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miércoles, 9 de octubre de 2019

[Cine] Crítica: 'Joker' (2019), de Todd Phillips. Cine a pesar de todo

Joaquin Phoenix logra una interpretación irrepetible en una cinta perturbadora y brutal que derrocha cine y que escapa de cualquier polémica o convención


joker joaquin phoenix robert de niro

La polémica que rodea a un estreno cinematográfico –de cualquier expresión cultural, en realidad– no suele girar en torno a cuestiones propias de la obra, sino a aspectos externos: se trata con frecuencia de un análisis sociológico más que dramático o estético. Ha vuelto a ocurrir con ‘Joker’: cuestiones sobre el cine de superhéroes o la representación e incitación a la violencia han nublado, sin llegar a cubrir ni oscurecer, una película que rebosa cine en todas sus dimensiones. 

Es irrelevante qué aspecto cinematográfico escojamos, porque la obra de Todd Philips resulta excelsa en prácticamente todos. Sorprendente, por inesperado, el magistral uso de la luz, insuficiente y vacilante, con el foco de la misma en pantalla, y con un juego de sombras que aporta gran riqueza, mas también mucho desasosiego. A eso contribuye también un uso del color, con tonos apagados que contrastan con la viveza de un payaso. Y en esta transmisión de sensaciones y angustias hay un tercer elemento poderosísimo: la música. Mucha cuerda y gravedad para acentuar esa tensión contenida, siempre a punto de desatarse. Es uno de los puntos clave de este trabajo, pues incentiva la incomodidad y la locura, tanto del protagonista, como de la sociedad que le rodea. Una sociedad ruidosa y enfurecida, como se transmite también gracias al sonido y los efectos visuales: esa tarea de ambientación de Gotham es clave para que el espectador no pueda evitar removerse en su asiento cada vez que las luces del metro se apagan o cada vez que un personaje debe caminar por unas calles sucias y amenazantes. 

También el guion hace su parte, aportando una consistencia y coherencia a la historia que, junto a una narración calmada y sin exceso de artificios, consigue que el descenso a los infiernos de Arthur Fleck resulte impactante e inevitable. No es necesario efectismos ni sorpresas como en una cinta de superhéroes, sino que la brutalidad de la historia se encarga de actuar como hilo conductor. De esta forma, no siempre es necesario mostrar, sino que se asume la madurez del público, siendo suficiente con intuir, una de las armas más poderosas de la gran pantalla.

arthur fleck joaquin phoenix

Mas por encima de todos estos argumentos, hay uno que sobresale. No es una sorpresa. Quizá sea lo único a lo que podíamos aferrarnos con certeza desde el comienzo del proyecto, porque nadie puede poner en tela de juicio la capacidad de Joaquin Phoenix de convertirse –que es más que interpretar– en un personaje alocado, enfermo o particularísimo como el propio Joker. Sin embargo, esta actuación está en otro nivel: no es cuestión de compararla aquí con Heath Ledger ni con ningún otro intérprete, pues los contextos y el diseño de los personajes son diferentes, pero sí que se alcanzan unas cotas interpretativas irrepetibles. Es probable que este Joker sea uno de los personajes más complejos a los que se pueda dar vida en una pantalla, y es precisamente en estas figuras en las que un intérprete puede demostrar su valía. Phoenix no necesitaba demostrarlo, prro destroza cualquier expectativa y consigue algo memorable. La risa descontrolada de un payaso triste, el patetismo del personaje, la extrema e insana delgadez de Arthur Fleck, su forma de correr y de bailar, su soledad. Esa risa aguda perturbadora. Esos primeros planos. En realidad, cualquier adjetivo o definición resulta insuficiente para describir el trabajo de Joaquin Phoenix. 

La película fuera de la pantalla 


Por supuesto, estas cuestiones más o menos objetivas –más menos que más, pues el análisis de un producto cultural no puede ceñirse estrictamente a criterios absolutos ni a mejores y peores– no implican que la recepción tenga que ser positiva, ni que el trabajo guste, ni que su efecto o análisis social sea positivo, ni que su interconexión con el universo Batman o DC sea el esperado. En todos estos asuntos, mucho más abiertos a debates e interpretaciones personales, la película se mueve en una ambigüedad creo que intencionada, siendo consciente de que la polémica y la crítica en ocasiones pueden ser un gran aliado –o, si no, veamos las cifras de taquilla de su primer fin de semana–. 

Así, la película, cuya mejor descripción es ‘perturbadora’, no es un pasatiempo disfrutable. Menos de acuerdo puedo estar con quienes consideran que la obra hace apología de la violencia o que esta está demasiado presente en la cinta; al contrario, esperaba más violencia explícita, aunque es innegable que la violencia social y psicológica son abrumadoras. Mas no olvidemos que se trata de un film para adultos a los que se supone un grado de madurez y de discernimiento suficiente para no comenzar a pegar tiros vestidos de payaso al salir del cine. No sé hasta qué punto es real el riesgo de que se replique algo semejante a lo que ocurre en la trama –al fin y al cabo, la máscara de Guy Fawkes popularizada por ‘V de Vendetta’ se ha convertido en un símbolo–, pero tampoco veo que la responsabilidad sea de una ficción que precisamente critica esa sociedad en la que este tipo de personas o problemas existen.

joker baño baile

Por otro lado, esa lectura pesimista y anarquista de la sociedad no tiene por qué ser válida y, en realidad, no lo es, por lo que resulta insuficiente como análisis social. De nuevo, una película no tiene por qué tener esa responsabilidad y, por lo tanto, esto no puede ser en ningún caso una crítica. En cualquier caso, el ‘Joker’ de Todd Philips sí que retrata con fidelidad la ciudad de Gotham y el contexto en el que surge la figura de Batman. Es evidente que esta obra se aleja de cualquier film comercial de superhéroes, aunque sí mantiene una serie de elementos que la mantienen unida al universo transmedia de Batman, como la presencia de Brett Cullen –que había aparecido en ‘El caballero oscuro: la leyenda renace’–, la ambulancia embistiendo al coche de policía o la presencia de Bruce y los Wayne.

Pero no central al debate si estas asociaciones son suficientes o no. O si la película realiza un análisis acertado del vacío existencial de la sociedad o no. O si es posible que la violencia del film pueda replicarse o no. Ni siquiera importa en exceso si la cinta es agradable o no. Porque por encima de todo ello hay una lección magistral de cine. Y todavía más arriba, está Joaquin Phoenix.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 26 de abril de 2019

[Cine] Crítica: 'Capitana Marvel' (2019). Feminismo en el MCU

Vendida como película feminista y engullida por el fenómeno ‘Endgame’, ‘Capitana Marvel’ se apoya en una gran Brie Larson para una obra con el sello Marvel pero capaz de abrirse a nuevos públicos 



Se estrenó el 8-M como “la primera superheroína protagonista de Marvel” y con una campaña de marketing que explotaba claramente el feminismo de la obra. Esa apuesta, que había funcionado de manera muy notable y, en gran medida, sorprendente con ‘Wonder Woman’ en 2017, parece convertirse en el principal argumento de 'Capitana Marvel'.

Un argumento que resulta bienvenido por la necesidad de que los personajes femeninos poderosos sigan ganando espacio en la gran pantalla y por la importancia que tiene para el movimiento feminista haberse convertido en algo mainstream, con la todopoderosa Disney enarbolando su bandera. No obstante, es innegable la apropiación que Marvel, Disney y Hollywood hacen del movimiento, no tanto por convicción como por interés comercial. Se trata de una discusión mucho más compleja de lo que este espacio permite, pero censurar la hipocresía de estas compañías no impide alabar el favor que –intencionadamente o no– hacen a la sociedad. 

Ahora bien, la crítica que sí debemos realizar aquí tiene relación con la inclusión, descarada y artificial, de todos los aspectos posibles relacionados con el feminismo: mujeres a las que no permiten pilotar, comentarios machistas, infravaloraciones, ejemplos de sororidad, una madre soltera, empoderamiento femenino… Tal vez convendría puntualizar que una película feminista no necesita tocar todos estos temas a la vez, como si quisiera compensar en dos horas toda la testosterona que el cine de superhéroes lleva segregando durante décadas. 

Esa intención de querer incluir todos los posibles elementos asociados al movimiento feminista les resta profundidad, pues no es posible detenerse con suficiente detalle en ninguno, y sutileza, pues algunos aspectos parecen introducidos con calzador e intentando demostrar en cada escena todo el feminismo que desprende la cinta. Ahora bien, es cierto que debemos reconocer que los temas se tratan con coherencia y sin errores. 

Brie Larson y un gato 


En términos más cinematográficos, cabe destacar lo entretenido de la trama, con abundantes y solventes efectos especiales y con unas dosis de humor muy elevadas. La presencia del gato, protagonista además en una de las escenas post-créditos, y el carisma de Brie Larson y Samuel L. Jackson resultan muy divertidos, haciendo que la película sea menos oscura que algunas de las últimas entregas de Marvel. Atractivo es igualmente encontrar a Jude Law en el reparto o la poderosa interpretación de  Brie Larson. También la complejidad narrativa es menor que en anteriores entregas del Marvel Cinematic Universe, sin cruzar las líneas argumentales de diversos personajes y sin dar espacio a múltiples tramas. Esta sencillez, unida al hecho de ambientarse en una etapa anterior al resto de obras del MCU y ser, en gran medida, independiente de ellas, abre ‘Capitana Marvel’ a públicos más amplios. Aun así, es puro Marvel. Sus guiños al MCU son recurrentes y el estilo visual y narrativo son los propios de la franquicia.


Una franquicia que, como decíamos en el 1x03 de Los Lunes al Podcast, no da espacio a sus estrenos. ‘Capitana Marvel’, un grandísimo éxito de taquilla en todo el mundo, con potencial para convertirse en uno de los quince títulos más taquilleros de la historia, se verá canibalizada desde hoy mismo con la llegada a las carteleras de la esperadísima y, presumiblemente, definitiva ‘Vengadores: Endgame’, llamada a marcar un antes y un después. Estrenada solo un mes y medio antes, la película dirigida por Anna Boden y Ryan Fleck no ha tenido espacio suficiente en taquilla y, aunque se haya podido aprovechar del hype que precede a ‘Endgame’, parece haber actuado más como anticipo para abrir boca que como una obra con toda sus capacidades. 

Y es una pena. Porque ‘Capitana Marvel’ podría haber sido una oda feminista todavía más poderosa. Y porque en taquilla podría haber destacado aun más de lo que lo está haciendo. No obstante, olé por ella, y olé por seguir abriendo el camino para futuras superheroínas. 

Lo mejor: Brie Larson, impresionante como superheroína, se come la pantalla 
Lo peor: la introducción de tantos tópicos relacionados con el feminismo resulta descarada y artificial 
Nota: 6.5/10

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

martes, 5 de febrero de 2019

[Series] Review: 'The Umbrella Academy'. Novedosa aproximación de Netflix al género de superhéroes

'The Umbrella Academy', producción propia de Netflix que se estrena el 15 de febrero, ofrece una serie de superhéroes con más aristas, poniendo el foco más en los personajes y sus interacciones que en sus poderes, e incorporando interesantes dosis de misterio y acción



En un mercado saturado de productos audiovisuales protagonizados por superhéroes, se ha convertido en una prioridad lograr una nueva vuelta de tuerca, con personajes alejados de estereotipos previos. ‘The Umbrella Academy’ busca ir más allá y, sin romper por completo con el género y su concepción como producto de consumo, sí deja los distintos superpoderes en una posición secundaria y se centra en los personajes desde una perspectiva algo más penetrante y dramática de lo habitual.


La nueva producción de Netflix, que se estrena el 15 de febrero, se basa en una saga de cómics escrita por Gerard Way y publicada por Dark Horse Comics. Narra la historia de seis treintañeros que, nacidos en condiciones extrañas y adoptados por un excéntrico millonario, se reúnen de nuevo tras su muerte. Juntos deberán enfrentarse a la amenaza de un apocalipsis y al misterio que rodea el fallecimiento de su padre, mas las diferencias y los rencores entre ellos volverán a separarlos, como había ocurrido cuando eran adolescentes y formaban parte de un equipo de superhéroes infantiles. La trama, mucho más complicada de lo que una breve sinopsis pueda anticipar, recuerda en cierta medida a X-Men, pero sin trajes o poderes tan visuales y con más dimensiones y sin una distinción clara entre buenos y malos.

Esa redondez y complejidad de los personajes es lo más atractivo de una historia en la que abundan las sorpresas. Cada episodio –de los cinco que Netflix ha adelantado a la prensa– incluye varios giros y constantemente parecen abrirse nuevas líneas argumentales. En ellas se combina el misterio, la acción y el drama de una forma más madura –aunque todavía juguetona– que en otras series sobre superhéroes. Pensemos, por ejemplo, en ‘Titans’, de DC, que Netflix ha estrenado hace menos de un mes, con un tono mucho más juvenil y activo.

Una serie con mucho potencial 


Otros elementos, secundarios, aunque igualmente atractivos, pueden ser una banda sonora que es central en muchas escenas, con algunos temas muy conocidos; varios toques de humor y buen rollo, incluso en escenas más o menos dramáticas; el protagonismo de la cámara, con planos –como el nadir– y montajes –como la split-screen– arriesgados y poco habituales. En todos estos aspectos la serie también busca la novedad, presentando los personajes de forma curiosa o combinando las tres –música, imagen y humor– en secuencias llamativas. También las actuaciones son muy meritorias, contenidas unas y exageradas otras, pero logrando personajes verosímiles y profundos. Las más destacadas son las de los dos nombres más conocidos del reparto: Robert Sheehan y, sobre todo, Ellen Page.


Con esto, la serie creada por Jeremy Slater tiene capacidad para trascender al comic, logrando unos niveles de calidad y atractivo poco habituales en el mundo de los superhéroes. Precisamente, la escasa presencia de algunos de los tópicos recurrentes en este tipo de producciones –espectaculares luchas contra el mal, por ejemplo– es lo que permite que la serie se centre en mayor medida en las relaciones personales entre los protagonistas o que aborde con mayor consciencia algunos misterios sobre el pasado de los mismos. Esto permite interesantes debates sobre temas que van desde la fama hasta los viajes en el tiempo, abordándolos casi siempre con inteligencia.

Todavía quedan muchos cabos sueltos y muchas tramas por completar, por lo que hay elementos que todavía resultan de difícil valoración. No obstante, si se mantiene la línea mostrada hasta ahora y se resuelven de manera satisfactoria los grandes desafíos que se han planteado, ‘The Umbrella Academy’ tiene material y calidad suficiente para convertirse en una de las series sobre superhéroes más sagaces e interesantes.



(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

martes, 24 de abril de 2018

[Cine] Crítica: 'Iron Man 2' (2010), de Jon Favreau

Crítica: 'Iron Man 2' (2010), de Jon Favreau

Estos días que anteceden al estreno de ‘Infinity War’ son buenos para reflexionar sobre la evolución del cine de superhéroes. Es lo que estamos haciendo en Los Lunes Seriéfilos, de hecho. Una de las conclusiones que podemos extraer es la madurez y complejidad que han alcanzado gran parte de las películas. Aunque una gran parte del sector cinematográfico pueda despreciar estas obras como productos industriales en los que solo prima el espectáculo audiovisual y el negocio –no seré yo quien les quite toda la razón–, sí que debemos reconocer el crecimiento del género, con cintas cada vez más inteligentes, profundas y elaboradas.

La gran cantidad de trabajos con los que Marvel y DC nos han bombardeado en los últimos años ha obligado a ambas franquicias a que sus productos deban mejorar y distinguirse entre ellos. Así, junto a algunos trabajos muy decepcionantes, tenemos cintas más autoparódicas como ‘Deadpool’; con un contenido más político-social, como ‘Wonder Woman’ o ‘Black Panther’; con un mayor desarrollo de personajes y seriedad, como ‘Civil War’; o con una adecuada mezcla de ingenio y humor, como ‘Guardianes de la Galaxia’. Dentro de este último grupo podría encajar también ‘Iron Man’. 

Pero esta es la crítica de su secuela, una cinta que ejemplifica ese tipo de cine de superhéroes que tantas veces se critica y que escapa de la ingenuidad e inocencia de las películas de superhéroes más tradicionales sin alcanzar la evolución que este cine ha alcanzado en fechas más recientes.

Crítica: 'Iron Man 2' (2010), de Jon Favreau

‘Iron Man 2’ carece del ingenio y carisma de la original. Intenta repetir la fórmula, aunque sin éxito, quedándose en un montón de lugares comunes hasta resultar predecible y tópica. No obstante, Robert Downey Jr. y su traje siguen teniendo algo que atrae. Y tal vez sea por su excesiva sencillez y lo poco que hace pensar, pero funciona como entretenido pasatiempo. También sus efectos visuales ayudan en este aspecto.

Sin embargo, estos efectos especiales resultan más ruidosos que impresionantes, demostrando lo mal que ha envejecido una obra del 2010. Y ese envejecimiento no se deriva únicamente del aspecto técnico. De hecho, donde más se nota que ‘Iron Man 2’ se queda atrás con respecto a sus sucesoras es en su guion, sus personajes estereotipados y vistos mil veces y su trama, demasiado básica. 

Parece que eso se va acabando y que los largometrajes basados en los comics de Marvel –y, en menor medida, DC– han sabido seguir una senda más trabajada y multidisciplinar, no fiándolo todo al componente audiovisual. Y para eso también sirve ‘Iron Man 2’: para mostrar la evolución del Marvel Cinematic Universe desde entonces. 

Lo mejor: que sea capaz de entretener 
Lo peor: su simplicidad, predictibilidad y falta de originalidad 
Nota: 5

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

jueves, 10 de agosto de 2017

¿Simbolizan Wonder Woman o Daenerys Targaryen un cambio de modelo para una cultura audiovisual más igualitaria?



Como periodista siempre he defendido que, junto a la foto fija, para explicar una realidad es necesario observar también la tendencia. La situación actual en cualquier sociedad occidental (y suponiendo que Occidente está “desarrollado”) es la de una profunda desigualdad entre hombres y mujeres: en salarios, en violencia de género, en representación en puestos directivos y cargos políticos… Y también en industrias teóricamente progresistas como son el cine o la ficción televisiva.

Mas esa pésima realidad que necesita ser modificada con urgencia puede encontrar una visión más positiva si analizamos la tendencia durante los últimos años. Porque, a pesar de todos los pasos atrás que damos, la dirección es la correcta y los roles de género, la brecha salarial y, en general, todo tipo de discriminación, van desapareciendo, aunque no al ritmo que deberían. Y en este sentido este verano se están produciendo una serie de pasos, más simbólicos que reales, pero que resultan muy significativos y que muestran un cierto cambio de paradigma en la industria de la cultura audiovisual.

Uno de los fenómenos más destacados ha sido el estreno de la película Wonder Woman, la superheroína de DC Comics. Dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por Gal Gadot, ha cosechado un éxito muy importante de crítica y público. Más allá de su consideración como icono feminista, lo que ha despertado importantes discusiones, el hecho de dar visibilidad a una superheroína que nada tiene que envidiar a sus colegas masculinos y que sirve como ejemplo de empoderamiento para niñas y mujeres es muy necesario. También lo es, por supuesto, que la dirección y el protagonismo tengan nombres de mujer y que el film, aunque sea por motivaciones comerciales, ponga la cuestión feminista sobre la mesa.

Ese argumento ha servido a su vez para que algunos espectadores se hayan mostrado poco interesados en el largometraje porque “una superheroína, como que meh…”. Pero precisamente ese prejuicio solo se derribará si los personajes femeninos poderosos van ganando espacio en la gran pantalla y se va haciendo cada vez más habitual que las mujeres protagonicen historias hasta ahora reservadas a los hombres.

Un ejemplo de esto sería el Agente 007, de quien en mayo de 2016 la actriz Gillian Anderson opinaba que podría ser interpretado por una mujer. No hay necesidad de que Bond sea un personaje femenino, pues el cine no está obligado a luchar por la igualdad, sino a ser artísticamente lo mejor posible y –nos guste o no, y sobre todo– a ser rentable para sus productoras. Pero por ese mismo motivo tampoco hay excusa para que Bond no pueda ser una mujer. Y si alguien piensa que una actriz no puede hacer lo mismo que Daniel Craig o Sean Connery es porque todavía nos parece raro que una mujer sea aficionada a los Martinis, a los coches caros o conquiste a hombres para poder frenar a un científico loco; ese es, exactamente, el rol que debe desaparecer en una sociedad moderna, y considerar la posibilidad de una Jane Bond es ya un primer paso en esta dirección.

Menos polémico, pues la práctica totalidad de la sociedad británica se ha mostrado favorable al cambio, ha sido el anuncio de la BBC de que la decimotercera identidad del Doctor Who será una mujer. Jodie Whitaker será la primera actriz que dé vida, desde su aparición en 1963, a uno de los personajes más míticos de la cultura popular británica. Han pasado 54 años para que una mujer llegara a interpretar al popular viajero en el tiempo, pero ese paso que hoy es noticia dentro de unos años será visto como algo normal.

También en televisión, y sin intención de desvelar nada de lo ocurrido en la nueva temporada de Juego de Tronos, sí parece acertado destacar el rol de las mujeres en el éxito de HBO. Es poco habitual que en una ficción fantástica, o simplemente no dirigida al público femenino, existan mujeres tan poderosas y con tanto peso en la trama. El hecho de tratarse además de una serie tan popular, que proviene además de la literatura y de combatir esos roles de género con total normalidad y sin grandes aspavientos, contribuye en pro de la igualdad de una forma menos directa o visible, pero quizás más útil y efectiva.


Porque el feminismo combativo y la lucha por la igualdad en la esfera política, social y académica son esenciales, pero a menudo son los productos mainstream sin grandes aspiraciones igualitarias los que más participan en el cambio de modelo. Porque el hecho de dar un rol dominante o tradicionalmente masculino a una mujer o que sea una directora quien esté detrás de las cámaras en uno de los blockbusters del año suponen, a veces sin pretenderlo, avances muy notables y demuestran que algo está cambiando.

Y a pesar de ello, lo anterior resulta insuficiente, sobre todo porque siguen siendo excepciones. Y sí, la tendencia es positiva y aparentemente imparable, pero la foto fija sigue reflejando una enorme falta de igualdad. Tanto dentro como fuera de la pantalla.

(Publicado en Culturamas)

miércoles, 26 de abril de 2017

'Frozen 2' y otras novedades en el horizonte de Disney


Disney ha hecho oficial la fecha de estreno de una de sus secuelas más esperadas: el 27 de noviembre de 2019 verá la luz 'Frozen 2', en la que volverán a aparecer Elsa y Anna. 'Frozen' se estrenó en 2013 y se convirtió en uno de los mayores fenómenos de los últimos años, alzándose como la película animada más taquillera de la historia. Jennifer Lee y Chris Buck volverán a dirigir el proyecto, del que no han trascendido informaciones sobre el argumento o sobre nuevos personajes.

En 2019 habrán pasado seis años desde el estreno de la película original de 'Frozen' y el público objetivo de la cinta habrá dejado atrás su etapa de locura por 'Frozen'. Aunque siguen vendiéndose mochilas, cuadernos, muñecas y demás productos de merchandising con Anna, Elsa y Olaf, el fenómenos se va poco a poco apagando y parece que se acerca el momento de relanzarlo con una secuela. Veremos si el éxito se repite, pero ya podemos anticipar cuál será la película de las Navidades de 2019 y qué juguetes inundarán las tiendas durante esas fiestas.

Otros estrenos anunciados por Disney han sido 'Toy Story 4', que aparecerá el 21 de mayo de 2019 y el remake en acción real de 'El rey león', que se espera para el 19 de julio del mismo año. Precisamente esta misma semana se conoció también que Billy Eicher y Seth Rogen darán vida a Timón y Pumba en esta versión.

Más para 2019: el 24 de mayo parece ser la fecha elegida para el desembarco del Episodio IX de Star Wars, que seguirá a 'El despertar de la fuerza' y a 'Los últimos jedi' (cuyo estreno está previsto para este diciembre) para cerrar así la trilogía actual. Y otro regreso que se esperaba para 2019 y que se ha pospuesto hasta el verano de 2020 es la quinta entrega de Indiana Jones, con Steven Spielberg dirigiendo y con un Harrison Ford que rondará los 80 años dando vida de nuevo al famoso arqueólogo.


Y si esto queda todavía un poco lejos, para 2018 Marvel ha revelado tres de sus estrenos más destacados. El 13 de abril llegará 'New Mutants', el 1 de junio hará lo propio la esperada secuela de 'Deadpool', que promete seguir los pasos de su exitosa y gamberra predecesora, y, por último, el 2 de noviembre se estrenará 'X-Men: Dark Phoenix'.

Todas estas fechas se presuponen para el mercado estadounidense, y no existe aún confirmación sobre si se tratará de estrenos globales o si se retrasarán algo más en otros mercados, incluyendo el español. En cualquier caso, lluvia de secuelas, remakes y spin-offs para tenernos a los fans contentos durante una temporada.

(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

martes, 25 de abril de 2017

Review: 'Legion' - 1° Temporada


Voy a confesar que me he alegrado de que Legion terminase –FX ya ha anunciado una segunda temporada con diez episodios para 2018–. No porque fuese una mala serie o porque los capítulos no resultaran suficientemente atractivos, sino porque terminaba cada uno de ellos exhausto y perdido. Esto tiene por qué ser algo negativo, y en un contexto de falta de ideas en el cine, las ficciones televisivas demuestran ser el nido de la innovación y de la experimentación.

Como experimentales, precisamente, podemos clasificar algunos de los pasajes de Legion. Parece como si los creadores quisieran aplicar estilos y técnicas distintas, como si lo importante pudiera ser probar un poco de todo. Esas licencias creativas aportan riqueza a la serie, pero dados los niveles narrativos y la complejidad de la trama, quizás también contribuyan a generar confusión.

A esa confusión contribuye la continua falta de referencias sobre qué es real, qué sucede dentro de la mente de David, el protagonista, y qué pertenece a otros planos mentales. También en ocasiones es difícil diferenciar los flashbacks que visionamos los espectadores de los recuerdos en los que se adentran los personajes como parte del universo diegético.

En realidad todo esto es algo que anticipábamos en la crítica del piloto, en la que hablábamos de una producción claramente de Marvel, mas con diferencias basadas en la vertiente psicológica y en el traslado de parte de la trama al interior de la mente. Efectivamente, encontramos la tendencia a la megalomanía y el exceso de los productos de superhéroes, que buscan innovar a través de nuevos y más espectaculares poderes, narraciones y estéticas. Todo eso lo aporta Legion, novedad y espectacularidad, con una libertad y una capacidad de recreación de la que no suelen gozar las películas, limitadas por intereses comerciales y por la limitación de minutos. Puede que a los creadores de Legion se les vaya un poco de las manos, pero es de agradecer el intento.


Y también de agradecer, y mucho, las interpretaciones, sobre todo la de Dan Stevens, que combina un semblante impenetrable con muecas de locura, de sufrimiento y de conflicto interno y que se multiplica para dialogar consigo mismo y con los monstruos en su cabeza. Una actuación muy meritoria, sin duda, que viene acompañada de los también meritorios e imponentes efectos visuales.

Decíamos al hablar del piloto que necesitaríamos más capítulos para poder pronunciarnos sobre Legion. De hecho, el piloto es el episodio más convencional de los ocho que componen esta primera temporada. Tras visionarla entera podemos definir Legion como atrevida y compleja.

Y es que creo haber comprendido el final –que resulta quizás un tanto abrupto y demasiado sencillo y explicado en los dos capítulos finales–, aunque dudo haber seguido todo el proceso durante los capítulos anteriores. No es necesariamente algo malo ni algo bueno, lo que sí refleja es una actitud valiente a la hora de crear un universo muy particular dentro de Marvel y del género. Veremos si la segunda temporada continúa esta línea o si nos da un poco de descanso.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)

viernes, 10 de febrero de 2017

Piloto | 'Legion' - Chapter 1


Legion se presentaba como uno de los estrenos más comentados y esperados de 2017. En una etapa audiovisual en la que los superhéroes han inundado el cine y se han colado ya inexorablemente en la televisión, una serie que prometía la renovación en el género se esperaba como agua de mayo. Además, se trataba de una serie que encontraba a Noah Hawley (creador de la multipremiada Fargo) detrás de la cámara y a Dan Stevens (Mathew en Downton Abbey) delante de ella. Con esas premisas, y habiendo sido alabada por la crítica, las expectativas estaban por las nubes.

No voy a decir que el piloto de Legion sea una decepción. De hecho, es un piloto de libro: presentación de los personajes, exposición de los antecedentes y demostración de los poderes y cualidades de nuestros superhéroes. Y precisamente por eso el veredicto sobre Legion deberá esperar a que arranque la acción.

Hasta ahora sabemos que David, cuya infancia y adolescencia acabamos de ver pasar ante nuestros ojos, es un joven que desde hace algunos años padece los síntomas de la esquizofrenia, por lo que vive recluído en una institución mental en la que, aunque muy lentamente, parece progresar. Tras la llegada de Sydney, una joven que no soporta el contacto físico con otras personas, su vida en el psiquiátrico se vuelve patas arriba. A partir de entonces, un beso, un interrogatorio policial y una serie de flashbacks nos hacen ver que no estamos ante un enfermo mental más, sino ante uno de los mutantes más poderosos que hemos visto nunca. Aunque él no lo sepa. 

Mientras lo descubre, es inevitable comparar Legion con otros productos de X-Men. El sello de un blockbuster de superhéroes es palpable. Las explosiones a cámara lenta, los saltos temporales en la narración, el gusto por el elemento visual y los trucos de cámara así lo indican. 


Pero, si las semejanzas son palpables, aun más lo son las diferencias. Legion resulta más oscura y, sobre todo, presta una mayor atención al aspecto psicológico de la esquizofrenia que, supuestamente, David sufre. En esa vertiente psicológica e introspectiva del protagonista encontramos el principal contraste: no nos preocupa tanto el superhéroe como la persona y la posibilidad de que realmente sufra problemas mentales. La acción de las cintas de Marvel está siempre en el exterior; la novedad de Legion es trasladarla al interior del protagonista.

Y eso es mérito de la construcción de Hawley, pero no lo es menos de un portentoso Stevens que verdaderamente hace que los espectadores dudemos tanto como el propio David sobre el origen y la explicación de las voces en su cabeza. Esos momentos de crisis psicótica son lo mejor de la serie, tanto visual, como narrativa e interpretativamente hablando. Solo por eso, vamos a reconocerlo, merecería la pena ver Legion.

Ahora, ¿es suficiente para satisfacer las altísimas expectativas que ha despertado? Lo veremos. Por suerte o por desgracia, el piloto no nos ha respondido esta pregunta.


(Publicado en Los Lunes Seriéfilos)