sábado, 16 de marzo de 2019

[Series] 'The Bisexual': Desiree Akhavan alarga, que no amplía, su universo

Tras su interesante puesta de largo con ‘Una chica de Brooklyn’ y su consagración con ‘The Miseducation of Cameron Post’, Desiree Akhavan dirige esta serie de seis episodios que llegó a Filmin el pasado 15 de marzo 


The Bisexual, Desiree Akhavan, crítica, Filmin

Analizando ‘Una chica de Brooklyn’ (‘Appropriate Behavior’), establecíamos comparaciones com ‘Master of None’ o ‘Girls’. No resultaría nada equivocado –es cierto que tampoco resultaría nada original–, volver a recurrir a ellas para hablar de ‘The Bisexual’, la serie estrenada en noviembre en Hulu y que el 15 de marzo llegaba a España de la mano de Filmin[1]. De hecho, definirla como una ampliación de ‘Una chica de Brooklyn’ sería lo más correcto y sencillo.

De nuevo, Desiree Akhavan dirige, escribe y protagoniza esta serie con seis capítulos de 30 minutos, en los que vuelve a retratar la historia de una lesbiana de origen iraní –en este caso en Londres en lugar de en Brooklyn, lo que, a efectos prácticos, tiene casi las mismas implicaciones–, que, tras romper con su pareja desde hace muchos años, se muda a una nueva casa –en esta ocasión, con un profesor que hace mucho tiempo publicó un exitoso libro– y comienza una serie de relaciones esporádicas tanto con hombres como con mujeres. Ambas, serie y película, introducen flashbacks en la narración y complementan la trama principal con historias secundarias que permiten analizar y criticar elementos de la sociedad en la que se sitúan, si bien es cierto que la serie, por su extensión, consigue profundizar más. 

Sus reflexiones no son siempre novedosas ni impecables, rozando algunas de ellas una cierta exageración o caricaturización, pero consigue algunas explicaciones verdaderamente inteligentes e interesantes, tanto en lo que significa la identidad homosexual para una persona que ha tenido que luchar para salir del armario como en lo referente a los tabús que internet y las nuevas generaciones han derribado en ese aspecto. El reflejo de la sociedad posmoderna y de la generación millennial (que recordemos que no son los adolescentes actuales, sino los que rondan la treintena) es acertado y bastante fiel, tanto en el contenido –la discriminación por motivos de género u origen, el emprendimiento digital o la sobreprotección de los niños están, aunque de forma más tangencial, también presentes– como en el tono.

The Bisexual, Desiree Akhavan, crítica, Filmin

Esto se traduce en una comedia divertida, irónica y sarcástica, generalmente alegre, mas con un fuerte poso de pesimismo, inseguridad y desorientación. Es la misma línea que seguía en ‘Una chica de Brooklyn’, con la que también comparte estética, pero resulta tal vez menos arriesgada y más madura, mostrando una ligera evolución en la forma, que no el fondo, de los trabajos de Desiree Akhavan. 

De esta forma, el universo de la creadora iraní-estadounidense sigue creciendo. No se amplía, por ahora, a nuevos horizontes, pero se confirma como uno de los más exquisitos del panorama independiente actual y uno de los más relevantes en temática LGTBIQ+.

The Bisexual, Desiree Akhavan, crítica, Filmin


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)


[1] Para todos esos espectadores huérfanos de ‘Día a día’ que ahora se indignan por su no renovación –como antes ocurrió con ‘Sense8’–, tal vez estáis ladrando al árbol equivocado. Sin entrar en debates mucho más complejos que afectan a la industria, la hipocresía del marketing o la visibilización de determinados colectivos, para poder exigir a Netflix y los gigantes del streaming que den espacio a ciertos temas, haciendo que estos lleguen al mainstream y se logre esa tan necesaria visibilidad, a lo mejor conviene empezar por prestar más atención a Filmin y a productos como este de Desiree Akhavan.

lunes, 4 de marzo de 2019

[Series] 'Press': Acertada y desfasada crítica periodística

Desde el 26 de febrero está disponible en Filmin ‘Press’, un entretenido análisis del periodismo británico que, aunque desfasado y con errores, refleja el fondo de una profesión cargada de ironías y claroscuros


Press, Serie

Un escritor tan británico como Charles Dickens inició una de sus novelas, ‘Historia de dos ciudades’, con la famosa cita: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura”. En los últimos tiempos, utilizar esta frase para referirse a la situación del mundo y, en concreto, del Reino Unido, se ha convertido en algo habitual. Tampoco creo ser el primero que la utilice para referirse a la situación de los medios de comunicación y la prensa. Y de nuevo, es particularmente válida para hablar de los medios de comunicación británicos: pocos países tienen la tradición periodística y los medios de referencia (BBCThe EconomistThe GuardianFinantial Times) del Reino Unido; pero también son pocos los que tienen tanta prensa sensacionalista (The SunDaily MirrorDaily ExpressDaily Mail) y con tanta influencia.

De esa doble cara del periodismo del Reino Unido bebe ‘Press’, centrado en las redacciones de dos periódicos con sede en Londres. The Post y The Herald, ubicados en dos extremos de una misma plaza, reflejan esos dos modelos: The Post es un diario sensacionalista y conservador con claras semejanzas con The Sun; y The Herald es un medio progresista de calidad, con una tipografía y una política que recuerdan con claridad a The Guardian. Así, los elementos más destacados de la serie son la comparación de dos formas de entender la información, los debates sobre la deontología profesional y las reflexiones sobre el futuro de la prensa en papel

De hecho, se establece una suerte de sinécdoque al asociar periodismo y prensa diaria, a la que considera, si no la única forma de periodismo, sí la más pura. Y esa es, probablemente, una aproximación simplista que, de hecho, ha contribuido a que los propios periódicos sean en parte responsables de su declive (y hablamos aquí del declive que se produce en la realidad, no en la serie). En este sentido, la serie parece olvidar que la forma de hacer periodismo en la redacción de un periódico no es aplicable a otros medios y que el funcionamiento de la profesión ha cambiado de forma radical en los últimos años

Mejor como drama que como análisis realista

Parece, en realidad, que ‘Press’ refleja una situación más propia de finales del siglo XX, cuando conseguir una exclusiva en la portada del diario matutino era el mayor fenómeno mediático. Eso ha cambiado en la actualidad y la portada de un diario ha perdido progresiva importancia, pues la noticia que vaya en la primera plana no suele influir significativamente en sus ventas ese día. Tampoco suele ser relevante la búsqueda de la exclusiva entre los diarios, al menos no en temas como los que se reflejan en la miniserie, algo más propio de medios digitales o de la televisión. Tampoco es habitual que una noticia bomba se reserve al diario de la mañana y no se cuelgue con anterioridad en la red. Tampoco tiene lógica que la lucha entre dos periódicos con modelos tan diferentes sea tan encarnizada: en la realidad The Post y The Herald no serían competidores. [1]

Press, Serie,

En general, el retrato de la profesión es poco realista. O, por lo menos, muy poco actual. No obstante, la miniserie creada por Mike Bartlett sí resulta acertada como alegoría y crítica de lo que esconde el mundo del periodismo. Los detalles no son verídicos, algunos personajes están caricaturizados y la imagen que se presenta está claramente desfasada, pero hay verdad en el análisis de la moral de los periodistas y de sus relaciones con el poder. Si se obvia la forma, el fondo es muy atractivo, censurando algunos comportamientos de la profesión y sin caer en esa idealización tan frecuente en series o películas sobre periodistas. 

Pero hay más aciertos, desde las notables interpretaciones –con Ben Chaplin y Charlotte Riley en los papeles protagonistas– hasta el trabajo de la cámara, que en determinados momentos se acerca mucho al rostro de los personajes, logrando picados que acentúan la intensidad. ‘Press’ resulta además dinámica, con unas dosis de drama y emoción muy atractivas y con una narración bien construida, creciendo en tensión. Así, si en los primeros tres capítulos de la miniserie, en los que predomina la comparación entre las dos redacciones, los fallos de la serie son más visibles, en los tres últimos, en los que el drama personal gana peso y el análisis de la profesión y la industria pasa a un lugar más secundario e indirecto, la serie funciona mucho mejor

Así, el mayor error de ‘Press’ es prestar demasiada atención a detalles y a aspectos periodísticos, en los que se equivoca, en lugar de explotar la combinación de entretenimiento y crítica sutil, en las que es mucho más solvente. Y es que en una serie de televisión no siempre es necesario elegir entre dos modelos como los del Herald y el Post, sino que a veces es posible combinar ambas formas de aproximarse a la verdad. 



(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

[1] [SPOILER] Tampoco el secuestro de la portada de The Herald es coherente, ni el drama que se desata tras ello, ni los cambios tan bruscos de periodistas entre una redacción y otra, ni la conversión de The Herald a un periódico gratuito…

jueves, 21 de febrero de 2019

[Cine] Crítica: 'Green Book' (2018), de Peter Farrelly. Fórmula conocida, resultado único

Hilarante y con interpretaciones magistrales, ‘Green Book’ es una historia de racismo y, sobre todo, amistad


Green Book, Mahershala Ali, Viggo Mortensen

The Negro Motorist Green Book, el libro verde al que hace referencia el título de la película de Peter Farrelly, era una guía editada anualmente para que los viajeros afroamericanos pudieran conocer en qué establecimientos serían bien recibidos y cómo moverse con seguridad por Estados Unidos –sobre todo en el sur, donde la segregación y el racismo eran mayores–. Este manual, editado hasta 1966, es una muestra más de hasta qué punto es reciente el racismo que vivía –y de forma más suavizada, vive– la población afroamericana en el país que lidera el llamado mundo libre.


El Green Book buscaba, en gran medida, evitar los riesgos que esas personas podían vivir en lugares que no conocían y en un ambiente claramente hostil hacia ellos. ‘Green Book’ no solo utiliza ese libro como hilo conductor de su historia, sino que parece seguir su filosofía, evitando correr cualquier riesgo y ciñéndose a una fórmula casi sin fisuras. Así, se trata de una road movie dinámica y con tono de comedia, protagonizada por personajes con mucho carisma, basada en una historia real muy atractiva y que incluye al mismo tiempo cierta crítica social y un mensaje optimista. Es la fórmula de películas como ‘Bright’ (2017) –por citar una que es evidente que necesita de esta fórmula para sobrevivir– o ‘Intocable’ (‘Intouchables’, 2011) –con la que se pueden encontrar varias semejanzas–.

Sin embargo, esta fórmula garantiza que no haya riesgos y que el producto pueda salir casi siempre indemne en taquilla. Ahora bien, no asegura ningún éxito especial, ni que la cinta vaya a ser una de las mejores del año. Ahí entran otra serie de factores que son los que convierten al trabajo de Peter Farrelly en un trabajo gran éxito de público y en uno de los títulos imprescindibles de 2018. ‘Green Book’ es mucho más divertida de lo que cabría esperar, con momentos y, sobre todo, diálogos hilarantes. El momento en el que se lanza la película, crítica con la discriminación por cuestiones de raza o de clase social, tampoco podía más ser oportuno. Su ritmo, acompañado por la música y por la carretera, es una muestra de pulso en la dirección, acentuada por su atención a los detalles, que la convierten en una obra única, capaz de escapar de esa fórmula de la que parte.

Dos intérpretes magistrales para una historia de amistad


Pero si hay un elemento que debe destacarse son los protagonistas: Mahershala Ali y Viggo Mortensen, dos actores extraordinarios, dos bestias de la interpretación que, con dos actuaciones soberbias, dan vida a Don Shirley, un genial y aclamado pianista negro, y a Tony Lip, su chófer, un italoamericano de clase obrera. Su viaje al racista sur de Estados Unidos en 1962 para una gira de conciertos de Shirley y su trío les llevará a convivir durante muchas horas, impregnándose cada uno de rasgos del otro y aprendiendo a comprender sus distintas historias y formas de ser.

Green Book, Mahershala Ali, Viggo Mortensen

Se aprecia así una clara evolución en ambos, si bien es cierto que el tono de la obra parece impedir una mayor profundización en este aspecto o en el análisis de los personajes. De hecho, ese tono cómico es probable que también impida un triunfo de ‘Green Book’ en los Oscar, y eso que lo merecería, pues es puro cine: montaje, ritmo, música, interpretación... 

Tampoco importa. Eso no es aquí lo relevante. Porque lo que sí permite una comedia desenfadada como esta es la aproximación a un tema tan dramático como el racismo y la discriminación con una mirada diferente, más cercana y capaz de trasladar la historia al público. Una historia, al fin y al cabo, de amistad. Y la de Don Shirley y Tony Lip merecía esta película. Única, a pesar de que pueda parecer conocida. 

Lo mejor: Mahershala Ali y Viggo Mortensen 
Lo peor: que no profundice más en la evolución de los personajes 

Nota: 9/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

miércoles, 20 de febrero de 2019

[Cine] Crítica: 'They' (2017), de Anahita Ghazvinizadeh. Sensible normalización

‘They’, presentada en el Festival de Cannes, llega al catálogo de Filmin este viernes, 22 de febrero, con una sutil reflexión sobre la pubertad y la identidad de género


‘They’, presentada como la historia una persona de género fluido que debe dejar de tomar la medicina que frena su pubertad y decidir finalmente cuál es el género con el que debe entrar en la juventud, narra una historia más compleja que esto. Y ese es el elemento clave de la película, pues normaliza la situación y el fenómeno de la fluidez de género y de la búsqueda de identidad, restándole drama y protagonismo para otorgárselo a otros personajes, dejando que esta historia se convierta en el marco, casi el macguffin, de todo el film. De esta forma, las leyes de extranjería de Estados Unidos, el acceso a la sanidad, la interacción entre culturas o la ausencia de un miembro de la familia ganan peso, añadiéndole capas a la obra.

Ellos, pronombre al que responde J, es, no obstante, el personaje central de la narración. Es la ausencia de sus padres la que hace que su hermana y su novio iraní pasen unos días con ellos; y es la decisión que debe tomar sobre su identidad de género la que abre y cierra la película. No existe un elevado grado de dramatismo asociado al personaje, al menos no en su relación con otros, pero sí se percibe su desorientación interna. El reflejo de este aspecto presenta una de las reflexiones más interesantes de la obra: ¿cómo se siente una persona que, cuidada por una familia que la quiere y aceptada por quienes le rodean, no sabe definir quién es? Esto, junto a la tematización de la terminología con la que ellos –el personaje de J– quieren ser referidos, es la mayor aportación del film. 

Poco interés más allá del personaje central 


La película, en términos puramente fílmicos, tiene algunos fallos. La incorporación de una parte más artística y experimental a la narración, con el juego con el foco de la cámara, las flores, la música o la poesía, que sirve en gran medida como leit motiv y como reflejo de las dudas de ellos, resulta solo parcialmente atractiva y no siempre acertada. Y, si bien es cierto que la película no se alarga por este motivo –en total son poco más de 75 minutos–, tal vez se agradecería una mayor profundización en la historia de los personajes que estas referencias más alegóricas. A su vez, los personajes, aunque bien diseñados y con abundantes matices, se ven limitados por algunas líneas de diálogo artificiales y por interpretaciones un tanto mediocres por momentos.


Pero esto es comprensible y excusable, pues se aprecia la sencillez y amataurismo de esta obra presentada en el Festival de Cannes de 2017. Una obra, por cierto, financiada en gran medida por dinero qatarí y escrita y dirigida por la iraní Anahita Ghazvinizadeh, alumna de Abbas Kiarostami. Puede resultar sorpresivo este origen dada la intransigencia religiosa que define a ambos países, no obstante conviene apuntar que la transexualidad está más aceptada y extendida en Irán que en muchos países occidentales.

Más allá de lo que rodea a la obra, más allá incluso de las propias características de la misma, el valor de esta cinta radica en su capacidad de sensibilización y normalización al retratar la realidad de muchas personas que deben descubrir algo tan básico como su identidad. 

Lo mejor: el debate sobre la terminología y el conflicto interno de las personas de género fluido
Lo peor: el nivel de algunas interpretaciones y diálogos 
Nota: 6/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

martes, 5 de febrero de 2019

[Series] Review: 'The Umbrella Academy'. Novedosa aproximación de Netflix al género de superhéroes

'The Umbrella Academy', producción propia de Netflix que se estrena el 15 de febrero, ofrece una serie de superhéroes con más aristas, poniendo el foco más en los personajes y sus interacciones que en sus poderes, e incorporando interesantes dosis de misterio y acción



En un mercado saturado de productos audiovisuales protagonizados por superhéroes, se ha convertido en una prioridad lograr una nueva vuelta de tuerca, con personajes alejados de estereotipos previos. ‘The Umbrella Academy’ busca ir más allá y, sin romper por completo con el género y su concepción como producto de consumo, sí deja los distintos superpoderes en una posición secundaria y se centra en los personajes desde una perspectiva algo más penetrante y dramática de lo habitual.


La nueva producción de Netflix, que se estrena el 15 de febrero, se basa en una saga de cómics escrita por Gerard Way y publicada por Dark Horse ComicsNarra la historia de seis treintañeros que, nacidos en condiciones extrañas y adoptados por un excéntrico millonario, se reúnen de nuevo tras su muerte. Juntos deberán enfrentarse a la amenaza de un apocalipsis y al misterio que rodea el fallecimiento de su padre, mas las diferencias y los rencores entre ellos volverán a separarlos, como había ocurrido cuando eran adolescentes y formaban parte de un equipo de superhéroes infantiles. La trama, mucho más complicada de lo que una breve sinopsis pueda anticipar, recuerda en cierta medida a X-Men, pero sin trajes o poderes tan visuales y con más dimensiones y sin una distinción clara entre buenos y malos.

Esa redondez y complejidad de los personajes es lo más atractivo de una historia en la que abundan las sorpresas. Cada episodio –de los cinco que Netflix ha adelantado a la prensa– incluye varios giros y constantemente parecen abrirse nuevas líneas argumentales. En ellas se combina el misterio, la acción y el drama de una forma más madura –aunque todavía juguetona– que en otras series sobre superhéroes. Pensemos, por ejemplo, en ‘Titans’, de DC, que Netflix ha estrenado hace menos de un mes, con un tono mucho más juvenil y activo.

Una serie con mucho potencial 


Otros elementos, secundarios, aunque igualmente atractivos, pueden ser una banda sonora que es central en muchas escenas, con algunos temas muy conocidos; varios toques de humor y buen rollo, incluso en escenas más o menos dramáticas; el protagonismo de la cámara, con planos –como el nadir– y montajes –como la split-screen– arriesgados y poco habituales. En todos estos aspectos la serie también busca la novedad, presentando los personajes de forma curiosa o combinando las tres –música, imagen y humor– en secuencias llamativas. También las actuaciones son muy meritorias, contenidas unas y exageradas otras, pero logrando personajes verosímiles y profundos. Las más destacadas son las de los dos nombres más conocidos del reparto: Robert Sheehan y, sobre todo, Ellen Page.


Con esto, la serie creada por Jeremy Slater tiene capacidad para trascender al comic, logrando unos niveles de calidad y atractivo poco habituales en el mundo de los superhéroes. Precisamente, la escasa presencia de algunos de los tópicos recurrentes en este tipo de producciones –espectaculares luchas contra el mal, por ejemplo– es lo que permite que la serie se centre en mayor medida en las relaciones personales entre los protagonistas o que aborde con mayor consciencia algunos misterios sobre el pasado de los mismos. Esto permite interesantes debates sobre temas que van desde la fama hasta los viajes en el tiempo, abordándolos casi siempre con inteligencia.

Todavía quedan muchos cabos sueltos y muchas tramas por completar, por lo que hay elementos que todavía resultan de difícil valoración. No obstante, si se mantiene la línea mostrada hasta ahora y se resuelven de manera satisfactoria los grandes desafíos que se han planteado, ‘The Umbrella Academy’ tiene material y calidad suficiente para convertirse en una de las series sobre superhéroes más sagaces e interesantes.



(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

domingo, 3 de febrero de 2019

[Premios] 'El reino' y 'Campeones' se reparten los Goya

‘El reino’, con 7 premios, y ‘Campeones’, con 3, incluyendo Mejor película, se reparten los premios en una gala que demostró la riqueza de nuestro cine


Lista de ganadores de los Premios Goya 2019

Humor, emoción y reivindicación. Y todo en su justa medida. Es lo que se pide a estas galas. Y la 33 edición de los Goya lo ha ofrecido. Andreu Buenafuente Silvia Abril han sabido introducir ritmo en la gala, con comentarios divertidos y guiños políticos, sin meterse en demasiados jardines. Y a ello se han sumado el encanto de los protagonistas de ‘Campeones’, las demandas de igualdad y los análisis de una industria que cambia pero que sigue ofreciendo una producto cultural de primera calidad. Porque esa es la conclusión principal de la noche: el cine que se hace en España es de una riqueza y diversidad envidiables.

Lista de ganadores de los Premios Goya 2019

 Lo demuestra que 'El reino' se haya alzado con 7 premios, incluyendo el de Mejor dirección para el magistral Rodrigo Sorogoyen, el de Mejor actor para el multinominado Antonio de la Torre, el de Mejor actor de reparto para el visceral Luis Zahera y el de Mejor guion original. Lo demuestra que 'Campeones' sea la Mejor película, además de tener el actor revelación, Jesús Vidal, y la Mejor canción. Lo demuestran los tres premios técnicos de un thriller policíaco ambientado en los años 20 como 'La sombra de la ley'. Lo demuestra que, aunque no se hayan llevado nada, películas como 'Todos lo saben', 'Entre dos aguas', 'El fotógrafo de Mauthausen' o 'Errementari' estuvieran entre las nominadas. Lo demuestra lo que hay detrás de 'Carmen y Lola' y sus dos premios. Y lo demuestra también que la película maldita de Terry Gilliam, el españolísimo 'El hombre que mató a don Quijote', se alzara con dos galardones.


Lo que deja la gala

Ha sido una gala completa, con grandes momentos sobre el escenario: la maravillosa voz de Rosalía; los emocionantes agradecimientos de Eva Llorach y Jesús Vidal; el surrealista y típicamente español momento en el que una charanga, una batukada y la tuna llenaron el escenario; David Broncano y Berto Romero entregando un premio colgados de unos cables; los sobres que no se abrían; el exministro Maxím Huerta recordando su brevedad… Tampoco ha habido discursos demasiado largos. Y el de Mariano Barroso, Presidente de la Academia, ha sido conciso y muy completo en su análisis de la situación del sector. Y los homenajes, destacando el de Chicho Ibáñez Serrador, han sido emotivos y muy acertados. La nota negativa puede ser la cuestionable la decisión de colocar el homenaje a los fallecidos este año justo tras un número cómico, pero en general la gala ha sido atractiva. No pasará a la historia, pero ha resultado más que solvente.

Lista de ganadores de los Premios Goya 2019

En el apartado de premios ya puede haber más debate: la ausencia de ‘Petra’ y Bárbara Lennie, la victoria de ‘Campeones’ tras haberse llevado ‘El reino’ Dirección y Guion o los Efectos especiales de ‘Superlópez’ son, personalmente, discutibles. Se ha buscado el equilibrio, repartiendo entre películas magníficas y otras algo más flojas pero mucho más taquilleras y carismáticas, y eso no siempre es posible.

No obstante, si algo han demostrado estos Goya es que se hacen muy buenas películas en este país. Y que en su diversidad está su mayor riqueza.

Lista de ganadores

MEJOR PELÍCULA 


MEJOR DIRECCIÓN 

Rodrigo Sorogoyen 'El reino

Lista de ganadores de los Premios Goya 2019

MEJOR GUIÓN ORIGINAL 

'El reino' 

MEJOR GUIÓN ADAPTADO 

'La noche de 12 años' 

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA 

Susi Sánchez 'La enfermedad del domingo' 

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA 

Antonio de la Torre 'El reino' 

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO 

Carolina Yuste 'Carmen y Lola

MEJOR ACTOR DE REPARTO 

Luis Zahera 'El reino' 

MEJOR ACTRIZ REVELACIÓN 

Eva Llorach 'Quién te cantará

MEJOR ACTOR REVELACIÓN 

Jesús Vidal 'Campeones' 

MEJOR DIRECCIÓN NOVEL 

Arantxa Echevarría 'Carmen y Lola' 

MEJOR DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA 

'La sombra de la ley' 

MEJOR PELÍCULA EUROPEA 


MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL 

'Gaza' 

MEJOR MÚSICA ORIGINAL 

'El reino' 

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL 

'Campeones' 

MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA 

'Roma' 

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA 

'La sombra de la ley' 

MEJORES EFECTOS ESPECIALES 

'Superlópez' 

MEJOR SONIDO 

'El reino' 

MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN 

'Cazatalentos' 

MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA 

'El hombre que mató a Don Quijote' 

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO 

'La sombra de la ley' 

MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN 

'Cerdita' 

MEJOR DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN 

'El hombre que mató a Don Quijote' 

MEJOR MONTAJE 

'El Reino'

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

jueves, 24 de enero de 2019

[Cine] Crítica: 'Polar' (2019), de Jonas Åkerlund. Asesinos de cómic

Mañana se estrena en Netflix ‘Polar’, en la que Mads Mikkelsen da vida a un asesino a sueldo que, a punto de retirarse, es perseguido por su antigua organización. La obra adapta una novela gráfica de Dark Horse Comics e introduce un tono más liviano y una estética más colorida y espectacular que las historias clásicas sobre asesinos 


Polar, Mads Mikkelsen, Netflix

Estamos a pocos meses de que se estrene la tercera entrega de ‘John Wick’ y a pocas semanas de que vea la luz en Netflix ‘The Umbrella Academy’. A lo mejor no hace falta esperar tanto, porque mañana, 25 de enero, se estrena también en Netflix una película que, en gran medida, combina ambas. ‘Polar’ es, como ‘John Wick 3: Parabellum’, la historia de un asesino infalible que busca retirarse y al que su antigua organización querrá eliminar –y que, aunque sea por poco tiempo, también tiene un perro–; y también es una adaptación, como ‘The Umbrella Academy’, de una novela gráfica de Dark Horse, en la que oscuros personajes conviven con otros mucho más coloristas y casi paródicos, y en la que una trama cruda se adereza con toques de humor negro. 

No tiene la seriedad ni la dureza de las películas protagonizadas por Keanu Reeves, pero para quienes no somos devotos aficionados al thriller de fríos asesinos ultraefectivos, resulta novedosa y juguetona, además de tener momentos y guiños muy divertidos. Sin llegar a ser una parodia, sí que es consciente de las reglas del género, jugando con ellas e introduciendo una estética novedosa. Estética que se deriva de su origen como cómic y que incluye títulos sobreimpresos con caligrafías llamativas, pantallas partidas y vestimentas muy particulares y reconocibles. A esto se suma la música de deadmau5, que le imprime un ritmo muy ágil.

Podríamos, tal vez, cuestionar la adecuación de las herramientas que utiliza para la historia que se narra, y es cierto que en ocasiones parece no encontrar su sitio al caminar entre dos estilos. Sin embargo, esto le permite jugar con los contrastes. El más interesante, el que se da entre los coloridos, cómicos y brutales perseguidores y el gris y casi anodino protagonista, que también deja, no obstante, notas de su visualmente espectacular violencia. 

Es interesante el trabajo de Mads Mikkelsen ('La Caza') y el de una melancólica e inescrutable Vanessa Hudgens, pero ni sus personajes, ni mucho menos el resto, muestran un arco evolutivo desarrollado. Son personajes bastante estereotipados, algunos de ellos hasta el extremo, lo que aligera la trama, pero le resta profundidad. Tampoco se caracteriza la película de Jonas Åkerlund por una gran inteligencia, ni por la presencia de giros de guion ni grandes sorpresas. Pero esta sencillez no juega en su contra, pues permite un visionado mucho más relajado y disfrutable –a lo que se suman esos elementos cómicos y visuales–, y evita perderse en narraciones demasiado rebuscadas e irresolubles.

Polar, Mads Mikkelsen, Netflix

Y no podemos terminar sin señalar que, al contrario que en otras obras de asesinos, no hay peleas verdaderamente emocionantes en los que el enfrentamiento físico o el cruce de disparos sea intenso. Se trata más bien de choques muy breves resueltos de manera espectacular, pero sin haberse generado una gran dosis de tensión o interés. Aquí se nota, una vez más, la influencia del cómic en la presentación. 

Influencia muy interesante y bienvenida, que refresca un tipo de cine, como son las historias de asesinos implacables y efectivos, muy marcado por unos patrones. Sin la intensidad ni la fuerza de historias como el citado ‘John Wick’ o ‘Venganza’, ‘Polar’ sabe jugar sus cartas para lograr un trabajo menos normativo, pero muy entretenido. 

Lo mejor: es realmente divertida 
Lo peor: un poco más de profundidad en la narración no hubiera estado mal 
Nota: 7/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

domingo, 13 de enero de 2019

[Series] Review: 'La verdad sobre el caso Harry Quebert'. Una adaptación fiel no siempre es lo mejor

‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’ fue un fenómeno editorial especialmente llamativo por su narración, intercalando varias épocas y pasajes de un libro ficticio con una escritura muy ágil y adictiva. Jean-Jacques Annaud intenta aprovechar este potencial para lograr una miniserie libre y entretenida, pero menos fluida y sorprendente que la novela 



Marcus Goldman es un joven y exitoso escritor que, en medio de una crisis creativa, descubre que su profesor y mentor, el también escritor Harry Quebert, ha sido acusado del asesinato de una joven de 15 años desaparecida hace más de treinta años y con la que había mantenido una relación amorosa. Dispuesto a ayudarle, se muda a su antigua residencia en la pequeña localidad de Maine donde sucedieron los hechos para descubrir la verdad sobre un caso que algunas personas pretenderán ocultar. La combinación de acción, romance y misterio, junto al debate en torno a la creatividad del escritor y las relaciones prohibidas, convirtieron a esta historia en uno de los fenómenos literarios más populares de los últimos años, incentivado por una estructura novedosa y plagada de saltos temporales. A pesar del desafío que planteaba su construcción, tanto su agilidad como la riqueza y fuerza de la trama la convertían en un material ideal para ser adaptado a la pequeña pantalla. 

Esto nos devuelve al eterno debate sobre las adaptaciones audiovisuales de obras literarias. Esta novela plantea un notable desafío por sus abundantes saltos temporales, algunos muy breves, y por la inclusión de extractos de un libro que forma parte de la trama. También los títulos y subtítulos de cada capítulo añadían riqueza al texto. Una miniserie como la que Movistar+ ha ofrecido semanalmente desde octubre –los giros de la trama y los cliffhangers han hecho que el material fuera ideal para mantener a la audiencia cautiva durante diez semanas, hasta el 21 de diciembre, cuando se emitió el último episodio– es, a priori, la mejor alternativa para llevar la novela de Joël Dicker a una pantalla, pues permite que la extensión y la atención a los detalles sean mayores que en una película. De hecho, la fidelidad de la miniserie al libro es casi absoluta, tanto en la narración cronológica como en la mayoría de aspectos de la trama, incluso en aquellos más pequeños. 

La fidelidad como fallo y acierto 


Pero hay elementos, sobre todo los pasajes más breves y los derivados del formato de la novela, que dificultan su traslación a la pantalla. También los constantes saltos temporales resultan ligeramente más complejos en la pantalla que en el papel –en el que es más sencillo regresar atrás o recapitular, independientemente de los repasos que la serie ofrece al principio de cada episodio–. De hecho, el propio libro de Joël Dicker se convierte en un nivel adicional sobre escritores que escriben sobre escritores; algo que, al igual que la narración en primera persona por parte de Marcus Goldman, también se pierde en la adaptación a la pequeña pantalla. Al mismo tiempo, el tono o determinados aspectos de la trama, que ya resultaban inverosímiles o estereotipados en el libro, en la serie parecen hacerse más visibles y restarle más fluidez que en el texto. Es posible que detrás de estos fallos esté el intento de Annaud de mantener la fidelidad absoluta a la obra, pues, aunque le permite explotar el potencial de su historia, le impide hacerlo de una manera más libre y auténtica.


No obstante, es evidente que la trama tiene una enorme capacidad de enganchar al espectador, y en esto Annaud sí sabe medir los tiempos para que la serie se mantenga siempre entretenida y sorprendente y que resulte casi imposible desconectar de ella. Es cierto que existen pasajes más aburridos y en los que el desarrollo de los acontecimientos resulta más pesado, pero en líneas generales hay una complejidad en la historia y una cantidad de giros de guion y de líneas argumentales que resultan muy atractivos. 

Como atractivo resulta también un Patrick Dempsey que, como productor y protagonista, se convierte en el principal reclamo de la serie. Suya es la interpretación más profunda de la serie, pues el resto de personajes resultan mucho más planos –algo que ya ocurría en el libro– y hay ciertas decisiones de casting o de maquillaje que no parecen apropiadas dada la edad que algunos personajes deberían tener en un momento u otro. 

En definitiva, el libro de Joël Dicker ofrece no solo el material ideal para la adaptación, sino también una estructura y composición que resultan difíciles de trasladar a formatos no literarios. La fidelidad al original es al mismo tiempo acierto y fallo de esta miniserie que, como la mayoría de best-sellers, ofrece un entretenimiento absoluto y adictivo, pero sin grandes dosis de calidad formal ni profundidad.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 11 de enero de 2019

[Series] Review: 'Lemony Snicket: Una serie de catastróficas desdichas'. Los Baudelaire y el conde Olaf saben poner punto final a sus aventuras

La tercera temporada de ‘Una serie de catastróficas desdichas’, disponible en Netflix desde el 1 de enero, adapta las últimas aventuras de la saga de novelas y cierra la serie con mayor madurez, autoconsciencia y libertad, pero explotando las particulares que desde su estreno en 2017 la convirtieron en una serie única



Con una estructura y un estilo tan particulares y definidos, con personajes excéntricos y estereotipados hasta la parodia y con una trama tan enrevesada, resulta muy adecuada la decisión de Netflix de no alargar ‘Una serie de catastróficas desdichas’ tras su tercera temporada. La serie, que ofrecía siete capítulos en esta última entrega, no ha dado muestras de agotamiento y todavía conseguía mantenerse fresca e ingeniosa, pero una mayor extensión podría haber arriesgado todos los elementos que han caracterizado la serie protagonizada por Neil Patrick Harris.

Su personaje, el conde Olaf, vuelve a ser el aspecto central y más atractivo de la serie, mostrando una profundidad mayor gracias a un pasado que ya se intuía complejo y definitorio de su carácter en la segunda temporada. También aparecerán nuevos personajes, aunque casi todos con roles muy secundarios, y, sobre todo, volveremos a encontrarnos con algunas de las figuras y escenarios de las temporadas pasadas que, al igual que Olaf, tienen un rico pasado. En este sentido, los últimos capítulos de la serie suponen un cierre muy correcto a la mayoría de historias secundarias. 

Quedan ciertos cabos sueltos y hay aspectos de la historia principal que se clausuran con menor ingenio del habitual. Tal vez la continua complicación de la trama, con elementos verdaderamente meritorios y con historias que se entrecruzan en una compleja e inteligente telaraña, llevara a situaciones casi imposibles de resolver, mas la sensación general es satisfactoria. Contribuye a ello la mayor libertad en la estructura, que rompe en parte los patrones de los episodios dobles de las anteriores temporadas. Esto motiva una evolución clara con respecto a las dos temporadas anteriores, mucho más unitarias en estilo y narración, pero en cierta medida agotadas en sus planteamientos. Este desarrollo da lugar a una serie más adulta y profunda, también más oscura y ambivalente, que sabe adaptarse para cerrar sus historias con solvencia, pero manteniendo sus señas de identidad.

Una seria que sigue siendo excepcional


Entre ellas vuelven a encontrarse escenarios y vestuarios extremos, en los que el color y la luz van ganando espacio; situaciones inverosímiles, resueltas o no por hechos igualmente increíbles; personajes caricaturizados con características o comportamientos muy marcados; abundantes toques de humor, provenientes tanto de comedia física y de la ridiculización de comportamientos como de pequeños guiños mucho más ingeniosos e inteligentes; así como cultas referencias literarias y una marcada e intencionada tendencia al sabelotodismo. Y, por supuesto, un Lemony Snicket que, como narrador resulta menos cenizo e impertinente que en el pasado, y como personaje, cierra su línea argumental de forma elegante. Con todo, es una serie menos extravagante y más madura, consciente de sus límites, aunque capaz de explotar sus inmensas peculiaridades y particularidades, pues hasta el final ha sido una producción única.


Se va en el momento adecuado, habiendo agotado las novelas publicadas por Daniel Handler bajo el pseudónimo de Lemony Snicket y manteniendo el interés por ellas hasta el final, sin caer en la tentación de alargarse más allá de la obra original y sabiendo hasta qué punto era capaz de llevar las aventuras de los Baudelaire y del conde Olaf.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)