martes, 3 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Holiday' (2018), de Isabella Eklöf

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Holiday' (2018), de Isabella Eklöf

Isabella Eklöf debuta en la dirección con la impactante y angustiosa 'Holiday'. Presentada en Sundance, es una de las obras más notables del Atlàntida Film Fest de Filmin


Bodrum, en el Mar Egeo, es uno de los principales destinos turísticos de Turquía. Aunque no es una zona ajena al lujo, no es un lugar prototípico en el que ambientar una película de mafiosos. Tampoco son los daneses a quienes asociaríamos en primer lugar con el narcotráfico. Ya desde su sinopsis ‘Holiday’ rompe moldes, pues narra una historia de gánsteres daneses que pasan sus vacaciones en esta localidad costera turca. Y lo hace desde la perspectiva de Sascha, una joven atractiva y superficial, novia-trofeo de un poderoso narcotraficante. 

Desde su llegada, es tratada con desprecio y violencia por el hombre que la recoge, anticipando el comportamiento que su novio tendrá durante toda la obra. Esa capacidad de anticipar lo que puede ocurrir, de dar pistas, se prolonga durante todo el film, resultando muy adecuada para crear un ambiente de tensión, de miedo y de incomodidad, que nos lleva a plantearnos por qué la protagonista continúa en su prisión de lujo, vicios y violencia[1]

Aunque ella parece ignorarlo, es imposible no sentir que Sascha está en constante peligro y que su comportamiento puede acarrear dramáticas consecuencias. En un momento vemos cómo conduce una Vespa con un pañuelo al cuello. Un obrero al que pide indicaciones le aconseja tener cuidado para que no se enganche en la rueda y tenga un accidente. En el siguiente plano vemos a la protagonista en el suelo, con las rodillas ensangrentadas, y entonces descubrimos la marca que el foulard produjo en su cuello al enrollarse en la rueda trasera de la moto. Esta secuencia se hace extensible a todo su entorno, en el que se mueve con excesiva despreocupación, sin parecer ser consciente –aunque el espectador sí lo es– de lo arriesgado de su situación y su comportamiento. Sin embargo, Michael, su novio o, como él se define en una ocasión, “su jefe”, no utiliza la violencia ni parece actuar de una forma tan controladora como en otras obras del género. Volvemos a ver una obra que rompe con los patrones tradicionales de este cine. Pero con ello lo que genera es un incremento en esa tensión e incomodidad, dando a entender que algo horrible puede estar a punto de suceder, pero sin que parezca llegar nunca.

Pero llega. Y la violencia y angustia acumuladas se desatan, con una escena durísima pero magistral, que cambia por completo la película, dando paso a una obra mucho más explícita. El hecho que tiene lugar[2] se muestra sin tapujos, en un plano fijo incómodo y desafiante. Tanto lo que se muestra como la forma de hacerlo son brutales, con una fuerza descomunal.

El apartado visual refuerza y otorga profundidad a una narración extraordinaria


En realidad, ese es otro de los puntos fuertes de ‘Holiday’. La fotografía, el juego con el segundo plano, las tomas largas, el encuadre con una acción principal rodeada por mucho espacio o con más de un foco de atención en planos habitualmente abiertos, el juego con los reflejos… Todo ello añade profundidad y dobles interpretaciones a las imágenes, trasladando además esa duplicidad y todos esos elementos audiovisuales a la narración y otorgándole nuevos significados. A lo que también contribuyen la fotografía y las  notables interpretaciones, sobre todo la protagónica de Victoria Carmen Sonne.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Holiday' (2018), de Isabella Eklöf

Todos estos elementos convierten al debut de la sueca Isabella Eklöf en una clase magistral de cine. ‘Holiday’ es una obra en la que el poder de lo que se muestra explícitamente y el poder de lo que se intuye indirectamente se equilibran. Una cinta diferente desde el punto de vista de la trama, pero única en su construcción de la narración, de los personajes y de los enfoques. Un trabajo construido de forma magnífica en la forma y en el fondo. Tan angustiosa como impactante y fascinante.

Lo mejor: la construcción de la tensión en la primera parte del film
Lo peor: que la incomodidad que genera pueda impedir apreciar otros elementos más "superficiales"
Nota: 9

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)


[1] Sigue leyendo únicamente si quieres conocer el final de la película. En la última imagen vemos cómo Sascha continúa su vida de lujo sonriente, como si esa violencia que ha sufrido –y que a punto estuvo de denunciar ante la policía– no le importase y solamente quisiera seguir su lujosa y despreocupada vida.
[2] A continuación, se describe, con spoilers, la escena en cuestión. Continúa leyendo solo si no te importa conocer qué es lo que sucede. Tras haber dado una paliza a uno de sus gregarios, Michael se siente tenso y, cuando Sascha intenta consolarlo, él comienza a estrangularla. Ante su rechazo, él la golpea, la tira en el suelo y la viola vaginal y oralmente. En un momento se observa cómo alguien baja las escaleras y, ante lo que ve, se da media vuelta y vuelve a subir. Al terminar, ella queda en el suelo mientras él se vuelve a colocar el reloj y se tumba en el sofá. Todo esto se muestra con un plano general fijo en el que se ve todo el salón y la acción transcurre en el centro de la pantalla. Más adelante en el film Michael vuelve a humillar y golpear a Sascha delante de un amigo de esta, de nuevo con la cámara alejada.

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