miércoles, 17 de octubre de 2018

[Premios] ‘Fariña’, ‘Paquita Salas’ y ‘Babylon Berlin’, las mejores series de los Premios Ondas 2018


'Fariña' y 'Paquita Salas' entre los galardonados de uno Premios Ondas que se han centrado en la popularidad y el fenómeno


Este miércoles se han fallado en Barcelona los Premios Ondas 2018 que concede el Grupo PRISA desde hace más 60 años. Los premios más relevantes de la radio y la televisión en España, con especial significación para el sector radiofónico, galardonan también trabajos del campo de la música, las series y la publicidad.

Nos centraremos, claro está, en lo que nos interesa, las series, en donde ‘Fariña’ y ‘Paquitas Salas’ han hecho valer no solo su calidad, sino su condición de fenómenos televisivos y sociales, para alzarse con los galardones principales.

La serie de Atresmedia recibió el Premio a la Mejor serie española tras haber “puesto de acuerdo a críticos y audiencias”, a lo que el jurado añade “unas magníficas interpretaciones y lograda ambientación”. La de Netflix, por su parte, fue elegida como Mejor contenido o plataforma de emisión digital por ser “una serie distinta, divertida, desprejuiciada, que nos brinda personajes únicos en el panorama y que ha sido capaz de crear un universo propio y delirante”, destacando también a un “excepcional” Brays Efe.

El Pegaso al Mejor actor fue para Orial Pla, por su papel en ‘El día de mañana’, serie por la que Aura Garrido fue elegida Mejor intérprete femenina en ficción, que consiguió ex aequo con Patricia López Arnaiz, por su papel protagonista en ‘La otra mirada’. Otras series que fueron galardonadas fueron ‘Els homes del silenci’, como Mejor programa emitido por emisoras o cadenas no nacionales, mientras la serie alemana ‘Babylon Berlin’ y el documental también alemán ‘Rabiat: Türken, entscheidet euch!’ recibieron sendos Premios Ondas Internacionales de Televisión.


Abandonando las series de televisión, cabe mencionar los galardones a Jesús Calleja y Sandra Sabatés, como mejores presentadores, y a ‘Operación Triunfo’ y ‘La vida moderna’, como mejores programas de televisión y radio, respectivamente. Esto incide en lo que se podía apreciar con ‘Fariña’ y ‘Paquita Salas’, pues junto a la calidad (incuestionable en el caso de las series mencionadas) de estas producciones entra en juego el fenómeno en el que todas ellas se han convertido, trascendiendo sus plataformas y aproximándose –y esto ha sido reconocido por el jurado– a la transmedialidad, que marcará, entre otras, la televisión de los próximos años.

Lista de premiados:

TELEVISIÓN
-Premio ONDAS Internacional de Televisión: “BABYLON BERLIN", Alemania; “RABIAT: TÜRKEN, ENTSCHEIDET EUCH!”, Alemania.
-Mención Especial: “¿QUÉ PASA CON LOS NIÑOS?”, Noticias Telemundo, EE.UU.
-Mejor programa de entretenimiento: ‘Operación Triunfo’ - RTVE
-Mejor programa de actualidad: ‘RADIO GAGA’ - Canal #0 de Movistar+
-Mejor presentador: Jesús Calleja. ‘Planeta Calleja’ - Cuatro
-Mejor presentadora: Sandra Sabatés. ‘El Intermedio’ - La Sexta
-Mejor serie española: ‘Fariña’ - Antena 3
-Mejor intérprete masculino en ficción: Oriol Pla. ‘El día de mañana’ - Movistar+
-Mejor intérprete femenina en ficción (EX AEQUO): Patricia López Arnaiz. ‘La otra mirada’ – RTVE; Aura Garrido. ‘El día de mañana’ - Movistar+
-Mejor programa emitido por emisoras o cadenas no nacionales: ‘Els homes del silenci’ - Ottokar en coproducción con TV3 y RTVE
-Mejor serie de ficción de emisión digital: ‘Paquita Salas’ - Netflix

RADIO
-Mejor presentador de radio: Jordi Basté, El Món a RAC1
-Mejor programación (EX AEQUO): Julia Otero – ‘El Gabinete’ - Onda Cero; Isaías Lafuente – ‘La unidad de vigilancia’ - Cadena SER
-A la trayectoria: Tomás Fernando Flores (Radio 3)
-Mejor programa: ‘La Vida Moderna’ de David Broncano  - CADENA SER
-Mejor podcast: ‘Las tres muertes de mi padre’ - Pablo Romero y Cuonda Podcast
-Premio Especial ONDAS Internacional de Radio: Radio Colombiana, representada por Radio Caracol y RCN en su 70 aniversario
-Premio ONDAS Internacional de Radio: “In Shame, Love, in shame” (En la vergüenza, el amor, avergonzado, Irlanda; “Quand la mer se retire”, Bélgica.
-Mención Especial del Jurado: “Zuwara. Strukturen einer Schmugglerstadt” (Zuwara. Dentro de una ciudad de contrabandistas), Rundfunk Berlin-Brandenburg (RBB), Alemania.

MÚSICA
-Premio Nacional de música a la trayectoria: Manolo García
-Espectáculo musical, gira o musical: Concierto de Vetusta Morla en la explanada exterior de la Caja Mágica, Madrid: Concierto “Sedal Madrid”, Vetusta Morla.
-Mejor comunicación musical: RedBull Music Academy
-Fenómeno musical del año: ‘Operación Triunfo OT17’

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 12 de octubre de 2018

[Cine] 'Todos lo saben' (2018), de Asghar Farhadi: aproximación iraní a España

Penélope Cruz y Javier Bardem acompañan a Asghar Farhadi en su viaje a una España rural en la que la mentira y el pasado acaban saliendo a flote 



Es un caso absolutamente personal, pero el debate interno que ‘Todos lo saben’ reabre es una disyuntiva inconclusa que muchos cinéfilos compartimos: ¿cómo de negativas –o positivas– son las expectativas que nos formamos a la hora de ver una película? 

Desde luego, mejor presentación es casi imposible: uno de los mejores directores del momento, que introduce además una novedosa perspectiva de la sociedad española desde los ojos de una cultura más o menos lejana; los, probablemente, dos mejores intérpretes españoles, acompañados de un reparto inconmensurable, con nombres de la talla de Ricardo Darín, Inma Cuesta, Eduard Fernández, Bárbara Lennie o Ramón Barea; aplausos en Cannes; una historia enigmática y profunda en un entorno rural… Así, todo lo que no sea una obra maestra va a terminar resultando decepcionante.

Hago esta introducción para contextualizar una crítica que, en casi cualquier otra ocasión hubiera sido mucho más positiva. Sin embargo, aquí se ve lastrada por no cumplir sus enormes expectativas. O, en realidad, por no explotarlas por completo. 

Lastres a un enorme potencial 


Hay que valorar la valentía de Asghar Farhadi, que se adentra en una temática y un ambiente complejos y novedosos. Su deseo de rodar en España y de abordar lo español le lleva a introducir, con mayor o menor acierto, tropos y lugares comunes que, aunque puedan resultar innecesarios o forzados, aportan una notable riqueza, sobre todo por llevar incorporada la visión de un iraní que busca aquí lo universal.

Sin embargo, no consigue capturar y retratar la opresión de la vida rural como quizás sí hubiera hecho un mayor conocedor de la misma. La aproximación con las eternas cuentas pendientes, los saludos a todo el pueblo o la presencia de temporeros extranjeros resulta acertada, mas insuficiente. Y lo mismo ocurre con los personajes, que cumplen con algunos de los prototipos, pero que en ocasiones carecen de naturalidad.


En gran medida, esa falta de naturalidad y de verosimilitud es lo que lastra determinados puntos de la historia. Una historia poderosa e intrigante, muy cercana por momentos a un inquietante thriller psicológico, pero que comete algunos errores, tanto en la introducción del detective, que parece más un comodín para que la historia pueda solucionarse que un personaje que verdaderamente aporte algo, como en una resolución que no está a la altura del desarrollo y que impide un mayor calado[1]. También se pierde en ocasiones entre la intriga y el drama familiar, en el que Farhadi se siente más cómodo.

Ayudan, eso sí, las sobresalientes actuaciones. Salvo Ricardo Darín que, en un papel bastante secundario, dista de sus mejores trabajos, el reparto en su conjunto se acerca a su máximo exponente. Y eso es mucho para unos animales interpretativos extraordinarios, a los que Farhadi sí que sabe extraer todo su jugo.

También hay aciertos en la música –precioso el “Se muere por volver” de Javier Limón y Nella–, en algunos diálogos, en el vestuario, en el toque almodovariano, en la reflexión sobre la mentira… Y es que, una vez más, sin tráiler, sin conocer su ficha técnica y sin haber leído nada de ella, ahora podría estar hablando de una cinta magnífica. O tal vez las expectativas no hayan influido y la realidad sea que la película malgasta una parte de su enorme potencial. Cierto es que ‘Todos lo saben’ no alcanza todo lo que podría, pero lo que ofrece tampoco es escaso. Y es que, lamentablemente, no siempre se puede dar el máximo. Eso sí que lo sabemos todos.

Lo mejor: la construcción de la intriga 
Lo peor: la falta de autenticidad 
Nota: 7/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)



[1] SPOILER: La conversación que los padres de Rocío tienen al acabar la película y que ya no oímos podría haber sido lo más revelador y atractivo del film. Ver cómo esos personajes abordan el dilema que se les plantea hubiera planteado un estudio de la psicología de los personajes de enorme riqueza.

miércoles, 3 de octubre de 2018

[Cine] Crítica: 'El reino' (2018), de Rodrigo Sorogoyen: magistral retrato de la corrupción


Rodrigo Sorogoyen disecciona y critica la corrupción política en ‘El reino’, un thriller tenso e inteligente protagonizado por un Antonio de la Torre impecable


Un poderoso vicesecretario autonómico que, como la mayoría de miembros de su partido, está involucrado en oscuras tramas corruptas. Un caso destapado por la fiscalía que obliga al implicado a traicionar a unos compañeros de partido que le han dado la espalda por completo. Una lucha sin escrúpulos por acumular más y más poder que sobrepasa al propio caso de corrupción. Mariscadas, fiestas en yates, trituradoras de papel funcionando a destajo, maletas llenas de dinero, cargos políticos con cuentas en Andorra o Suiza... 

Son ya muchos, muchísimos, demasiados los casos de corrupción que acumulamos a nuestras espaldas. Y en mayor o menor medida, casi todos pueden verse reflejados en la trama de ‘El reino’, el último y magistral trabajo de Rodrigo Sorogoyen, presentado en Toronto y San Sebastián y en salas desde el pasado viernes. Crítica profunda, más que juicio moral, de un fenómeno complejo y con unas ramificaciones que no alcanzamos a comprender porque, al final, “el poder protege al poder”. 

La película evita todo tipo de referencias directas que permitan ubicar la trama en una región, en unas siglas políticas o en un caso de corrupción concreto. Esa sutileza y falta de precisión –que puede llegar a resultar un tanto forzada– permiten que lo que se narra en la obra pueda hacerse extensible a todo el territorio nacional y a casi cualquier partido político. De hecho, como se aprecia en un diálogo del film, y como afirmó el propio Sorogoyen, los personajes ni siquiera tienen ideología: son individuos corruptos en un sistema corrupto –hace ya mucho tiempo que no se puede hablar de manzanas podridas–. 

Funciona, de esta forma, como síntesis y análisis de toda una forma de relacionarse con el poder y de hacer política. No obstante, los personajes y las situaciones son fácilmente identificables y a todos nos vienen a la cabeza nombres para el joven y elegante recién llegado que parece querer acabar con la vieja política, a la periodista incisiva en busca de una exclusiva o al líder de un partido que aparece en las anotaciones de un cuaderno. Es evidente que, aunque ‘El reino’ es ficción, tiene clarísimos vínculos con la realidad. 

Lección de cine 


La temática ofrece un material muy jugoso y explotable y la propia actualidad se encarga de ofrecer personajes e historias curiosas, patéticas, desvergonzadas y casi imposibles. Sin embargo, es incuestionable que hay dos elementos clave que convierten a ‘El reino’ en una cinta mucho más eficaz y excitante: los intérpretes y la dirección.


Pocos papeles resultan más complejos para un actor o actriz que el de un personaje con dos caras, pues hay que ser capaz de mostrar ambas de forma verosímil. En este sentido, el reparto en su conjunto está maravilloso, dando vida a cínicos e hipócritas inmersos en un juego de traiciones y mentiras en el que es esencial saber esconder las verdaderas intenciones. Pero destacan dos figuras por encima del resto: Luis Zahera, capaz de transmitir la vulgaridad y el desprecio que despierta un empresario sin escrúpulos como el que él interpreta; y el protagonista absoluto, Antonio de la Torre, por enésima vez, excelso, capaz de cambiar de registro y de desatar la ira de su personaje con una veracidad y fuerza que impresionan. 

Al mismo tiempo, el pulso en la narración y el uso de una banda sonora eminentemente electrónica, así como el manejo magistral de la cámara, los encuadres y los planos, hacen que la obra de Sorogoyen tenga un ritmo vertiginoso. Así, las discusiones, los gritos, los insultos, las amenazas, las traiciones, las alianzas selladas en secreto y los juegos de poder en los que no existen las reglas ni los límites generan incomodidad, intensidad y tensión. Una tensión que no para de crecer hasta llegar a una secuencia final en la que la cámara captura frontalmente a los personajes, que escupen argumentos e interpelan al espectador. 

Y es que, finalmente, lo que hace ‘El reino’ es intentar despertar una reflexión en los espectadores, las verdaderas víctimas y, en gran medida, responsables de este sistema corrupto. Un sistema que era merecedor de una película tan intensa, sobrecogedora e inteligente. Ojalá sea este un paso más para cambiarlo.


Lo mejor: el ritmo, el cuidado de los detalles y toda la crítica que realiza 
Lo peor: que su intención de no citar partidos políticos o regiones lleve a algunas conversaciones a resultar ligeramente artificiales 
Nota: 9/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

[Cine] Crítica: 'Christopher Robin' (2018): solo de nostalgia no se vive

Crítica: 'Christopher Robin' (2018): solo de nostalgia no se vive

Este viernes llega a los cines la nostálgica ‘Christopher Robin’, en la que Ewan McGregor da vida a un Robin adulto que se ha olvidado de Winnie the Pooh y sus amigos del Bosque de los Cien Acres


La nostalgia es desde hace algunos años uno de los sentimientos que más se está aprovechando en la industria del entretenimiento audiovisual. Desde el espíritu ochentero de ‘Stranger Things’ a la ola de remakes, reboots o secuelas de obras clásicas, donde se incluyen, por supuesto, los abundantes remakes en acción real de clásicos Disney. 

‘Christopher Robin’ podría englobarse en estos, mas se trata de una historia independiente de todas las que conocemos del adorable osito y sus amigos. Se trata, en realidad, de una historia puramente nostálgica que se centra en un Christopher Robin adulto, padre ya de una niña, que se ha olvidado de sus amigos del Bosque de los Cien Acres debido a las obligaciones del mundo real. 

Es un tema que ya hemos visto en muchas ocasiones y que podría tener sentido por la compatibilidad de la historia con la de aquellos adultos que, como Christopher Robin, hace ya mucho que tuvieron que dejar atrás su infancia. Sin embargo, lo que ofrece es una trama previsible y, en gran medida, sensiblera. Tampoco hay sutileza, capacidad de sorpresa o riqueza de detalles y, salvo por algunos momentos alocados y graciosos, siempre con los animales en pantalla, la obra de Marc Forster apenas ofrece diversión. Así, el aparente planteamiento original se malgasta, haciendo que la película solo sea capaz de funcionar como posible pasatiempo infantil. 

Mantener la esencia 


El mundo de Winnie the Pooh fue, y sigue siendo, uno de los más queridos por personas de distintas generaciones. A ello contribuye la sencillez y dulzura –que, como ocurre con la miel, a veces llega a ser empalagosa– de sus historias, así como la fácil identificación y clasificación de los personajes. Todo esto se cumple en la cinta que ahora protagoniza Ewan McGregor, en la que además se realizan varias alusiones a elementos conocidos por los seguidores de las aventuras previas de Pooh, como el Heffalump, la cola de Ígor o el globo rojo. 

Y es que ‘Christopher Robin’ parece tener como único objetivo el de mantenerse fiel al espíritu original. Esto puede resultar adecuado para captar al público más joven –a lo que hay que sumar la nueva textura de Pooh, Tiger y compañía, que recuerda más si cabe a abrazables peluches–, pero impide cualquier evolución que lleve a esta obra a aportar algo novedoso en una saga ya abundantemente poblada.

Crítica: 'Christopher Robin' (2018): solo de nostalgia no se vive

La sencillez y la fidelidad a lo que ya conocíamos son esenciales para lograr la tan ansiada nostalgia. Mas, si eso es lo único que aporta esta película, ¿cuál es su función? ¿No resultaría más nostálgico y efectivo revisionar alguno de los clásicos que ya habían protagonizado Pooh y compañía? 

Lo mejor: cómo consigue trasladar el espíritu de Winnie the Pooh a la acción real 
Lo peor: que capturar ese espíritu parezca ser el único objetivo de la película 
Nota: 5

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

domingo, 30 de septiembre de 2018

[Cine] Crítica: 'La monja' (2018): el spin-off de The Conjuring no consigue dar miedo

Crítica: 'La monja' (2018): el spin-off de The Conjuring no consigue dar miedo

Lo último de la saga Expediente Warren, 'La monja', ofrece menos terror del que su punto de partida prometía


Si ninguno de los estrenos que quedan hasta final de año –algunos de ellos bastante esperados y atractivos– lo evita, ‘La monja’ va camino de convertirse en la película de terror más taquillera de 2018. Se sumaría así al éxito de las anteriores obras de la saga Expediente Warren (The Conjuring), confirmándola además como una de las más relevantes en la historia del género. Y eso a pesar de que la calidad de esta última entrega y, sobre todo, el nivel de escalofríos que provoca, dejan bastante que desear. 

Esta cinta presenta el surgimiento del personaje de La Monja, encarnación de la presencia demoníaca Valak, que ya había sido introducida en ‘Expediente Warren: El caso Enfield’. Los hechos tienen lugar en 1952 en una abadía rumana, a la que el Vaticano envía a un sacerdote con experiencia en posesiones y a una novicia que todavía no ha tomado sus votos –Interpretada por Taissa Farmiga, hermana de Vera– para investigar el misterioso suicidio de una monja. Allí, junto al joven que encontró el cuerpo sin vida de la religiosa, serán testigos de una poderosa presencia maligna. 

Esta historia, enmarcada en una misteriosa abadía de clausura de Transilvania, ofrece una base consistente para un trabajo verdaderamente aterrador. Y más si cabe si quien está detrás de la misma y de la producción es James Wan. Sin embargo, la película que dirige Corin Hardy comete numerosos errores que juegan en su contra y que impiden explotar unas premisas bastante interesantes. 

Nunca logra infundir terror 


En primer lugar, y sobre todo, por la presencia de un personaje cómico, que descarga completamente la tensión que se intenta construir con el resto de elementos. La risa es la mejor medicina contra el miedo, y este personaje es el que impide una inmersión total en la experiencia terrorífica. Él mismo es también el que incorpora diversos aspectos más propios del cine de aventuras –enfrentarse a un ser demoníaco con una escopeta no parece demasiado lógico– que de terror.

Crítica: 'La monja' (2018): el spin-off de The Conjuring no consigue dar miedo

Por otro lado, y aunque es una decisión artística que no comparto más que un error, a la hora de construir un relato aterrador tiendo a preferir la amenaza velada por encima de la presentación directa y frontal del monstruo. Aquí, justificado con la aparición de La Monja en ‘El caso Enfield’, las figuras demoníacas aparecen sin ocultamientos y misterio desde el comienzo. Esto garantiza varios sustos –en ocasiones más efectistas que imprevisibles–, pero impide que el misterio, el desconocimiento y la expectación aumenten la tensión. Esto es precisamente lo que ocurría en las dos entregas de Expediente Warren, mucho más sutiles y esquivas en la representación del mal, y probablemente lo que les añadía un notable atractivo del que ‘La monja’ carece. Y si en las dos películas que dirigió James Wan se apreciaba el toque de terror clásico, en esta ocasión lo que destaca es la caída en abundantes lugares comunes del género, algunos más innecesarios que otros, además de una cierta sensación de previsibilidad y de falta de coherencia en la sucesión de fenómenos inexplicables y alucinaciones. 

Todo ello no impide una sensación de incomodidad a lo largo del film. Pero se trata más de la incomodidad que sientes con una película de aventuras que se ha pasado con la oscuridad que de la angustia y los escalofríos que una obra de la saga The Conjuring debería causar. 

Lo mejor: el planteamiento original 
Lo peor: que todas las decisiones que toma parezcan destinadas a evitar el miedo 

Nota: 3

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

lunes, 20 de agosto de 2018

[Series] 'The Innocents': cuando una historia que engancha no es suficiente

'The Innocents': cuando una historia que engancha no es suficient

En ocasiones es necesario encontrarnos con series más o menos mediocres o que situaríamos por debajo de la media –en ningún caso hablo de malos trabajos– para poder darnos cuenta del verdadero nivel que las producciones de ficción televisiva han alcanzado en fechas recientes. La británica ‘The Innocents’ es una de esas series que hace algunos años hubiera estado en el top y que hoy parece decepcionar si se compara con otras grandísimas obras disponibles en Netflix, la plataforma en la que se estrena el próximo 24 de agosto.

June, una adolescente que vive con un padre muy restrictivo y un hermano que padece agorafobia, huye desde su pequeño pueblo hacia Londres con su novio del instituto. Allí, un intento de secuestro por parte de un hombre que dice conocer a su madre hace que June comience a experimentar cambios en su cuerpo que le llevan a adquirir de forma temporal la apariencia de las personas a las que toca. Una condición que, aparentemente, su madre también compartía. 

Sin resultar rompedora, se trata de una idea original que engancha, generando nuevas preguntas a medida que avanza. En este sentido, la narración resulta intencionadamente compleja, no permitiendo atar cabos hasta pasados un par de capítulos, e incorporando nuevas incógnitas, personajes y complicaciones en la trama.

The Innocent serie de Netflix

Escaso interés fuera de la historia 


Pero más allá de ese atractivo e interés por conocer el desenlace y las explicaciones que argumentan lo que conocemos, la serie no corre riesgos. El montaje y determinados aspectos de la narración resultan convencionales y previsibles, mientras que las actuaciones tampoco son extraordinarias. Se echa en falta algún elemento formal o técnico identificativo que ayude a resaltar y aprovechar el potencial de la historia. 

Volviendo al comienzo, en un contexto tan sobrecargado de series, y de buenas series, es necesario algún aspecto diferenciador, La nostalgia ochentera de ‘Stranger Things’, el carisma o la forma de hablar de los protagonistas de ‘Narcos’, la reivindicación por la libertad sexual en ‘Sense8’ o la estética oscura y misteriosa de ‘Dark’ –por citar solamente ejemplos de Netflix– son los que hacen que las tramas, ya de por sí atractivas de estas producciones, puedan destacar y ganar un valor añadido que las convierten en obras capaces de sobresalir. Eso es lo que le falta a ‘The Innocents’.

The Innocent serie de Netflix

No obstante, habiendo visto solo los cuatro capítulos disponibles antes del estreno, y siendo conscientes de la progresión en estos, el interés por la serie protagonizada, entre otros, por Guy Pearce, todavía tiene margen y capacidad para aumentar. Aunque todavía no sea conocido, la aparición de algún elemento diferenciador que complemente la trama, junto a un ligero pulido de las actuaciones y la fotografía, podría convertir en notable a una obra, por ahora, convencional.

Lo mejor: el interés por conocer qué ha pasado y qué pasará
Lo peor: su falta de riesgo y de atrevimiento para lograr una serie diferente


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

lunes, 6 de agosto de 2018

[Series] 'La casa de las flores': una comedia negra mexicana sobre una familia muy poco convencional

Review de la serie mexicana 'La casa de las flores'

Decía Oscar Wilde que la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella. Esa premisa parece seguir ‘La casa de las flores’, la última producción mexicana disponible en Netflix, pues para escapar de estereotipos lo que hacer es recurrir a todos ellos. Así, explota de una manera fresca muchos de los clichés de las telenovelas hispanoamericanas: amantes, suicidios, salidas del armario, hijos ilegítimos, problemas económicos de los ricos, encarcelamientos… 

Resulta igualmente curioso que las interpretaciones parecen, a su vez, estereotipos, con personajes simplistas e actuaciones burdas y poco sutiles. No obstante, el trabajo de los actores y actrices es más complejo y completo de lo que podría parecer en un principio, mientras que sus personajes siguen en su mayoría una notable evolución a lo largo de la temporada. Entre esos personajes destaca la inclusión de travestis, homosexuales, bisexuales o personas transgénero. La diversidad sexual que se muestra, aunque de una forma mucho menos ostentosa, podría incluso recordar a ‘Sense8’, algo muy meritorio en un trabajo procedente de un país tan conservador, algo sobre lo que se reflexiona en la propia serie. 

Lo mencionado hasta ahora da lugar a una obra moderna y profunda, que despierta debates intensos escondidos en una trama ligera y muy divertida. Pues, desde las interpretaciones, los encuadres y los propios contenidos de la historia consiguen un humor casi constante, que no suele llegar a la carcajada, pero que mantiene casi imborrable la sonrisa. Se trata de un humor negro y libre, capaz de tocar, sin demasiados tapujos, casi todo tipo de temas.

Review de la serie mexicana 'La casa de las flores'

Y eso a pesar de los dramas que se suceden porque, con toda su modernidad y novedad, no deja de tener un fuerte regusto a telenovela. Y esto no es en ningún caso negativo, pues es, junto a su ligereza, lo que engancha. Se convierte así en un placer (no tan) culpable, aunque tenga mucho más contenido del que se aprecie a simple vista o tras los primeros capítulos. 

Paco León es parte de una familia no tan perfecta 


‘La casa de las flores’ es el nombre de la floristería –o florería– que regenta una familia de la alta sociedad mexicana; una familia aparentemente perfecta a la que, poco a poco, le van surgiendo espinas y malas hierbas. Junto a destacadas figuras del cine y la televisión mexicanos, como Verónica Castro, uno de los personajes está interpretado por el español Paco León, que hace su aparición casi a la mitad de la temporada. Se trata de un punto de inflexión en el que tanto la trama que podríamos considerar principal como ese mensaje de igualdad y respeto que se intenta transmitir cobran fuerza.

Es con la llegada de su personaje con la que también un cierto caos que había reinado al principio de la narración se va asentando, y las distintas líneas de acción van adquiriendo sentido, aunque continúan los giros de guion y las sorpresas. Finalmente, no todas las tramas se cierran, y no todas lo hacen con un final feliz, lo que puede hacer sospechar una continuación a esta primera temporada que está a punto de florecer con todo su esplendor en Netflix. 

Lo mejor: su tratamiento ligero y humorístico de temas complejos y necesarios 
Lo peor: que el caos que se desata en la vida de los protagonistas al comienzo de la serie se traslada (quizás demasiado bien) al espectador, con cierta sensación de pérdida e incomprensión en algunos momentos 
Nota: 8

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

sábado, 28 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'El caso Kurt Waldheim' (2018), de Ruth Beckermann

Crítica: 'El caso Kurt Waldheim' (2018), de Ruth Beckermann

‘El caso Kurt Waldheim’, sobre el pasado nazi del que fuera Secretario General de la ONU y Presidente de Austria, recibió el Premio del Público en el reciente Atlàntida Film Fest


En 1986, tras haber sido Secretario General de la ONU entre 1972 y 1981, Kurt Waldheim se presentaba como candidato a Presidente de la República de Austria por el ÖVP, el partido popular austríaco. Durante la campaña, se hicieron públicos datos sobre el pasado de Waldheim en las SA nazis y su posible participación en crímenes de guerra, una información que se había mantenido oculta hasta entonces. A pesar de estas acusaciones e informaciones, Waldheim fue elegido Presidente. 

Este hecho puso a la sociedad austriaca frente al espejo, pues el pasado de Waldheim, más allá de ocultaciones, mentiras y de la relevancia pública del personaje, no era excesivamente distinto del de muchos otros austríacos de su generación. La película conduce a la reflexión sobre las excusas de Waldheim, extensibles a toda la sociedad: que la población no sabía nada del Holocausto y que su comportamiento era propio de soldados o ciudadanos obedientes. 

Gracias a esto y a determinados intereses geopolíticos de la postguerra, la sociedad austríaca fue considerada, tanto a sí misma como por el resto de países, como la primera víctima del nazismo tras el Anschluss –la anexión de Austria por el Tercer Reich en 1938–y no como una parte culpable. Esa culpabilidad solo comenzó a asumirse tras lo ocurrido con Kurt Waldheim, y no por la gravedad de su historia, sino, precisamente, porque su rol no fue tan diferente del de otros compatriotas. 

Así, la película resulta de una relevancia incuestionable. Primero por la importancia de este fenómeno, poco conocido fuera de la sociedad austriaca, y por la fascinación que despierta que un miembro de las SA nacionalsocialistas alcanzara la presidencia de su país y la más alta posición de las Naciones Unidas. Segundo, por el momento en el que este documental vio la luz, coincidiendo con la llegada al gobierno austríaco de una coalición entre el Partido Popular de Austria (ÖVP), al que pertenecía Waldheim, y el Partido de la Libertad (FPÖ), de corte ultranacionalista y xenófobo.

Crítica: 'El caso Kurt Waldheim' (2018), de Ruth Beckermann

Salvando las distancias –algo que tal vez no se está haciendo con la suficiente frecuencia, cayendo en asociaciones fáciles e injustificadas–, es evidente que lo que se narra en la película ayuda a explicar los acontecimientos de la política actual del país alpino. En este sentido, la propia directora, Ruth Beckermann, afirma al comienzo del documental que “no fue casualidad que estos viejos materiales aparecieran justo ahora”, aludiendo a la cinta VHS que encontró con los documentos audiovisuales relacionados con el caso Kurt Waldheim que ella misma había rodado durante 1986.

Un auténtico vals audiovisual


Más allá de los intensos, inteligentes e interesantes debates políticos que despierta la cinta de Beckermann, debemos reparar en el título original: “Waldheims Walzer”. El Vals de Waldheim hubiera sido una traducción acertada, pues el documental transcurre con un ritmo extraordinario. Trata el tema con conocimiento, pero el saber hacer desde el plano formal no es menos atractivo, ayudando a su comprensión incluso para el público ajeno al tema. 

El material, tanto el captado por la autora en 1986 –con un estilo común al cine protesta germanoparlante de los años 80 y 90–, como el procedente de archivo –entrevistas en televisión, mítines políticos, sesiones parlamentarias…– no se obtuvo pensando en el documental, de ahí que el valor del montaje sea todavía mayor, logrando un muy buen trabajo desde el punto de vista del estilo y la narración. 

El premio en la Berlinale como Mejor Documental y el Premio del Público en el Atlàntida Film Fest confirman la calidad de esta obra. El mayor acierto reside en que el aspecto formal y el ritmo de la narración resultan incuestionables, permitiendo así que el tema de fondo sea capaz de abrir numerosos debates y reflexiones. 

Lo mejor: lo acertado del momento en el que aparece la obra 
Lo peor: la excesiva importancia que se otorga a EE.UU. en el film 
Nota: 8


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

miércoles, 25 de julio de 2018

[6º aniversario] Seis películas para celebrar los orígenes del cine

Seis películas para celebrar los orígenes del cine

Seis películas clave para entender los orígenes del cine y para agradecer el trabajo de los pioneros... tanto del séptimo arte como del blog


En Los Lunes Seriéfilos cumplimos nuestros primeros seis años. Como cada aniversario, es inevitable volver la vista atrás y recordar cómo empezó todo y qué hicieron los que nos han traído hasta donde estamos. Eso es precisamente lo que vamos a hacer aquí; rememorar los orígenes del cine con seis películas esenciales para comprender el nacimiento y la evolución del séptimo arte. No son las seis primeras, ni las seis mejores, ni las seis más importantes: son seis títulos muy representativos, pero que obedecen a criterios muy personales, pues en los aniversarios cada uno mira atrás con una perspectiva única.


Esta lista forma parte de la serie de sextetos que estamos realizando en el blog para celebrar nuestro cumpleaños y, más concretamente, para agradecer a quienes me (nos) han precedido en este proyecto, pues sin ellos, sin su meritorio trabajo previo, no estaríamos aquí. Los fallos y, sobre todo, los aciertos de los pioneros dieron forma a esta aventura. Los aciertos que se muestran a continuación dieron forma a la maravillosa aventura que es la Historia del Cine.

-‘Viaje a la luna’ (1902, Georges Méliès): una de las obras más representativas de la Historia del Cine. Aunque hoy se conciba como un cortometraje, sus casi 15 minutos suponían en su momento una de las mayores producciones realizadas con el novedoso cinematógrafo. Y si los Lumière eran los padres del invento, Méliès es, sin duda, el padre del cine, pues esta obra le convierte en pionero de la narración audiovisual y, sobre todo, de los efectos especiales. Estos efectos especiales, incluyendo figuras fantásticas, y con la luna como protagonistas en varias de sus producciones, fueron habituales en el cine de Méliès. Pero esta película en general, y la imagen de la luna con el cohete clavado en un ojo en particular, se han convertido en elementos icónicos del cine y en la obra más reconocida de los orígenes del cine.

-‘El valor del trigo’ (1909, David W. Griffith): no es la obra más destacada del estadounidense, pues ‘El nacimiento de una nación’ o ‘Intolerancia’, mucho más monumentales y relevantes, son piezas mucho más relevantes desde el punto de vista de la narración cinematográfica y mucho más influyentes en el cine posterior. Sin embargo, este cortometraje, con tres historias paralelas pero interconectadas, es clave para poder comprender sus trabajos posteriores. Se trata de una crítica a los poderosos terratenientes que controlan el mercado del trigo, hundiendo los precios para obtener un mayor beneficio, y arruinando a los agricultores y vendedores. Una obra de fuerte carga social, como muchas otras de Griffith, y una de las primeras cintas en utilizar con maestría el encuadre y la narración paralela.

‘El valor del trigo’ (1909, David W. Griffith)

-‘El chico’ (1921, Charles Chaplin): probablemente no sea la película más influyente ni la mejor de Chaplin, pero es la que confirma la creación de un personaje, Charlotte, y una de las películas que, dentro del cine mudo, mejor consigue transmitir todo tipo de sensaciones: emocionante, dulce, triste, divertida, crítica... El primer largometraje de Chaplin es una película muy completa que permite explotar las habilidades de mimo y de cercanía con la realidad social del genial artista inglés.

‘El chico’ (1921, Charles Chaplin)

-‘Nosferatu’ (1922, F. W. Murnau): la obra de Murnau, una de las máximas representantes del expresionismo alemán, es una pieza esencial para comprender todo el cine de terror que ha venido después. No solo la figura de Drácula y los vampiros son, casi siempre, herederos de Nosferatu, sino que la narrativa, la iconicidad y el simbolismo de la gran mayoría de obras de terror beben de la obra de Murnau y, en general, del expresionismo alemán. Esta corriente, amenazadora, intensa, oscura, onírica y personal, es una de las que mejor ha sabido explotar las posibilidades del séptimo arte.

‘Nosferatu’ (1922, F. W. Murnau)

-‘El baile de los esqueletos’ (1929, Walt Disney): el creador de Mickey y de la productora más importante, tanto en la actualidad como a lo largo de la historia, no podía faltar. Este cortometraje, perteneciente a la serie de las Silly Symphonies, muestra uno de los fenómenos más atractivos e identificativos del cine de Disney: el Mickey Mousing. Esto es, sincronizar el movimiento de las imágenes con el sonido. Fue una de las primeras experiencias que aprovecharon el recién incorporado sonido, explotando los dos componentes clave del cine: imagen y sonido.

‘El baile de los esqueletos’ (1929, Walt Disney)

-‘Sopa de ganso’ (1933, Leo McCarey): pioneros del humor, los Hermanos Marx, con Groucho a la cabeza, dejaron imágenes, escenas y diálogos para el recuerdo. Es difícil escoger una obra de ellos, pues la estructura es similar en casi todas y la historia es, a menudo, lo de menos. El ritmo, la locura, el ingenio y el humor surrealista y desternillante de los Marx son imprescindibles para comprender la screwball comedy, los Monty Python, Mr Bean y, en general, casi todo el humor que llegó tras ellos.

‘Sopa de ganso’ (1933, Leo McCarey)

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

sábado, 21 de julio de 2018

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Amateurs' (2018), de Gabriela Pichler

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Amateurs' (2018), de Gabriela Pichler

La sueca 'Amateurs' ofrece una interesante reflexión sobre la identidad de los inmigrantes y las clases sociales con una perspectiva juvenil y desenfadada 


Habitualmente, y lo estamos viendo en este Atlàntida Film Fest, tratar temas como la inmigración o la pobreza suele realizarse a través de obras más bien oscuras y dramáticas. Suele ser lo más adecuado, pues abordar estas materias con ligereza puede implicar una frivolidad que desprestigie el mensaje o que le reste profundidad. Precisamente por eso, ‘Amateurs’ tiene tanto mérito, ya que logra adentrarse en una intensa reflexión sobre la inmigración y la lucha obrera en una producción cargada de vitalidad y ligereza.

Narra la historia de Dana y Aida, dos jóvenes amigas de origen inmigrante y de distintas clases sociales que deciden grabar una película sobre su localidad, la ciudad sueca de Lafors, tras una petición por parte del ayuntamiento, que busca mostrar las bondades del lugar para que un supermercado alemán se instale allí. Paralelamente, el ayuntamiento contrata a un realizador profesional que buscará, de una forma más académica y neoliberal, mostrar las bondades de Lafors. 

Se plantean de esta forma dos aproximaciones, no solo hacia el rodaje que tiene lugar dentro de la trama, sino hacia la propia película de Gabriela Pichler. No se busca el preciosismo ni el dominio técnico que parece tener el cineasta profesional, sino que prevalece la autenticidad, la voz de las personas e imágenes que Dana y Aida utilizan para su proyecto. Y con ello, la forma de ser de las dos protagonistas –rebeldes, juveniles, anárquicas y cargadas de vitalidad– se transmite a toda la narración. En este proceso, la decisión del supermercado de instalarse en Lafors se convierte en una especie de mcguffin que, aunque se resuelve al final de la cinta, va perdiendo relevancia, haciendo que la trama de ‘Amateurs’ y la de la grabación de Dana y Aida sean casi intercambiables. El trabajo de la directora sueca adquiere el carácter inconformista, contestatario y rebelde del film que ruedan sus protagonistas, pero también su inocencia y vitalidad, convirtiéndose con ello en una de las obras más luminosas y positivas que se presentan en este Atlàntida Film Fest.

[Atlàntida Film Fest] Crítica: 'Amateurs' (2018), de Gabriela Pichler

Una película con interesantes e inteligentes reflexiones 


La aproximación ligera y vitalista de la obra no le resta un ápice de profundidad ni de inteligencia, sobre todo en los dos temas más destacados y centrales de la película: la identidad de los hijos de inmigrantes y la lucha de clases. El primer aspecto es más indirecto, pues se muestra a través de las dos jóvenes protagonistas –una de ellas, adoptada por una familia kurdo-sueca; la otra, recién llegada a Suecia con su familia–, a las que se une Musse, el personaje más relevante del film: un empleado del gobierno local, responsable de que realice la película, descendiente de una familia del sudeste asiático, y criado toda su vida en Lafors. Por su parte, en lo relativo a la lucha de clases, el desempleo y la precariedad el debate es directo y frontal: la llegada de las instalaciones de un supermercado de bajo coste y el peso que la industria del cuero tiene en Lafors propician debates de gran interés que las dos chicas presentan incluso a algunos de los habitantes de la localidad a los que entrevistan. 

Algunas de estas reflexiones contienen una profundidad e inteligencia envidiables, introduciendo puntos de vista dispares y sin intentar resultar moralizante ni realizar juicios de valor. Y a pesar de resultar casi inesperado en una cinta aparentemente tan sencilla y juguetona, el análisis y las preguntas que plantea ‘Amateurs’ son lo más destacado de una obra capaz no solo de reflexionar sobre sí misma, sino de adentrarse en reflexionas y materias más complejas. Tan complejas que es necesaria una voz rebelde e inocente para poder abordarlas. 

Lo mejor: sus debates sobre la identidad y las clases sociales 
Lo peor: que intuye material e historia para mucho más de lo que se muestra 
Nota: 8,5


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)