos de una edición marcada por la mayor cantidad de obras presentadas y por un crecimiento en la asistencia de público.

Pura emoción en un día de marcado corte social y humano 


Algunas de las obras más conmovedoras y esperanzadoras que se han proyectado en este festival se pudieron ver el miércoles en una jornada que comenzó con la presentación de sus obras por parte de la responsable de comunicación del Comité Español de ACNUR, organización que produce ‘La niña bonita’, y del director y la protagonista de ‘Senegal sonríe’. ‘La niña bonita’ narra la historia de una joven de 15 años y su familia, huidos de Siria y atrapados en un campo de refugiados en Grecia, mientras esperan la reagrupación familiar con su padre, que ha conseguido llegar a Alemania. Combinada con la historia de una mujer que, teniendo también 15 años, se convirtió en refugiada durante el golpe de estado contra Salvador Allende en Chile, ofrece una visión emotiva hasta el llanto y cargada de esperanza de uno de los mayores dramas del presente. 

‘Senegal sonríe’, con un espíritu igualmente optimista y más desenfadado, muestra la acción de un grupo de dentistas españoles que cada año viajan a aldeas senegalesas para cuidar la salud bucodental de la población local. Como la anterior, trata a sus protagonistas con dignidad, centrándose en el lado humano de las personas, algo que se destacó en el coloquio posterior, en el que también se alabó la tarea tanto de ACNUR como de los dentistas de Senegal Sonríe. 

La sesión había incluido también el cortometraje ‘Princesa de hielo’, un trabajo de Aldeas Infantiles, producido por El Deseo, de los hermanos Almodóvar, sobre un niño que para Reyes desea el disfraz de la princesa Elsa, de la película ‘Frozen’. Sirvió de alguna forma de antesala a los cortos que se proyectaron en la sesión nocturna, empezando por ‘Muñeca negra’, que fue presentada por Mateo Nicolau, su director y guionista. Cuenta la historia de una joven negra que quiere ser actriz pero que solo consigue papeles marginales por su color de piel.

La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

También estuvieron presentes para introducir su película el director Sergio Morcillo y el guionista Santiago Taboada, autores de ‘Gotas’, una obra de terror sobre una adolescente cuyos padres han muerto y que siente un fuerte dolor en su interior. Su juego con la tensión resulta por momentos aterrador, mucho más que ‘La dama de sal’, un thriller sobre un navío español que durante el siglo XVI navega por unas aguas malditas. 

Siguiendo en un barco, pero con una historia, lamentablemente, mucho más real, se proyectó ‘Uno’, protagonizada por Pedro Casablanc, que da vida al patrón de un barco pesquero cuya tripulación encuentra a la deriva un móvil en una bolsa de plástico. Una cinta aparentemente sencilla pero que oculta una historia muy dura. Algo similar ocurre con ‘Funky Lola’, centrada en una mujer jubilada que, para ayudar a su problemático hijo a saldar una deuda, comenzará a buscar desesperadamente una fuente de ingresos. Igualmente parece intrascendente, pero escondiendo una fuerte crítica social, ‘Lo cotidiano’, sobre una mujer en un bar a la que otras tres mujeres rodean y comienzan a acosar. Mucho más directa es ‘Madres de luna’, la historia de cuatro mujeres embarazadas en distintos lugares y condiciones que sufren distintos tipos de violencia. Por último, ‘Ayer o anteayer’ relata la historia de dos hermanas a bordo de un coche tras haber tenido una pelea. 

Las proyecciones se cierran siguiendo la línea del festival 


El festival ha contado con la presencia de obras diversas, con protagonismo para un cine concienciado, que busca emocionar y hacer reflexionar, algo que fue también aplicable a la última jornada de proyecciones del jueves. Dentro de la sección de Historias con sentido se presentaba ‘Anormal’, una obra muy humana sobre la pobreza que se vive en algunas zonas de Senegal. Tras ella se proyectó ‘Gigantes descalzos’, sobre un equipo de baloncesto de niños y niñas indígenas de México a los que el deporte de la canasta ha permitido acceder a la educación y a una perspectiva de futuro. Una cinta muy auténtica, que seguía la línea de ‘La niña bonita’ y ‘Senegal sonríe’, y que despertó un atractivo coloquio con su director y guionista, Iván Roiz, que acudió a presentar su trabajo.

La humanidad se abre paso entre la lluvia de proyecciones que cierran el Festival Reino de León

También estuvo presente, ya en la última sesión del festival, Javier Roldán, responsable de ‘Vida y muerte de Jennifer Rockwell’, basada en un personaje de una novela de Martin Amis, una exculturista que escribe una carta a su tía antes de tomar una decisión trascendental. ‘Scratch’, con una estrategia audiovisual abrumadora y agobiante, narra la historia de un joven con una discapacidad cognitiva que una noche presencia una paliza sin hacer nada. En tono de comedia encontramos ‘RIP’, una obra con un humor muy negro protagonizada por Itziar Castro, que da vida a una mujer que prepara el funeral de su marido, al que quedan 48 horas de vida. Una cinta cómica es también ‘Preliminares’, que relata las peripecias de una primera cita que no acaba demasiado bien. 

Rodada en francés, ‘La vivre ensemble’ es un film muy interesante sobre un director de escuela parisino que, tras los ataques terroristas de noviembre de 2015, deberá implementar medidas preventivas entre sus escolares, de entre 3 y 11 años. Otra obra que resultó atractiva fue ‘Madre’ de Rodrigo Sorogoyen, un tensísimo plano secuencia sobre una impotente y desesperada madre que recibe la llamada de su hijo de seis años, abandonado por su padre en una playa de Francia. La obra que cerró el festival fue ‘El mar amor’, sobre una mujer que, ante la falta de recursos, decide utilizar a su hija como moneda de cambio. 

Terminan así 13 días de proyecciones, con obras muy diferentes: arriesgadas, comprometidas, con una gran capacidad de emocionar o de enseñar… Cine de mucho nivel, que este viernes será reconocido en la gala de clausura que bajará el telón de un festival que camina en la buena dirección.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)