lunes, 19 de agosto de 2019

[Premios] Camino a los Emmy 2019: Mejor TV Movie

Continuamos nuestro camino hacia los Emmy 2019 repasando las nominadas a Mejor TV Movie, es decir, películas directamente producidas para su emisión en televisión: 'Bandersnatch', 'Brexit', 'Deadwood: The Movie', 'King Lear' y 'My Dinner with Hervé'


Aunque a veces quedan relegadas en importancia por las series y miniseries, más influyentes por contar con emisiones más extensas y con mayor potencial para lograr nominaciones dado su mayor número de capítulos y personajes, las películas para televisión van ganando peso a medida que las fronteras entre cine y televisión se desvanecen. Además, las plataformas de streaming producen un mayor número de películas propias para engrosar sus catálogos y varias series han completado sus universos con películas estrenadas directamente en las plataformas o canales donde se emitían –es el caso de 'Sense8' o de una de las nominadas, 'Deadwood'–. A esto hay que añadir la innovación que estamos viendo en las películas interactivas, como otra de las nominadas, 'Bandersnatch', y que abren un nuevo filón para estos contenidos. Con todo esto, las TV Movies tienen mucho interés, y las nominadas este año en esta categoría pueden servir para demostrarlo.

'Bandersnatch'

'Bandersnatch'

No quiero decir que la película interactiva creada por Charlie Brooker para Netflix está en esta lista solo por la novedad que supone, pero desde luego no está precisamente por la calidad de su narración o de sus interpretaciones. La historia de este adolescente (Fionn Whitehead) que diseña un videojuego en 1984 puede ser manipulada por el espectador, que toma decisiones en diversos momentos, afectando en mayor o menor medida al resultado final. Resulta muy interesante como experimento llamado a revolucionar el mundo de la producción audiovisual, y su inclusión en el universo de 'Black Mirror' –que ya lleva dos premios en esta categoría con 'San Junípero' y 'USS Callister'– parece especialmente acertada, como también lo es la reflexión tecnológica y metacinematográfica que plantea. 

Desde luego esta película estrenada en diciembre de 2018 pasará a la historia, pero desde un punto de vista exclusivamente cinematográfico, resulta floja, con una narración todavía limitada por su apuesta técnica y con actuaciones bastante mejorables.

'Brexit: The Uncivil War'

'Brexit: The Uncivil War'


Quizá sea la obra más actual, ya que uno de sus personajes secundarios, Boris Johnson, se convirtió hace pocas semanas en Primer Ministro del Reino Unido y ya que su protagonista, Dominic Cummings, pasará a ser una figura de relevancia en el gobierno británico. Narra la historia de cómo se fraguó el plan maestro de Cummings (un magnífico Benedict Cumberbatch) para la campaña que llevó a la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea. Aunque a menudo se queda en la superficie, sí que retrata de forma acertada y precisa algunos de los sentimientos, ideas y estrategias que explican la decisión de los británicos en el referéndum de 2016. 

El guion de James Graham, las interpretaciones (insisto, inmejorable, una vez más, Cumberbatch) y el tema que trata, unido al estado de la política británica, que hace que la película esté de actualidad continuamente, añaden relevancia e interés a esta producción de Channel 4 y HBO.


'Deadwood: The Movie'


'Deadwood: The Movie'

La continuación de la premiada serie homónima emitida entre 2004 y 2006 en HBO retoma la historia diez años después del final de la tercera y última temporada de la serie, reuniendo a la mayor parte del equipo, tanto entre los intérpretes (Timothy Olyphant, Ian McShane, Molly Parker, Paula Malcomson, John Hawkes o Gerald McRaney), como tras las cámaras (con Daniel Minahan en la dirección y con guion del creador de la serie, David Milch). Pone un broche de oro a la serie, con grandes interpretaciones y diálogos memorables, y logrando algo muy complejo, que es no decepcionar tras una de las mejores series realizadas en la televisión estadounidense.


'King Lear'

Con la BBC y Amazon detrás del proyecto, adaptando una obra de Shakespeare, y con animales interpretativos de la talla de Anthony Hopkins, Emma Thompson, Emily Watson, Andrew Scott o Jim Broadbent, las garantías de éxito son elevadas. Y si el magnífico elenco está en un estado de gracia absoluta, con un trabajo que combina perfectamente el registro cinematográfico y el teatral, se puede aspirar a todo. Hay, riesgo, por supuesto, en la traslación del lenguaje de Shakespeare a una ambientación contemporánea, algo que no siempre funciona en el film, pero las colosales interpretaciones de Anthony Hopkins y compañía, absolutamente extraordinarias, creo que eclipsan cualquier posible defecto.

De los cinco nominados, quizá sea el telefilm más 'tradicional', siguiendo esa costumbre de la BBC de adaptar obras literarias de sus grandes plumas. En este sentido, también parece ser la, a priori, menos conocida en un contexto en el que las plataformas de streaming son ya las claras dominadoras.

'My Dinner with Hervé'



Peter Dinklage (Tyrion Lannister en 'Juego de Tronos') produce y protagoniza este biopic centrado en los últimos días de la vida del actor Hervé Villechaize, que se suicidó en 1993 con 50 años. La trama gira en torno a una entrevista que el que actor de 'Fantasy Island' o 'El hombre de la pistola de oro' concedió a un periodista con problemas de alcoholismo (interpretado por Jamie Dornan). Las interpretaciones protagonistas, sobre todo la de un Dinklage que captura la complejidad del personaje, añaden atractivo a una historia por sí misma morbosa. Escrita y dirigida por Sacha Gervasi, cuenta en el reparto también con Andy García y Oona Chaplin.

Pronóstico


'Bandersnatch' es la que más ruido ha hecho y la más relevante para la industria, además de tener el sello 'Black Mirror', algo que, tras haber ganado los dos años anteriores, es difícil saber si podría resultar beneficioso o perjudicial. Por otro lado, la película interactiva de Netflix es la más débil si medimos exclusivamente criterios artísticos y cinematográficos y, siendo sincero, prefiero que se sigan valorando este tipo de argumentos por encima de estrategias técnicas y comerciales como las que destacan en 'Bandersnatch'. Así, por calidad, tanto 'King Lear' como 'Deadwood' lo merecen más; la de HBO, habiendo mantenido el nivel de una serie que en su momento ya recibió varios galardones, podría convertirse con esto en favorita.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

domingo, 18 de agosto de 2019

[Series] 'Así nos ven': Necesaria e impactante miniserie contra los prejuicios raciales

'Así nos ven', la miniserie de Netflix nominada a 11 premios Emmy, muestra, con dureza y empatía, uno de los casos más polémicos y dramáticos de discriminación y prejuicios raciales en Estados Unidos


'Así nos ven'


Cuatro de las cinco nominadas al Emmy a Mejor Miniserie se basan en historias o en personajes reales. No es cuestión de competir en importancia histórica, porque parece claro que la más relevante debe ser ‘Chernobyl’, pero no creo que sea aventurado afirmar que el trabajo con mayor capacidad de movilizar y provocar un efecto en la sociedad es ‘Así nos ven’ (‘When They See Us’), que además, con sus once nominaciones, es la segunda producción más nominada de esta edición de los Emmy por detrás de ‘Juego de Tronos’. Ahora que OITNB ha terminado y nos ha obligado a enfrentarnos a las injusticias del sistema penitenciario estadounidense, el visionado de esta miniserie de cuatro episodios nos lleva a reflexionar sobre el racismo y los prejuicios de la sociedad estadounidense a través de la revisión de uno de sus casos más dramáticos, mediáticos y oscuros.

El 19 de abril de 1989, una mujer blanca que corría en Central Park fue brutalmente agredida y violada. Esa misma noche, un grupo de jóvenes afroamericanos e hispanos había estado supuestamente atacando e intimidando a otros viandantes en el parque. Cinco de esos jóvenes, cuatro de ellos menores de 16 años, fueron acusados por las autoridades como responsables de la agresión sexual. Con pruebas obtenidas en interrogatorios en los que no se respetaron los derechos de los detenidos y tras un juicio extremadamente mediático, fueron condenados a penas de varios años de prisión. Más de doce años después, cuando el mayor de los cinco todavía seguía en la cárcel, fueron exonerados de todos sus crímenes tras la confesión del verdadero autor del ataque.

Este polémico caso se convirtió en una muestra más de los prejuicios policiales, judiciales y, en general, de toda la sociedad hacia la población afroamericana e hispana en Estados Unidos. Treinta años después de aquello, el racismo y los prejuicios siguen siendo parte del país que ahora preside Donald Trump, por lo que una serie como la que se estrenó en Netflix el 31 de mayo es, por desgracia, tan necesaria como siempre.

Además, esta miniserie creada y dirigida por Ava DuVernay tiene la capacidad de impactar e incomodar como pocas producciones. Las náuseas y la tensión que despierta en algunos momentos me recordaban a las que sentía con el primer capítulo de ‘The night of’, en la que un joven se despierta en la escena de un asesinato y es acusado por la policía, sin entender qué ha pasado, y es arrojado en un mundo mucho más duro y difícil de lo que este chaval, como los Cinco de Central Park, están preparados para afrontar. De hecho, las semejanzas con la serie de HBO se deben también al análisis que ambas hacen del sistema penitenciario y judicial de Estados Unidos. En ese aspecto, aunque las dos son ilustrativas y de gran dureza, esta se incrementa en la miniserie de Netflix por la veracidad que hay detrás de lo que vemos. Ese es el elemento más destacado y el que más impresión causa en ‘When They See Us’, pues saber que lo que se muestra está basado en hechos reales impide mirar a otro lado diciendo “es solo ficción”.

Una historia en cuatro partes 


También ayuda en este sentido el extraordinario trabajo de todo el elenco, con el que es imposible no empatizar, capaz de mostrar de forma muy precisa y acertada la evolución de los personajes. Las ocho nominaciones en categorías interpretativas que la serie cosechó son totalmente incuestionables. Destaca, a su vez, la narración y la división de la trama en cuatro partes claramente diferenciadas, con duraciones superiores a la hora y alguna cercana a los 90 minutos.

'Así nos ven'

El primer capítulo muestra a los cinco jóvenes en sus entornos, generalmente estables y felices, antes de dar paso al crimen y al comienzo de la investigación policial. La presentación de cada personaje es magistral y el episodio va construyendo la tensión que se desata en la segunda parte del mismo, mucho más agobiante, cuando se retratan las irregularidades de la instrucción y los abusos policiales. El segundo episodio, se centra en el juicio y, quizá por mostrar casi exclusivamente el lado de los acusados, sin intentar comprender o analizar la otra versión, resulta más flojo. Por ese mismo motivo, la ilustración sobre el desarrollo del proceso resulta en cierta medida incompleta. 

El tercer episodio se centra en la vida en el centro de menores y tras salir de la cárcel de los cuatro protagonistas que, en el momento del crimen, no habían cumplido los 16 años –y, por lo tanto, todavía eran considerados menores de edad–. La dificultad para lograr su reinserción, sobre todo con un crimen sexual sobre ellos, así como la importancia de contar con apoyo y recursos, son elementos centrales en este episodio. Por último, la cuarta parte está reservada a Korey Wise, el mayor de los cinco, el que mayores dificultades enfrentó al haber sido enviado desde el primer momento a una cárcel de máxima seguridad. Es el episodio más duro, con una interpretación soberbia de Jharrel Jerome.

Esta estructura, que permite profundizar en cada personaje y lograr una imagen bastante clara y ordenada de lo que ocurrió, es muy adecuada. Con ella se pone el acento sobre las injusticias que se cometieron y los efectos que tuvieron sobre quienes las vivieron. De esta forma, por su capacidad para servir no solo de homenaje, sino de llamada de atención para que fenómenos semejantes no se repitan, ‘When They See Us’ es un trabajo tan importante y tan necesario.


'Así nos ven'

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

sábado, 17 de agosto de 2019

[Cine] Crítica: 'King Lear' (2019). Actuaciones memorables para revivir la tragedia shakespeariana

Con unas interpretaciones inconmensurables, el telefilm de la BBC y Amazon, nominado a los próximos Emmy, adapta la tragedia de Shakespeare, manteniendo los diálogos y situando la acción en el presente



Shakespeare, a pesar de haber sido uno de los autores más adaptados al cine y la televisión en diversos formatos, supone, en parte por eso y en parte por la complejidad de su universo, un desafío inmenso cada vez que es llevado a una pantalla –o, en realidad, a cualquier tipo de escenario o soporte–. Ese desafío aumenta cuando se introducen en las adaptaciones cambios o novedades, como puede ser la ambientación de la acción en el presente manteniendo los diálogos originales, lo que genera un contraste, por lo general, bastante apreciado tanto en el teatro como en la pantalla. Eso es lo que hace esta nueva versión televisiva de la BBC y Amazon de ‘King Lear’, que no rehúye el desafío, sino que lo enfrenta, dando lugar a una meritoria y satisfactoria versión de la tragedia del dramaturgo inglés.

Es cierto que hay momentos en los que la traslación de los diálogos shakespearianos a entornos y estéticas contemporáneos resbala y ese contraste que se busca se transforma en un choque de difícil cohesión. A su vez, hay una gran teatralidad en la obra, algo que plantea una nueva dificultad por la distinción entre el lenguaje teatral y el cinematográfico/televisivo. Desde luego, ni la fotografía ni el cuidado de los decorados y los efectos especiales son el punto fuerte de esta adaptación de ‘King Lear’


A esto se suma un aspecto relativamente secundario, pero cuyo efecto no podemos obviar; y es que para el espectador medio, el que no sea un gran experto en la obra de Shakespeare o, sobre todo, en su idioma, la versión original –imprescindible, dadas las inconmensurables actuaciones que conviene disfrutar en su máxima pureza– puede ser insuficiente, e incluso los subtítulos en inglés pueden no alcanzar para comprender la obra al completo y en profundidad en un primer visionado

Poderosísimas y muy teatrales interpretaciones 


Mas estas debilidades, que, en cualquier caso, son solo parciales o puntuales, quedan eclipsadas por el verdadero punto fuerte del telefilm. Los intérpretes alcanzan un trabajo coral único, como pocas veces he visto en una pantalla. Tienen un gran componente teatral, con una expresividad asombrosa, algo que ayuda en ese cruce de lenguajes y artes. Estamos hablando de Anthony Hopkins, Emma Thompson, Emily Watson, Florence Pugh, Jim Broadbent, Jim Carter, Tobias Menzies, John Macmillan o Andrew Scott, entre otras bestias de la interpretación. 

Anthony Hopkins completa una actuación memorable, capturando la esencia del personaje, su fragilidad, su decadencia y su locura. El suyo es uno de los ejercicios interpretativos más poderosos e impresionantes que recuerdo. Por la complejidad de su papel, también Andrew Scott, que no es la primera vez que da vida a un personaje con algún desequilibrio mental, está magnífico, igual que su hermanastro en la historia, John MacMillan, con un rol mucho más contenido y logrando trasladarnos las intenciones de una figura maquiavélica y cargada de secretos. También Emma Thompson y Emily Watson están en su línea habitual, con grandes trabajos.


En general, todo el reparto está magistral a las órdenes de Richard Eyre. Lo demás debe ser secundario. Puede haber imperfecciones, inevitables en cualquier adaptación de una obra de estas dimensiones, pero la labor de unión de cine, televisión y teatro es muy meritoria. Y las interpretaciones que la hacen posible, irrepetibles. 

Lo mejor: las interpretaciones, encabezadas por Anthony Hopkins 
Lo peor: una ambientación contemporánea imperfecta 
Nota: 8/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 16 de agosto de 2019

[Series] 'Carnival Row': Fantasía y crítica sociopolítica en una ciudad victoriana

Con el sello de Guillermo del Toro y protagonizada por Orlando Bloom y Cara Delevingne, la gran apuesta de Amazon, ‘Carnival Row’, es una serie de fantasía ambientada en una ciudad victoriana en la que una ola de asesinatos despierta el pánico en medio de una crisis migratoria y de racismo 



'Carnival Row': Fantasía y crítica sociopolítica en una ciudad victoriana

Llega como una de las series más ambiciosas de la temporada. No en vano, se trata de una producción propia de Amazon, una serie de época con una cuidada ambientación, importantes efectos visuales, caras conocidas –Cara Delevingne, Orlando Bloom o Jared Harris, entre otros– y, quizás el elemento más determinante, Guillermo del Toro en la producción. Este rol, a pesar de su importancia, debe matizarse pues, aunque el proyecto es suyo, el cineasta mexicano se fue desvinculando a medida que avanzaba. Recordemos que acaba de estrenar ‘Historias de miedo para contar en la oscuridad’, que está con las series de Los cuentos de Arcadia para Netflix y que el año que viene estrena ‘Pinocho’ y ‘Nightmare Alley’.

Sin embargo, aquí está indudablemente su mundo: fantasía y mensaje político subyacente incluidos. En este caso, crítica al racismo, la xenofobia y la discriminación a través de una sociedad victoriana en la que hadas, faunos y otras criaturas fantásticas viven refugiadas en una ciudad humana, en el que son discriminadas, tras haber tenido que huir de sus hogares por la guerra causada, precisamente, por los humanos. La asociación con la situación actual de tantas personas que deben huir del infierno en el que se han convertido sus países se acentúa por el comienzo del piloto con el naufragio de un barco que trasportaba a hadas que escapaban de su hogar. 

La serie es inteligente en su retrato sociopolítico, con referencias cuidadas y con trasfondo en torno a los temas ya mencionados, pero también a otros como el colonialismo, la religión o la política, en el que los bandos se dividen entre quienes quieren acoger e integrar a los seres fantásticos y quienes abogan por la superioridad de los humanos y por no aceptar más inmigrantes. No obstante, en ningún caso se trata de referencias sutiles y, en ocasiones, centrarse en esos debates sociopolíticos impide que las tramas adquieran la agilidad que a veces sería bienvenida

Más que una crítica sociopolítica 


Con el contexto que hemos mencionado de fondo, la trama principal se centra en la investigación de una serie de horribles asesinatos por el inspector Rycroft Philostrate (Orlando Bloom). La trama se va complicando a medida que avanzan los capítulos de 50-60 minutos, y nuevas líneas argumentales se van incorporando, cruzándose entre ellas, lo que va añadiendo emoción y capas a la historia. De hecho, el piloto es quizás el episodio más flojo, prestando más atención a esos aspectos de contexto que permiten referirse a la sociedad actual que al desarrollo de la historia principal, y sin haber dado cabida todavía a las líneas argumentales secundarias. 

A medida que avanza ‘Carnival Row’, también el ritmo va creciendo, si bien es cierto que tanto en la narración como en algunos elementos del guion todavía hay margen de mejora de aquí hasta el final de esta primera temporada. Quizás el punto de inflexión lo marca el tercer capítulo, que realiza un flashback que explica la relación del personaje de Bloom con el de Cara Delevingne, que interpreta al hada Vignette. A partir de este momento, habiendo entendido mucho más sobre el pasado de gran parte de los personajes e historias, el contenido de los siguientes episodios es más sencillo, enriquecedor y disfrutable.

'Carnival Row': Fantasía y crítica sociopolítica en una ciudad victoriana

Más allá de estos elementos, si la serie destaca por algo es por su gran poderío visual, por una magnífica ambientación con una notable estética steampunk –la serie se rodó en Praga, que recrea la ciudad victoriana de The Burgue– y por un gran cuidado del vestuario y el maquillaje. El casting también resulta acertado y, sin interpretaciones memorables, casi todo el elenco está más que correcto.

Parece que estos últimos puntos continuarán en lo que queda de temporada. Veremos si los relacionados con la trama, la crítica sociopolítica y la narración aprovechan sus virtudes y mejoran sus debilidades. Así, ‘Carnival Row’ podría alcanzar sin problema la relevancia a la que parece estar destinada.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

lunes, 12 de agosto de 2019

[Series] Review 'Home Ground': Análisis del mundo del fútbol ante una nueva era

La primera temporada de ‘Home Ground’ (2018), serie noruega sobre una entrenadora en un equipo de fútbol masculino recién ascendido a primera división, combina un valiente análisis del papel de la mujer en el fútbol con una de las mejores aproximaciones de la ficción audiovisual a este deporte 


Crítica 'Home Ground'

A cuatro días del comienzo de la Liga de Fútbol en España, llega a Filmin una de las series más apasionantes y meritorias que se hayan realizado en torno al mundo del fútbol. ‘Home Ground’ (‘Heimebane’), que narra la historia de una mujer que, por primera vez en la historia, se pone al frente de un equipo masculino de la primera división del fútbol noruego, llega además en un momento en el que el fútbol femenino se enfrenta a su punto de inflexión. No obstante, a pesar de la predominancia en la historia del papel de la mujer en este deporte, sería injusto reducir ‘Home Ground’ a eso.

El fútbol, el deporte más mediático en la mayoría de países de nuestro entorno y –con el creciente interés de China, Estados Unidos y los petroestados del Golfo–, uno de los favoritos a nivel global, es el protagonista central de esta serie, que lo aborda con toda su amplitud, manteniendo en parte el estilo y la narrativa propios de trabajos audiovisuales sobre esta temática. Así, podemos encontrar asociaciones con la mítica serie japonesa ‘Oliver y Benji’ (1983) o con la película británica ‘Quiero ser como Beckham’ (2002). Comparte además con otros títulos la (a veces excesiva) épica que acompaña a gran parte de las producciones de ambientación deportiva. 

Pero hay mucho más. Junto a esa emoción de las grandes gestas de las ficciones sobre deporte está el estudio de unos personajes profundos y complejos y un extenso conocimiento de lo que implica este deporte, aunque centrándose en el significado de un equipo pequeño e histórico y en la presión de quienes forman parte del mismo –el personaje interpretado por Axel Bøyum es especialmente valioso en este aspecto–, y obviando el glamour de las grandes ligas. De hecho, su ambientación en una pequeña ciudad costera de Noruega le añade un cierto exotismo y novedad, ampliando la visión más allá de lo estrictamente deportivo

Tanto el análisis de los personajes como el conocimiento del mundo del fútbol se resumen en el rol, como actor y como productor, del que fuera campeón de la Liga española con el Valencia, el delantero noruego John Carew. El interés de su personaje, una estrella europea que regresa a la liga noruega antes de retirarse, es uno de los mayores atractivos de la serie, y parece incuestionable el conocimiento que un exjugador con la trayectoria de Carew aporta al proyecto. Introducir esto en una obra bien filmada, con interpretaciones solventes y una narración más que correcta –a pesar de ciertos momentos de innecesario dramatismo y lentitud– es algo muy pocas veces visto. 

Ante todo, la historia de una pionera 


Y aunque todo lo anterior convierte a ‘Home Ground’ en una ficción de gran mérito e interés, es evidente que lo más destacado es la historia de esa mujer –magnífica interpretación de Ane Dahl Torp– que ficha por un club recién ascendido a la Eliteserien, la primera división noruega, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo en el fútbol masculino. El mayor acierto de la serie está, probablemente, en retratar los problemas que rodean a este hecho –acoso, discriminación, machismo– de una forma mucho más sutil y menos manierista que en la mayoría de producciones. No hay claras divisiones entre buenos y malos, y no siempre podemos ponernos del lado de la protagonista; lo que sí encontramos es un montón de decisiones difíciles, con muchas vertientes, en las que su condición de mujer le impide mostrar debilidad.


Con esta aproximación, este argumento principal va perdiendo fuerza a medida que avanzan los diez capítulos de la primera temporada, pasando a otorgar más relevancia a las tramas secundarias. En su riqueza reside la capacidad de la serie de comprender el mundo del fútbol de manera amplia, pero también en la falta de desarrollo de algunas se encuentra una de las principales debilidades de la serie, que a veces pierde el foco y no consigue un cierre satisfactorio para muchas de las historias paralelas. 

Aun con esto, la serie es novedosa, bien realizada y retrata un tema que, volviendo al comienzo, no podría ser más pertinente tras los récords de asistencia a estadios la temporada pasada para partidos entre equipos femeninos, el Mundial disputado este verano con Megan Rapinoe como estrella, la adquisición del Real Madrid de un equipo femenino para esta temporada o la disputa del clásico torneo veraniego Ramón de Carranza por equipos femeninos. Mas su estreno se produjo ya en marzo de 2018 en la NRK1, la televisión pública noruega, y la segunda temporada ya ha visto la luz en el país escandinavo, lo que demuestra la valentía de sus creadores cuando la lanzaron

Es más que probable que haya aspectos, sobre todo los relacionados con el machismo en el fútbol que, desde ya mismo, comiencen a quedar desfasados. Ojalá sea así. Pero hay otros elementos, como la pasión y el sentimiento que rodean a este deporte, que la serie captura de manera universal y que, desde ya mismo, la convierten en una referencia fundamental dentro de las ficciones deportivas.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

jueves, 1 de agosto de 2019

[Series] Review 'Orange Is the New Black' (7ª Temporada): La serie en la que mirarnos

La séptima temporada de 'Orange Is the New Black' cierra una serie que cambió el panorama televisivo con una crítica social muy poderosa y con un toque de optimismo


'Orange Is the New Black' 7ª Temporada

Ha sido mucho menos ruidoso y mediático que el final de ‘Juego de Tronos’, pero el final de 'Orange Is the New Black' supone un momento probablemente más determinante por el cambio que esta serie ha supuesto para el panorama televisivo. Y es que 'Juego de Tronos' ha sido uno de los mayores fenómenos televisivos de la historia, mas no ha implicado un punto de inflexión y un cambio de era de las dimensiones del que ha supuesto OITNB.


En 2013, cuando se estrenó esta serie en clave de comedia, Netflix era una promesa de cambio más que una realidad, la televisión seguía regida por las emisiones semanales y las historias estaban mayoritariamente protagonizadas por hombres blancos heterosexuales. Hoy Netflix, que tuvo en OITNB uno de sus primeros grandes éxitos, es líder en el mercado de la televisión y su modelo es replicado por cada vez mayor número de competidores; la forma de consumir series ha cambiado por completo y el lanzamiento de una temporada completa de golpe –algo en lo que OITNB fue pionera– es una práctica frecuente, igual que los maratones; y, sobre todo, la diversidad de personajes protagonistas y la abundancia de historias sobre y para diferentes colectivos, la mayor ruptura que introdujo OITNB, es cada vez mayor.

Manteniendo la esencia 


Consciente de su relevancia, esta séptima y última temporada ha regresado parcialmente al origen, con más humor que en entregas pasadas y centrándose en la evolución de unos personajes que han mostrado unos arcos muchos más cuidados que esa serie de la que hablábamos antes. Tras dos temporadas discordantes –la sexta se centró en un nuevo escenario con nuevos personajes, mientras la quinta fue exclusivamente la historia de la revuelta en la cárcel– que, no obstante, levantaron el vuelo tras haberse quedado un tanto estancada en la tercera y la cuarta temporadas, estos últimos trece episodios permiten cerrar de manera satisfactoria y solvente la mayoría de las tramas que habíamos seguido desde el comienzo. Ha sido precisamente en la multiplicidad y riqueza de tramas e historias secundarias donde siempre ha estado el mayor atractivo de la ficción creada por Jenji Kohan. 

'Orange Is the New Black' 7ª Temporada

Y eso se confirma en esta última, pues, aunque el hilo argumental de Piper Chapman (basada en Piper Kerman, cuyas memorias adapta la serie) es el central, con Piper enfrentándose a la realidad fuera de prisión, es el menos atractivo de todos, como ha ocurrido prácticamente desde la primera temporada. La historia de una pija neoyorkina que entra en la cárcel por haber transportado dinero proveniente de la droga en su juventud es mucho menos atractiva y compleja que la de mujeres racializadas, con identidades y orientaciones sexuales no normativas o provenientes de entornos desafortunados

Más crítica social 


En este aspecto, esta temporada incluye un centro de detención de personas inmigrantes, algo que le permite reflexionar de manera mucho más dura y cercana sobre la realidad y, especialmente, sobre la crueldad del sistema de deportaciones y la privatización del sistema penitenciario estadounidense. La serie mira con más fuerza que nunca hacia fuera, añadiendo a este análisis de las prisiones fenómenos como el #MeToo y el acoso, así como la dificultad de la reinserción tras el cumplimiento de una pena de prisión –gracias a los personajes de Piper, Cindy y Taystee, este es el tema central sobre el que gira toda la temporada–. 

Con esto, se detecta un cierto pesimismo hacia la realidad del país y hacia su sistema penitenciario, pero hay mucho más optimismo y una visión mucho más bondadosa hacia las personas que lo pueblan –sean delincuentes o no–. Así, aun dentro de su complejidad, el lado bueno de los protagonistas se acaba imponiendo, de manera que se pierde en multidimensionalidad y resulta más sencilla la distinción entre buenos y malos, alcanzando personajes un tanto estereotipados.

Con esta última temporada imperfecta, que resume una serie imperfecta y por momentos irregular, se demuestra que pocas producciones pueden realizar críticas tan feroces y coherentes al panorama sociopolítico actual en Estados Unidos. Y es que OITNB siempre ha representado exactamente lo opuesto a lo que el actual presidente de ese país representa.

De esta forma, su crítica, dura aunque optimista, hacia el panorama social y político puede trasladarse también a esa nueva era televisiva de la que OITNB se ha convertido en paradigma. Sigamos, por tanto, el ejemplo de OITNB y adoptemos una postura crítica ante este nuevo panorama, pero que no nos falte optimismo para reconocer toda la bondad y belleza que se esconde detrás.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 5 de julio de 2019

[Series] Review: 'Years and years' (2019). El futuro nunca había estado tan cerca

‘Years and years’, emitida en junio en HBO, se adentra en un futuro cercano y realista en el que una familia británica personifica la llegada de un apocalipsis sociopolítico



Ni la distopía socialista del Orwell en 1984, ni la distopía tecnológica de ‘Black Mirror’, ni la distopía postnuclear de ‘Mad Max’. O quizás un poco de todas. ‘Years and years’, la serie coproducida por la BBC y por HBO muestra un futuro cercano y muy realista que combina elementos de múltiples distopías para, en definitiva, realizar un análisis de la dirección que la política mundial está tomando en la actualidad

Ambientada en un lapso de tiempo que abarca los próximos diez años de la sociedad británica, se centra en el devenir de una familia, los Lyons, diversa y moderna, en la que sus miembros, aunque en general bien avenidos, se enfrentan a la realidad que les rodea de una forma diferente. Así, los distintos miembros de la familia permiten una aproximación mayor y más realista a los problemas y desafíos que se retratan. 

Entre esos desafíos, destacan las crisis de refugiados y el ascenso de opciones políticas radicales y populistas. Se trata, en realidad, de fenómenos que ya conocemos en la actualidad, pero llevándolos al siguiente nivel: un líder político populista de cabello platino –magistral, como es habitual, Emma Thompson–, Trump apretando el botón nuclear y llevando la guerra comercial con China a un nuevo extremo, Rusia entrando en Ucrania y ampliando la guerra, islas artificiales con intenciones geopolíticas, partidos extremistas gobernando países europeos, deportaciones masivas de refugiados… Nada, en realidad, que no podamos imaginarnos. 

Ahí reside uno de los principales aciertos y valores diferenciales de esta serie de seis capítulos, pues nos remite a un futuro cercano en tiempo y realidad, lo que permite reflexiones y lecturas mucho más profundas e impactantes. Lo cierto es que los temas no podrían ser más actuales, haciendo referencias a sucesos muy recientes o que siguen desarrollándose en estos momentos –la guerra comercial entre Estados Unidos y China, por ejemplo–; resulta casi sorprendente que una producción televisiva de este tipo pueda mantenerse tan al día en un mundo que evoluciona tan rápido. En ese sentido, ‘Years and years’ demuestra que el mundo cambia y que a veces parece que el apocalipsis se acerca, pero esos cambios y ese apocalipsis no son –ni en mundo real ni en el diegético– instantáneos, sino que se producen de una manera más o menos rápida, aunque sin duda progresiva. 

La estructura que organiza la narración acentúa perfectamente esta sensación, combinando momentos acelerados en los que parece que todo se viene abajo –la amenazante banda sonora resalta estos instantes de manera muy adecuada–, con otros mucho más calmados, en los que la normalidad de una familia se mantiene a pesar de ese mundo convulso que les rodea. La sucesión de años y la linealidad con la que se presenta la trama, ordenada a pesar de los cambios de ritmo, contribuyen a comprender cómo se ha llegado a cada situación.


A pesar de esto, la serie corre riesgos, casi siempre acertados, incorporando elementos o escenas imprevisibles e impactantes. En otras ocasiones se añaden momentos divertidos, explotando el humor negro británico, y en otras son las historias melodramáticas y familiares las que cobran protagonismo. Se logra así un producto muy completo que, no obstante, tiene dos aspectos decepcionantes. 

Dos sombras 


La serie pierde fuerza precisamente en esos momentos en los que pasa a centrarse demasiado en el drama familiar de los Lyon en detrimento de la realidad sociopolítica que les rodea y que es en lo que de verdad destaca la obra de Russell T. Davies. Esta familia, como decíamos antes, funciona muy bien como hilo conductor, personificando esos cambios sociales y (geo)políticos del mundo que se avecina; también tienen carisma y, aunque en unos personajes más que otros, sus hilos argumentales están bien desarrollados. Sin embargo, es una pena que, por tratar historias familiares o amorosas como podría hacer cualquier otra obra, no se pueda profundizar más en aspectos sobre ese futuro que se avecina, algo que ‘Years and years’ logra como muy pocas otras producciones

A su vez, y en parte porque esos elementos amorosos adquieren mayor peso, el final resulta decepcionante. Por un lado, porque el desenlace de las tramas principales resulta menos profundo y elaborado que todo el desarrollo anterior; y por otro, porque, sobre todo en la última escena, la narrativa se pierde por completo, se vuelve más abstracta, y se adentra en algo mucho menos realista que el resto de la serie. 

Y es una pena, porque ese es el elemento diferenciador de la serie. Y es que pocas distopías o historias futuristas habían realizado un análisis tan cuidado, moderado y viable, con sus luces y, sobre todo, sus sombras, del futuro que se avecina en los próximos años.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

jueves, 20 de junio de 2019

[Series] Review: 'Chimerica' (2019). Reflejo del complejo mundo en el que vivimos

La miniserie británica ‘Chimerica’, disponible desde el 18 de junio en Filmin, combina realidad y ficción para rememorar la elección de Trump en 2016 y la violenta represión en Tiananmen en 1989 en un magnífico retrato que combina periodismo y política en Estados Unidos y China



Llevamos varios años teniendo la sensación de que vivimos un momento histórico: revoluciones sociales o tecnológicas, guerras, elecciones, avances sanitarios y científicos… Incluso hemos hablado de hechos históricos alrededor de la emisión de la última temporada de ‘Juego de Tronos’. Es evidente que el mundo se mueve cada vez más deprisa y, sobre todo, que nunca antes habíamos tenido tanto acceso a conocer lo que sucedía a nuestro alrededor, pero lo cierto es que sucesos históricos que verdaderamente merezcan ese nombre y que cambien por completo las reglas de juego hay muchos menos. La elección de Donald Trump y el referéndum del Brexit en 2016 sí pueden ser ejemplo de ello. Y, por supuesto, también lo son la revolución de Tiananmen y su icónica foto, de las que hace pocos días se han cumplido 30 años. 

Esencia de nuestra época 


Por esto, ni la ambientación histórica de esta miniserie de cuatro capítulos ni el momento en el que llega a nuestras pantallas podría ser mejor. Situar la trama en los días que rodearon a la sorprendente elección de Donald Trump resulta muy acertado porque ese hecho, poco después del no menos sorprendente resultado del referéndum del Brexit en Reino Unido y anticipando –o, tal vez, confirmando– el ascenso de personajes populistas y radicales a los gobiernos de democracias occidentales, supuso una auténtica conmoción a nivel global y sacudió la geopolítica mundial. Por otro lado, que su llegada a España a través de Filmin tenga lugar el 18 de junio, dos semanas después de que se haya conmemorado –aquí, no en China– la masacre que puso fin a las protestas en la Plaza de Tiananmen en 1989 no es casual. Como tampoco lo es que en el Reino Unido, de donde procede este trabajo de Channel 4, se estrenara a mediados de abril, coincidiendo con el aniversario del comienzo de dichas protestas. Por último, que en estos meses se estén viviendo en Hong Kong las mayores protestas desde su anexión por el gigante asiático o que se haya recrudecido la guerra comercial que dirimen las dos mayores potencias del planeta no hace sino reforzar la pertinencia de ‘Chimerica’

Ese es su mayor acierto: saber capturar el zeitgeist, el espíritu de nuestro tiempo como muy pocas series antes que ella. Es cierto que sobre Trump lo sabemos casi todo, pues los medios occidentales y Hollywood se han encargado de ello, pero la crítica a la opacidad china, a la Gran Muralla Digital –The Great Firewall– y a la falta de derechos humanos y democracia es menos frecuente por el interés de la mayoría de productos comerciales de hacerse un hueco en el inmenso y suculento mercado audiovisual chino. Así, resulta muy atractivo observar cómo se refleja esa sociedad que avanza a pasos agigantados en lo económico, convirtiéndose en un mercado capitalista y consumista como ninguno, pero que vive encapsulada en una realidad dictada por el Partido Comunista que todo lo ve, todo lo sabe y todo lo controla

Periodismo, política y grandes personajes 


La historia, basada en la obra de teatro de Lucy Kirkwood, se centra en Lee Berger (Alessandro Nivola), un fotoperiodista que, en 1989, capturó una de las icónicas instantáneas del hombre frente a la columna de tanques en la Plaza de Tiananmen. En 2016, en medio de la campaña presidencial estadounidense, y tras haber perdido su credibilidad por haber manipulada una fotografía sobre la Guerra de Siria, comienza a indagar para conocer la identidad del misterioso hombre que se plantó ante los tanques con su camisa blanca y sus dos bolsas de la compra. Contará con la ayuda de una veterana colega del periódico y de su contacto en China, Zhang Lin, un hombre perdió a su mujer precisamente durante las protestas de Tiananmen.

FOTO: Jeff Widener

La trama permite, además de comparar la realidad de China y América –de ahí su nombre, ‘Chimerica’–, adentrarse en el sector del periodismo en el momento en el que la posverdad y las fake news se confirmaban como fenómenos ineludibles y en el que los medios tradicionales comenzaban a dar por perdida su batalla contra los digitales. La visión crítica, centrada en la escala de grises y las ironías que existen en este sector, aporta una riqueza añadida. Aquí, la figura del editor del ficticio ‘The New York Courier’ en el que trabaja el protagonista, encarnada por F. Murray Abrahams, nos deja algunas reflexiones muy poderosas sobre la complejidad y la falta de verdades absolutas, tanto en el periodismo como en la democracia. 

También son de gran interés los personajes de Tess Kendrick y de Liuli. Tess, interpretada por Sophie Okonedo, es una analista de datos británica que trabaja para una compañía de tarjetas de crédito y que comienza una relación con Lee; personifica la dificultad de censurar sin miramientos esa visión hipócrita de Occidente que antepone el beneficio de hacer negocios con el inmenso mercado chino a la dramática falta de democracia y de derechos humanos en el país. Liuli, la mujer de Zhang Lin asesinada en 1989, representa, a través de los recuerdos y la imaginación de su esposo viudo, a todas esas voces fuertes y valientes que la represión del Gobierno chino ha ido silenciando. Ambas mujeres son símbolos de lo distante que están el cambio y la democracia del país más poblado del planeta.

Ganas de más 


De hecho, resulta curioso que estos dos personajes y sus tramas parecen secundarios y casi innecesarios hasta el último capítulo. Solo ganan interés cuando estas dos historias pasan del plano de la ficción a representar elementos esenciales en la comprensión de la realidad que se refleja. Y es una pena, porque la trama ficticia, con momentos de puro thriller, también es rica, intensa y con abundantes sorpresas. Al mismo tiempo, la narración, en dos países y dos épocas, ofrece complejidad al retrato y permite comparaciones muy ricas, sobre todo a su inteligencia en el cuidado de los detalles. También resultan acertadas las interpretaciones y la evolución de los personajes. Mas queda ocultada por su condición, mucho más atractiva, de análisis socio-político.


En realidad, haber añadido algún capítulo para poder profundizar más, tanto en los elementos ficticios como reales, hubiera sido muy bienvenido. Y es que son pocas las producciones que aborden temas tan amplios y cargados de aristas de una manera tan alejada de visiones caricaturizadas y absolutas, por lo que es una pena que ‘Chimerica’ no haya tenido espacio para profundizar en ellos como se merecen ni para cerrar todas las historias que comienza

La visión honesta, ecuánime y crítica de ‘Chimerica’ se queda corta para poder abordar todo lo que pretende. Pero esas características, a veces olvidados incluso entre los propios periodistas, son las que convierten a esta miniserie en una obra tan necesaria e importante para comprender el mundo en el que vivimos.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 14 de junio de 2019

[Cine] Crítica: 'Criminales en el mar' (2019). Superficial homenaje a Agatha Christie

‘Criminales en el mar’, que se estrena hoy en Netflix, reformula ‘Asesinato en el Orient Express’ en clave de comedia con Adam Sandler y Jennifer Aniston 




No suelo coincidir con los puristas que defienden que el cine debe mantenerse en las salas y no expandirse por plataformas de uso doméstico, pero es cierto que en determinados casos la experiencia es mucho más completa y rica en una sala, centrados únicamente en la historia, a oscuras y con las mejores condiciones técnicas posibles: ‘Roma’, ‘Endgame’ o el oscurísimo y polémico capítulo ‘La larga noche’ de la última temporada de Juego de Tronos pueden ser algunos ejemplos de esto. Frente a estos casos, siempre ha habido títulos en las carteleras que nos llamaban la atención, aunque no lo suficiente para pagar una entrada; el clásico “me espero a que la echen en televisión” o, más recientemente, a que esté en Netflix o HBO. ‘Criminales en el mar’ (‘Murder Mystery’), la nueva película de Netflix, que se estrena hoy 14 de junio, entra perfectamente en esta categoría.

En ella, Jennifer Aniston y Adam Sandler –probablemente, dos de los intérpretes más habituales en ese tipo de comedias románticas que “bah, mejor me espero a que la den por la tele”–, dan vida a una pareja neoyorkina que, en un viaje a Europa por su 15º aniversario, se ven envueltos en un caso de asesinato propio de las novelas de Agatha Christie. Entre hoteles de lujo, yates y mansiones, su viaje les lleva de Málaga a Mónaco y al Lago Como, huyendo de la policía, que les considera los principales culpables, e intentando descubrir quién está detrás de lo ocurrido.

Comedia de detectives 


La película recurre intencionadamente a todos los clichés del género: mayordomos, venganzas, personajes siniestros, matrimonios por interés, confesiones falsas, sospechosos que aparecen muertos… Se parodian y, en cierta medida, se homenajean las novelas y películas de este estilo. La referencia más clara, por el espacio cerrado y los múltiples personajes con motivo, es ‘Asesinato en el Orient Express’, a la que se alude además en el final de la historia. Se incluye, igualmente, un inspector francés, interpretado por Dany Boon, que, inevitablemente, recuerda a Hercule Poirot. Mas los personajes aunque variopintos y paródicos del género, resultan, como casi todo en la cinta, superficiales.


Está lejos, en definitiva, de cualquier obra de Agatha Christie y de la mayoría de adaptaciones. Resulta menos enrevesada e ingeniosa, pero es entretenida si no le buscamos demasiado la lógica y si no somos demasiados exigentes. También en la narración se acude a numerosos lugares comunes, dejando clara la perspectiva estadounidense de la película y mostrando el exotismo que tiene Europa para ellos. En este sentido, abunda ese humor tan propio del cine estadounidense, que pretende ser gamberro pero que en realidad resulta básico e infantil. No obstante, a pesar de que buena parte de los chistes no tienen excesiva gracia y sean repetitivos o escatológicos, sí hay elementos divertidos. La mayoría, protagonizados por un Sandler que sabe caer en el patetismo y que durante el primer tercio de la obra protagoniza algunos momentos bastante incómodos con Aniston, dando vida a una pareja mal avenida tras quince años de matrimonio. 

Que eso sea lo más atractivo de la obra da una idea del tipo de película. Una película aceptable para desconectar, para seguir con el tirón de ‘Alta mar’ o para echar un puñado de risas fáciles. Lo más seguro es que no hubiera merecido la pena ir al cine y pagar por verla, pero es probable que encaje en el catálogo de Netflix y que sea un buen pasatiempo doméstico.

Lo mejor: la calculada ridiculez del personaje de Adam Sandler
Lo peor: la falta de inteligencia de la mayoría de chistes
Nota: 5.5/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)